– ¿Se sueña en colores? ¿y las migrañas? –

enero 10, 2004

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xxx –

 

Comienzo por el revés de las horas……………………..

Me desperté recordando el sueño de la noche. Es una imagen nítida y de colores. ¿Quién dijo que no se sueña en colores? Aunque eran colores como de vieja película de cine coloreada.

En la primera parte del sueño aparecía Contradicción (Nora) y también se encontraba con nosotras Pésimo. Hacía mucho que no soñaba con él, meses… y yo sentía celos; la envidia no pero los celos son mi sombra… soy capaz de dominarlos en la vida si me esfuerzo pero en los sueños me asaltan y alcanzan en mi consciente su verdadera dimensión y puedo llegar a sufrir durante el sueño tanto como si todo lo que sucediese fuera real. Porque es curioso pero a veces hay algo en mí durante el sueño que sabe que sólo está soñando e incluso así, durante la pesadilla, yo me digo: ‘Sólo es un sueño… venga, trata de cambiar el curso de los acontecimientos’. O como en la segunda parte del de hoy: ‘Es sólo un sueño, sí… pero disfruta de este momento quizás no exista otro’

El sueño se divide por tanto en dos partes. En la primera incluso llego a verle inmovilizando a Contradicción boca abajo contra el suelo y mirando hacia mí… ¡Dios qué zozobra! Siento miedo de que la quiera, de que esté sintiendo por ella como creo que siente por mí, tengo dudas y lo peor es ella… tiene sentimientos por él y es mi amiga; no quisiera herirla pero no puedo renunciar a él sin luchar, aunque le digo: ‘Adelante, tú no pienses en mí, piensa sólo en ti’. Me pregunto si he cobrado noción de mis miedos y debilidades ayer en la piscina cuando me quedé sin aire y mi tensión descendió por los suelos o lo que me sucedió en el agua es la resultante de esa noción oculta, de esa debilidad, que conspira contra mí en mi interior. ¿De verdad he superado la traición del pasado y confío en ella tanto como en Alma?

Las dudas continúan y él va a viajar con nosotras. Incluso aparece para irse con su coche a la puerta de su edificio arriesgándose a que le vean

– Venga, vamos rápido que no debería estar aquí.

Y la duda me golpea como el guante de un boxeador en la mandíbula, duele… ¿por qué este riesgo? ¿Es por ella? Por mí nunca se ha arriesgado tanto … pero esto último tampoco es cierto. En el pasado sí, y no sólo una vez… ¿qué sucedió el día del supermercado, o aquellos días en su consulta? Me aborrezco pero quisiera que ella no estuviese presente, tener la total seguridad…

De alguna manera sucede algo (no sé el qué) que hace que mi deseo se realice y nos veo a solas. Es por mi encuentro con Serengueti (Laura). Ella me acusa llorando de engañarla con su padre y yo le miento. Es una necesidad. Me rompe el corazón tener que hacerlo pero es por su bien, por el de los dos. No me preocupa por mí. Entonces él se asusta porque piensa que su hija lo delatará ante su mujer y yo le digo: ‘No, mira, le he contado que te acabábamos de encontrar, que fue una coincidencia, que no estabas aquí con nosotras… (niego lo evidente) y ella me ha creído’.

– Eso es fantástico -me dice-. Me has salvado otra vez y me has proporcionado una coartada. No sucederá nada, no te preocupes. He tenido una idea… le diré a mi mujer que os encontré a las dos por casualidad… ya no tengo que preocuparme.

Y es cuando empieza a besarme y yo a sentir su cuerpo contra el mío, como sucedió aquel último día de hace dos años en su consulta y perdemos el sentido y … todo es en vano porque Laura me ha seguido y él dice en mí oído mientras yo me desmorono por dentro.

– Era inevitable. Esto tenía que suceder. Mi hija lo ha visto todo.

-y es él quien me anima -. Pero no te preocupes.

