LOS INFIERNOS PERSONALES

febrero 15, 2004

Domingo, 15 de febrero del 2004 (20h37’)

Por fin pude hablar con Contradicción (Nora) para contarle como perdimos Guernika y yo, la tarde del viernes, la cabeza. Ella sólo dijo después de darme la razón: <<A mí lo que me parece es que después de todo este tiempo, el viernes os habéis consolidado, por fin, como pareja>>. Luego me recordó cuando hace unos años le hablé de ‘bajar a unas casas a por él’. Dice que le dije eso, que si quería salvarle… tendría que rescatarlo; que lo que estaba sucediendo, más que nada, le trajo a la memoria aquello. Pero no tenía necesidad de recordármelo. Yo nunca lo he olvidado, y ella confundía un tanto los conceptos.

En realidad yo lo que dije fue que si quería rescatarle de si mismo tendría que bajar antes a ‘su infierno particular’ a por él (es una metáfora y yo no lo utilizo ya, en modo alguno, con una connotación religiosa); y que creía que la raíz de todo su ‘mal’ ( de patología) se hallaba en su antiguo hogar, el lugar en el que creció y en el que su abuela terminó por ahorcarse.

Él fue quien la encontró. Sólo sé eso. Ni siquiera el cuándo. Y se lo contaba a mi amiga cuando pasábamos por el lado de aquella vieja casa cerrada. Contradicción no andaba muy desencaminada porque a ese punto sentí yo que me acercaba el viernes en el aparcamiento del club cuando él me hablaba.

Y lo que sucedió fue que mantuvimos sexo allí, y que cualquiera pudo vernos. No eran ni las ocho de la tarde y aquello estaba muy concurrido. La gente va allí a pasear o a hacer deporte y deja sus coches en una pequeña explanada abierta y bien iluminada. Visto desde fuera hubiera sido sólo sexo pero para nosotros fue algo muy distinto, y yo insisto en llamarlo amor aunque Guernika solo hable de ‘algo’. <<Hay algo más. Hay algo más>> -me dice. Pero, ¿qué puede ser ese ‘algo más’ sino amor?

– ¡Dios mío!. Creo que me estoy enamorando de él –le digo a Contradicción

– Yo sólo voy a hacerte una pregunta: ¿ahora qué sientes por Pésimo?

– No lo sé. El jueves si llega a invitarme a pasar a su consulta… habría entrado y dejaría que ocurriera lo que fuese pero hoy no, y aquel día terminé por irme; así que supongo que tampoco.

– La última vez que te lo pregunté tu respuesta fue que les querías a los dos. Has cambiado. Pienso que Pésimo sólo es un refugio.

– Siempre ha sido un refugio donde esconderme del dolor que me producía Guernika y él lo sabe. Fíjate cuando le abordé. Siempre desde un mal momento…

– Me temo que habéis abierto puertas que ya no será posible cerrar. Aunque Guernika quiera ya no podrá dar marcha atrás.

– Sí, hemos cruzado juntos un umbral. ¿Sabes? Me contó hasta que su hijo tuvo problemas con las drogas y que por eso le enviaron fuera. Era todo más grave de lo que yo sospechaba… Yo le dije que cuando pensaba en su hijo no podía evitar pensar en el mío, en el que hubiera tenido de no haber abortado. Tendrían la misma edad, diecinueve años y él se sorprendió mucho. Nunca le había hablado de eso.

BAÑO

TOMOKO UEMURA

3 Responses to “LOS INFIERNOS PERSONALES”

  1. lasalamandra Says:

    lunes, enero 29, 2007
    El baño de Tomoko
    Minamata, al Sur de Japón (1972)
    En los años ’50, los habitantes de esta pequeña localidad nipona detectan un mal extraño que afecta a los animales y después a los humanos y provoca lesiones neurológicas y malformaciones físicas. El mercurio arrojado al mar por la empresa química Chisso contamina toda la cadena alimenticia. Serán necesarios 25 años de lucha encarnizada para que los culpables sean condenados. Aún hoy en día se llevan a cabo varias diligencias relacionadas con el pago de las indemnizaciones. Oficialmente son 14.000 las víctimas del mal de Minamata, de las cuales 1.000 han muerto.

