LA TRASPOSICIÓN DE LAS MARIPOSAS

febrero 9, 2004

Lunes, 09 de febrero del 2004 (2h24’)

He rozado con mis alas otro deseo.  

El sábado por la tarde la madre de Primo me preguntó amablemente:

– ¿Quieres  entrarte un rato, hija?

– No, no, no,no – dije al tiempo que negaba con la cabeza-. Me voy, me voy ya. 

No sé, no sé bien lo que dijo. No sé si me lo ofreció con esas palabras. Me sentía demasiado nerviosa para prestar atención a los detalles. Siempre me falla la memoria auditiva. Pero sé que su gesto era sincero, quería ser agradable conmigo. ¿Me invitó a pasar a su casa sólo por cortesía? Sí, claro pero… hace unos meses eso era algo realmente impensable, imposible. Desde dentro del ascensor vi un pequeño recibidor iluminado por una luz amarillenta, quizás fuese el reflejo del color de la pintura de la pared. Tampoco sé que programa ponían en la televisión pero se oía alto. Era la puerta de un hogar, abriéndoseme, que desprendía calor.

Yo no me podía creer lo que había sucedido, sobre todo después de cómo llegué a sentirme el jueves por la tarde en el parque con Serengueti y  luego corrí a casa de Alma para contárselo todo a ella y a mi madre, las horas previas.  No tenía previsto eso.  Pensaba venirme aquí y terminar la tarde escribiendo pero tras lo ocurrido hubiera sido incapaz de serenar mi excitación.

– Estarás contenta, ¿no? -me preguntó Alma.

– Sí, pero no. No sé, no exactamente… Es muy extraño. ¿Tú te acuerdas de lo que yo llegué a pensar, verdad?

– Sí.

– Pues ahora sé que nos encaminamos hacia ello y estoy un poco asustada. Depende de él. Todo depende sólo de él.  Ya te dije que él mantiene la misma relación con su madre que yo mantengo contigo. Eso me parecía.

LUCIERNAGA

Por cierto, cuando antes hablaba de alas me refería a aladas alas de luciérnaga, por ejemplo.  Alas humildes y sensatas, como me siento ahora.  Nada de soberbia inútil  e inmemorial, y en ningún caso me refería al sexo de los ángeles. Además que ya me he hecho vieja para soportar el peso del emblema de las mariposas.

LUCIERNAGA

6 Responses to “LA TRASPOSICIÓN DE LAS MARIPOSAS”

  1. lasalamandra Says:

    la ciudad sin sol
    Fuera está oscuro; no te olvides de coger las luciérnagas si vas a salir.

    (Mañana ha sido hoy tan de repente)
    puente sobre el río de aguas turbulentas

    10X052006
    __________________________________________________

    Yo he visto cómo le follaban la mente, se la llenaban de miedo, le aristaban las curvas. Yo he visto cómo le quebraban las ganas y llenaban de rencor su entorno preferido y la he oído hablar después de los tiempos felices como algo pasado. Yo he visto cómo manipulan su corazón con saña viva, cómo una especie de perverso Rey Midas que todo lo que toca lo convierte en mierda le manoseaba el alma mientras se quejaba amargamente del quiste purulento de su estómago. Sin razón ninguna, movido por el capricho veleidoso de no hacer sino lo que se le pone en los cojones, por diversión pura, he visto urdir una trampa de palabras alrededor de su cuello hasta partirlo en cien mil pedazos, he visto como le violaba el corazón hasta encogerlo, hasta abrasarlo, hasta llenarlo de espinas y ahogarlo en un lazo con tacto metálico y sajante.

    Yo he visto todo eso y ella me dice que no haga nada.
    Aprieta el botón del desconsuelo y hace girar la bisagra engrasada con el sebo de los muertos hasta que la lleve al otro lado del continuo, a su reverso oscuro.

    Entonces pienso en el verso 781 de la Antígona de Sófocles y recojo de mi memoria otro que le leí a Octavio Paz y que después cantaba Luis Pastor y los uno con un hilo de nylon. Y así unidos forman una escalera.

    Porque eso sí puedo hacerlo.
    Caminando a este lado del muro que se llama la vida te puedo proporcionar una salida.

    ¿Porque si no, ahora, qué va a ser del universo?

    Ярлыки: a

    Se le ocurrió a Uno que mira a eso de las 3:29 PM un día de demasiado ruido

  2. lasalamandra Says:

    ¿Por qué brillan las luciérnagas?

