– La Rapsodia en blue de Hierro y los Cobardes –

enero 30, 2004

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – lii –

 

Esta mañana cuando me he despertado reseca de sueños, lo primero que he hecho ha sido abrir una ‘carta de amor’. Alguien me decía que uno de mis nombres, esos nombres que yo a veces elijo, le había recordado un poema de José Hierro: 

No puedo más. Vomito
blasfemias y jaculatorias de poseso.
Grito, me desgañito, rezo, ronco en latín de iglesia
las divinas palabras cuyo sentido vagamente intuyo:
ad Deum que laetificat juventutem meam,
canto a seis voces mixtas responsorios
de Palestrina y de Victoria
acompañado por el son del río en pena,
por los oráculos amarillos de la luna menguante:
o vos omnes qui transistis per viam
atendite et videte…
Los últimos murciélagos
con alas de cartón acanalado y destellos de fósforo,
amortajan a la ciudad. Luego, regresan
a las cuevas de los contenedores.

  

Es un fragmento que pertenece a algo llamado ‘Rapsodia en blue’ pero yo cuando pensaba ese nombre sólo pensaba en música de Gershwin

Desde ayer me pregunto por mi odio. Eso me tiene muy preocupada.  Parece habérseme extraviado. ¿Cómo voy a sobrevivir  ahora sin él?, y sobre todo frente a las personas a las que yo les despierto ese sentimiento profundo. Entonces pienso, ‘sí, ellos odian pero tú tampoco experimentas ya su amargura. No lo querrías todo de la vida, ¿no?’

Supongo que el precio de liberarse de la amargura y del resentimiento es esa pérdida necesaria. Y lo que me pregunto es qué clase de prótesis mental debería implantarme en ese punto, el que antes ocupaba mi odio de ménade, para situarme frente a ellos en las mismas condiciones. No sé, no hay respuesta… ando por terrenos que desconozco. Quizás todo esto sólo sea una buena noticia que signifiqué que no voy a precipitarme pero no sé, no estoy acostumbrada a vivir sin respuestas.

  

¿Por qué no soy capaz de odiar a Stephen ‘el lobo’ ahora que he confirmado lo que me temía? Es increíble pero hay personas que aún imaginando lo peor que puede ocurrírseles hacerte, sólo consiguen darte pena, por ellos, por su interior, por tener que soportarse como son. Ayer noche estuve hablando mucho rato de ello con Coga. Él dice que le considera capaz de lo peor, que de gente como él hablan todos los días en el telediario y que lo más grave comenzará cuando mi amiga tome la decisión de separarse, que mientras él continúe en su casa estamos a salvo pero también insistió en algo muy interesante.

  

Dijo que su problema es que no tuvo una infancia como la nuestra, que no sabe lo que es vivir bajo el yugo de los golpes, el miedo o el abandono, y tener que crecer así, amparándose en las sombras, en las ausencias de los otros, que le tuvieron siempre entre algodones y que hasta el trabajo que tiene lo tiene gracias a su padre.

Es gracioso, sí, nació con todo hecho aunque él piense lo contrario. Stephen ‘el lobo’  siempre hablaba de que su padre le enseñó a ser un hombre de provecho y no le dejó convertirse en uno de esos ‘mantas’ que andaban por el pueblo, y que ahora son unas piltrafas que no tienen dónde caerse muertas. Así ve él las existencias de los otros, sus convecinos, en comparación con la suya, tan rutilante, tan perfecta. ¿Pero por qué su padre no le enseñó a ser un hombre, ‘a no llorar como mujer lo que no supo defender como hombre’? Sí, no me queda otro remedio que parafrasear esa frase  porque  a él le viene al pelo.

No se atrevió a sentarse con Contradicción a la mesa y a mirarla a los ojos, y si fuera necesario obligarla a ella a que le mirase.

  

Esas cosas se hacen así: ‘Tú y yo vamos a hablar, hemos formado una familia y dos más dependen de nuestro entendimiento. 

Por tanto es esencial querida…’. Pero no, jugó ‘a las cartitas’, a escribir cosas dolorosas para que ella las leyese, a insultarla, a convertirse en una queja constante y malos gestos cotidianos. Hasta en eso le usurpó su papel femenino, ¿cómo quería que ella se sintiera mujer con él?

Lo más triste de todo es que aún podrían ser amigos, y que él ha olvidado que así fue como se la ganó, porque hubo un tiempo, aunque ahora me parezca mentira, en que Stephen ‘el lobo’ no era el ser patético y débil en que se ha convertido y sólo era un ser humano bueno con debilidades. Y un poco eso es lo que me sucede con él; creo que no seré capaz de odiarlo aunque intente destrozar mi vida porque hubo un tiempo en que me parecía la mejor persona que yo había conocido. Un tiempo en el que pensaba que no se merecía a alguien como Contradicción, que era sólo alguien como yo porque nunca iba a ser feliz pero la eligió a ella (y no a una buena chica) y luego no supo ser lo bastante fuerte para salvarla. Es más, acabo de caer en la cuenta de una gran verdad. 