    Ella se llama Tomoko Uemura. El mercurio en el vientre de su madre la envenenó. Desde que nació la madre la trasladaba en su espalda, ya que debido a sus miembros atrofiados, no podía andar. En la foto, y a pesar de que se me ahogue el alma, hay algo, no sé, como una especie de “velo” de tranquilidad, que llena la foto. Solo hay que ver el rostro de Tomoko como busca la mirada afectuosa de la madre, para darse cuenta de lo necesario que es en esta vida amar y ser amado.

    Tomoko moriría en 1977 a la edad de 21 años. Descanse en paz….

    posted by Buho at 5:20 PM 0 comments

    http://buhosong.blogspot.com/2007_01_01_archive.html

  2. nandara Says:

    Cuando el primer aborto, año 94, lloré mucho los primeros meses. Era una tristeza interior, no explicable. Sentía un vacío interior… luego cuando comencé a exteriorizar, hablando con otras mujeres, observé que se producen muchos abortos espontáneos (aunque a mí el que me preocupaba realmente era el mío, no el de las demás) y que todas apuntaban como solución un nuevo embarazo.
    Por esta zona a los abortos se les llama en el argot popular antiguo “malpart” (mal parto).

    Qué maravilla una amiga a la que puedas contarle tus experiencias amorosas sin tapujos.

    ¿Tú crees que las amistades son monográficas? Me refiero a que cada amistad suele tener un tema a tratar que sobresale entre todos.

    Y Guernika sí que parece que te perdiera la cabeza. ¿Con gusto?

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    Creo que puedo entenderte. Tardé en superar mi aborto… no sé, ¿cientos de días? Solicité ayuda psicológica. Primero en el instituto… no te lo cuento… Luego en planificación familiar… Me exigieron que lo narrara. Fui incapaz. Pero de aquella conversación… quizás nació esto. No sé…
    Nadie me ayudó. O yo no estaba por ayudarme. Por esa labor. Ahora, queriéndolo… siento casi tu vacío.
    Mi abuela me contó algo tremendo. Nieves… algún día…

    Creo que yo no puedo hablar con mi amiga. Creo que tuve suerte porque escribo. Creo que si he querido contarle a alguien algo que me escuchara y me comprendiera… ha sido a mi abuela. A ella Todo. Todo, sin excepciones. Mi amiga… si es monográfica. Ella puede contármelo todo a mí. Pero por eso mismo la cosa llegó a ser tan grave, que la llevó a confusión. Ahora ya no depende. Tuve que buscarle un terapeuta… Es la que estudia y trabaja en el hospital. Lo que pasa que yo se lo cuento a cualquiera, cualquier cosa (si me pregunta) y me quedo tan ancha. Por eso prefiero no hablar y si tengo que hablar… mira, con alguien como tú… alguien que no juzga.

    Mi amiga tiene doble moral. La quiero horrores, pero normalmente contárselo a ella supone que no sabes a quién se lo cuentas…
    Aunque últimamente me lo he cobrado. Andamos medio en paz.

    Guernika es el que me hace vomitar estos días, ya sabes, la nausea. Pero yo era adicta a ese tipo de emociones fuertes. Al transgredir. Me importaba todo una mierda. Ahora eso también ha cambiado… La madurez. La conciencia del precio. Me importa nada lo que digan que sea cierto. Pero me han cargado muchas mierdas que no eran mías. En el fondo esto y yo no es más que una adaptación a un entorno hostil :)

  3. nandara Says:

    La imagen que acompaña al texto, tremenda. Y la expresión de ambas mujeres…

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    ___________________________

    El baño de Tomoko Emura… Terrible y tan tierna… Me llevó a escribir esto:
    https://criaturasimaginarias.wordpress.com/2007/05/04/el-mal-de-minamata/

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