– FIN: del Cuaderno llamado ”Namibia” –

febrero 7, 2004

– DESDE NAMIBIA LA TIERRA DE NADIE – lix –

 

La tarde del jueves giró de rumbo imprevistamente. Fue cuando se levantó un condenado viento de ostracismos y miserias que me hizo sentir, como en antiguos tiempos, una presidiaria reinsertada en la sociedad. ¡Con lo difícil que es eso!

Resulta que una de las chicas me había puesto una bolsa en la mano. Era la tela del disfraz de carnaval y claro, ella no supo decirme más. Cuando han querido darme algo bueno, bien que se han acercado las madres pero yo, ingenua de mí, no tuve un mal pensamiento y me fui directa a preguntarle a la presidenta por lo que se suponía que debía de hacer con aquello.

– ¿No sabes coser tú?

– ¿Yo coser? Por no saber, no sé ni dar una puntada.

El diálogo comenzó así pero al minuto ya me había hecho una idea  de cual era el problema. La modista costaba dinero. La asociación contribuía solo con la tela y… la vicepresidenta me dijo con cara de enferma de hígado:

– En último extremo si tú no sabes… anda te lo coseré yo.

– Vamos a ver, lo único que necesito que me digáis es dónde queda esa modista para llevárselo en cuanto salga de aquí.

– ¡Ah! Nosotras no sabemos nada. No sabemos nada -repitieron-.  Pásate por la asociación. Pásate y pregunta.

Pero bueno, menudos tonos, ¿cómo si yo tuviera obligación alguna o dependiera de ellas? Esta visto que no se puede ser de ley. O sea, yo no les pido nada y cuando me invitan a participar en ‘la fiesta’ acepto encantada pero comentándoles que mis cosas quiero pagármelas yo, y luego todo lo que me encuentro son limosnas y pegas. Cómo si a quien hicieran el favor fuera a mí y no al revés. Me sentó tan mal que decidí averiguar cual había sido el precio del género para arrojarles los euros que fuesen sobre la mesa y desde luego iba a pensarme lo de asistir al carnaval,  a aquella comida de finales de mes, y a cualquier otro acto. Además acabé chocando con la presidenta, que todo sea dicho tiene el tacto y el sentido común en paradero desconocido por no situárselo en las antípodas de la boca. ¿Por qué a ver, ella que tiene que preguntarme sobre la vida de mi marido?

– Era broma. Era broma -dijo luego cuando yo le contesté lo que le contesté

Pero claro, después de haber empezado a conocer mi ‘otro lado’. La verdad es que yo por las malas doy asco. Aunque lo único que hice fue aclararles que yo sí, estaba metida en aquella historia pero sólo yo, y sin la aprobación paterna ni el permiso conyugal. Lo que ya no les dije fue por dónde me paso yo a ambos.

A todo esto se me olvidaba sumar una presencia: un compañero de cursillo, el profesor de instituto con el que Guernika la tiene tomada. Muy por lo suave pero muy ladino él, desde hace meses no me quita ojo. Allí se quedó sentado en un banco cercano observándolo todo.  No sé lo que tiene ese hombre pero no me gusta por muy educado que aparente ser. Creo que siente demasiada curiosidad por mí y creo que en ningún caso es una curiosidad sana.

Luego para rematar el día y empeorarme el humor vino lo del parque a añadirse. Nada más doblé  la esquina por la que suelo llegar a él, ya vi que el individuo que había osado acercárseme el martes y preguntarme si podía sentarse allí conmigo, se encontraba literalmente adherido al banco que yo suelo ocupar. Serengueti me salió al paso delante de ‘la cuadrilla de madres’ (con las que he tenido más de un choque), ¡que vaya por dios!, siempre se sientan en la terraza de la cafetería pero para incrementar la suma de lo desagradable, esta tarde lo hacen en el  primero de los bancos. Serengueti saltó de entre ellas y yo puede que la recibiera con un deje de desconfianza o frialdad que la niña capto e interpretó como rechazo.

  

Pero es que en general no me gusta mostrar ‘mis debilidades’ ante cierto tipo de grupos y por eso de forma instintiva me pongo a la defensiva. Será porque he tenido malas experiencias con las jaurías de mujeres.

Sobre todo con las que se relacionan con Máximo. Otro día abro un paréntesis y lo explico. No es misoginia, por supuesto.

Serengueti se había hecho daño con un balón de baloncesto y llevaba un dedo en una especie de entablillado. Me lo enseñó pero yo en vez de mostrarme tierna le pedí que siguiera jugando con su amiguita como si tuviera prisa por quitármela de encima. Serengueti adora al bebé de 17 meses de una de las madres de ese grupo. Creo que la rechacé antes de arriesgarme a ser rechazada porque la semana pasada me había sentido abandonada por ella. Imperdonable. No tengo disculpa pero el que su madre pudiese observarnos pienso que también contribuyó a ello.  Con Primo ausente me sentía como cercada por una marea oscura y creciente y lo que hice  fue buscar refugio en la compañía del abuelo de Zoe. Le  estuve contando lo del tipo malencarado (a mí me lo resulta) y su acoso. Claro, que hasta puede que a él le fuera un tanto difícil de creer porque el individuo no giró la cabeza para mirarnos  ni una sola  vez. Miraba al frente, solo al frente, con fijación. Como si quisiese demostrar que a él lo que le interesaba era sentarse exactamente en aquella posición y no mi persona.

Yo no perdía de vista a Serengueti pero ella procuró mantenerse alejada de mí. Incluso las otras niñas, las gemelas, se abstuvieron de venir a molestarme; más que nada porque cuando se acercaban no sentían que yo les daba ningún pie. Y no lo hacía.

