- un narguile y gajos de naranja -
Julio 25, 2006
23h16min… 24 de julio… Hay un lugar que quizás no conozcas aún: la Bodega de R… Puertas verdes a lo Bugatti Lempicka y un tabernero que sabe que el Sexo abre las puertas del Conocimiento y mil historias y una mesa de madera que es como un lugar de Poder y deberías probar sus quesos y el mordigañu ;)
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Escribo eso mientras Enate me prepara un café con hielo. Pero en la última palabra dudo. ¿Es con ‘o’ o con ‘u’? Con ‘u’ me dice él sin preguntar nada más pero sonriéndome como si supiera lo que hago. Hay un chico nuevo trabajando allí. Y Enate tira varias cosas al suelo mientras me tomo ese café, luego el chico le pregunta si barre los cristales de la coca-cola y si pasa la fregona. Sí, dice Enate pero como si estuviera habitando un país muy lejano. ‘Hoy tu padre lo tira todo al suelo’. No es mi padre -contesta el chaval que lleva el labio grapado por un pearcing en forma de sierpe o de escalera de caracol. Es mi jefe. Y Enate entonces me mira como si me quisiera morder. Como cuando aquella noche de hace ahora el año pronunció aquel ‘bruja’ mordiéndolo entre los dientes. ¿Sabes? -dice a continuación. A mi hijo lo han llamado para un Centro de Alto Rendimiento. Pues tienes que estar feliz. Chico, eso es el futuro y por lo que tú trabajas tanto, ¿no? Y Enate sabe lo de Nora. Me parece estar al tanto y por eso deduzco que a veces entra aquí. Ya el otro día me dio la impresión. El día de aquella primera cita con el masajista donde me recolocó el cuello y el día que murió el padre de Máximo. Es que estuve allí comiéndome un pincho de esa tortilla tan rica que le sale a su madre, a la camarera entrada en carnes que parece que lo que quiere servirte son las tetas pero de postre, o a esa cocinera de los cojones, porque con esa faz de vinagre que me pone… Y una ampliación de personal siempre es señal de prosperidad y el del pearcing empezaba hoy, aunque ya había probado otro medio día. ¿Y como ahora te ha dado por contratar un boys? -le pregunto. ¿Un boys? Y ahí casi me muerde otra vez. Porque yo con Enate soy ante todo mordaz. Desde que ya no puedo creerlo lo soy. Como me ocurre con mi padre. Para que no sientan la tentación de ironizar conmigo siquiera. Y porque sé que el que primero da… da dos veces. Y Enate se queja, del calor, de su falta de descanso, de su necesidad de desconectar. Sobre todo eso, de su mente. Aunque no de la guerra hoy. Menos mal. Porque el otro día se empeñó en contarme no sé que conflicto palestino y tuve la sensación de que con aquello pretendía contagiarme parte de su pesimismo de postín. Y no digo que Enate no tenga conciencia social pero yo desde lo de las bicicletas sin fronteras… ya no tengo ni una mijaga de credulidad para sus negatividades y sus preocupaciones metafísicas del carajo. Y sin embargo le creí cuando me dijo aquello de que las personas para él significaban como mínimo 50 céntimos y ya no dejé de creerle. En eso no dudé porque no me mentía. Fue un brote gutural de sinceridad. A veces ocurre. A veces la gente se delata y les Conoces. Una verdadera suerte. Porque luego siempre sabes ya a qué atenerte. Y le digo algo. Es un regalo. Bueno o una tentación. Le digo que si tanto lo necesita que se busque un día… Un día – repite con esa media sonrisa que él ya no me oculta cuando está valorando lo que cree una Oportunidad. O un órdago a la grande como estará pensando N. frente a sus cartas en esa partida de mus. Pero me tiene que soltar el rollo antes. Y yo por ahí no paso. Sólo repito. Vamos, más bien serían unas horas. Unas horas conmigo te arreglarían tantas cosas.. Pero insiste y me habla de su compañera, que es una de esas cosas de las que yo ya lo sé todo hace tiempo y de las que no quiero oír ni hablar porque no lo necesito. No necesito que me vendan nada, ni tetas ni mermelada. Y se va hacia el comedor mascullando sus pensamientos. Porque Enate sabe bien algo de mí y eso es que yo no doy más que una única oportunidad. O por lo menos tardo en volver a dar otra. Porque luego todo lo dejo en manos del caprichoso destino y pueden pasar días o hasta meses, sino años sin que regrese. Porque sin sentimientos es tan fácil no actuar. Y la inflamación emocional dura lo que dura. Por lo menos a mí. Hasta que me defraudo. Y dije bien: defraudo y no defraudan. Porque antes tenía mucho más aguante. Pero como L. bien decía ayer… uno es frágil y se rompe, y luego sí, puedes pegar un dedo aquí, una mano allá y recoser hasta los labios pero… Y tardé mucho en olvidar a Enate porque la ternura de Enate fue inmensa cuando me abrazó. Pero él quería que escribiera cuentos para niños y yo sólo pretendía follar. Abrir esas puertas del Conocimiento y luego… ya veríamos lo que escribiamos o no. Y no digo que él no tuviera razón y que hubiera podido resultar peligroso para él o para mí o para los dos y enamorarse sí, hubiera sido una putada, sobre todo de alguien como él o de alguien como yo… pero habría sido precioso e intenso y luego nos habríamos curado. Porque ese Amor se muere, siempre siempre. O se desgasta que no sé si será peor. Porque luego es como una artrosis. Duelen los huesos con la lluvia, anunciándola pero no hay remedio, porque el cartílago se ha ido erosionando hasta llegar casi a la aniquilación. De esta manera a mí lo que me queda es una sobredosis de maría o de hachis y que me surja una idea con la que Jugar. Pero me suena atractivo lo que me contó. Cuando hablamos del costo allá por febrero mientras comenzamos a follar lo que luego no fue follar pero en aquella playa y me preguntaba aquello de si el costo de Luis era bueno para que estuviera tan colgada con él. Y yo… yo en respuesta le hable de mi coño, del alga o protozoo marino que me vivía en él.