– ¿Cómo no voy a preocuparme?

Yo quiero a Laura y por eso lloro, porque no quiero que se sienta traicionada y sufra por mi culpa pero él me lleva agarrada por los hombros, bajo su brazo y trata de consolarme

– No pasará nada. Ya se nos ocurrirá algo para hacerle frente a esta situación de emergencia.

– ¡Por Dios!. Mírate, ¿crees que deberíamos ir por la calle así?. -le digo.

Y él nos mira, se mira a si mismo y me mira a mí y en sus ojos yo sólo soy capaz de ver que después de eso, de haber confirmado lo que sentimos el uno por el otro, ya nada le importa.

Doy marcha atrás sobre las horas del día de ayer y sobre mi vida… ¿Cuántos años? ¿Unos quince? ¿Quién es este tipo? -me digo. ¡Qué conocido me resulta…!. Y era William Valdés.

– ¿Candeliña?. -él me llamaba así-. Cuantos años… ¿Ya no me conocías?

– Vaya L…. sí pero…

Me embarga la más absoluta de las frialdades. Ese tipo calvo ahora fue en aquel tiempo mi amante… Era un hombre casado y estuvo a punto de separarse por mi causa… Tenía una hija pequeña de aquella y que hoy me confirma tiene ya 19 años. Él sigue casado y se ha marchado de escolta al país de las guerras.

– Estás loco -le digo.

– ¿Por qué? No es eso. Sólo que me cansé de estar aquí y cuando me lo ofrecieron…

Coga solía decirme que le trastoqué mentalmente y cuando William Valdés me pregunta por él yo le contesto…

– Oye que te lo cuente él.

– Pero, ¿qué pasa? ¿Os separasteis?

– No, no nos separamos pero ya sabes como soy. No acostumbro a hablar de la vida privada de los demás…

– Pero si yo sólo te he preguntado que dónde está ahora él trabajando.

– Y yo me he limitado a contestarte lo que contesto a todo el mundo. No es nada personal. Por eso mismo…

– ¡Cómo eres! Pero si yo a él hace mucho que no le veo.

– Sí, ya sabes que sí. Siempre lo he sido. Bueno, espero que todo te vaya bien y todo eso que se dice y yo tengo que irme ya… Le diré a Coga que me has preguntado por él. Cuídate

Detesto aquella etapa de mi vida. Llegué a sentir un gran asco por mí que se tradujo en una espantosa migraña de tres meses. No le quería, ni me atraía, ni me gustaba… sólo estuve con él porque me sentía falta de cariño y él se enamoró de mí como un tonto… Recuerdo que de aquella llegó a amenazarme. Me dijo: ‘si algún día te veo con William Enol te acuerdas … ‘. Y lo único que logró de mí fue que le tomara un asco de muerte. Y el caso es que era un buen tipo. No hay que llamarse a engaño por esto último que he escrito. William Valdés fue una de las mejores personas que yo he conocido pero le enredé en una tela de araña de la que no pudo librarse y le robé el poco seso que tenía, la cordura… Durante años me persiguió por todas partes pero bueno, no me quejo que otros tuvieron que soportarme de esa manera luego a mí…

Y como dos minutos antes de este encuentro… veo venir, a lo lejos alguien canta como decía el poeta, por la calle a ‘La poeta’ (ella misma se auto califica así en sus tarjetas de visita) y le retiro la mirada para no darle ningún pie. Desde que le dije hace un par de meses que no podíamos ser amigas porque no me gustaba nada de ella como persona, no he vuelto a mirarla y creo que me he comportado legalmente. Esa mujer no está en su sano juicio pero los demás tampoco tenemos por qué sufrirla.

Pues bien, aún sin dirigirle la vista veo que se viene hacia mí y yo poniendo la mano izquierda por delante con la palma abierta para frenarla sólo digo sin mirarla:

– No quiero historias.

