– LOS ANTIROJOS DE LOS QUARK –

diciembre 13, 2003

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – ii –

 

Hoy tampoco correré hacia Enate pero antes cuando estaba en el baño se me ocurrió algo genial. Podría ir y decirle:

‘Estimado amigo, yo no encuentro a nadie que pueda sustituirte, así que pienso que si aún te parezco fundamental para tu vida, quizás fuera buena idea que me ayudases a elegirlo tú entre tus amigos o clientes. Ya sabes que confío en ti y en tu criterio’.

Dice Alma que estoy loca, que no puedo decirle eso: ‘¿Pero tú qué pretendes? ¿Ponerlo celoso? No lo hará’.

– Pues debería de hacerlo. Fue él quien me dijo que no podemos ser amantes… Es él quien está sexualmente satisfecho y dice que por eso puede ser mi amigo. Soy yo la que debo controlarme todo el tiempo para no echarme encima suyo cuando lo único que hago es estarme mojada por su culpa

– ¿Cómo mojada?

– Mojada, como lo has oído. Voy al baño y me da hasta vergüenza. El otro día llevaba un salvaslip negro y mientras estuve hablando con él se me había vuelto blanco. Era una prueba irrefutable

Ayer me había pasado toda la tarde intentando ver un hombre que me llamara, como tal, desde el balcón de su mirada pero cuando regresé a casa tenía los pies rotos y no había visto apenas a nadie. Eso no me detuvo e hice lo que nunca hago: abrir el messenger, que no deja de ser otra ventana al mundo, encaramarme a él y chistarle a alguien.

Con el primero no fui capaz de jugar. Era sólo un buen tipo y no se lo merecía. No es que tuviera pretensiones de hacerlo pero era previsible que de algún modo la posibilidad estuviera ahí. ¿Por qué?. Porque yo me conozco y no me siento rechazada pero sí herida. Mi deseo de él era tan grande que la rabia y la frustración tenían que habitar en mí y formar parte de mis motivos aunque yo no las reconociera como presentes. Y después de media hora de conversación cordial nos despedimos.

El segundo no tuvo tanta suerte. Le dije que sí, que aceptaba tomar un café en menos de cinco minutos. Tampoco había hablado jamás con él. Eran las doce y media y quedamos antes de las dos delante de la puerta de los cines que hay cerca del ayuntamiento. Él se desplazó desde su ciudad hasta la mía y no estaba mal. Ya le había visto por webcam pero cuando llegó no sentí absolutamente nada, ni piedad.

Creo que le fasciné a propósito hasta el punto de que intentó asegurarse una segunda cita en menos de media hora y ahí fui cruel porque se dio de bruces contra todas ‘mis no-intenciones’:

yo desde el ‘No-Amor’ puedo ser terrible y más si hacen que me sienta obligada.

Pero ‘No-Amor’, ‘no-intenciones’, ¿de qué hablo? No sé aunque creo que hablo así desde que escuché mencionar por primera vez la historia de los colores de los quark.
Los quark no sólo son rojos sino antirojos pero éste no es el momento de contar eso. De hecho no quiero escribir por ahora ni una palabra más.

 

antiazul

One Response to “– LOS ANTIROJOS DE LOS QUARK –”

  1. lasalamandra Says:

    ¿De qué está hecho el universo? Como todos sabemos, de átomos. Y la Tabla de Mendeleev de los átomos (1871) nos dice a gritos que estos tienen una estructura interna que explica las simetrías de la tabla. Esta estructura interna se entendió gracias al experimento de Rutherford (1911) que descubrió que el átomo es como un sistema planetario con electrones que giran alrededor de un núcleo pequeño y masivo, y con el modelo del átomo de Bohr (1913). Luego Chadwig descubrió que el núcleo atómico está formado por protones y neutrones (1932). Una partícula que casi no tiene masa ni interacciones, el neutrino, fué propuesta en 1930 por Pauli, y descubierta en 1953 por Reines y Cowan. Y, mediante rayos cósmicos o aceleradores de partículas, se descubrió un electrón pesado llamado muón, bariones como el protón y neutrón (cascadas, sigmas, lambdas, omegas, etc.), y mesones (piones, kaones, rho, eta, etc.). Esta Tabla de Bariones y Mesones nos decía que estas partículas tienen una estructura interna que explica las simetrías de la tabla. Y fueron Gell-Mann y Zweig quienes explicaron estas simetrías (1964). Propusieron (en forma independiente) que existen tres tipos de quarks en la naturaleza, los quarks u, d y s, y que los bariones están formados por tres quarks y los mesones por un quark y un anti-quark. Por ejemplo, el protón está compuesto por los quarks uud, el neutrón por udd y el pión positivo por un quark u y un anti-quark d.