Una narguile y gajos de naranja.
Así es deliciosa, dijo. Y yo, yo quiero el Nirvana y seguir Experimentando con Sensaciones. Sobre todo con la de la Muerte de los Sentimientos o más bien su Transformación. Me interesa la Alquimia, ¿sabes? Pero yo soy esa piedra filosofal que Busco. Pero con Enate ya no tengo nada que matar porque todo está requetemuerto y no hay barbecho que lo resucite, y eso es lo que me une a N., que el Deseo supongo… no se ha muerto del todo o todavía. Pero así se morirá de muerte natural porque lo mataré yo y de muerte natural la pasión no es hermosa ni sublime, ni trascendente. Sólo efímera. Vaga. Aburrida. Tan predecible. Y mi Deseo era tan Bello. Yo creo que podría escribir luego una tesis acerca de ello. No sé, no digo tesis en el sentido científico y ni siquiera filosófico pero es que creo haber tenido una idea brillante al respecto. Y N. podría haberla hecho posible. Imaginate, le dije… ¿qué podría haber creado Miguel Ángel si le hubieran dado de material un Alma? Y yo sabía bien de qué hablaba. Le habría guiado como las otras veces, aunque esta vez a través de mi Entrega. Lo habríamos pactado como uno de esos juegos míos. Y él sólo tendría que haber colocado esas Certezas tan suyas en mi cabeza de la forma en que yo le indicara. Pero nadie te ama tanto para matarte de frío. Para hacerte Libre. Porque nadie sabe amar así. Como aman los dioses, como yo sí sabría amar si no Amo y sólo me limité a desear, porque todo lo demás era imposible. Y lo que es Escapar. Apago mi cigarrillo. Recogo el teléfono móvil en una mano y la cajetilla con el tabaco en la otra y mi bolsa y le digo adiós muy buenas al del pearcing que se ha quedado cuidando la barra, un poco para tener un lugar en el que estar, como a mí me ocurría en el bar de Lola. Porque es tan difícil encontrar tu lugar en un lugar que no es tu lugar…
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Pero sé que a la tarde comencé a escribir algo en el parque que todavía no dejé por aquí. Mañana lo intento. Aunque sea por lo que digo de Laura.
















Julio 12, 2007 at 9:27 am
nº 67 de julio
Julio 12, 2007 at 9:27 am
Autor: sonrisa
a ver como abro yo el grifo
Fecha: 25/07/2006 21:24.
Octubre 27, 2007 at 1:28 pm
[...] La bodega de O’Toño está cerrada. Es pronto. Doy una vuelta. Me miro con un hombre. Coincide. Doy otra. El hombre sigue allí, tras el recorrido de la manzana. Me siento en un banco de esa calle, a hacer tiempo. Pero de espaldas a él. Supongo que transcurren unos quince minutos. Cuando me levanto para irme, y doy la vuelta a la esquina, la coincidencia es con O’Toño. El nombre de ese hombre de pelo blanco y barba blanca, al que los niños confunden con Santa Claus, es Jaime. Tantas veces le he llamado Enate. Por el vino que me dio a beber… [...]
Abril 4, 2008 at 9:16 pm
[...] La bodega de O’Toño está cerrada. Es pronto. Doy una vuelta. Me miro con un hombre. Coincide. Doy otra. El hombre sigue allí, tras el recorrido de la manzana. Me siento en un banco de esa calle, a hacer tiempo. Pero de espaldas a él. Supongo que transcurren unos quince minutos. Cuando me levanto para irme, y doy la vuelta a la esquina, la coincidencia es con O’Toño. El nombre de ese hombre de pelo blanco y barba blanca, al que los niños confunden con Santa Claus, es Stanislaw. Tantas veces le he llamado Enate. Por el vino que me dio a beber… [...]