– La otra cara del Miedo… es el miedo a la Felicidad –

enero 8, 2004

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xxviii –

 

Hoy no tengo muchas ganas de escribir pese a que ayer fue un día en el que me sucedieron cosas que he deseado por largo tiempo, y creo que es por eso mismo por lo que me es tan difícil estarme aquí quieta y seguir un orden. Creo que mis emociones me dominan y me embargan. Deben tener la culpa de ello las endorfinas… y lo que me apetece es bailar, acariciarme, perderme con mis pensamientos divagando por las calles solitarias en el noche, como la madrugada de ayer, o pasear por un parque en penumbra ahora en la mañana. Un momento, Contradicción acaba de conectarse y dice que va a llamarme..  

Necesitaba contárselo. Ella sólo dijo otra vez:

Los deseos se cumplen. Has trabajado mucho para ello, ¿no? Y había un sentimiento auténtico detrás pero a qué casi da miedo, ¿eh? Esa es la otra cara del miedo…

Pues bien, ayer Alma tenía cita para el médico y cuando llegamos yo no miré a Máximo. Ya había iniciado mi maniobra defensiva sobre el tablero: un retroceso del caballo y luego el enrocamiento de la torre y el rey. Recordé el consejo que me dio un hombre hace muchos meses cuando me dijo ‘creo que estás hecha de cuero viejo y cuarteado por el tiempo…’. Y pienso que si me lo decía era porque apostaba por mí en la partida y aquello a veces me da aliento, porque el mismo era de los que no jugaba para perder. La última vez que vi a Máximo con Serengueti (Laura), el día que les regalé las entradas para el partido, me acobardé o me acobardó. No logré discernir si aquella expresión tan severa suya era porque se encontraba su mujer cerca  y me avisaba del peligro o porque el contenido del CD que le había hecho llegar pudo ofenderle. Pero ahora soy incapaz, realmente incapaz de quedarme quieta ni un segundo más sobre esta silla. Lo siento pero tengo que irme. Ya volveré…

Sólo un apunte, en esta mañana el viento sopla como una tramontana. Lo siento aullando y creo que Contradicción tiene razón… la otra cara del miedo es el miedo a la felicidad.

tramontana

Entrada Nº 28

6 Responses to “– La otra cara del Miedo… es el miedo a la Felicidad –”

  1. lasalamandra Says:

    Estaba siendo un día como otro cualquiera. Hasta que la tramontana lo cambió todo. Había oído decir que la tramontana volvía un poco locos a los lugareños, pero nunca llegó a considerarlo demasiado en serio.

    Entró la tramontana sin avisar, por detrás. Empezó lanzando los carteles al suelo. Salió a recogerlos y aprovechó para mirar el cielo. Un destacamento de nubes grises se imponía poco a poco al azul intenso que había predominado hasta entonces. La gente se colocaba las gafas en la frente para contemplar el cambio. Paulatinamente, las familias fueron recogiendo sus cosas dejando la playa vacía, desierta.

    Andrés permanecía en su puesto de trabajo disfrutando del espectáculo. Esta vez, el espectáculo sólo lo protagonizaba la naturaleza. Era capaz de observar, sin traba humana alguna, las olas pelearse con el viento por caer sobre la arena, la misma arena arremolinarse en las esquinas y, sobre todo, aquel espigón deforme de roca que en su día fuera el puerto romano y que ahora luchaba con el mismísimo mar Mediterráneo por seguir siendo litoral.

    Empujado por la tramontana, sintió la necesidad de aproximarse hasta aquel puerto, de formar parte, voluntariamente, del cambio que se avecinaba.

    Era cierto que el puesto de helados, la bicicleta y las nuevas amistades eran ingredientes de su, ahora, universo diario, pero sentía que, sobre las ruinas de una civilización que había desaparecido hacía miles de años, aquel viento lo llamaba a seguir, a continuar descubriendo otras historias dentro de la suya propia. Además, los puertos en los mapas, no señalan otra cosa que un punto de llegada o de partida. Definitivamente, la vida estaba delante. La vida que le quedaba por vivir.

