– Comprometerse no con un anillo sino con el Alma –

febrero 4, 2004

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – lvi –

 

¿Cómo se puede confundir a un pelícano con una garza? Era una garza lo que aparecía dibujado en la cajita lacada donde dormía la cruz. ¿Tan confusa me sentía?

Ayer estuve con Contradicción. Habíamos quedado para ir a la piscina pero ella me dijo que le apetecía más dar un paseo y dimos uno muy largo por la playa.

Yo le propuse que dejáramos de vernos y llamarnos por un tiempo; quizás Stephen ‘el lobo’ llevase  razón y nuestra relación fuese el único problema de su matrimonio. Pero a medida que ella hablaba a mí se me despejaban las dudas.

  

Contradicción cada día amanece más lúcida para con sus sentimientos: no le quiere. No se trata de encontrarle un sustituto, es que ya no le quiere ni a él ni a nadie. Dice que jamás volverá a cometer el mismo error de comprometerse con un hombre, que lo único que quiere es recuperar su libertad, y que en cuestión de hombres e ‘historias’ lo que hace es creerse sus propias mentiras, las que se cuenta y ni sabe por qué.

De todas formas insistí: ‘Probémoslo, por lo menos probémoslo un tiempo. Como opción…’. Pero  ella: ‘ que ni hablar de eso’. Dice que lo que ya no puede hacer es dar marcha atrás y engañarse y no para de relatarme lo que ha aprendido observando a su familia, el matrimonio de sus padres, su trayectoria de vida, como su hermana mayor llegó a casarse con otro hombre que no quería sólo por despecho… como sus hermanos no aman… y que sabe perfectamente que si ahora lo detiene todo y me culpa a mí de su fracaso y reconoce que yo la empujé a lo que él piensa, que sí que él le perdonaría encantadísimo lo que fuera, pero, ¿y luego qué hace? ¿Se tiñe el pelo como su amiga Roxana?

Roxana padeció una profunda depresión. Estuvo hasta internada. Contradicción piensa que un día la infelicidad de su amiga llegó a ser tan plena que dejó de sentir deseos de vivir… Ahora el tratamiento parece haber sido un éxito: ‘Han conseguido que se tiña el pelo. Ese es el gran cambio. ¡Vamos hombre! Irse a un psicólogo para que te envíe a la peluquería. Eso es como para decirle a él que agarre el título y lo tire a la basura’. Eso dice Contradicción

Me parece muy coherente todo lo que me explica y  lo que encuentro, lejos de similitudes, son discrepancias insalvables entre nosotras. ¿A qué aspiro yo? ¡Qué ironía!

  

A todo lo contrario. A comprometerme hasta la médula. Vale, no con un anillo pero si con el alma. Puede que no sienta la necesidad de liberarme porque nací libre, o puede que me encuentre sólo a mil años luz de distancia, en otra galaxia.

Lo que ella me cuenta de su vida actual no es tan distinto de cómo era mi vida cuando vivía bajo el yugo de la de mi padre. No sé, lo que hice yo fue todo lo posible por dejar de pasar miedo.

Cuando nos separamos me detuve en la tienda de Angeles. Tenía allí un libro apartado hace más de un mes: ‘El sanador místico’ de un tal Naipur. No tengo ni idea del tema del que trata porque me lo recomendó ella (desde ‘Seda’ de Alessandro Baricó, confío en su criterio literario casi a ciegas) pero  luego nos pusimos a discutir sobre Jorodowsky. No fue una discrepancia exactamente pero cuando me ofreció un libro suyo de cuentos, le comenté más bien de forma apasionada que eso de la psicomagia y los actos poéticos me parecía genial, que yo lo practico pero de ahí a erigirse uno en ‘maestro’ con recetas que juegan con la sugestión ajena… eso ya me resulta inaceptable:

  

‘Yo soy un individuo libre y los individuos libres no alentamos la esclavitud’.

 

– Ya pero reconocerás que hay personas que…

– Sí, de acuerdo que andan a la caza de gurú que les solvente la papeleta de tener que tomar decisiones propias pero mira ,yo conozco la astrología y sé hasta donde puede llegar y de qué forma… que nadie me quiera vender más de lo que hay. Todos deberíamos aprovecharnos del ‘conocimiento’ que existe, no sólo unos pocos para aprovecharse de la ignorancia de los demás.

– Ahí estoy contigo -me decía ella

De todas formas creo que ayer encontré algo especial. Angeles tomó un libro en sus manos y me dijo:

– Me han hablado muy bien de éste. Es de una escritora de culto

– ¿Culto? ¿Qué quiere decir eso de culto? -le pregunté

Pero no la escuché porque mientras me lo explicaba leía lo escrito en la contraportada

”’La manzana en la oscuridad, cuarta novela de Clarice Lispector, es la crónica, casi como experiencia mística, de la reconstrucción de un yo destruido…”’

  

– Me lo llevo Angeles 

Y nos despedimos hasta el mes próximo. Luego caminé hasta el parque. En un banco creí ver a Primo pero no, me equivocaba: era el socorrista de la piscina; ese que cuando entramos nosotras nos presta atención. Tiene dos niñas pequeñas. Jugaban ayer allí.

