LOU Y ESOS VERSOS DE RILKE
febrero 5, 2005
Coincidencias: y ella murió tal día como hoy
Después de la discusión que termino abruptamente, Alma me pide que me suba al armario con la escalera y que le baje las patas de la mesa camilla. Es que Alma y yo somos un desastre para eso porque nos cuesta desprendernos de todo y tendemos a guardar lo que sea. Así que ahora que los pintores llegan mañana se decide por fin, a desembarazarse de unas maderas que conserva desde hace años y que pertenecen a una tabla redonda que hace casi los mismos, desapareció por las escaleras camino del camión de la basura, y es cuando lo veo, el retrato de mi bisabuela Marina, envuelto en una bolsa de plástico; esa bisabuela que murió tuberculosa y con la que decían, quienes la conocieron, que yo conservaba un gran parecido.
Así que me pongo muy contenta y lo desembalo y le quitamos el polvo (había polvo) y me coloco el cuadro con la fotografía a tamaño natural por debajo del mentón y me sitúo frente al espejo. Y es cierto, nos damos un aire. ¿Verdad Alma? Sí, hay una semejanza a pesar de los años de diferencia, dice ella. Cuando eras una chiquilla y tu abuelo te llevaba de la mano por la calle, todo el mundo se lo decía, pero ahí, en ese momento, Marina ya era una mujer de unos 50 años. Aunque yo pienso que eso es imposible. ‘No hay ni una sóla arruga en ella’, digo. Y luego es cuando le hablo a Alma de esa parte de la conversación que sostengo con ‘el Amante crepuscular’ (y ahora huele a incienso pero porque lo he encendido en tu honor Odalys). Él piensa que ya no se ven rostros como aquellos de antes, por ejemplo caras como la de Nora Barnacle, o Alfonsina Storni o Lou Salomé, le digo yo acordándome de algo que no le menciono. Es que tengo una anécdota con ese nombre. Veréis, una vez se me dio por apuntarme a un curso de iniciación a la grafología en la escuela de ‘Artes y Oficios’ de mi pueblo (luego podías decidir si querías convertirte en perito calígrafo y continuar durante un periodo de dos años que duraba el curso completo), pero no porque estuviera ya demasiado interesada en el conocimiento oculto de los demás, sino en el mío propio (siguiendo el consejo de Delfos, lo consideraba esencial) y se me ocurrió que aquello me sería de ayuda. Además me intrigaba lo de la grafoterapia. Había leído algún artículo sobre el tema y quería profundizar en ello, en el significado de las grafías y descubrir así que era lo que trataba de ”modificar” en mí, si eso era posible. Pues bien, un día como a los dos meses de empezar aquel curso al que asistíamos dos horas por semana, Eladio S. nos mostró en la pared la caligrafía de Lou Antreas Salomé mientras me miraba con suma atención (pero bueno, aclaro que eso no era ninguna novedad; solía hacerlo y pienso que sólo porque era la más ”atractiva” de la clase) y nos explicaba que aquella letra pertenecía a la de una mujer que había sido una especialista en seducir genios.
‘Se decía que quién conocía a Lou Salomé paría un libro a los nueve meses del encuentro’,
… y calló deteniéndose en mi rostro como si esperara por una de aquellas respuestas que a mí se me ocurría darle sin importarme que no comprendiera nadie más que él y entonces yo le dije: ‘Me parece estupendo pero a mí si en vez de la letra me enseñas una foto igual lo comprendo un poco mejor’. Y claro, lo de siempre, risas entre mis compañeros pero él por una vez no se rió con ellos y no dejó de mirarme con aquella expresión. Luego, a los meses creo que entendí el por qué pero eso es ya otra historia… Y resultó que Eladio S. no creía en la grafoterapia (menuda decepción), aunque yo nunca olvidaré lo Desnuda y avergonzada que me sentí cuando él comenzó a hablar de aquel tipo en concreto de ‘ges’ y que lamentablemente eran como la mía; la misma de la que yo hasta entonces me mostraba tan orgullosa y que al parecer sólo era para sentirse triste en ‘lo más profundo’ de mi interior. Así que terminé por abandonar el curso de iniciación antes del final del trimestre y por supuesto mi antigua manera de dibujar la letra ‘g’ minúscula. Y desde luego no estoy de acuerdo con él en que lo de la grafoterapia sea un timo o un imposible, y menos desde el sábado de hace hoy ocho días (o más bien madrugada del domingo). Yo me propuse cambiar aquello aquel mismo día… y aquello Cambió pero empezando por el comienzo, el dibujo de la ‘g’ lo único que sabía a ciencia cierta que estaba ‘Mal’ en mi manera de enfocar la sexualidad, e hice por retornar el lazo por la zona del yo hasta la zona del tú.
”’… No hará casa el que ahora no la tiene,
el que ahora está solo lo estará siempre,
velará, leerá, escribirá largas cartas,
y deambulará por las avenidas,
inquieto como el rodar de las hojas”’R.M.Rilke fragmento de ‘El libro de las imágenes’





























abril 29, 2007 at 7:20 pm
enero 19, 2008 at 6:23 pm
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