– LOS DAÑOS IRREPARABLES –

diciembre 30, 2003

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xxi – 

 

Supongo que ayer mismo abrió la carta. En el interior del sobre marrón tuvo que encontrarse con un billete de 20 euros y un folio escrito en mi caligrafía enrevesada, en tinta gruesa  y permanente de rotulador azul, que dice:

No quiero pasar a tu recuerdo siendo la mujer en que gastaste tanto o tanto otro. No sé bien a cuanto asciende el importe de los vinos a los que me invitaste pero si con 20 euros no es suficiente, no dudes en hacérmelo saber. Tampoco tengo interés en enviarte más porque no pretendo comprarte o adquirirte en propiedad, nunca te vi como un regalo con lazos, y no me apetece que tampoco nadie piense que yo me ofrezco así.

Con cariño para el hombre para el que las personas significan 50 ctms.

Cuídate.

¿Por qué?. La primera noche que le acepté una invitación le advertí que nunca debía cobrarle a nadie por mis consumiciones.

Tengo mi idea al respecto y no es sólo porque tuviera miedo que sus clientes se confundieran y pensaran que yo era una mujer de barra, que me temo que son las que están acostumbrados a tratar. No todos, ¿vale? Pero él sí, también ellas.

Y no tengo nada en contra de las putas o las mujeres de alterne pero yo no lo soy aunque mi vida a veces sea una paralela trazada. Hay una diferencia minúscula pero importantísima porque lo que para ellas es un trabajo para mí es placer o devoción a mi sentido de la libertad.

Allí beben hombres casados que van de putas y arruinados humanos de la vida que van de putas… el sentimiento es el gran ausente y también beben personas claro, pero de esas no hablaba. No tengo porqué. En realidad no tengo porqué hablar de nadie. Yo sólo le dije que no quería que le cobrase mis consumiciones a nadie, que no me dejaba invitar y él me contestó: ‘Eso me parece una gilipollez. ¿y tampoco me lo vas a permitir a mí?’

– Sí, a ti si es como hoy sí. Pero de otra manera no.

Pero no, me lo pensé mejor y creo que él no tiene por qué ser distinto. No quiere serlo  y supongo que cuando abrió el sobre sólo dijo:

  

 ‘Vete a tomar por el culo, que eres una gilipollas y es lo que te mereces’.

Y  eso hice, y ayer terminé por estar con Guernika pero no me arrepiento. Fue triste y bello por muchos motivos y lo sentí a él… ¡Ay!, no sé bien ni cómo lo sentí. O si lo sé pero ahora no me apetece tampoco ponerme a analizarlo porque me di cuenta de algo capaz de provocarme espanto: me he convertido en una auténtica desconfiada. Creo que si le dijera lo que llegué a pensar de sus propósitos y de él ayer, le haría más daño de lo que nunca le hice.  Ya lo escribiré cuando deje de sentirme por ello triste y sorprendida. Después de todo resulta que si que he perdido la inocencia pero no me conocía bien. 

Contradicción cuando se lo conté dijo que era lógico porque ‘ellos’ habían terminado por hacerme demasiado daño y que eso ya era irreparable.

desconfianza

4 Responses to “– LOS DAÑOS IRREPARABLES –”

  1. lasalamandra Says:

    DESCONFIANZA

    Todos hemos desconfiado de otras personas alguna vez. Pensamos mal de los demás, una frase suya, una mirada, nos sugieren todo un mundo de ideas y no siempre buenas. Algunas de esas ideas, por desgracia, corresponderán a la realidad, otras sin embargo no. Esta es una situación más o menos habitual que puede dar pie a malos entendidos que necesitan aclararse pero no trascienden más.

    El problema puede aparecer cuando la persona da por hecho que los demás se van a aprovechar de ellos, les van a hacer daño o les van a engañar.

