– La pequeña pirámide fósil y el CANCER –

enero 21, 2004

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xliii –

 

No lo creía posible pero mi cuñada tiene un cáncer, mi intuición al respecto falló. O más bien, fue que me fié del criterio de Contradicción y ella dijo que sus analíticas no reflejaban nada de eso. Recordatorio a tener, por tanto, en cuenta: ‘Contradicción nunca da una en el blanco con respecto a mí o lo mío, o a casi nada’. 

Acabo de recibir la llamada de su hermano  para comunicármelo (mi marido, como me cuesta escribir esa palabra absurda). Su voz parecía afectada, cómo si estuviera drogado ( ha sido sorprendente escucharle). Yo, mientras me decía que iba a llevársela a casa porque mañana tiene que ingresar en otro hospital donde van a operarla con urgencia, lo único en que podía pensar es en la cantidad de veces que ella ha intentado quitarse la vida. ¿Morir no es lo que deseaba? ¿Cuántas veces desde que llegué llevo escrito aquí que los deseos se cumplen? ¿Y qué siento ahora? Nada, es lamentable pero nada. Que la luz de una buena persona, porque su locura le ha venido por ser buena y no mala, se pueda apagar mañana o en breve no significa nada para mí o tanto como lo que ha significado enterarme de la noticia que me contó el biólogo del parque ayer: ‘Dos ancianos de ochenta y cinco años, casados desde hace cinco días y él la apuñala por la espalda, por celos’. Ese asombro, sólo ese asombro.

De lo único que he sentido necesidad es de hacerle llegar la pequeña pirámide fósil que ella me trajo de su viaje a ‘Terra Mítica’ hace unos meses.

  

Pienso que a mí su regalo me dio suerte porque reencontré un cariño que creía ‘perdido’ como un pájaro con el ala rota (aunque igual eso ha sido mala suerte, no sé…)

Ahora lo siento. Siento que por no querer ver a su madre, haya dejado de verla también a ella. Pienso que yo era de las pocas personas que la entendía, y esperaba con sinceridad el día en que su madre muriera (de muerte natural, por supuesto) y ella pudiera hacer una vida libre con nosotros.

Mi cuñada me contaba que por las noches (ellas dormían en la misma habitación) la madre empezaba con su salmodia infernal:

  

– ¿No te morirás? ¡Qué desgracia he tenido con una hija como tú!

La prefirió esquizofrénica a puta. Esa es la triste realidad. Así podía decir que su hija era una enferma y no una locuela casquivana a la que todo un pueblo de mierda criticaba.

  

Y ella era una artista, una bohemia, un ser creativo con un mundo mítico interior riquísimo. Pero un día comenzó a oír voces… voces de mujeres que le decían que no había sido buena y cómo tenía que vivir, y a ver escarabajos de oro en el suelo de la cocina y abrirse puertas en lugares que no existían. ¿Quién deseo la muerte para ella con más ansías entonces? ¿A quién pertenece ese deseo que parece ir a cumplirse fatalmente si una operación quirúrgica no lo remedia por un tiempo?

Su hermano dice que tenía que haberse quedado a vivir en Madrid y haberse casado con aquel Antonio que la quería. Pero ella amaba a otro, a un capitán de barco que tuvo miedo de quererla sólo porque a ella le gustaba la vida, sacaba matrículas de honor sin estudiar (la única de su promoción) y se reía con una risa de carcajada alegre que ni su enfermedad mental fue capaz de arrebatarle.

¿Y lo más terrible? Es que nos parecemos demasiado y en algún punto yo luché más que ella  o tuve más ayuda  y escapé a su tortuoso destino. Espero que cuando tenga en sus manos esta pequeña pirámide que tengo ahora delante de mis ojos… mi fuerza moral, la que le entrego con ella, le ayude a preservar su vida. Un día, las cosas por muy mal que se presenten tienen que cambiar y ella debería de ser libre para sentirse feliz pero antes de morir.

Ayer de madrugada Alma me dijo que Flor, una vecina nuestra, que llevaba más de diez años luchando contra su cáncer murió. Casualidades, mi cuñada también se llama Flor. ¿La diferencia? El asombro, ni siquiera mostré un asomo de asombro. Me importó menos aún que el que  un viejo de ochenta y cinco años apuñale por celos a una mujer con la que acababa de casarse cinco días antes.

El hombre es el único animal racional del mundo que es capaz de deshumanizarse. Otra definición  de lo humano apropiada para la circunstancia.

piramide

2 Responses to “– La pequeña pirámide fósil y el CANCER –”


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