    El quark y anti-quark en un pión están unidos entre si por un resorte (llamado gluón). En una colisión se estira el resorte y se rompe liberando su energía que se materializa en un nuevo par quark-antiquark. Así en la colisión se obtienen dos piones completos y no pedacitos de un pión.

    Leon Lederman y colaboradores descubrieron un nuevo neutrino. Y en los años setenta se descubrió un cuarto quark, el quark c (Burton Richter, Sam Ting y colaboradores), un nuevo electrón pesado (o leptón), el tau, y un quinto quark, el b. Y así llegamos a la Tabla de Seis Quarks y Seis Leptones que estaba completa salvo por una sola partícula: el quark top, o simplemente t. Y debíamos descubrir el quark top con las propiedades predichas para completar el rompecabezas de la naturaleza, ¡o para comenzar de nuevo! Así se inició la búsqueda del último quark de la naturaleza desde 1976 hasta que al fin culminó con el anuncio simultáneo de su descubrimiento por los experimentos CDF y D-cero en FERMILAB el 24 de febrero de 1995. ¡La actividad frenética de esos últimos días estuvo llena de adrenalina!

    Relatemos brevemente el descubrimiento del quark top. Fue como encontrar una aguja en un pajar. En la mayor parte de las colisiones protón-antiprotón se producen quarks livianos (u, d y s). Solo en una colisión cada cien mil millones se observa un par quark-antiquark top. ¿Cómo distinguir ese evento entre tanta basura? He allí el desafío. El quark top es inestable y decae en una partícula llamada W y en un quark b. El W a su vez decae en dos chorros (o jets) de partículas, o en un electrón y un neutrino, o en un muón y un neutrino. El neutrino casi no interacciona con la materia de manera que sabemos de su presencia solo por la energía faltante que deja en la colisión. El quark b a su vez decae en un jet de partículas que puede contener un muón. Similares decaimientos tienen los anti-quarks top. De esta manera buscamos colisiones de varias topologías: eventos con dos muones (o electrones), dos jet y energía faltante; o eventos con un muón (o electrón), cuatro jets y energía faltante; o eventos con seis jets sin energía faltante.

    En 1994 publicamos el resultado de nuestra primera búsqueda del quark top. Con los datos registrados hasta ese entonces teníamos tres candidatos de par top-antitop, lo cual era compatible con la basura o ruido esperado. ¡Con estos datos establecimos que el quark top debía ser más masivo que 140 protones! Uno de los candidatos, el famoso evento 417, contenía muy probablemente un par top-antitop. De ese evento se dedujo que la masa del quark top más probable era 155 veces la masa del protón, pero que no se podía descartar una masa de hasta 213 veces la masa del protón.

    A principios de 1995 habíamos acumulado 17 candidatos de par top-antitop, con un ruido esperado de solo 4 eventos. El otro experimento en FERMILAB, el CDF, también obtuvo resultados similares. Fue entonces que anunciamos conjuntamente el descubrimiento en sendas publicaciones el 24 de febrero de 1995. La medida final de la masa del quark top publicada por la colaboración D-cero basada en los datos obtenidos entre 1992 y 1996 es de 186 veces la masa del protón con un error de medida de solo 3%. Este descubrimiento estuvo al límite del alcance del experimento y fue posible gracias a las sofisticadas técnicas que desarrollamos para separar la señal del ruido.

    Y así completamos una tercera tabla llena de simetrías, la Tabla de Quarks y Leptones. Habíamos comprendido la naturaleza a un nuevo nivel de resolución: de átomos, a electrones y núcleo, a bariones y mesones, a quarks y leptones. ¿Se acabó con esto la física? ¿Terminó la búsqueda de las piezas más fundamentales que construyen este universo? La respuesta es un categórico ¡no! La Tabla de Quarks y Leptones con sus múltiples simetrías nos dice que estas partículas tienen a su vez una estructura interna que explica esas simetrías. Y nadie atina a entender esa estructura interna. Ese es el propósito de la Corrida II del experimento D-cero que se inició en este año 2001. Queremos descubrir los secretos de la naturaleza a dimensiones más pequeñas y energías más elevadas que los quarks y leptones, queremos entender el origen de la masa de todas las partículas, queremos decifrar el origen de la asimetría entre materia y anti-materia en el universo (esa asimetría que nos permite estar aquí), queremos comprender la materia obscura que domina el cosmos, y queremos entender las condiciones que prevalecieron en el universo inmediatamente después del Big-Bang. Es terreno virgen y no sabemos qué hallaremos. Es el anhelo del hombre por entender la naturaleza. Es una aventura como la de Colón que zarpó en pos de una quimera.

    http://www.cieepi.org/pages1/revista.asp?num=69

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