Sobremesa y atardecer
Estoy leyendo a Cecilia. Ella estaba recordando y de repente ha visto a una chica preciosa de la que incluso podría ser su madre y se pregunta, aunque en realidad no lo hace, si eso tiene alguna importancia y yo ya sé que no la tiene, que no tiene ninguna, ni la más mínima y se me viene inmediatamente al pensamiento Alba, aquella niña que conocí hace siete años. ¿Qué tendría entonces quince, dieciséis…? ¿Y cuántos años llevo yo evitándola? ¿Cinco? ¿Seis? Así que busco su teléfono en la tarjeta antigua del móvil y lo encuentro, aunque ignoro si ella seguirá conservando el mismo número. Lo último que supe de ella fue hace unos tres o cuatro meses. Otra de esas llamadas suyas que no contesté y le envío un mensaje:
¡Hola Alba. Soy María y acabo de acordarme de ti. Un beso. Y no pasan más de cinco minutos cuando recibo su respuesta: ¡Hola María. Me alegra saber de ti. Yo también me acuerdo a veces de qué será de tu vida. 1 beso fuerte!
Y entonces lo que recuerdo perfectamente es cómo fue cuando la conocí. Era septiembre y el primer día que regresábamos a clase. Y de aquella, yo estaba locamente enamorada de Guernika, mi profesor, y fue pegar tres golpes exactos y romper cuerdas. Luego, ella que era nueva allí, comenzaba aquel mismo día y estaba en la otra pista, me dijo que nunca podría olvidar la expresión que se me puso. ‘Fue como si te hubieran dado ganas de matar a alguien de la rabia que sentías y a mí me entró la risa’. Y era cierto, yo miré aquella jovencita que tenía aires de chico aunque era guapísima y al verla riéndose conmigo sentí algo que no supe cómo definir.
Luego la adopté como si fuera una gallina clueca y jugábamos juntas y me la lleve incluso a montar en bicicleta con mis amigas y Alba venía a pasar unos días a casa de unos tíos porque ella era de un pueblecito del occidente y al año siguiente cuando regresó me contó una historia muy triste. Se había enamorado de su entrenadora que además tenía novio y las dos habían mantenido una relación muy dolorosa y secreta porque la otra chica (algo mayor que ella) no se veía capaz de salir del armario y declarar abiertamente frente al mundo su condición. Y yo supongo que le fallé.
Algo me asustó ahí y pese a gustarme mucho Alba como persona nunca terminé de contestar a sus mensajes y a sus llamadas… hasta hace unos minutos. Creo que sembraba en mí una ambivalencia que me desconcertaba y sobre todo la encontraba demasiado joven porque a mí me hacía sentir muy vieja, como cuarteada pero ahora eso ya no importa y me he dado cuenta justo hoy.
Y por la mañana, al mediodía estuve con Cristina y volvió a ser estupendo, delicioso… Creo que estamos intimando. Ya luego… si tengo un rato, te lo cuento. Me gusta Cristina, me gusta mucho. Creo que me siento atraída por ella especialmente porque me recuerda a mí. Hablo de este tipo de sensibilidad: es emocional y es delicada y a la vez es intensa. Y creo que esto no tiene nada que ver con el narcisismo pero te dejo que me saques del error si piensas que estoy equivocada.
Y también lo de Stanislaw pero no sé qué me ocurre que existe algo que se parece a una ausencia y que me inmoviliza. Apenas un suspiro… porque creo que una parte de mí se ha ido contigo. Y esa era la parte con la que yo me sentaba a solas aquí.
Un beso
.-.-.-.-.-.-.-.-
P.S: Aunque si he de serte sincera, lo que siento es más complejo que eso y también dentro de mí existe algo que se agita y que no me pertenece, o sea que es tuyo y que quizás te dejaste olvidado, o tal vez te lo dejaste a querer… Y eso le contaba a Cristina este mediodía, que si supiera que no podría volver a verte… tengo la sensación de que poco a poco me moriría de pena, o al menos lo haría una parte de mí. Pero es sólo una sensación. Nada preocupante, de momento. Y de todas formas tú sabes que yo seguiría buscando. Eternamente buscando lo que descubrí de mí en ti :)
3 comentarios por mucho
Deja un comentario
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>


[...] agosto, agresion, agua, aguaii, agueda, ahora, aion, alabanza, alabarda, alabastro, alambradas, alba, albahaca, albedo, alce, alfarero, alfredo, alhelí, alicia, allanar, allende, alojada, alpes, [...]
Pingback por HABITÁCULOS INFINITESIMALES « la salamandra entre el cinabrio Junio 24, 2007 @ 7:15 pmEste post ha sido visualizado 12 veces desde su redición y ha sido procesado…
comentario por candelaarias Enero 19, 2008 @ 5:08 pm