– LO INESPERADO Y LO ABRUPTO –

enero 1, 2004

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xxiii –

 

No sé si desearme este comenzar. Tal vez sería bueno. Ayer no salí a celebrar por la calle el Año Nuevo. El año pasado recuerdo que mi propósito era no hacerlo y a última hora no resistí la tentación y… y lo que logré fue una noche patética y un buen disgusto para Contradicción. Ayer a las tres estaba en la cama. Me sentía muy cansada y esta mañana he amanecido enferma, con fiebre y dolor de garganta y también dolores musculares en la espalda. Hubiera matado a mi gata por no apartarse de mí. Me pesaba como una losa y ella sólo buscaba mi calor. Creo que he delirado. A mí la fiebre me afecta en seguida pero logré levantarme a tomar un antipirético y para las tres los síntomas parecían haber remitido lo bastante como para permitirme hacer una vida normal. Por eso no sé si desearme este comenzar, porque no fue el mejor pero me he recuperado pronto.

Ayer tarde asistí a la San Silvestre con los míos. Ellos como siempre estupendos pero las madres…  es alucinante, se detestan todas ellas entre sí y tú allí en el medio. Esta vez no estaba Gonzalo para apoyarme en él y fue muy estresante. Pero hubo cosas que no me hubiera querido perder por nada del mundo, por ejemplo la cara de mi tío, el hermano de mi madre, que el día anterior ni se dignó a saludarme (cosa que más bien no me preocupa) y al que cuando me vio bajar corriendo animándolas a ellas se le abrieron los ojos como platos. Su sobrina la banal, la tonta, la cretina no podía dedicarse a eso.

Otro fue el policía municipal que nos seguía montado en la moto a un par de metros y cerrando la carrera. Yo iba gritándole a Beha, que la veía ir caminando como a 100 metros  por delante, para que echase a correr (así tengo la garganta hoy… Se me quedó resentida desde el viaje a los campeonatos de…) y corriendo yo misma de espaldas para animar a  un tiempo a ‘Esther’ y a ‘Rosi’ que no se veían capaces de terminar, cuando se me dio por mirar a los ojos del motorista y era él…

Le conozco hará casi 20 años. Era un chico serio que luego estudió en la misma academia en que lo hacía la prima de Coga y que me saludaba por cumplir… Se notaba que yo no le gustaba demasiado pero nunca dejamos de saludarnos y con el tiempo empezó a hacerlo con más gracia,  y con mucha más gracia en los últimos meses hasta que ayer vi sus ojos sonriéndome felices como quien siente que ha descubierto un bien precioso. ‘Ah hola’ -le dije yo a mi vez alegrándome de que fuera él quien me viera abierta y no ningún otro.

Contradicción un día de los que él me saludó, me preguntó:

– ¿De qué le conoces?

– De cuando salía con…

– Este es el policía del que yo te había hablado. El que está liado con esa abogada que tiene el despacho en …

Pero a mí eso que me importaba. Lo que yo quisiera saber era por qué no me había dado cuenta antes de que sus ojos brillaban tanto, ¿o fue que no brillaron de esa forma para mí hasta ayer?

Luego también vi a amigos y conocidos que hacía mucho que no veía que se alegraron de verme, e incluso a dos ”antiguos amores” a los que  nunca supe si partí el corazón o su orgullo masculino: Juanjo y Canos. Y ayer comprobé sin lugar a dudas que fue lo primero y no lo segundo, porque me habían perdonado pero no olvidado.  No lo digo orgullosa y claro, al gerente, al señor Ortiz, con su familia.

Contradicción se alegró por mí cuando se lo conté. Su mujer y su hija estaban a nuestro lado y todos nosotros al pie de la tarima, pegados a las escaleras, así que cuando él bajó del escenario para reunirse con ellas la vida nos situó a una distancia de dos metros escasos y vi como inmediatamente él informaba a su mujer de quien era yo, la misma que le escribió aquella carta a principios de año, y ella se sonrió.

– Mira, me alegro. Me alegro mucho porque tú te atreviste a hacer aquello tan descabellado que muy poca gente hubiera hecho y les hiciste sentir miedo y a ti no se atrevieron ni a decirte nada.