    Las luciérnagas son unos escarabajos voladores. Las hembras se encienden en medio de la noche para atraer a los machos, pudiendose apagar para ocultarse si detectan algún peligro.
    Son capaces de generar luz mediante un órgano especial situado en la parte inferior del abdomen, por un proceso de oxidación de carbono e hidrógeno que ocurre muy rápidamente. Este proceso recibe el nombre de bioluminiscencia.

    http://www.porque.es/por-que-brillan-las-luciernagas/

  3. lasalamandra Says:

    La tumba de las luciérnagas
    (Hotaru no Haka) Título La tumba de las luciérnagas
    Ficha técnica
    Dirección Isao Takahata
    Producción Tohru Hara
    Ryoichi Sato
    Guión Akiyuki Nosaka
    Música Yoshio Mamiya
    Fotografía Nobuo Koyama
    Montaje Takeshi Seyama
    Efectos especiales Kunji Tanifuji
    Reparto Tsutomu Tatsumi (Seita)
    Ayano Shiraishi (Setsuko)
    Yoshiko Shinohara (Madre)
    Akemi Yamaguchi (Tía)
    Datos y cifras
    País(es) Japón
    Año 1988
    Género Animación
    Drama
    Duración 93 minutos
    Compañías
    Productora Estudio Ghibli
    Ficha en IMDb

    La tumba de las luciérnagas (火垂るの墓, Hotaru no Haka?) es una película animada japonesa dirigida por Isao Takahata.
    Tabla de contenidos

    Verano de 1945. La aviación norteamericana somete las ciudades japonesas a continuos y despiadados ataques aéreos. En uno de ellos, una incursión con bombas incendiarias que convierte la ciudad de Kobe en un infierno humeante, los dos protagonistas (Seita, de 14 años, y su hermanita Setsuko, de 5) El joven Seita y su pequeña hermana Setsuko son hijos de un oficial de la marina japonesa. Durante la Segunda Guerra Mundial, ambos viven con su madre, pero un día, tras un brutal bombardeo, ellos se retrasan y no consiguen llegar al búnker donde ella los espera. Después del bombardeo los dos hermanos buscan a su madre, y Seita la encuentra muy malherida en la escuela que ha sido convertida en un hospital de urgencia. Poco después la madre muere y, los dos hermanos deciden alojarse en casa de sus tíos. Pero éstos no les reciben precisamente con los brazos abiertos, y su indiferencia inicial pronto deja paso a un desprecio cada vez más evidente. Así que los dos hermanos terminan por irse a vivir por su cuenta a un refugio antiaéreo abandonado. Pero aunque allí pueden vivir con mayor desahogo y sin suponer un estorbo para nadie, las cosas no les van mejor; la comida escasea, no pueden esperar ningún tipo de ayuda, y lo que es peor, los estragos de la desnutrición cada vez son más visibles en la pequeña Setsuko…

    Hotaru no Haka es el título original de esta película de animación de Isao Takahata, uno de los socios de Estudio Ghibli, creadores de obras como La princesa Mononoke, El viaje de Chihiro o El castillo ambulante.

    Basada en la novela homónima de Akiyuki Nosaka, esta película se centra más en la destrucción de las familias durante una guerra, así como en la indiferencia ante el sufrimiento que genera en las personas, que en la guerra en sí. Se habla sobre todo de las emociones que rodean a los niños, que son los personajes principales.

    “La tumba de las luciérnagas” ofrece una excelente visión a la cultura de Japón, donde las necesidades del individuo no son tan importantes como las necesidades de la familia y la nación.

    También destaca la calidad de la imagen y la animación.

    Todo un clásico de la animación de la factoría japonesa Ghibli. Una historia de supervivencia que obtuvo excelentes críticas en todo el mundo. La crítica americana dijo de ella: “Una película obligatoria para todo aquel que duda de que el cine de animación pueda contar historias serias y profundas. Una maravillosa historia que te romperá el corazón”.