Eres una mierda, eres una mierda – me grita perdiendo los papeles

¿Pero qué se puede esperar de una persona que le paga 100 euros al novio de otra por acostarse con ella y sólo porque es el novio de esa otra? ¿Y el novio? Pues anda que para tener un novio como ese, mejor sería irse de misionera a Burundi

Pero yo como si nada, en este caso sigo mi camino hacia adelante también inalterable. No sé bien cómo ha sucedido pero ya ni reacciono a cierto tipo de estímulos. Lo cuál es maravilloso porque la gente que te busca para montarte números o comprometerte gratuitamente no es para la vida de una lo más recomendable. Eso sí, si William Valdés es el ejemplo de una buena persona a la que sus sentimientos dominan, ‘La poeta’ es el paradigma de la persona con un autoconcepto inflado de si misma, que en el fondo no es más que aire fatuo y mala saña; vamos que es igual de incómoda que padecer gases.

Aunque a mí me ha servido de espejo… Ella me decía que era la única persona que conocía que podía presumir de ser bella interior y exteriormente. Bueno, me lo decía a mí y a todo aquel del que tuviera su dirección porque convirtió su juicio sobre mí en uno de esos correos múltiples suyos que se dedicaba a lanzar por los espacios virtuales para cansarnos a todos. Pero no consiguió lo que pretendía, no halagó mi vanidad porque no me gusta dejar que la gentuza como ella juegue con esa parte mía y tan vulnerable del ser. Es más, después de haberla conocido en profundidad tengo su juicio en tan poca estima que me es por completo indiferente que me rotule de bella o me tilde de mísero deshecho, tanto como que se auto titule poeta a si misma o se declaré embajadora de la felicidad. Cada uno que pinte el cuadro de su vida del color que quiera pero que no me pida mi paleta…

Es curiosa la diferencia que existe entre lo que te deja indiferente y lo que te sobresalta … un vuelco al corazón. ¿Qué sucede en esa sístole o en esa diástole?

Serían pasadas las cinco cuando me senté en el banco del parque. Necesitaba aire… recuperarme. Me había quedado desmadejada después del rato dentro del agua pero también muy relajada y si me senté allí fue por verles a ellos, a él y sobre todo a Laura. El miércoles la había visto pero tenía que irme y sólo pude darle dos besos y decirle que estaba muy guapa con la ropa nueva que le habían traído los reyes.

La cosa fue que pasé por allí cuando me dirigía al trabajo dando un rodeo por si estaba y con quien me encontré fue de frente con su abuela, justo cuando un niño sobre un patinete grita mi nombre saludándome y ella, supongo que por eso, sonríe.

Contradicción me dijo que la había visto muy fría para conmigo el día de la cabalgata pero en ese momento me dice:

– Hija, vengo de caminar un rato porque si me dejo encerrada todo el día se me cae la casa encima y además me quedo helada y mira…

Entonces saca sus manos de los bolsillos de la chaqueta de punto y me toma la mía entre ellas, que por cierto está gélida, en un gesto que me resulta muy cálido, entrañable…

– ¡Ay, que calientes las tiene!.- he tomado el hábito de tratarla de usted pero no de una manera distante, sólo respetuosa-. Y anda que fría la mía. No me había dado ni cuenta.

Pero es que yo suelo tener siempre las manos frías. ¿No dicen que manos frías corazón caliente? Esta mujer me gusta. No sé bien por qué pero me gusta… No sé si es porque es la madre de él y quiero todo lo suyo o porque ella hubo un día primero que vino hacia mí y me llamó…

– Yo tengo que irme a trabajar que hoy entro a las seis y se me hace tarde, así que si baja por ahí, aprovecho y bajo con usted…

Y vamos hablando de ella y de su marido. Le he digo que le he visto por la mañana pero que claro, me pareció cansado… Ha empeorado. Me dice que ya van varios sustos y… Es mayor que ella, diez años y el miedo de esta mujer es que su cabeza comience a deteriorarse como le está sucediendo a la de su marido. Dice que olvida, que no reconoce, que… Y esa sensación me había dado. Me extrañó que sus ojos no me enjuiciaran como hacía hasta este verano… También he tenido la sensación de que ellos no pasean juntos por incompatibilidades más propias del carácter que de los horarios como dice ella.