Desde que le conozco ha acusado a mi amiga de ser una mala copia mía, un ser sin personalidad que se deja lavar la cabeza como si yo le hubiera sorbido el seso y fuera la líder de una secta, y el muy imbécil no se ha dado cuenta de que eso mismo es lo que le ha sucedido a él con su compañero de trabajo durante todos estos años, ese al que tanto admira.

  

Siempre proyectamos nuestra maloliente oscuridad sobre los otros, porque claro, para nosotros es inaceptable; nosotros le hemos vendido al mundo que somos unos buenos chicos.

Bueno, yo no, yo me he empeñado en venderle lo contrario. ¿Qué se puede esperar de una tipa que se ha negado a ir a ver a su cuñada enferma de cáncer al hospital?

Ayer también hablé de eso con Coga. Cuando yo le dije:

– No hace falta que me disculpes. No les mientas. Diles que no voy a verla porque soy como soy, una egoísta de mierda, no porque no tengo tiempo y los hospitales me enferman

– No tengo porqué explicarles como es nuestra vida, y a los acuerdos que hemos llegado tú y yo.  Eso no les interesa

Así me contestó y hemos quedado en ir a comer juntos el sábado a un chino para seguir con la conversación. Íbamos a ir hoy pero Contradicción me llamó ayer por la tarde porque quería que fuéramos a la piscina y cuando por la noche intenté cambiar nuestra cita, aunque me contestó Melancolía, oí la voz  de fondo cargada de agresividad de Stephen ‘el lobo’. A veces me cuesta admitir que ese ser patibulario que me describe Contradicción exista, pero no, ella no está inventándose nada, allí estaba. Entonces se me ha ocurrido que ya que no me despierta el odio, no tengo necesariamente que odiarlo, que basta con que me concentre en desear que se muera, sobre todo cuando leo las palabras de Contradicción de ayer. ¿Por qué tiene que morirse ella para que eso lo arregle todo? ¿No fue así como él consiguió ese maravilloso trabajo que le pasa por las narices a ella cada dos por tres? Sí, eso me parece recordar que dijo aunque no lo dijo con estas palabras: ‘Mi padre se murió y gracias a ello, yo ocupé su puesto en la empresa’ ¡Vaya, vaya! Así  que la muerte de su padre le solucionó la papeleta de su vida. ¡Qué suerte! Y eso es lo que le echa en cara a su mujer. Le dice: ‘Vives de puta madre a mi costa. ¿Cómo te vas a mantener con esa mierda de sueldo que ganas tú? Bien, acaba de ocurrírseme con qué lo voy a sorprender yo. Me tenía intranquila no tener una opción.

botero

BOTERO

Otra cosa, ayer cuando me senté en el parque a leer me di cuenta de que no me apetecía estar demasiado allí (no quería que Laura y Primo salieran del bar y me vieran esperando; otra vez como el día anterior, sólo para verla dos minutos a ella y echarle ya de menos a él) y cuando dieron las siete me levanté del banco. Me preocupaba Guernika

Por la mañana había estado viéndolo entrenar con ‘D’. Parecía muy enfadado conmigo o consigo, o con cualquiera pero vamos a ver: ¿qué podía haberle provocado? Cualquier cosa, o quizás yo el lunes al irme como me fui, o el martes al no molestarme en aparecer, o el miércoles al eludirle. Así que cuando llegué me senté en el muro con mi libro y  me estuve cuarenta minutos leyendo, al tenor del frío insoportable, ‘La escala de los mapas’. De vez en cuando, cuando le escuchaba algún grito,  levantaba la cabeza y observaba con buen humor y divertida la situación. Yo intentaba aparentar tranquilidad pero tampoco estaba tan lejos de sentirla. Para las ocho y media ya había conseguido que su enfado se disipase. ¿Quién dijo que tratar de salvar a un misógino de si mismo fuese una tarea sencilla? Eso sí que es un trabajo ímprobo y no el escribir mi diario, como pensaba Enate

Por cierto, que se me olvidaba, una buena noticia: me han ofrecido hacer unas etapas del Camino de Santiago como ‘monitora de apoyo’ y he aceptado. Me han comentado que el trabajo será muy duro, más que el de Burgos pero eso no me asusta.  Al parecer quieren reunir unas cuatro mil personas en la Plaza del Obradoiro en determinado día.

También me han invitado a participar con mi grupo de chavales en el carnaval y en una comida. Debo sentirme muy cómoda con ellos porque inmediatamente me alegré y dije que sí.

2 Responses to “– La Rapsodia en blue de Hierro y los Cobardes –”

  1. lasalamandra Says:

    Este post tiene una explicación… se escribia en el Cenote donde Stephen, ‘el lobo’ podia leerlo… era puramente disuasorio. Y también como no, un duro contrataque.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s