    EL AUTOR Akiyuki Nosaka

    Akiyuki Nosaka, el autor, nació en 1930 en la ciudad de Nakamura, situada en la prefectura de Kanagawa; su nacimiento provocó una grave enfermedad a su madre, que, por ello, no podía hacerse cargo de los pequeños y la familia se trasladó a vivir con su tía; no obstante, su madre se recuperó y la familia tuvo otra niña, Keiko. En 1945, durante los intensos bombardeos americanos, su padre murió y su madre enfermó gravemente. Poco tiempo después, su hermana también murió debido a la malnutrición… Los que sepáis de qué va la historia podréis apreciar en la historia que Hotaru no Haka (La tumba de las luciérnagas) nos narra clarísimas similitudes con respecto a su vida real. Nosaka es principalmente un escritor de la posguerra, que narra las contradicciones de la sociedad japonesa de ese periodo, pero a la vez hace hincapié en las causas que provocaron la participación de Japón en dicho acontecimiento histórico. En Hotaru no Haka podemos apreciar una crítica a la sociedad tradicional japonesa, en el sentido de la forma en que se involucró en la guerra, y también en la forma tradicional de ver la vida típica de ese país encarnada en su tía, que no entiende las motivaciones de Seita, el protagonista, y los deja marchar a sabiendas de que eso a la larga conllevará su muerte por inanición.

    Hotaru no Haka es sobre todo un alegato pacifista, pero a la vez pesimista… el autor no escatima los detalles a la hora de describir la penosa situación de Seita y su hermana Setsuko, la miseria en que están obligados a vivir, la despreocupación del resto de la sociedad ante sus problemas. En definitiva, una serie de acontecimientos y actitudes que desembocan inevitablemente en un desenlace trágico, con la muerte de Setsuko -otra vez las similitudes con su vida real-. Nos hallamos ante un retrato de la sociedad japonesa de la posguerra, narrado con un estilo agridulce, triste, muy acorde con la historia que nos está contando, tristemente real y, sobre todo, muy creíble. En este sentido, los que habéis visto la película, si leéis el libro, apreciaréis que ésta sigue fielmente la historia de Nosaka punto por punto, pero hemos de decir que Nosaka es un autor, como casi todos los de su generación, extremadamente realista, así que no encontraremos en este libro las dosis de lirismo que se pueden apreciar en la película homónima, sino áridas descripciones de la realidad, aunque siempre vistas desde el punto de vista del protagonista, Seita -alter ego del escritor, sin duda-.

    En definitiva, una historia triste, pero a la vez totalmente recomendable. El mayor pecado de la humanidad es olvidar la historia, y esta triste historia nos otorga la oportunidad de no olvidarnos de lo triste que puede ser la guerra, y de las funestas consecuencias que todo acontecimiento de este tipo lleva consigo.

    http://es.wikipedia.org/wiki/La_tumba_de_las_luci%C3%A9rnagas

  4. lasalamandra Says:

    Las luciérnagas

    Volver

    Isondú fue el hombre más hermoso entre todos los guaraníes. El más alto, el más fuerte, el más hábil. Había que verlo disparando una flecha, remando en la canoa, bailando en las ceremonias de los payés (médico hechicero).

    Cuando era chico, no había madre en su tevy (familia extensa de los guaraníes que configuraba una unidad social y ocupaba una única gran vivienda) que, al verlo reírse, no le hiciera una caricia y, cuando le llegó la hora del tembetá (amuleto guaraní que llevaban los hombres adultos. Consistía en un palito en forma de T que atravesaba el mentón) ya había muchas indiecitas que querían casarse con él. A todas les gustaban sus manos diestras, su mirada penetrante y su perfume a madera.

    Junto con el amor que despertó en tantas muchachas, se despertó también la envidia de los hombres. Los que habían jugado con él sobre las hojas de palmera y más tarde en los claros o en el río ahora le tenían rabia. Por eso prepararon la emboscada.

    A Isondú lo esperaron un atardecer. Temprano habían cavado el pozo en el camino y lo habían disimulado bien: ya se sabe que los guaraníes eran especialistas en cazar con trampas, y esta ya estaba lista. Después se sentaron a esperar, y a tomarse la chicha de maíz que habían llevado.

    Isondú volvía de la aldea vecina, donde tenía parientes. Venía solo, pensando en una chica que había conocido allí, la única muchacha que estaba seguro de poder querer. Sin duda pronto se casaría con ella, ya se la imaginaba junto a él, con el cuerpo adornado con pinturas y una flor – la orquídea más hermosa que él pudiera encontrar – en su largo pelo negro. Contento y cansado iba por los caminos de la selva, espantándose los mosquitos de tanto en tanto. A él, tan grande y fuerte, se lo veía pqueño al lado de los árboles inmensos.

