Archivado en: .K.A.O.T.I.C.A.-∑-., Lecturas | Etiquetas: Ancho mar de los sargazos, Jean Rhys, Locura
… Contemplaba las montañas ocultas, y las nieblas que las cubrían. Hoy hace fresco. Es un día fresco, calmo y nuboso, cual los del verano inglés. Pero, por mucho que viaje, jamás veré un lugar tan hermoso como éste.
Falta poco para la temporada de los huracanes, pensé, y advertí como aquel árbol hundía más sus raíces en la tierra, para resistir al empuje de los vientos. Inútil. Cuando llegan los vientos los árboles caen. Algunas palmeras reales quedan en pie (me lo dijo ella). Quedan sin ramas, como altas columnas pardas, pero en pie, desafiantes. Por algo se denominan reales. Los bambúes adoptan una actitud más cómoda, se inclinan hacia la tierra, yacen en la tierra, y, allí, gimen, se estremecen y suplican clemencia. Y el viento pasa despectivo, sin fijarse en aquellos miserables seres. (Dejémosles vivir). El viento salvaje pasa, rugiendo, gritando, riendo.
Sin embargo, para esto, aún faltan unos meses. Ahora, tenemos un verano inglés, fresco y gris. Pero pienso en mi venganza y en huracanes. Las palabras pasan veloces por mi cabeza (y también pasan hechos). Palabras. Lástima es una de ellas. No me deja en paz.
La lástima, como un recién nacido desnudo, cabalgando en el viento.
Esto lo leí hace mucho tiempo, cuando era joven. Ahora, odio a los poetas y a la poesía. Como odio la música, que tanto me gustaba. Canta tus canciones. Rupert Rine, que yo no las escucharé, a pesar de que dicen que es tu dulce voz.
Lástima. ¿Es que nadie me la tiene? Atado a una loca para toda la vida, una yacente loca borracha que ha seguido el mismo camino de su madre.
”’Le quiere mucho, mucho. Está sedienta de usted. Dice que la ame un poco. Es cuanto usted puede amar, un poco”’
Sarcástica fuiste hasta el último momento bruja. ¿Crees que no lo sé? Está sedienta de cualquiera, no de mí…
Se suelta la negra cabellera, y ríe, prodiga caricias y halaga (está loca, y ni se fija en quien ama). Gime, grita y se entrega como ninguna mujer en su sano juicio hace o puede hacer. Luego, yace quieta y en silencio, tan en silencio como este día nuboso. Una loca que siempre sabe cuál es el momento oportuno. Pero que nunca lo aprovecha.
Y tantas veces se ha embriagado, tantas veces ha empleado sus artimañas, que incluso los seres más bajos encogen los hombros y se mofan de ella. ¿Y tengo que ofenderme? ¿Yo? No, estoy por encima de esto
”’Le quiere mucho, mucho. Pruebe otra vez”’
Pero yo te digo que a nadie quiere. Ni tocarla podría. Salvo del modo en que el huracán tocará al árbol, tronchándolo. ¿Dices que esto lo hice? No, aquello era furia de amar. Ahora, sí, lo haré
No volverá a reír al sol. No volverá a vestirse con esmero, y a sonreírse a sí misma ante aquel maldito espejo. Tan contenta, tan satisfecha
Tonta y vana criatura. ¿Nacida para amar? Sí, pero no tendrá amante, porque yo no la deseo, y a otro no verá.
El árbol se estremece, se estremece y reúne todas sus fuerzas. Espera
(Ahora, sopla viento fresco, viento fresco. ¿Lleva en sí al niño recién nacido que cabalgará en los soplos del huracán?)
Dijo que amaba este lugar. No volverá a verlo. Esperaré ver una lágrima, una lágrima humana. No esa cara vacía, animada por el odio, enloquecida por la luz de la luna. Escucharé… Y si dice adiós, quizá adieu… Adieu, como en esas viejas canciones que cantaba… siempre Adieu (y todas las canciones lo dicen)… Y si también ella lo dice, la tomaré en brazos, tomaré en brazos a mi loca. Está loca pero es mía, mía. ¡Qué importan los dioses y los demonios, o el propio Destino! Si sonríe o llora, o sonríe y llora. Para mí.
