La astrología de las relacionesLas personas que  tienen importancia en nuestra vida son espejos que reflejan el lugar donde nos encontramos en nuestro proceso de evolución: al mirarnos en el espejo de los demás, aprendemos a conocernos más a nosotros mismos. Con técnicas como la sinastría y la comparación de cartas, descubriremos cómo transformar nuestra vida, cambiando las relaciones que tenemos con nuestra pareja, nuestros padres, nuestros hijos, nuestros amigos y, por supuesto, la más importante que tenemos con nosotros mismos.

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(abrimos el libro al azar por tres lugares)

PRIMER FRAGMENTO

<<Al mirar su carta vi que tenía una conjunción Luna-Plutón en la casa cuatro. La Luna indica el tipo de circunstancias (tanto prenatales como postnatales) con que  nos enfrentamos en la infancia, cosas que sucedieron al comienzo mismo de nuestra vida y con las que cargamos incluso en la edad adulta. De esa conjunción Luna-Plutón en la cuarta deduje que mi consultante había sufrido un trauma grave en sus primeros años, cuando todavía no hablaba. Tal como he dicho antes, el problema que se plantea al indagar qué perturbaciones tuvieron lugar en una época  tan temprana es que con frecuencia resulta imposible  recuperarlas  en el nivel consciente, porque se refieren a sucesos que ocurrieron antes de que tuviéramos la habilidad verbal necesaria para definirlos o expresarlos de manera coherente. Esos primeros traumas pueden volver a la superficie de manera simbólica, como por ejemplo en sueños, ensoñaciones, o fantasías recurrentes. Incluso pueden revelarse por mediación de las percepciones sensoriales. Por ejemplo, yo he tenido siempre una relación muy fuerte ante el aroma de los lirios del valle. Nunca había comprendido por qué.  Si estoy en un lugar donde abundan esas flores, los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas. Al principio pensé que no era más que una alergia, pero no podía dejar de sentir que había algo emocional asociado con ese lagrimeo. Como en el jardín de casa, cuando yo era niño, jamás hubo lirios, y mi madre no usaba ese tipo de perfume, en realidad me hallaba en un callejón sin salida respecto al origen de esa reacción. Un día, finalmente, le pregunté a mi madre si para ella los lirios del valle tenían algún significado, y me dijo que jamás había podido soportar su olor. Entonces me contó que, de muy pequeño, yo tuve una niñera, Ruby, que solía usar hasta empaparse una colonia llamada Lirio del Valle. Mi madre había intentado inútilmente  conseguir que dejara de usarla. Resultó que aquella niñera se había ido de casa  cuando yo tenía unos seis meses. De modo que ya veis cómo cosas de un pasado tan remoto pueden quedar registradas en el nivel emocional y sensorial, y acompañarnos durante toda la vida>> (pág. 77)

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Si la Luna es el punto focal de un yod, eso puede indicar que entre los padres hubo un acuerdo tácito para hacer del niño el tercero en discordia, el que sobra, convirtiéndolo en un miembro de la familia a quien se pone la etiqueta de enfermo, raro, neurótico o perturbado. Si la Luna es una parte destacada de una configuración difícil, se puede deducir sin temor a equivocarse que ha habido una gran cantidad de conflictos o de dramas generados por problemas de los padres. En cuanto veáis una Luna como punto focal, lo mejor será que empecéis a preguntaros  cuáles son los demonios familiares que constituyen una pesada carga que recae sobre el nativo. Si una mujer con una configuración como ésta insiste enérgicamente en que no quiere ser madre, podéis estar bien seguros de que esta decisión ha estado influida  por problemas en el establecimiento de sus primeros vínculos. Como regla general, si en la carta de una mujer la Luna está atrapada en una configuración tensa… >> (pág. 127)

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<<Como Isadora, Zelda era una mujer muy fuerte. Su lado yang se puede ver en la forma en que tomó la iniciativa en la elección de sus amigos masculinos (algo que vimos también en la vida de Isadora). Cuando conoció a Scott, Zelda decidió que ese era su hombre, y tomó la determinación de casarse con él. Siempre había tenido la fantasía de casarse con un hombre importante, y el apuesto triunfador que era F. Scott Fitzgerald, reconocido ya entonces como un escritor de renombre , satisfacía sus expectativas.

En este sentido, Zelda iba en busca de un hombre capaz de expresar la poderosa y deslumbrante energía de su animus, tal como lo muestran claramente su Sol en Leo, en trígono con su conjunción Júpiter-Urano en Sagitario.

Oyente: Su lado yang, ¿no se contradice fuertemente con su conjunción Luna-Venus en Cáncer?

Richard: Así es, pero esto hay que considerarlo con más detenimiento. Recordad que los aspectos Luna-Venus pueden indicar un complejo materno, o lo que yo llamo ‘el síndrome de la manzana envenenada’. De hecho. Zelda tenía una relación complicada con su madre, que ahora os explicaré. Zelda creció en Alabama, y sus padres provenían  de familias sureñas muy refinadas. Su padre era juez y se mostraba más bien distante (Zelda tiene al Sol en la casa doce, y eso puede indicar un padre ausente). La madre estaba consagrada a su hija, hasta el punto de que intentó vivir a través de ella. Zelda era la belleza de Montgomery, en Alabama, y asumió realmente el papel de frívola y coqueta, al estilo de Scarlett O’Hara al comienzo de Lo que el viento se llevó.  Fue sexualmente precoz y tuvo muchos pretendientes. Aunque su madre fuera toda una dama, que siempre se comportaba de la forma apropiada, de hecho favoreció las aventuras amorosas de Zelda, pero de todas maneras lo hizo de un modo ambivalente  y no pocas veces cambió de actitud para condenar la promiscuidad de su hija. Zelda tenía dos hermanas, y su madre siempre dejó muy claro que quería que todas sus hijas estuvieran más cerca de ella que del padre. Solía decirles que su padre era un juez muy importante y, por tanto, un hombre muy ocupado, y que ellas debían dejarlo tranquilo para que pudiera hacer bien su trabajo.

Sea como fuera, Zelda se casó con Scott Fitzgerald…>> (pág. 268)

© 1992 The Richard Idemon Literary Trust

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Francis Scott Fitzgerald
El gran Gatsby (fragmento)

En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas. Cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas. No añadió más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí que, con sus palabras, quería decir mucho más.
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Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.
(…)
James Gatz era víctima de un mundo al que no pertenecía: ricos, seres descuidados e indiferentes, que aplastaban cosas y seres humanos, y luego se refugiaban en su dinero o en su amplia irreflexión.
(…)
Gatsby creía en el fastuoso futuro que año tras año retrocede ante nosotros. Aunque en este momento nos evite, no importa… Mañana correremos más rápido, estiraremos más los brazos… Y una hermosa mañana. Y así seguimos, luchando como barcos contra la corriente, atraidos incesantemente hacia el pasado.

El Poder de la Palabra
www.epdlp.com


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Conferencia: La técnica de la sinastría

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