PREPARARLO

febrero 29, 2004

Tercera anotación del domingo 29 de febrero

Cuando Gonzalo se fue. Salí tras él  a hablar unos segundos con Guernika. ¿Habría alterado sus intenciones? Pero me dijo que lo que estábamos esperando era a que Elenita se fuera. Al parecer iba a salir a tomarse un café con Kenia. ¿Pero cómo lo sabía él? Me imaginé que le había pedido a Sorel que nos la quitase de encima. ¿Pero eso de qué servía? Era mucho peor. Si Sorel sabía lo nuestro, Elenita terminaría también por saberlo, aunque a esas alturas hasta eso ya había dejado de importarme.

Cuando Elenita y Kenia pasaron por delante de mí, Kenia me dedicó  un saludo profuso que dejaba traslucir sus pensamientos. A lo mejor era cosa mía pero tuve la sensación de que las dos  habían comentado lo que ocurría y Kenia, a su manera, se alegraba por mí. Kenia en ese sentido es como yo: no creo que le desee mal a nadie y se limita a vivir para sí, haciendo por los demás, de corazón, todo lo bueno que puede. Además cuando yo me decidí a romper relaciones con  aquel entorno casi al completo, a ella la respeté y continuamos charlando de vez en cuando.

Por cierto, hasta ese lunes Gonzalo  había obviado los cambios en mi relación con Elenita pero esa misma tarde me había preguntado:

– No saludaste a Elena. ¿Es que no te hablas con ella?

– No. No desde que regresamos a la actividad, después de las vacaciones. Y además tú fuiste testigo…  me refería al día en que le devolví las velas que me había regalado (unas con mariposas que me compró para mi santo). Se las entregué delante de él.

– ¿Fue después de las vacaciones de Navidad?

– No. Fue a últimos de septiembre pero cómo tú hasta hoy  no has observado nada … pues tampoco  sentí que tuviera que comentarte nada. Y si  tú no me lo hubieras preguntado  hoy, yo habría seguido sin decírtelo

Nada mas se fueron Elenita y Kenia, Guernika me  miró y descendió por las escaleras dispuesto a esperarme. Y Sorel  tras él, como siguiendo un impulso  o un plan previsto, se levantó  de la silla y se puso  a mirar ”distraídamente” por la ventana. Aquí también imaginé que eso formaba parte de la labor de Guernika. Lo más seguro que conociéndome le hubiese pedido a su amigo que no me hiciera sentir vigilada. <<Perfecto>>. Mucho mejor si había sido así… pensando hasta en el más mínimo detalle. – Tengo que estar pensando en todo – me dijo él luego confirmando con esa aclaración mis propios pensamientos

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