¿Me dejas que te presente a Anna?
Abril 20, 2005
Hay un libro del que ahora quiero desprenderme.
Yo suelo regalarle mis libros a la gente que más me importa pero sólo los libros que he leído; los que más quiero y que son los que más me duele dejar ir. Nora dice que soy una persona muy generosa, que no tengo mucho y por eso estoy limitada pero que si tuviera más… y yo suelo llevárle la contraria… ‘que no, Nora, que no, que me tienes muy idealizada tía’; pero mira… luego si es cierto que tengo este tipo de cosas, como son el hacer regalos que me cuesta dejar ir y principalmente por eso. Y éste tiene una dedicatoria porque quería que fuera para Laura:
‘Para que nunca esté asustada como Anna’.
Pero luego pensé que Laura nunca llegaría a comprender lo que significaba este libro para mí y quizás por eso no llegué a dárselo. Lo decidí un día, tal vez, cuándo le hablé de Anna y ella no le prestó la más mínima atención. Era como si algunos asuntos del corazón no le interesaran. Laura era una persona muy materialista pero a mí me gustaba cómo era y además creo que sólo era lo que le habían enseñado a ser… quiero decir que imitaba fielmente a su padre.
También hay una firma sobre esa dedicatoria de cuando yo tenía la misma edad de Laura: diez años. Y una fecha 26 de marzo de 1978. Este libro pertenece a … y en algún momento del año pasado escribí, en la página siguiente y a lápiz, unas palabras más sobre él:
‘En la raíz de todos mis afectos y aversiones
habita un sentimiento
Y da igual lo que piense porque
cuándo deje de pensarlo…
seguirá existiendo el mismo sentimiento’
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”’ES FÁCIL DARSE CUENTA de, la diferencia que hay entre un ángel y una persona. La mayor parte de un ángel está por dentro y la mayor parte de una persona está por fuera.
Estas son las palabras que a los seis años pronunciaba Anna. A los cinco años, tenía un conocimiento perfecto de la razón de existir, sabía el significado del amor y era amiga personal y ayudante del Señor Dios. A los seis, Anna era teóloga, matemática, filósofa, poeta y jardinera. Quien le hacía una pregunta siempre obtenía respuesta… a su debido tiempo. En ocasiones la respuesta podía tardar en llegar semanas o meses; pero finalmente, siguiendo su propio ritmo interior, la respuesta llegaba: directa, simple y apropiada
No llegó a cumplir los ocho años; murió debido a un accidente. Murió con una sonrisa en su hermoso rostro, diciendo: ”Apuesto que el Señor Dios me deja entrar en el cielo por esto,” y yo también apuesto a que fue así.
Conocí a Anna durante unos tres años y medio. Algunas personas alcanzan la fama porque han sido los primeros en navegar solos alrededor del mundo, o en llegar a la luna, o en realizar alguna otra hazaña. Todo el mundo conoce a esas personas. No son muchos los que me conocen a mí, pero también yo aspiro a la fama, porque conocí a Anna. Eso fue para mí la cúspide de la aventura. No fue un conocimiento fácil; me exigió total aplicación, pues hube de conocerla según sus propios términos, en la forma que ella exigía que la conocieran: por dentro primero. ”la mayor parte de un ángel está por dentro”. Y de esa manera aprendí a conocer a conocer a Anna, mi primer ángel. Luego he llegado a conocer a otros dos ángeles, pero eso es otra historia”’
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Así empieza ‘Señor Dios soy Anna’ de Fynn pero luego lo he abierto al azar para dejar que tú mism@ te expliques quién era Anna por dentro…
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”’… El enamoramiento de los números se marchitó un poco si que, durante largo tiempo, llegara yo a saber por qué. Fue Charles quien me puso en la pista de la explicación. Charles era profesor en la misma escuela de la señorita Haynes, y la señorita Haynes enseñaba a sumar. Anna iba a la escuela de no muy buena gana y, como llegaría a saber después, no muy frecuentemente. En una de las clases de sumas, la señorita Haynes se había dirigido a Anna
- Si tuvieras una hilera de doce flores -le preguntó- y tuvieras 12 hileras ¿Cuántas flores tendrías?