Antoinette, también yo puedo prodigar dulzura. Esconder tu rostro, Escóndete, pero hazlo en mis brazos. Pronto verás cuanta dulzura puedo dar. Mi loca. Mi muchacha loca.
Y he aquí que el día gris viene en mi ayuda. No hay ardiente sol.
No hay sol… No hay sol. El tiempo ha cambiado
- JEAN RHYS -
‘Ancho mar de los sargazos’
CONTRAPORTADA:
‘Ancho mar de los sargazos’ es un brillante ejemplo de literatura sobre literatura. Jean Rhys, antillana de expresión inglesa, se apoya en un personaje fascinante de ficción, la esposa del señor Rochester, una de las figuras-clave de Jane Eyre, de Charlote Borntë, la antillana enloquecida que vivió encerrada en las buhardillas de Thornfield Hall, dominada por una insania en la que afloraba obsesivamente un mundo de recuerdos turbulentos, de insatisfacción, y de nostalgia.
Jean Rhys reconstruye la vida de Antoinette Mason, su infancia en Jamaica, su luna de miel en las islas Windward y los comienzos de su enajenación mental. Realmente, el único punto de contacto con la novela de Charlote Brontë es la identidad de este personaje, que en ‘Ancho mar de los sargazos’ se convierte en protagonista y centra un cuadro magistral de la vida antillana de los años inmediatamente posteriores a la emancipación de los esclavos.
Desde distintas perspectivas, Jean Rhys va analizando minuciosamente, con un asombroso dominio del matiz, un alma torturada de mujer, hipersensible, dominada por la inestabilidad sentimental en la que el mundo alucinado se funde con las impresiones del presente, siempre con las Antillas como fondo.
La narración se tensa con la magia del vudu con el delirio colectivo del mundo criollo, de los ritos sexuales de una sociedad con un halo extraño de exotismo y crueldad, de amor-odio mezclado con un juego sutil de motivaciones psicológicas. Pero lo que da a esa novela su perfil magistral es el retrato, matizado hasta la exacerbación, de un alma femenina en la que la locura y la lucidez se confuden en una experiencia lacerante.
El estigma de la soledad y el dolor.
4 comentarios por mucho
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Jean Rhys
(Gran Bretaña, 1894-1979)
Seudónimo de Ellen Gwendolen Rees Williams, novelista británica nacida en Las Antillas, en la isla de la Dominica. Emigró a Inglaterra a los 16 años y trabajó como actriz. En 1920 se trasladó a París, donde empezó a escribir animada por el novelista Ford Madox Ford. Publicó su primer relato en 1924, y su primera novela, Posturas (más tarde llamada Cuarteto), en 1928. La ficción de Rhys refleja su visión pesimista del mundo y su simpatía hacia los desvalidos, en especial hacia las mujeres atrapadas en vidas que no son capaces de cambiar. Rhys publicó otras tres novelas Después de dejar al señor Mackenzie (1930), Viaje a la oscuridad (1934) y Buenos días, medianoche (1939) antes de abandonar la literatura. Su última novela, Ancho mar de los Sargazos (1966), despertó de nuevo el interés de la crítica y el público por su obra. Tras retirarse a sus Antillas natales, la novelista reconstruyó los primeros años de vida de Antoinette Cosway, la primera mujer enajenada del señor Rochester en la novela de Charlotte Brontë, Jane Eyre. En 1979 se publicó su autobiografía inacabada, Sonríe, por favor.
http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2202
comentario por kasandra Noviembre 15, 2007 @ 11:52 pmApuntado, gracias.
Me gusta la portada del libro que reseñas: las flores.
Anoche más de la mitad de “Nunca miras mis manos” que recomendaste en el blog antiguo. Está bien, pero no se parece en casi nada a mis chateos. Me agrada el retrato del carácter de Corina…
¿Tú crees que pensar mucho deprime?
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comentario por nandara Noviembre 16, 2007 @ 9:15 am_____________________________
Me encanta la foto del estanque, es preciosa.
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comentario por nandara Noviembre 16, 2007 @ 9:15 am_________________________–
Good article.But there are inaccuracies in it.
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comentario por Blogmen Agosto 16, 2008 @ 3:44 pm__________________