– El instinto, la preocupación y la Menopausia precoz –

diciembre 14, 2003

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – iii – 

 

Contradicción (Nora)  me llamó antes de las nueve, antes de que se despertaran todos y lloraba. Me habló de la mala tarde que tuvo ayer, de sus dudas y miedos y del disgusto que se llevó con Melancolía. Resulta que entró sin llamar en la habitación de ella y la niña se apresuró a cerrar la conversación que tenía abierta, y poniéndose a la defensiva la echó y terminó por insultarla. Ella la castigó.

– Vale, no le puedes consentir que te hable así -le digo yo-, pero tampoco te ganas su confianza recriminándole nada. No le digas que no puedes confiar en ella, por favor.

Pero estoy asustada. No quiere decirme con quién hablaba. Podría ser con cualquiera, podría ser un adulto. Tú no viste como cerró el diálogo.

No, pero sólo sé que no podrás evitar que crezca. Al menos deja que si le ocurre algo serio pueda recurrir a ti… Si piensa que va a decepcionarte, ni siquiera hará eso.

Entonces colgó porque oyó ruidos pero a los pocos minutos volvió a llamarme y me contó lo de Anna. Y eso me dejó fría a mí.

– Sí chica. Como te lo digo. Está muy cambiada. Antes era una reprimida y ahora es como si pasase de todo, como si no le importara nada…

– Quizás ya era así pero te veía a ti de la misma manera y no quería que conocieras esa faceta de ella. No quería ser juzgada. Yo creo que la que has cambiado eres tú y ella la que se relaja contigo…

– No lo sé. Sólo sé que se pasó la noche haciendo cosas muy extrañas y  yo decía: ‘Esta no es Anna’

– ¿Extrañas? ¿Cómo de extrañas?

– Mira, lo último… Primero quería entrar a toda costa en la discoteca de la calle de la iglesia y ya eran más de las seis y media de la mañana y cuando yo le dije: ‘Anna que no puedo dar ni un paso. Tengo los pies rotos. Hemos estado bailando en la cena toda la noche’. Ella me llevó a casa y desde el edificio de hacienda condujo por el carril contrario para detenerse justo delante del portal.

– Bueno, me da la sensación de que ese es un comportamiento aprendido. Probablemente alguien la impresionó a ella así y ella sólo lo puso en práctica contigo.

– Vale, sí. Pero, ¿ves más abajo dónde está la señal de prohibido dar la curva? Pues la dio y nos dejó a mí y a Rosa alucinadas. Bueno Rosa  después de lo que sucedió conmigo no quiso ni que la llevara a casa…

– Creo que no la conocías.

– Pues yo creo que tiene algo que ver la menopausia.

¿Menopausia? ¿Cómo menopausia? Si Anna es como nosotras.

– No, tiene un año más que yo.

– ¡Contradicción! pero tú tienes 37 años y mi madre tuvo la regla hasta los 52. No podemos tener la menopausia

– Dicen que son los hábitos de vida pero ahora eso está cambiando. Cada vez hay gente más joven. Aunque yo creo que en el caso de Anna es por los antidepresivos. Ha estado demasiado tiempo tomándolos pero la que me preocupas eres tú. No deberías correr esos riesgos.

– Ya lo sé.

– Un día podría sucederte cualquier cosa…

– Ya te dije que no monté en el coche. No me hubiera subido ni loca. Me avisa el instinto.

Si, pero tuviste suerte,  ¿y si un día te obligan a montar?

– No lo sé. Sólo sé  que con quien tuve suerte fue aquella noche con él. Me da miedo que no existan más Enate y yo necesito encontrarle.

munch madonna

‘Madonna’, MUNCH

One Response to “– El instinto, la preocupación y la Menopausia precoz –”


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