– A la hora que el sale yo tengo que hacer la comida. Y por la tarde … fregar los cacharros…

Pero no, creo que lo que ocurre es que son distintos y ella no se hizo vieja al mismo tiempo, que tiene el mismo espíritu que cuando era joven y le conoció a él porque sus ojos están llenos de brillo y de ilusiones enhebradas con penas de plata; la misma plata que la de las balas que dicen que acaban con la licantropía… Él ha tenido que ser un hombre gallardo y muy atractivo. Es más, incluso ahora hay que reconocérselo… porque ni toda la inmisericordia del tiempo ha logrado robarle su altivez. Cuando yo le conocí hace unos seis años debía tener unos setenta y cinco…

Pues eso, que íbamos hablando y yo me sentía realmente cómoda cuando ella dijo:

– Mira quién está ahí y que guapa con la ropa que le han traído los reyes

Era una Serengueti (Laura) preciosa y corriendo loca de contento y nerviosismo al otro lado de la carretera por la avenida. Creo que fue por verme con su abuela

– No cruces -le grité yo. Cruza por el paso de cebra.

Y fue cuando le vi a él. Su padre miraba hacia nosotras como si estuviera en trance, hacia su madre y hacia mí y por eso no había visto el peligro de la niña al borde de cruzar una carretera ancha surcada por un tráfico denso de circulación rápida. Creo que el asombro de la situación le movió a una emoción profunda aunque yo no fuera capaz de desentrañar en aquel instante exactamente cuál y por ese motivo ahora tampoco puedo lograrlo. La razón es que no quiero inventarme nada y en la expresión de Pésimo había un universo de matices contenidos y pugnando por ver la luz. Sí, creo que eso era…

la esperanza de ir a abandonar la oscuridad de un agujero negro por haber creído ver como un despunte lejano el brillo incierto de una luz…

Besé a Serengueti y me despedí de ella:

– Lo siento cariño pero tengo que irme…

Y a él que llegaba a nosotras en ese momento sólo le dediqué un ‘adiós’ serio, de esos que demuestran que una no pierde los papeles ya con facilidad. ¡Dios mío! Pocas veces había visto una conmoción igual en él, porque aunque no la trasluciera yo podía de alguna manera sentirla y pienso que su madre también. Pero eso no me preocupó demasiado, ni tener que irme, ni lo que ella hubiera visto. La madre de Pésimo no es posesiva afortunadamente ,como la madre de Stanislaw O’Toño, y necesitamos que la madre de Pésimo esté de nuestra parte. Bueno, eso es sólo algo que pienso yo, claro.

Y el caso es que por la mañana ya me había sentido contenta de cómo se iban desarrollando los hechos. Había llevado a mi abuela a su revisión y la doctora requirió los servicios de la enfermera de Pésimo para que le hiciese un nuevo electro a Alma porque nuestra ATS tenía vacaciones. Y estábamos de suerte, no era ‘X’ (que me detesta) sino una suplente, una mujer fea como el demonio pero simpática y agradable como pocas. Y resulta que yo bromeaba como suelo y cuando el aparato falló y lo dio todo plano le dije a ella:

– ¿Estará muerta?

