El dominio del agua…

Agosto 7, 2001

Juan Rué tuvo el partido en sus manos. El encuentro duró unas dos horas y media, y cada vez que él estaba de mi lado y ganaba y perdía un punto, buscaba mis ojos con la misma salvaje y desesperada necesidad con la que yo a veces he buscado los tuyos. Y yo como tú doctor. Manteniendo el control, disfrutando de él, agitando su interior. ¿Y su novia? Como yo en su lugar. Se puso muy celosa. Se lo ”merecía”. En el terreno de los sentimientos y las emociones no es bueno ir por el mundo tratando de <<vacilar>> a la gente; porque ese es el dominio del agua, y el agua es a veces traicionera. Imagínate que te dejas el grifo de la bañera abierto y te descuidas; imagínate que te duermes cuando está subiendo la marea; imagínate que navegas por un río pacífico y que de pronto te enfrentas por sorpresa a unos <<rápidos>>; imagínate que llueve y olvidaste tu paraguas… yo soy vengativa, doctor. Y me parece que tú también lo eres. Soy celosa y vengativa. Y orgullosa y lianta. Menudas virtudes, ¿eh? Y muy soberbia y cosas aún peores que todavía desconozco.

Todo el mundo se dio cuenta. Sus padres, su novia californiana, mi profesor, los demás… ¿Era una venganza, o existía un antídoto contra ti? Quizá. Al final entre una novia que por desconfianza no se paraba quieta y quería captar su atención exclusiva como fuese (a ella no le gusta el mundo del tenis pero él aún no lo sabe), y un profesor que al final no pudo sustraerse y hizo un arbitraje pésimo e injusto, Rue terminó por perder. Y con el último punto y los aplausos finales yo me levanté y sin volver la vista atrás lo dejé todo al fondo. Puedo decirte que no miré a mi profesor ni una sola vez. Sólo en las ”equivocaciones” pero no por molestarle; fue que alguien había capturado toda mi atención. Antes de usted, de la última vez, jamás había disfrutado tanto de los partidos porque siempre estaba a mi pesar demasiado pendiente de él. En parte me hace una especie de ”ilusión” no tener que fingir el desinterés, y que sencillamente me suceda. Es divertido. Fue un torneo diferente.

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