Me senté un rato a hojear mis nuevos libros, cuando sin que hubieran pasado diez minutos veo que se me acerca con decisión el tipo que me tiene preocupada, el que me mira con lo que ya me parece cierta obsesión (el día anterior también estaba allí, esperando en el banco en el que suelo sentarme pero me fui a otro libre con Laura  y me limité a actuar como si  él no existiera)

– ¿Puedo sentarme aquí? – me dijo cuando se encontraba a poco más de un metro. Traía un libro en las manos.

– No -contesté yo muy enfadada sin mirarle

Aunque claro… los bancos del parque son libres. No puedes prohibirle a nadie que se siente, así que inmediatamente me levanté furiosa y agarrando mis bolsas con soberbia, le dije:

– Pensándolo bien, pues sí

– ¿Ya te vas?

Y sin dignarme ni a mirarle, le dejé allí plantado.

  

Me pareció increíble que el individuo no se diera por aludido, porque hay que tener muy pocos dedos de frente, con la ‘señal’ que emito, para no darse cuenta de que la que la que ELIGE soy yo.

yoko y lenon

4 Responses to “– Comprometerse no con un anillo sino con el Alma –”

  1. lasalamandra Says:

    (1926-1977) Escritora brasileña nacida en Ucrania (Rusia), pero que a la edad de dos meses, se trasladó con su familia a Recife. Durante su juventud estudió en Río de Janeiro. Cultivó novela, cuento, ensayo y poesía. Conoció tempranamente su vocación y a los 17 años publicó Cerca del corazón salvaje, novela por la que recibió el premio “Graça Aranha”.

    En 1943 se casó con el diplomático Maury Gurgel Valente, tuvo dos hijos y se separó en 1959. Entre 1944 y 1960 vivió largas temporadas en el extranjero, entre otros países, en Italia, Suiza y Estados Unidos. Sus textos se caracterizan por explorar la esencia íntima y por la profundización en la vivencia interior; incluso su prosa es considerada a veces como poesía. Entre su obra destacan: las novelas: Cerca del corazón salvaje,1943, Ciudad sitiada, 1949, La pasión según G.H., 1964, Un aprendizaje o el libro de los placeres, 1969, Agua viva, 1973 y La hora de la estrella, 1977; los libros de cuentos: Algunos cuentos, 1952, Lazos de familia, 1960, La legión extranjera, 1964, Felicidad clandestina, 1971, El via crucis del cuerpo; le libro de crónicas: Visión de esplendor, 1975. Escribió, además, varios libros para niños y después de su muerte acaecida debido al cáncer en 1977, apareció su novela póstuma Un soplo de vida, 1978. Sus textos han influido a muchos escritores hispanoamericanos que la siguieron.

    http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/lengua_comunicacion/el_oto%F1o/entrale/cuento%20nunca%20acabar/claricebiograf.htm

  2. lasalamandra Says:

    Era una gallina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se adivinaría en ella un anhelo.

    Por eso fue una sorpresa cuando la vieron abrir las alas de vuelo corto, hinchar el pecho y, en dos o tres intentos, alcanzar el muro de la terraza. Todavía vaciló un instante -el tiempo para que la cocinera diera un grito- y en breve estaba en la terraza del vecino, de donde, en otro vuelo desordenado, alcanzó un tejado. Allí quedó como un adorno mal colocado, dudando ora en uno, ora en otro pie. La familia fue llamada con urgencia y consternada vio el almuerzo junto a una chimenea. El dueño de la casa, recordando la doble necesidad de hacer esporádicamente algún deporte y almorzar, vistió radiante un traje de baño y decidió seguir el itinerario de la gallina: con saltos cautelosos alcanzó el tejado donde ésta, vacilante y trémula, escogía con premura otro rumbo. La persecución se tornó más intensa. De tejado en tejado recorrió más de una manzana de la calle. Poca afecta a una lucha más salvaje por la vida, la gallina debía decidir por sí misma los caminos a tomar, sin ningún auxilio de su raza. El muchacho, sin embargo, era un cazador adormecido. Y por ínfima que fuese la presa había sonado para él el grito de conquista.

    Sola en el mundo, sin padre ni madre, ella corría, respiraba, agitada, muda concentrada. A veces, en la fuga, sobrevolaba ansiosa un mundo de tejados y mientras el chico trepaba a otros dificultosamente, ella tenía tiempo de recuperarse por un momento. ¡Y entonces parecía tan libre!