    Cuando faltaba poco para llegar a su aldea, empezó a escuchar las risas y los gritos de sus enemigos. Pero no se inquietó, porque era joven, no le tenía miedo a nada y había sido siempre demasiado dichoso como para suponer que se acercaba la desgracia. Cuando escucharon sus pasos, los otros se quedaron callados. De pronto, Isondú tropezó entre unas lianas y cayó en el pozo.

    Los otros salieron enseguida de sus escondites y empezaron a reírse y a burlarse de él:

    – ¡Isondú! ¡Isondú! ¡Te cazamos como a un tapir!

    – A ver, ¿de qué te sirve ahora ser tan valiente?

    – ¡Isondú! ¡Ahí va un anzuelo para que muerdas! ¿O querés que llamemos a tu mamita para que te salve?

    Y mientras tanto le tiraban palitos, frutos y unas bolitas de arcilla dura con las que cazaban ratones y los pájaros.

    Isondú les gritaba:

    – Pero, ¿qué hacen? ¿qué les pasa? ¿qué les hice yo, cobardes? – Y desde abajo les devolvía los proyectiles.

    Uno de los agresores le contestó:

    j- Ya vas a ver si somos cobardes. – Y agarró su maza y le pegó a Isondú en un hombro, en la cabeza, en la espalda… Los demás se envalentonaron y entre insultos hicieron lo propio: el cuerpo de Isondú se fue llenando de cardenales y de sangre, y allí quedó, acallado, caído sobre un costado en el fondo del pozo.

    En la selva era casi de noche. Los asesinos seguían en el borde de la trampa, paralizados por el miedo. De pronto vieron confusamente que Isondú se movía, que su cuerpo tomaba de a poco la forma de un insecto y que en el lugar de cada herida se encendía una lucecita. Isondú agitó sus alas y salió volando: ya estaba libre.

    Un momento después centenares de Isondúes se dispersaban en la selva, debajo del techo que forman allí los árboles, los helechos y las lianas, iluminando intermitentemente la noche guaraní. Muchos de estos insectos traspusieron los ríos, dejaron atrás la selva y se perdieron en el campo. En la Argentina, algunos le siguen diciendo “isondúes”, otros los llaman “bichos de luz, otros “tuquitos” y otros luciérnagas. En las noches más oscuras vuelan a nuestro alrededor, y, cuando creemos que se han ido, se encienden otra vez unos metros más allá, como estrellas terrenales.

    http://www.folkloredelnorte.com.ar/leyendas/luciernaga.htm

  5. lasalamandra Says:

    ¿Cómo producen luz las luciérnagas?

    Existen muchas especies de seres vivos que producen luz por sí mismos. La mayoría se encuentran en los mares, como los seres microscópicos que iluminan las estelas de barcos y delfines, o los que habitan en las profundidades, a donde no llega la luz del sol.

    En tierra, los más conocidos son las luciérnagas. En muchos lugares se pueden ver las luces de estos insectos decorando el campo en la noche.

    Es corriente pensar que se necesita fuego o electricidad para producir luz. Estos medios utilizan las cualidades físicas de la materia para generar calor e iluminación. Sin embargo, también se puede conseguir por medios químicos, y es gracias a substancias biológicas que las luciérnagas y otros animales producen su propia luz.

    Este proceso es denominado bioluminiscencia, y algunos animales lo utilizan para cazar. Sin embargo, en el caso de las luciérnagas, el objetivo es la reproducción. La luz en este caso es atraer a una posible pareja sexual.

    Las luciérnagas contienen en su abdómen células que contienen una substancia llamada luciferina. En este caso, la luciferina producida por estas células se combina con el oxígeno. En una reacción química, la unión y desunión de átomos y moléculas emite energía de diversos tipos, como eléctrica, calórica o, en el caso de la luciferina de las luciérnagas, luminosa.

    Sin embargo, la combinación química directa de la luciferina con el oxígeno es demasiado lenta, y por lo tanto produce muy poca luz. ¿Cómo pueden entonces ser tan brillantes estos insectos?

    Además de luciferina, la luciérnaga produce una enzima llamada luciferasa. Una enzima es una substancia producida por los seres vivos para llevar a cabo las actividades químicas del cuerpo, pues produce uniones o separaciones químicas. Actúa como una herramienta para unir o separar
    átomos y moléculas. Gracias a la luciferasa, la combinación de luciferina con oxígeno se realiza con mucha mayor rapidez.