    Frecuentemente, sienten que han sido ofendidos profunda e irreversiblemente por otra persona. Están preocupados por dudas no justificadas acerca de la lealtad o fidelidad de sus amigos y socios, cuyos actos son escrutados minuciosamente en busca de pruebas de intenciones hostiles.

    Las personas con este tipo de problemas son reacios a confiar o intimar con los demás porque temen que la información que compartan sea utilizada en su contra. Pueden negarse a contestar preguntas personales diciendo que esa información “no es asunto de los demás”. En las observaciones o los hechos más inocentes vislumbran significados ocultos que son degradantes o amenazantes.

    Alguien así, puede malinterpretar un error legítimo de un dependiente de una tienda con un intento deliberado de no dar bien el cambio o puede ver una observación humorística de un compañero de trabajo como si fuera un ataque en toda regla. Los halagos son frecuentemente malinterpretados. Por ejemplo, un elogio de algo que acaban de comprar puede malinterpretarse como una crítica por ser egoísta.

    Pueden ver una oferta de ayuda como una crítica en el sentido de que no lo están haciendo suficientemente bien ellos solos.

    Las personas con este trastorno suelen albergar rencores y son incapaces de olvidar los insultos, injurias o desprecios de que creen haber sido objeto. El menor desprecio provoca una gran hostilidad, que persiste durante mucho tiempo. Puesto que siempre están pendientes de las malas intenciones de los demás, sienten a menudo que su persona o su reputación han sido atacadas o que se les ha mostrado desconsideración de alguna otra amanera.

    Contraatacan con rapidez y reaccionan con ira ante los ultrajes que perciben . Son personas con las que generalmente es difícil llevarse bien y suelen tener problemas de relaciones personales. Su suspicacia y hostilidad excesivas pueden expresarse mediante las protestas directas, las quejas recurrentes o por un distanciamiento silencioso claramente hostil.

    Puesto que están excesivamente atentos a las posibles amenazas, pueden comportarse de forma cautelosa, reservada o tortuosa y aparentan ser “fríos” y no tener sentimientos de compasión. Aunque a veces parecen objetivos, racionales y no emotivos, con mayor frecuencia se muestran obstinados, hostiles e irónicos, lo que a su vez sirve al sujeto para confirmar sus expectativas iniciales.

    SILVIA BAUTISTA

    Publicado en MadridSureste, Julio de 1.998

    http://www.cop.es/colegiados/m-13902/Articulos/artDesconfianza.htm

  2. lasalamandra Says:

    La desconfianza es madre de la seguridad.
    Aristófanes (444 AC-385 AC) Dramaturgo griego.

    ¿Qué soledad es más solitaria que la desconfianza?
    George Eliot (1819-1880) Seudónimo de Mary Anne Evans. Novelista británica.

    Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos.
    François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

    Desconfía de la persona que lo ve todo bien, y de aquel que lo ve todo mal.
    Johann Kaspar Lavater (1741-1801) Filósofo, poeta y teólogo suizo.

    http://www.proverbia.net/citastema.asp?tematica=718

  3. srtamowgly Says:

    Soy semi-desconfianza.

    Me ha gustado mucho este capítulo. Además, muy completo llegando a satisfacer mis dudas sobre la desconfianza en cierto modo, sólo en cierto modo, ¿eh?.

    Se me pone cara de asco a veces leyéndote, no por ti, si no por ciertas cosas que has vivido y rodeado, por ellos. o por él, bueno no por ellos, esas no-personas. No sé.

    _______________________
    ________________________

    Yo lo que soy es idiota srtamowgly.
    He decidido que en cuestión de corazón… no pienso ser desconfiada nunca. Prefiero arriesgarme siempre. Cada vez duele menos. Pero no veas como me lo montó ahora para eso de la confianza… Lo importante es que los demás no salgan dañados por ella. Es lo lógico semi-desconfiar :)
    Lo otro es accesorio. Pero es interesante :)

    Gracias, ya te lo dije.
    No pasa nada, de verdad. Estuvo bien vivirlo todo.
    Ahora me cuido mucho :)

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