PARTIR

febrero 18, 2004

miércoles, 18 de febrero del 2004 Seguía dándole vueltas a lo sucedido en la tarde anterior.

Resulta que Contradicción y yo nos fuimos a pasear a la playa y cuando llegamos a su casa, su hija  ya se iba a clase de inglés. Nos cruzamos en el portal y Melancolía mientras mordía el sándwich de crema de cacao le dijo:– Cogí dos euros de mi hucha para comprarme una revista.

–  Vale pero no te compres ‘Locas’,  ¿de acuerdo?

Melancolía puso cara de fastidio pero le aseguró que no sería esa la que compraría.

Cuando montamos en el ascensor Contradicción me explicó que era otra de esas revistas para jovencitas estilo ‘SuperPop’ que habían lanzado al mercado. Pero como la competencia era tan grande en ésta apostaban por lo extremo. Ella le había permitido a Melancolía adquirir el primer número pero cuando abrió las páginas de ‘Locas’ para hojearla se encontró primero con una encuesta que decía: ¿Les das morbo? y a continuación con un artículo sobre el sexo anal, tuvo un ataque de miedo porque así quiero llamarlo.

Cuando  llegamos a su piso la curiosidad me pudo y antes de opinar me lancé a leer la revista. Aunque los titulares resultaban sensacionalistas, el artículo era informativo y aséptico. No me pareció dañino. Explicaba los pros y los contra. Decía que podía resultar placentero y que la eyaculación por ese orificio no conllevaba el peligro inminente de embarazo. También que el recto no era un lugar precisamente limpio.

No me dio tiempo a terminarlo porque teníamos que volar a la parada del autobús a recoger al pequeño. Yago  aún va  a la guardería. Cuando llegamos al portal le pregunté:

– Pero a ver, ¿tú siquiera has leído ese artículo?

Y no, no lo había hecho. ¿Cómo va a leer ella eso si  considera el sexo anal sucio y se le revuelven las tripas sólo de pensarlo?

– Estás dejando que tus  prejuicios contaminen la mente de tu hija como ha sucedido siempre. Eres tan retrógrada como mi abuela.

– ¿Como tu abuela? ¿Pero cómo se te ocurre decirme eso?

– Porque es cierto. Dime, ¿tú lo has probado?

– ¡NO!

– Pues tú te lo perdiste porque es muy placentero cuando te acostumbras y siempre que él no la tenga inmensa.

Contradicción puso cara de sentirse muy molesta y continuó:

– Sí, claro y ahora me dirás que es un artículo que debería leer una niña de once años.

– No, claro que no. Pero te estoy diciendo que no podrás evitar que lo lea porque si tú  se lo niegas  lo único que conseguirás  será que mañana  busque  esa lectura prohibida en el colegio y se reúna con otras niñas en las mismas condiciones que ella durante  el recreo  y la lean en conjunto. Así a lo único que contribuirás será a inducir  a un comportamiento que precisamente no es sano.

Y continué…

– Mira, a lo mejor a Melancolía le gusta o no le gusta el sexo o el sexo anal o lo que sea; lo sabrá cuando llegue el momento pero tienes que tener en cuenta dos cosas: que ella no es como tú y que no podrás ni detener, ni retrasar su crecimiento. Se hace mayor y nos va envejeciendo. Tú no te das cuenta de lo que te ocurre pero eso es lo más duro. A mí no me sucede porque no tengo hijos. Soy consciente de otra forma pero no me duele. Lo de los padres con las hijas es distinto…

Habíamos llegado al parque con el pequeño y ella quería que fuéramos a tomar un café para seguir discutiéndolo:

– No te marches ahora, por favor -me dijo-, que tenemos unos minutos para estar solas mientras Yago se monta en la atracción.

– No, no, lo siento pero tengo que irme. No te enfades pero me voy.

Me había entrado uno de esos apuros internos míos que no me dejan quedarme allá donde me encuentro. No experimento voces ni nada parecido pero es como si un impulso muy fuerte me acicateara desde dentro y al mismo tiempo tirase de mí. Es como si existiera una especie de reloj o calendario de sucesos y el sonido del minutero se fuera elevando por encima del ruido del resto del mundo, resonando en  tus  sienes  y tu pecho  y recordándote que tienes que partir.

MINUTERO

One Response to “PARTIR”

  1. lasalamandra Says:

    EL ARTICULO VINCULADO A LA IMAGEN:

    El Big Ben: guardián de la hora
    Big Ben, Londres
    Su minutero tiene más de cuatro metros de largo.

    Es, quizás, uno de los monumentos más fotografiados de Londres: la torre del reloj que enarbola las Casa del Parlamento, mejor conocida como el “Big Ben”.

    El minutero del reloj tiene una longitud de más de cuatro metros, y cada uno de los números mide poco más de medio metro.

    Su nombre, “Big Ben”, hace honor al primer encargado de la construcción, Benjamin Hall, y se refiere a la gran campana de 13 toneladas que marca la hora de los apresurados londinenses desde 1862.

    La BBC transmitió por primera vez las campanadas el 31 de diciembre de 1923, una costumbre que permanece hasta hoy.

    DATOS ÚTILES
    Estaciones de metro: Westminster

    Las campanadas también fueron transmitidas durante la Segunda Guerra Mundial para consolar a los londinenses durante los bombardeos.

    El Big Ben no puede ser visitado por dentro, paro las Cámaras del Parlamento abren durante el receso de verano.

    http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/newsid_3369000/3369985.stm

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