– DE ALGUNOS MECANISMOS DE DEFENSA –

diciembre 17, 2003

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – vii –

 

Santos llegó serio. Yo hablaba con las otras mujeres y él no se integró en la conversación, sólo dijo ‘hola’ y yo sólo le saludé seria y seguí hablando. Entonces les dijo a ellos: ‘¿Vamos entrando?’ Era antes de la hora y ya no sólo estaba serio, además parecía molesto, el tono que utilizó fue patibulario.

Conozco esa sensación.

Tú desfalleces en tus seguridades porque no sientes que te conceden el mismo reconocimiento de antes… y ocurre que con esa actitud, sin quererlo nadie, tu mismo te relegas al rincón de la esquina a la que nadie mira.

Pero yo le observo porque la diferencia entre las otras mujeres (al menos las presentes) y yo… es que yo le quiero. Guardo un afecto profundo por él que me aqueja en ese momento, y termino por preguntarle que le ocurre.

– ¿Estás enfadado?

– No -contesta tal vez un poco sorprendido pero sin mirarme a los ojos.

– ¿Seguro? Lo parece

– No, no, de verdad.

– Bueno, vale.

Y dejo la conversación suspensa en el aire y pienso si lo que escribí hace un par de días sobre él podría haberle afectado. ¿Lo habrá leído? No tengo ninguna constancia de ello, de que él venga aquí o recurra a estas líneas y nos encuentre. Pero frente a eso no tiene sentido el que se enfade, no por ser sólo sincera. ¿Estará dolido? Y a la salida lo vuelvo a intentar

– ¿De verdad que no estás enfadado por algo?

– No, y menos en estas fechas…

(Claro, me digo yo terminando el argumento por él, como se acercan las vacaciones de navidad y es un buen chico no tiene motivos para enfadarse…)

– Pues pareces preocupado

– No, no, de verdad que no; sólo es que estos días los chavales andan revueltos y tienes que ponerte más serio para que te hagan caso…

Me habla de su colegio. Y entonces yo sólo le miro y por fin él se encuentra con mis ojos y lee que mi interés por él es franco, que no esconde motivos ocultos y tiene un gesto de cariño para conmigo: me agarra el hombro y me dice ‘No te preocupes… , que de verdad que no me sucede nada’. Y yo siento que, en vez de golpearle con mis caderas y mi hombro para decirle que le he entendido, lo que habríamos necesitado hubiera sido un abrazo. Pero no puedo abrazarle y decirle que le quiero, que aunque quiera a otros… a él también le quiero porque le llegué a querer. No puedo hacerlo porque no creo que él esté preparado para entender algo así y tampoco quiero asustarle como asusté a Satanilaw O’Toño.

magritte

RENÉ MAGRITTE

2 Responses to “– DE ALGUNOS MECANISMOS DE DEFENSA –”

  1. srtamowgly Says:

    Aqui lo dejo por hoy. Me gusta mucho.

    ___________________________
    __________________________

    Pues este, gracias a ti, ya ha quedado corregido :)

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