¡Pobre señorita Haynes! Si se hubiera limitado a preguntarle a Anna cuánto es doce por doce, habría obtenido la respuesta que esperaba, pero no; tuvo que empezar a dar vueltas con las flores, con hileras y todo eso. Claro que obtuvo una respuesta; no la que ella esperaba, pero obtuvo una respuesta.
Anna aspiró ruidosamente el aire, en un tono que indicaba la desaprobación más absoluta.
- Si cultiva así las flores, no crecerá ninguna.
La señorita Haynes estaba hecha de un material muy especial, y esa respuesta la dejó impávida. Lo intentó de nuevo.
- Tienes siete caramelos en una mano y nueve en la otra. ¿Cuántos caramelos tienes en total?
- Ninguno -respondió Anna-. En esta mano no tengo ninguno, y en esta otra mano tampoco, así que no tengo ninguno, y está mal decir que tengo si en realidad no tengo.
La valiente, intrépida señorita Haynes volvió a insistir.
- Quiero que te lo imagines, querida; que imagines que los tienes
Una vez recibidas las instrucciones, Anna se lo imaginó y dio la respuesta, triunfante:
- Catorce.
- Oh, no, querida -corrigió la valerosa señorita Haynes-. Tienes dieciséis. Fíjate que siete más nueve son dieciséis.
- Eso ya lo sé -aclaró Anna-, pero como usted dijo que me imaginara, me imaginé que me comía uno y regalaba otro, así que tengo catorce.
Siempre he pensado que las palabras que siguieron iban encaminadas a aliviar el dolor y la angustia que se reflejaron en la cara de la señorita Haynes.
- Pero no me gustó, estaba ácido -admitió como si ella misma se castigara.
Esas actitudes hacia una cosa del Señor Dios como los números eran poco menos que imperdonables, y era lo que más sublevaba a Anna. El golpe final lo recibió en la calle, un atardecer de verano…”’
20/04/2005 20:57. Tema: lugares que tienen ese algo que me gusta encontrar. . .
















Mayo 30, 2007 at 3:54 pm
Hay 3 comentario/s de este artículo.
Marzo 24, 2008 at 12:15 pm
[...] casi seguro, no el que habías pensado, el que esperas que adivine… Te regalo, por ejemplo, ’Señor Dios soy Anna’, el libro al que más apego le tengo, y nunca me arrepiento. El deseo no es adivinable, sólo [...]
Abril 4, 2008 at 10:05 pm
hola la verdad kiciera saber que tipo de literatura es ese libro ya que me gustaria saber pero espero q me puedan contestar mi correo es marlenelan@hotmail.com
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Abril 7, 2008 at 2:23 pm
Anna… este libro sobre la pequeña Anna es para mí la única metáfora sobre la tierra para comparar con el SOL. Anna y sus historia son el amanecer para una nueva vida, el despertar para la conciencia de quien nos creo, de como debemos vivir y el como debemos tratar a los demás. Hoy en este mundo y en todas las sociedades deberíamos de poder tener una Anna que nos diga como poder vivir sin pisarles el cabello a los demás.
Marzo 19, 2009 at 3:50 pm
Una amiga muy querida, me regaló este libro en el año 1978, y lo he prestado y nunca lo recuperé.
No he podido encontrarlo. Quisiera comprarlo
Junio 30, 2009 at 2:16 pm
tengo 40 años y este libro lo lei cuando tenia 15 o 16 y marco mi vida han pasado veinte y tantos años y aun lo tengo en mi memoria …..es mas creo y me aferro a los angeles……y de todos los libros que he leido este es mi libro
Julio 15, 2009 at 5:09 am
Cuando tenia 18años, en 1978, un amigo muy querido, me regalo el libro de Fyn, lo que mas recuerdo del cuento es que llore mucho al leerlo y todavia confrontar las opiniones propias y ajenas con una de los cuestionamientos de Anna, sobre si es igual, Un punto de vista que un punto desde donde ver…
Noviembre 5, 2009 at 8:37 pm
YO LO LEI A LOS 14 AÑOS HOY TENGO 35 Y RECORDARLO ME LLENA DE PAZ.
Noviembre 6, 2009 at 6:10 pm
Yo tardé 22 años más en encontrarme con Anna y sólo desee verla realizada :))