– No, y además creo que conseguí que él se tranquilice conmigo.  No le miré ni una sola vez durante la hora pero tampoco le evité. Más bien me hice la interesante o fui discreta. Y hubo un momento en que al pasar entre ellos para hablar con las madres la empujé a ella y le dije: ‘perdona, tengo que molestarte aunque no quiera’. Y ella me contestó: ‘Faltaría más, bastante tienes tú para ti’. Al final me dio pena por la niña. Ella deseaba sobresalir por encima de las otras y salir de voluntaria a ayudar con el reparto de premios y él no usó su poder para llamar la atención sobre ella. Eso me gustó mucho de él pero por eso mismo sentí pena por la niña. Se la llevó llorando antes de que el sorteo finalizase cuando su mujer quiso irse y vi como le partía el alma el tener que hacerlo. Esa niña es su auténtica debilidad y él supo que yo ahora lo sé, que sé que tiene debilidades porque él sintió la necesidad de que yo lo supiera.

El primer premio de la carrera en nuestra categoría fue para nosotras, para ‘Evita’ pero ella no estaría y tanto ella como su madre quisieron que yo lo recogiera en su nombre. Así que tuve que encaramarme a esa tarima delante de los habitantes de mi ciudad que estaban presentes y sé que eso tendrá consecuencias pero aún no sé cuales. Tampoco me importa demasiado sean estas buenas o malas, porque lo único que me importa es que yo carezco, hoy por hoy,  de los prejuicios que en el pasado me hubieran impedido subir a por ese premio.

  

Lo que me preocupó es que le distinguí a él únicamente, entre la muchedumbre. A ese hombre de mi ciudad que me ha escrito y que me retó a que nos conociéramos porque me deseaba. Y eso que yo no miraba pero no pude evitar verlo a él.

Y lo inesperado fue la llamada de Gonzalo. Lo inesperado y lo mejor de todo.

 arte inesperado

ARTE INESPERADO

3 Responses to “– LO INESPERADO Y LO ABRUPTO –”

  1. lasalamandra Says:

    martes, abril 24, 2007
    Historias de la Vida

    En medio de un viaje por la isla, se me ocurrió pasarme por esos parajes. Había recordado un sitio en la costa donde iba con mucha fracuencia un amigo mío de hace ya tiempo. Retrasaría un día más mi vuelta a la ciudad, pero quedaba de camino.

    Mi amigo me había hablado de la belleza de las calas y los atardeceres de ese lugar. En efecto, cuando mi coche, después de atravesar un pinar, salió al mar, comprendí perfectamente lo de las calas: el embrujo de la luz reberberando en el mar azul turquesa, la arena blanca y finísima.

    Desde el balcón de la segunda planta contemplé el mar. Era muy temprano para el atardecer y pude apreciar que ese color del agua era sólo el reflejo del cielo: claro y limpio. Sólo el horizonte era excepcionalmente oscuro y sentí tristeza.

    Publicado por WUWANG Etiquetas: Mi Vida, Pensamientos at 6:24 PM

    DEL BLOG: LA INOCENCIA DE LO INESPERADO.
    http://wuwang.blogspot.com/2007/04/historias-de-la-vida.html

  2. lasalamandra Says:

    Compra este libro aquí

    Título

    Relatos de lo Inesperado

    Autor

    Roald Dahl

    Editorial

    Anagrama

    Género

    Intriga y Suspense

    “No tiene nada que apostar. Yo se lo gané todo hace algún tiempo.”

    Un conjunto sobervio de obras cortas (12 a 20 páginas) que nos plantea situaciones estrafalarias sobre personajes cotidianos y que resuelve en el último momento dandoles totalmente la vuelta.

    He leido la versión Inglesa (ed. Longman) y esta versión en castellano de una colección de libros de bolsillo de Anagrama.

    Roald Dahl es un autor muy conocido de literatura para niños (Matilda, James y el Melocotón Gigante) pero a mi me encanta su literatura para adultos (Boy, Going Solo, Mi Tio Oswald)

    José Manuel Díaz – España
    Excelente

    http://www.el-recreo.com/libros/relatos.htm

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