– Convencida de que Guernika es una Enfermedad –

enero 31, 2004

 

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – liii –

 

La resaca ha sido horrible. Llegamos como a las siete de la mañana pero él no quiso acostarse hasta que me obligó a mí a hacerlo. Estaba tan borracha que no quería meterme en la cama, quería marcharme de casa e irme caminando hasta un pico que hay a unos kilómetros de dónde vivimos. Cuidó de mí todo el tiempo. Nunca le había visto así, tan cariñoso conmigo, pero recuerdo que cuando tenía 20 años yo confiaba mucho en él. En un momento de la madrugada me dijo:

– Es increíble la suerte que he tenido encontrando una mujer como tú. Aún eres muy guapa y ya ves… sigues causando la misma expectación.

Pero cuando tuve que levantarme de la cama temblando entre sudores fríos para irme al baño y estarme allí en aquel lamentable estado yo que sé cuando tiempo… lo único en que podía pensar era el gran error que había cometido. ¿Cómo iba a explicárselo a Contradicción ahora?

Creo que por fin terminé por echarlo todo del cuerpo. No podía levantarme del asiento del water. Me había descompuesto y cada vez que mi estómago se volcaba en el caldero arrastraba con mi vomito una sensación de muerte inminente. Ya lo sé, lo que escribo es desagradable y no tiene nada de lírico. ¡Dios mío! Me había comprometido a irme al País Vasco con Coga.

  

Anoche llegué a pensar que partir era la única solución para librarme de Guernika, porque se me ha metido en la cabeza que mientras él se encuentre cerca no conoceré a nadie que merezca la pena y de verdad creo que él es para mí como una enfermedad.

Por la tarde el teléfono sonó. Me parecía que sería ella pero no  quise levantarme del sillón hasta que me sintiera un poco mejor, más fuerte. Aunque al rato la llamé yo. No soporto la cobardía. Sobre lo suyo me dijo que no me preocupara, que no había habido errores, que había hablado el alcohol. Pero lo de mi marcha fue distinto. Noté por su tono que eso sí le afectaba.

– ¿Y cuándo te irás? – me preguntó.

– No lo sé. Pero no será muy pronto.

Sólo un apunte más para el día de hoy. Hubo un momento en que la conversación se puso tan seria que él me dijo lo siguiente:

– ¿Entonces no te parece mal que pague a una puta de vez en cuando para que me haga una mamada?

– Es que tú no tienes necesidad  de hacer eso. Aún tienes otras muchas alternativas…

– Ya, pero lo que yo no quiero son compromisos. En seguida me pedirían otras cosas.  Dicen que no pero todas terminan por pedirte algo que tú no quieres dar. Prefiero pagar una puta. ¿Tú lo ves mal?

– Yo lo que pienso es que si alguien te pide algo puedes pasarles mi teléfono y decirles que si quieren, lo hablen conmigo.

– Eres la hostia.

– No. Lo que somos es un equipo, ¿no es cierto?

– Vale, pero no me ligues mucho.

– ¿Cómo que no?. ¿Estás loco? Todo lo que pueda

– Tienes razón que la vida es muy corta.

ligar

2 Responses to “– Convencida de que Guernika es una Enfermedad –”


  1. […] – xiv – – Convencida de que Guernika es una Enfermedad – […]

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