GUSTARSE

febrero 10, 2004

Martes, 10 de febrero del 2004 (00h27’)  

Habíamos quedado y eso era lo único que importaba. Yo me presenté pasadas las seis (cuando salí del trabajo) con mis patines. No quería ni pensar en cómo me las arreglaría luego si su padre la traía a ella con los suyos y nos íbamos a patinar las dos delante de las narices de Guernika. La condición que Primo le puso a Laura fue que él tendría que acompañarnos. Y el caso era que si Guernika le veía conmigo ya podía ir despidiéndome de mi escasa vida erótica. Y claro, me he dado cuenta de que primero, yo no quiero eso y segundo, estoy  tan condicionada por el ”temor” de perderlo (sobre todo ahora que lo nuestro parece marchar tan estupendamente) que me comporto con él con sumo cuidado. Lo cual, bien mirado, no termina por ser malo del todo porque eso quiere decir que por lo que sea yo le valoro muchísimo. No me dará nada pero él, aún así, es muy importante para mí. ¿Por qué? Buena pregunta. ¿Quizás por el mismo? Sería interesante acertar con la respuesta… ¿Y yo?, ¿Será recíproco? ¿Le estará sucediendo algo similar a él? Pudiera ser. Sí, diría que sí por cómo se comporta conmigo… Sin ir más lejos,  él creo que anda preguntándose algo parecido.  Antes le estaba soltando una perorata técnica a alguien y de repente me miró, se interrumpió y me dijo:

– ¡Joder!, qué bien hablo. Deberían nominarme para la academia ( no sé a qué academia se refería pero se burlaba). ¿Será por eso por lo que te gusto?

– Pues no sé que decirte porque no sé bien por qué me gustas. Incluso me lo pregunto muchas veces.

– Sí, eso mismo me pregunto yo

– Pues deja de preguntártelo: el caso es que me gustas y punto. Porque sí.

Laura no se presentó y tal vez fue mejor. El sábado me decía que se moría de ganas de que llegase el lunes para patinar conmigo pero… ella y yo no mandamos en su vida. Puede que su padre no pudiera o no quisiera traerla, puede que a su madre el tema no le hiciera ninguna gracia. Lógico. Podría haberse puesto enferma. Hacía un  frío intenso y cuando llegué mi banco, el que prefiero, estaba por fin libre pero ese tipo que me merodea se encontraba ya allí, en otro. Me pasé una hora concentrada en la lectura de mi libro y sin girar la cabeza hacia él ni una sola vez, no fuera a ser que él se diese por aludido y se decidiera a intentar un nuevo acercamiento. ¿Qué habría sucedido si hubiésemos coincidido solos y en el banco cercano no hubiera estado aquella pandilla de adolescentes creciditos, con sus pearcing y patinetes?

No sentía miedo pero… no me gusta, no me gusta nada. Cada vez me gusta menos el cariz de ese individuo. Lo contrario de Gonzalo. Ayer, con el cuento del juego del balón nuestros cuerpos se han acercado nuevamente.

TAMARA LEMPICKA

– TAMARA LEMPICKA –

One Response to “GUSTARSE”

  1. lasalamandra Says:

    SOBRE EL DE LA IMAGEN… CREO QUE ES EL MARIDO DE LA ARTISTA
    .
    .
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    Tamara de Lempicka
    De Wikipedia, la enciclopedia libre
    Saltar a navegación, búsqueda

    Tamara de Lempicka o Tamara Łempicka, nacida Maria Górska, fue una pintora nacida en Varsovia, Polonia en 1898 (en Moscú, Rusia, en 1900 según otros biógrafos). Destacó por la belleza de sus retratos femeninos, de pleno estilo art decó.

    Nació en el seno de una familia acaudalada, siendo desde pequeña una niña autoritaria y con carácter. En 1910 pinta su primer trabajo, el retrato de su hermana. En 1911 hace con su abuela un viaje a Italia, donde descubre su pasión por el arte.

    En 1916 se casó en San Petersburgo con el abogado polaco Tadeusz Łempicki. Aunque llevaban una vida lujosa en San Petersburgo, la Revolución de octubre encarceló a Tadeusz, pero ella lo sacó de prisión y se trasladaron a Copenhague. En 1923 se trasladaron a París, donde nació su hija, Kizette. Tamara tomó clases de pintura con André Lhote.

    Más tarde expuso en varias galerías de París, ya en estilo art decó, como en la galería Colette Weill.

    En 1925 tuvo un lugar en la primera exposición art decó de París, donde se hizo un nombre como artista. Más tarde viajaría con Kizette a Italia para observar de nuevo el arte italiano. En 1927, Kizette en el balcón recibe el primer premio en la Exposición Internacional de Burdeos.

    En 1929 se divorcia de Tadeusz y conoce al barón Raoul Kuffner, un coleccionista de su obra. Junto a él, viaja a Estados Unidos. Allí, pese a su orientación bisexual, Tamara acepta casarse con el barón. Se hace famosa entre la burguesía neoyorquina y expone en varias galerías estadounidenses y europeas. En 1938 se van a vivir a Beverly Hills.

    En 1941 Kizette se va a vivir con su madre. En 1960, Tamara cambia de estilo, pasándose al abstractismo. En 1962, muere el barón.

    En 1980, Tamara de Lempicka muere en Cuernavaca. Kizette, complaciendo el sueño de su madre, tira sus cenizas en el cráter del Popocatépetl.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Tamara_de_Lempicka

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