– Me miró como si fuera un ángel –

enero 26, 2004

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – xlviii –

 

Segunda anotación del día… Hace unas tres horas me encontré con Laura y Máximo. Ella salía de casa con paraguas porque había comenzado a llover, un pequeño paraguas rojo con forma de seta mágica. Corrió hacia mí alegrándose de verme y yo a ellos. Hoy sí que ha sido bonito encontrármelos porque nos sentía a él y a mí en paz.

– ¡Qué bien que te veo! ¿No me digas que vas a prestarme tu paraguas para que no me moje? -le digo

Llevaba puesto el chaleco crema que me enseñó el otro día

– Vaya, pero que guapa -exclamé a continuación y tomé con mi mano, su cabecita, en un gesto de acercamiento porque por cubrirme a mí de la lluvia, se estaba mojando ella-. ¿Os vais al parque? -les pregunté a los dos incluyéndolo en mi pregunta a él, que vestía una gabardina marrón de esas rectas que llegan hasta la mitad del muslo.

– Vamos a dar una vuelta y hacer unos recados para hacer un poco de tiempo y no encerrarnos tan pronto en casa. – me contesta mirándome con  atención  y un deje hasta de lo que me pareció una cierta nostalgia

No hay mucho más que decirse porque nos hemos detenido con cualquier excusa y yo de un momento a otro sé que me echaré a temblar porque me ha impresionado su mirada. Creo que me ha visto observarle de arriba abajo prestando atención a su atuendo y luego detenerme en las huellas de edad y cansancio que se muestran marcadas bajo sus ojos. Es pronto y hay luz diurna. No sé si he sonreído pero si me siento sonreír cuando le pregunto a ella:

– ¿Por cierto, qué tal os resultó aquel control de inglés?

– No sabemos aún los resultados -dice él.

– No me han dicho todavía nada pero me ha salido bien, muy bien.

– Bueno, será bien solamente; seguro que lo ha aprobado pero puede que no con nota

Les escucho. No parece sorprenderse de que yo no lo haya olvidado pero entonces sí, su mirada me corta el aliento porque ha sido como verle mirar a un ángel.

– Bueno, os dejo que yo tengo que ir a la tienda…

Me ha parecido que él ha sentido el impulso de preguntarme a qué tienda por mi forma de decirlo pero nos despedimos.

– No te mojes mucho -le digo a Serengueti mientras me voy, que continúa cobijada por el paraguas que yo abandono.

– No, no te preocupes, no se mojará que no vamos muy lejos

Es él quien me responde bajo la intermitencia de una lluvia fina.

Luego de firmar la garantía del teléfono móvil me he venido para casa. Todo lo que tenía que decir, estaba dicho.

paraguas rojo

2 Responses to “– Me miró como si fuera un ángel –”


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