- Te lo recuerdo… -
mayo 26, 2007
Un 11 de abril le escribo: todavía no te puedo dar mi palabra de honor de que no te traicionaré :’(
Y dos años más tarde estoy en las mismas. Aunque entonces ignoraba que eso de ir a ocurrir… en mi caso, sucedería desde el primer segundo, desde el primer suspiro, desde antes siquiera de sentir el Abrazo Erótico. Desde mucho antes.
Tan inconcebible como eso; tan clara como oscura, siempre… pero para amarlo a él, para amarlo en condiciones, me compré un cuaderno de inspiración oriental. Ayer. Y mis cuadernos nunca han visto la luz pública y sé que nunca la verán, porque yo no quiero que la vean; otra cosa son mis arreglos… mis seducciones…
Tengo un baúl en cuyo fondo duermen desde hace seis o siete años 17 cuadernos inéditos hasta para mí. E imagino que si lo deseo… hay cabida para 48 más. 48 cuadernos no estériles. Orientales o no.
Mi cuaderno oriental suma 8 y 6 de varios modos, y sus hojas son de un grosor sensato y de un pálido amarillo. Es lo que tiene eso de haber jurado una el juramento de hipócrates a su manera, de haber esperado tanto para hacerlo; pero por eso mismo con cierto peso; y no ser mansa como el agua bendita, ni cordero: escribiré y hablaré sin control y me abstendré de solicitar ninguna opinión sobre ello. Ahora que alguien me ha demostrado que hasta en mí existía un lugar de profunda paz interior. Y un lugar en el que tienen toda la cabida del mundo los delirios insomnes y los diluvios tiernos, y las tormentas; e incluso el Indico vomitando truenos y escupiendo rayos desde la vorágine más feroz.
Hoy contemplo, solitaria, por fin un hermoso y sonriente horizonte azul
P.S: (asquerosamente pragmática) … y a ti se te acabó lo de vulnerar mi intimidad




