Antes de irme Serengueti pasó por delante de mí persiguiendo los pasitos de la pequeña y cuando nos miramos puso cara de circunstancias. Fue tan fría como yo quizás lo había sido con ella y como la alumna aventajada que será siempre, rechazó antes de volver a sentirse rechazada. Eso me quebró el corazón porque temí que la perdía. Aunque quise consolarme pronto. Como si fuera una respuesta paliativa me dije: ‘Esto es una señal para que reemprendas tu relación con su padre’.

  

Con Serengueti por el medio se me hace difícil pensar en intimar con él. Creo que lo experimento como si fuera una traición.

Cuando el abuelo de Zoe se levantó para irse me levanté con él. Era pronto para plantarme delante de la pista pero me parecía mucho mejor que continuar  sentada allí. ¿Resultado? Algo que nunca había experimentado.  Jesús, ese hombre alto y moreno al que tantos meses tardé en dejar acercárseme, con la excusa de  hacerme una pregunta técnica sobre el saque y visitarme con  su cachorro de cocker  negro (al que hasta cogí en brazos porque es un cariño y qué culpa tiene él de nada) se llegó hasta mí y allí se estuvo hablando conmigo los cuarenta minutos, casi íntegros, sin importarle que su mujer estuviese presente y echando chispas. Lo que yo nunca había experimentado fue el sufrir por la inquietud de Guernika. Me pareció que se ponía muy celoso y yo no sabía como hacer para tranquilizarle. ¿Cuántas veces he explotado lo contrario? Pero es distinto querer desde el ‘buen amor’. ¡Hombre! Si hay que dar algún mal paso con el plan en mente de hacerle entrar en razón…. bueno, pienso que el fin pudiera justificar los medios pero, ya, actuar sólo movida por provocar una reacción emocional dolorosa en él, eso no me parece positivo. Con él, siento ya la necesidad de jugar limpio. Quizás he recuperado la ética. O quizás… ahora que lo pienso… ¿cómo era aquello que decía Alberoni? ¡Ah sí!, que el verdadero amor exige que el otro elija libremente.

Jesús, de todas formas, no es como el individuo del banco del parque. Es un seductor y él lo sabe y actúa como tal.

Pero, cuando miré hacia atrás se me cayó el mundo encima. ¡Horror! Diva caminaba con paso seguro hacia nosotros y desafiante. Seguro que me había visto hablar con ese hombre desde el exterior y había apostado por un enfado entre nosotros (entre Guernika y yo)  y a que él seguramente querría vengarse. De verdad que comenzaba a detestar esa tarde con toda mi alma pero … algo había cambiado: Guernika también sabía quién era ese hombre  y lo que pretendía y no me culpaba a mí por ello. Yo sólo estaba siendo asediada. Es distinto eso, a dar alas.

  

Una cosa importante sí que saqué en conclusión acerca de mí: si existe un juego es sólo con él, con Guernika  y por mucho que Diva quiera plegarse a lo sucedido en el pasado entre nosotras para mí la guerra con ella ha terminado. Diva sólo es una figura intercambiable. Si no fuera ella sería cualquier otra la que ocupase su lugar.

Además me di cuenta de que las últimas apariciones de Diva habían tenido todas que ver con errores suyos de percepción. Antes podía prever mi comportamiento y ahora yo le resulto imprevisible. En eso es en lo que ella se está equivocando. Cuando se lo comuniqué a Contradicción me dijo que se alegraba por mí. Me dijo que le parecía un adelanto muy grande por mi parte:  toda una evolución.

diva

5 Responses to “– FIN: del Cuaderno llamado ”Namibia” –”

  1. lasalamandra Says:

    Sarah Brightman – Diva: The Singles Collection

    Track Listing
    1. Phantom Of The Opera
    2. Music Of The Night
    3. Pie Jesu
    4. Who Wants To Live Forever
    5. Tu Quiereres Volver
    6. Just Show Me How To Love You
    7. Deliver Me
    8. Nella Fantasia
    9. Scarborough Fair
    10. Whiter Shade Of Pale
    11. It’s A Beautiful Day
    12. What You Never Know
    13. A Question Of Honour

    http://www.monofonica.com/index.php?main_page=product_info&products_id=1585&zenid=d57ba963c56cc346b198c57242d34f95


  2. […] – xx — FIN: del Cuaderno llamado ”Namibia” – […]

  3. srtamowgly Says:

    Me lo he leido todo.

    Ahora te conozco un poquito más.

    XDXDXD

    _______________________
    ___________________

    :))
    ¿y crees que si alguna vez otro alguien se la lee… encontraré novio? ¿verdad que no?
    Probablemente haya empeorado… ya no sé escribir igual que entonces :)
    un abrazo campeona xD

  4. srtamowgly Says:

    Pues no lo sé, pero resultas interesante, de todas formas, un hombre te tiene que querer por el presente, no por el pasado.

    _________________
    ___________________

    Mira, además de tú ahora, y mi amiga Su… sois las únicas personas que os la habéis leido y os lo agradezco mucho. Pero que os la habéis leído porque os interesais por mí, que eso es lo bonito. Sé que otra gente siguió esta parte de la bitácora Namibia… porque fue pública… Sin embargo mi abuela y Su (quizás Maryna) son las únicas que vieron el anexo que es gigante y es el que tú no conoces todavía :))

    La imprimí. Se la regalé a mi abuela como un gran libro. Todas hasta que me trasladé a la Red pura y dura… Le encantó. Guardo todos esos libros con mucho cariño. Ya puedo decir que de alguna manera existen porque los he escrito :)

    Te leo… quiero decir sigo, que me has escrito duramente hoy ;)

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