    Estúpida, tímida y libre. No victoriosa como sería un gallo en fuga. ¿Qué es lo que había en sus vísceras para hacer de ella un ser? La gallina es un ser. Aunque es cierto que no se podría contar con ella para nada. Ni ella misma contaba consigo, de la manera en que el gallo cree en su cresta. Su única ventaja era que había tantas gallinas, que aunque muriera una surgiría en ese mismo instante otra tan igual como si fuese ella misma.

    Finalmente, una de las veces que se detuvo para gozar su fuga, el muchacho la alcanzó. Entre gritos y plumas ella fue apresada. Y enseguida cargada en triunfo por un ala a través de las tejas, y depositada en el piso de la cocina con cierta violencia. Todavía atontada, se sacudió un poco, entre cacareos roncos e indecisos.

    Fue entonces cuando sucedió. De puros nervios la gallina puso un huevo. Sorprendida, exhausta. Quizás fue prematuro. Pero después que naciera a al maternidad parecía una vieja madre acostumbrada a ella. Sentada sobre el huevo quedó respirando mientras abría y cerraba los ojos. Su corazón tan pequeño en un plato, ahora elevaba y bajaba las plumas llenando de tibieza aquello que nunca podría ser un huevo. Solamente la niña estaba cerca y observaba todo, aterrorizada. Apenas consiguió desprenderse del acontecimiento, se despegó del suelo y escapó a los gritos:

    -¡Mamá, mamá, no mates a la gallina, ella puso un huevo!, ¡ella quiere nuestro bien!

    Todos corrieron de nuevo a la cocina y enmudecidos rodearon a la joven parturienta. Entibiando a su hijo, ella no estaba ni suave ni arisca, ni alegre ni triste, no era nada, solamente una gallina. Lo que no sugería ningún sentimiento especial. El padre, la madre, la hija, hacía ya bastante tiempo que la miraban , sin experimentar ningún sentimiento determinado. Nunca nadie acarició la cabeza de la gallina. El padre, por fin, decidió con cierta brusquedad:

    -¡Si mandas matar a esta gallina, nunca más volveré a comer gallina en mi vida!

    -¡Y yo tampoco -juró la niña con ardor.

    La madre, cansada, se encogió de hombros.

    Inconsciente de la vida que le fue entregada, la gallina empezó a vivir con la familia. La niña, de regreso del colegio, arrojaba el portafolios lejos sin interrumpir sus carreras hacia la cocina. El padre todavía recordaba de vez en cuando: ¡”Y pensar que yo la obligué a correr en ese estado!” La gallina se transformó en la dueña de la casa. Todos, menos ella, lo sabían. Continuó su existencia entre la cocina y los muros de la casa, usando de sus dos capacidades: la apatía y el sobresalto.

    Pero cuando todos estaban quietos en la casa y parecían haberla olvidado, se llenaba de un pequeño valor, restos de la gran fuga, y circulaba por los ladrillos, levantando el cuerpo por detrás de la cabeza pausadamente, como en un campo, aunque la pequeña cabeza la traicionara: moviéndose ya rápida y vibrátil, con el viejo susto de su especie mecanizado.

    Una que otra vez, al final más raramente, la gallina recordaba que se había recortado contra el aire al borde del tejado, pronta a renunciar. En esos momentos llenaba los pulmones con el aire impuro de la cocina y, si se les hubiese dado cantar a las hembras, ella, si bien no cantaría, cuando menos quedaría más contenta. Aunque ni siquiera en esos instantes la expresión de su vacía cabeza se alteraba. En la fuga, en el descanso, cuando dio a luz, o mordisqueando maíz, la suya continuaba siendo una cabeza de gallina, la misma que fuera desdeñada en los comienzos de los siglos.

    Hasta que un día la mataron, la comieron, y pasaron los años.

    http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/lengua_comunicacion/el_oto%F1o/entrale/cuento%20nunca%20acabar/claricelispector.htm

  3. lasalamandra Says:

    Agua viva
    Editorial Siruela
    104 páginas-13,50 euros

    ¿Dónde están los límites del lenguaje? “Agua viva” es una vivencia –no una reflexión– sobre esos límites. Para avanzar más allá, en busca de la ‘entrelínea’, la voz femenina que nos habla deberá pedir auxilio a la música y sobre todo a la pintura para acercarse al ‘it’, ese punto central de lo vivo que la escritora brasileña Clarice Lispector (1920-1977) persiguió en todas sus obras. Vaga epístola a un destinatario mudo, “Agua viva” supera en todo momento las fronteras de esa amplia familia de las cartas de desamor a la que en parte pertenece. Más allá de la pasión, el texto apunta –con todas las armas: palabra, color y nota– al centro de la vida y desafía a la muerte con su defensa de la alegría. Ni novela, ni carta, ni diario, aunque sea también todo eso, “Agua viva” es un catálogo de las angustias de la modernidad y también de su superación a través de ese ‘renacimiento’ que implica necesariamente la reinserción de lo humano en el ‘agua viva’ que fue el núcleo esencial del que surgió la vida.

    http://www.tiramillas.net/libros/resenas/resenas040609/lispector.html

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s