    La tramontana consiguió que aquél dejara de ser un día como otro cualquiera. Andrés bajó de aquellas rocas y decidió continuar su camino para poder imaginar más escenas; romanas, antiguas, playeras, urbanas, catalanas, actuales…o no. Simplemente, necesitaba que fueran otras, que fueran escenas nuevas.

    http://blogs.diariovasco.com/index.php/locotidiano/2005/10/09/tramontana

  2. lasalamandra Says:

    Tramontana
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda

    La tramontana (del latín transmontanus-i: “de más allá de las montañas”) es un viento frío y turbulento del nordeste o norte que en España sopla sobre las costas de Baleares y Cataluña. Usa el norte de los Pirineos y el sudoeste del Macizo Central (Francia) como zona de aceleración. Puede durar varios días con vientos muy seguidos con rachas de más de 100 km/h.

    Cuando sopla este viento el cielo suele presentar un color azul intenso. Este nombre aparece ya en las obras de Ramón Llull con las formas “tremuntana” o “tremontana”. el uno de los ocho vientos

    http://es.wikipedia.org/wiki/Tramontana

  3. lasalamandra Says:

    viernes, abril 20, 2007
    Bitches

    Camino unas cuadras desde mi oficina y me encuentro un restaurante árabe. Me encanta esta zona porque encuentras de todo. Me siento a comerme unas hojas de parra rellenas de arroz y carne y jocoque, acompañadas de pan árabe. Al terminar camino de regreso y me encuentro una librería. Entre los títulos del aparador veo uno que llama mi atención: “How to Be a Boss (Without Being a Bitch)” pienso que yo preferiría uno que se llamara “How to Be a Bitch”. A las mujeres nos da miedo ser bitches, preferimos que digan que somos lindas, dulces, amorosas, en una palabra que somos encantadoras. Por qué querremos ser jefes y no ser bitches, es como temerle al poder. Ser bitches no es malo, por lo menos no como yo lo entiendo. Para mí es ser fuerte, ser asertiva, y no significa ser mala onda. Siento que no por ser mujeres tenemos que pasarnos la vida complaciendo a los demás. Esto me lo digo yo porque creo que a veces soy una de esas, no siempre, afortunadamente. Como quiera, espero aprender a ser un poco más bitch.

    Tramontana a las 17:43 | mmm… ¿y?… 9
    http://vientotramontana.blogspot.com/

  4. lasalamandra Says:

    La tramontana, de la depresión al genio artístico

    EP/AFP

    La tramontana, viento fuerte que sopla en Cataluña y el sur de Francia, puede provocar depresión y estados de excitación nerviosa, aunque también estimula el genio artístico y las ganas de trabajar, según las conclusiones de un estudio psiquiátrico realizado por la doctora Conxita Rojo, médico generalista de El Puerto de La Selva (Girona) bajo la supervisión de Antoni Bulbena, jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital del Mar.

    La investigación viene a dar explicación a los sentimientos contradictorios que provoca entre la población este viento seco e intenso, que puede soplar durante diez horas seguidas y alcanzar rachas de hasta 150 kilómetros por hora.

    La investigación de la doctora Rojo, realizada sobre unos 300 habitantes del Ampurdán, concluye que dos tercios de la población autóctona modifica su comportamiento cuando sopla la tramontana, mientras que el tercio restante se mantiene impasible.

    Además, la investigación pone de relieve que los efectos psicológicos de la tramontana, que pueden ser positivos y negativos, resultan más pronunciados en las mujeres, en los niños, y en los consumidores de chocolate y pastas.

    Según esta facultativa, los efectos de la tramontana se explican por el hecho de que los neurotransmisores cerebrales se alteran ante cambios climáticos como los provocados por este viento.

    Tras indicar que «desde siempre, la gente de aquí ha otorgado a la tramontana el poder provocar la locura, un poco como el Foehn de los Alpes», la doctora Rojo explicó que decidió hacer su tesis doctoral sobre los efectos de la tramontana porque es un tema que tiene la ventaja de ser divertido.

    Sobre esta creencia popular de que la tramontana provocaría un aumento del número de suicidios y crímenes violentos, la doctora Rojo asegura que no tiene ningún fundamento científico. «La tramontana no te vuelve loco. No existe ninguna prueba formal en este sentido», concluye.

    http://www.elmundo.es/elmundosalud/2003/03/28/salud_personal/1048870450.html


  5. […] eres tú. Voy pensando en eso -que Lemprier me dijo, hace ya tantos años… y también en que no se puede conocer la naturaleza del viento sentada en una silla y sólo por su sonido, hay que salir a la calle y vivirlo. No queda otro remedio, ¿o sí? Pero aunque eso también se […]

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