    El proceso se realiza en dos fases:

    1- La luciferina se combina con una substancia que está presente en todos los seres vivos, el trifosfato de adenosina (ATP). Ésta combinación tiene lugar en la superficie de la enzima luciferasa. El resultado es adenilato luciferil, que permanece unido a la enzima.

    2- El oxígeno se combina más rápidamente con el adenilato luciferil, con lo que se produce monofosfato de adenosina en una combinación química que produce luz.

    Estas dos fases de la reacción química se producen a mayor velocidad que la combinación simple y directa de luciferina con el oxígeno. La luz producida por esta reacción química es de un color como amarillento o verde rojizo.

    Además de estas substancias, las células del abdómen de las luciérnagas contienen también cristales de ácido úrico, que ayudan a difuminar la luz, como una especie de farol.

    ¿Cómo pueden las luciérnagas encender y apagar su luz? Para que la reacción química se produzca, se necesita oxígeno. Las luciérnagas respiran por medio de tráqueas, que son como tubos diminutos que recorren su cuerpo. El oxígeno alcanza las células del abdómen a través de la llamada
    tráquea abdominal. Controlando la cantidad de aire que llega hasta el vientre, las luciérnagas pueden controlar la reacción química que les permite brillar en la noche.

    http://www.cablenet.com.ni/curiosidades/datos_curiosos/luciernagas.html

  6. lasalamandra Says:

    El criador de luciérnagas

    Por Mario Satz

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    De niño, Rabí Rubén de Iambol fue enviado a Botev como ayudante de un criador de abejas que además tenía extensos rosedales. Para contrarrestar sus prematuras dotes intelectuales con un duro trabajo físico, su padre, Rabí Samuel, pensó que la alta montaña del centro de Bulgaria le transmitiría energía vital a la vez que sentido común. El criador de abejas se llamaba Resnov y tenía otro ayudante, un musulmán de Sofía llamado Rasif, quien muy pronto congenió con Rabí Rubén de Iambol. De día se ocupaban de las colmenas, por la tarde de las rosas y de noche, en verano, se dedicaban a estudiar las luciérnagas, que fascinaban a ambos.

    Rasif las cogía y luego las soltaba, dejando que sus dedos se impregnaran de luciferina y pasando, más tarde, la mano por plantas, objetos y animales, con la intención, decía, de conferirles la baraka, o el poder protector divino.

    “Allah quiere ‑le dijo una noche a Rubén‑ que, en todas partes, su luz haga de nexo entre los hombres. Imagínate entonces qué constructor brillante sería aquel que, como las luciérnagas, hiciera puentes de luz para cruzar la oscuridad de la noche”.

    Con los años se dejaron de ver. Rasif el musulmán no volvió a Sofia, emparentó con una hija del criador de abejas y se convirtió, a su vez, en el más destacado criador de luciérnagas de la región de Botev. Ya mayores, abuelos ambos, se reencontraron por casualidad en una feria de caballos cerca de Gabrovo. Desde entonces y hasta la muerte de Rasif, Rabí Rubén de lambol recibía cada dos meses unas hojas perfumadas tan llenas de luciferina que brillaban, en la oscuridad, como páginas de un libro angélico. Si alguien venía a verlo para pedirle su bendición, le tocaba la frente con un dedo impregnado de aquel polvillo brillante, diciéndole:

    Cuando, esta noche, alguien te vea y te diga «tienes una luz en la frente», recuerda que la verdadera luz de la bendición está entre tus pensamientos y tus actos, y que únicamente la llevas fuera para no olvidar que procede del interior.

    Un día su sobrino le preguntó a Rabí Rubén de dónde había sacado enseñanza tan extraña, y este le dijo que de un amigo de la infancia, Rasif, el criador de luciérnagas, musulmán de Sofia.

    Aunque difieran sus rayos la luz de Dios es una. Entre su Allah y nuestro Elohim ‑dijo Rabí Rubén de lambol‑ van y vienen miles de luciérnagas. Se trata de tomar de ellas lo que nos une, no lo que nos separa. El que bendice no espera respuesta a su trabajo, pues la bendición ya es la respuesta que espera oír.

    http://www.webislam.com/numeros/2000/00_11/Articulos%2000_11/Criador_luciernagas.htm

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