Grandes carcajadas…

– Señora, si oye lo que me ha preguntado su nieta la mata

Y mi abuela que lo había oído también se reía y ella va y dice:

– Madre, si nos escuchan riéndonos así en una consulta, que van a pensar…

– Nada mujer, que te ha tocado en gracia la loca de siempre -le contesté yo pero imaginando que ella no entendería nada

No debía haberle sucedido muchas veces aquello de la juerga padre porque cuando la gente acude a estos sitios se lo suele montar en plan pesadumbre y el rato que el asunto duró fue estupendo. Pero cuando volvimos arriba, yo seguí en mis trece de ignorar a Pésimo como previamente había decidido (lo de mi postura defensiva que expliqué hace días) hasta que volvimos dentro de la consulta de la doctora N. y… Pesimo ‘se avino’ a fumarse un cigarrillo a la consulta vacía de la ATS ausente por vacaciones. Allí hay claraboyas por las que las consultas se intercomunican y al sentir ruidos yo miré y me encontré con sus ojos al otro lado del cristal. ¡Vaya! Menos indiferencia vi de todo pero no le saludé y él comenzó a ponerse nervioso. Yo también me alteré pero no dejé que eso fuera evidente. Por una parte intuí que él deseaba estar a solas conmigo pero ¿qué quería … que atravesase aquella puerta ante los ojos de la doctora? Imposible. ¡Ay Dios -dije para mí-, que no se le ocurra entrar o llamarme! Porque antes él hacía esas cosas. Estaba agitado, intranquilo, inseguro y no hacía más que abrir y cerrar la puerta de su enfermera para llamar la atención, hasta que ella al final se levantó, me vio y al reconocerme me sonrió y yo le regresé una sonrisa que el captó y entonces observé como le preguntaba interesado por mí a ella.

Me imagino que la buena mujer debió contarle lo del hilarante incidente del electro y eso de que la abuela le dijese a su nieta que como era un poco del amor libre debería de haber nacido en la república.. y él como colofón a ”nuestro encuentro” y a su cigarrillo, me dedicó un obsequioso adiós con sus manos a través de la claraboya y con una expresión que por parecerme burlesca en exceso yo no contesté. A veces reconozco que soy demasiado susceptible. Y cuando nos íbamos él había dejado la puerta de su consulta abierta y al pasar por un instante levantó sus ojos del ordenador para encontrarse con los míos y calmar la inquietud que se había desatado dentro de él y eso fue lo que yo vi, que las tornas habían cambiado y ahora yo también podía ser tan hermética como él y alguien que podía resultarle a él tan impredecible como él lo había sido en el pasado para mí, como quizá aún lo era…

Pero cuando salió de aquel bar y yo no le esperaba y por eso no pude evitar que mi corazón diera un vuelco y sentí la necesidad de llevarme la mano al escote para cubrir mi desnudez… en realidad no era el nacimiento de los senos lo que quería ocultar… era esa diástole o sístole inevitable en que se me fugaron del pecho mil mariposas y que me hizo sentir condenadamente frágil y desvalida ante su presencia. Di tú, que si a mí se me notó ese vuelco, en él no fue menos evidente y entonces me hizo otro de sus gestos irónicos pero conciliadores para preguntarme si iba a jugar  aludiendo tal vez a mi relación con Guernika y yo le contesté desde mi banco con una negación y con un movimiento de manos ondulatorio que quizás no solo venía a querer decir … ‘vengo de nadar’ sino a verte a ti. Aunque eso era indudable que ya lo sabía él.

Luego, más tarde, si es verdad que le vi con Serengueti al otro lado de la calle donde suelo encontrarles últimamente a esa hora pero yo ya había cruzado de lado un segundo antes y no sentí la necesidad de volver a cruzar. Si él no me vio, bien, pero si me vio, ¿acaso podía ser todo tan indudable?

Creo que cuando tenga ocasión o si ésta se presenta… le hablaré a Serengueti sobre lo importante que es no andar por ahí , por el mundo, invocando casualidades, y que si algo tiene que ir a suceder… es más probable que suceda cuando uno menos lo busque

dados

Entrada Nº 30

2 Responses to “– ¿Se sueña en colores? ¿y las migrañas? –”


  1. […] – vi – – ¿Se sueña en colores? ¿y las migrañas? – […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s