Bulería de Bisbal y la reconciliación…

marzo 1, 2004

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Las luces de las pistas estaban apagadas pero había un partido dentro. Yo si le vi. Ignoro  si él me vio.  Estuve allí  un rato pero no coincidimos. Luego a pesar del intenso frío intenté enviarle un mensaje a su teléfono desde el parque pero tampoco fui capaz. Ya me iba hacia casa, cabizbaja, cuando me llamó Contradicción. Stephen ‘el lobo’ acababa de irse a una cena de trabajo y me invitaba a pasar la noche con ella y los niños. Era el cumpleaños del pequeño y además Contradicción tenía que asistir a una reunión de la comunidad. A ella y a Stephen les tocaba hacerse cargo de la presidencia y él se había marchado dejándola con el petate, el lío del portal y los niños.

– Sí, sí, voy. Me hará bien. Llego en seguida.

Me dio la sensación de que Guernika estaba en el interior del coche pero la fortuna quiso que me cruzase otra vez con la madre de Alba (y eso que esa no es la que me parece una rival peligrosa) y los celos, producto de la resultante, dieron  otro nuevo golpe de estado clausurando el hemiciclo, las negociaciones internas y  el nivel de sofrosine en sangre. Allá iba ella a reunirse con él, y él seguro que la estaba esperando. Juro que bajé la ciudad incendiada de ira.  Hasta que llegué a casa de mi amiga ardieron en mí  todos los incendios: París, Roma y la biblioteca de Alejandría… Pero no sé por qué razón el traspasar las puertas y oler su hogar y permitir que Sebas (su hijo que cumplía tres años), pronunciando mi nombre con alegría, se abrazase a mí para darme un beso cariñoso, tuvo el efecto de una lluvia prodigiosa, y a los pocos minutos con un estado de ánimo positivo y valiente, me decidí a hacer esa llamada. Eran las ocho y cuarto de la tarde y él me respondió con una música de fondo alta, la de ‘Bulería de Bisbal’.

Bulería, buleria, tan dentro del alma mía
es la sangre de la tierra en que nací
Buleria, buleria, mas te quiero cada día
de ti vivo enamorado desde que te vi.

– ¿Si?

Ven, como loco por la vida
con el corazón latiendo
porque sabe que tú estás.

– ¿Oye?, – entre la música y los ladridos del socorrido perro que yo acababa de regalarle a Sebas se me hacía difícil sentir cuál era su estado al teléfono-. Que mira, estoy aquí en un cumpleaños pero yo no quería pasarme sin llamarte y decirte que te quiero.

Ay pieles, el embrujo de la luna,
la belleza de una rosa
y la tibieza del mar.

Ay eres, vino dulce de las uvas
donde bebo con tus labios
de la fuente para amar

– Vale -estaba bien conmigo.

Buleria, buleria, tan dentro del alma mía
es la sangre de la tierra en que nací.
Buleria, buleria, mas te quiero cada día
de ti vivo enamorado desde que te vi.

– Porque verás, resulta que yo el otro día me fui pensando que me habías echado de tu lado pero…

Ganas, de vivir aquí a tu lado
a tu cuerpo encadenado
hechizado de pasión

– ¡No señorita!

Ay nada, sin tu amor yo no soy nada
soy un barco a la deriva
que naufraga de dolor

– ¿Ves?, eso iba a decirte, que ahora ya no lo tengo tan claro y me puse a pensar que podía haberlo interpretado así yo…. por eso te lo pregunto

El perfume de tu aliento quiero respirar
y esa magia que hay en tu mirar
ser el héroe de tus sueños todo y mucho mas
quiero ser tu calma y tempestad

– Pues no señorita. No te eché.

Buleria, buleria, tan dentro del alma mía
es la sangre de la tierra en que nací.

– Pues eso, que te quiero mucho y no quería estarme todo el fin de semana sin decírtelo. Un beso

Buleria, buleria, mas te quiero cada día
de ti vivo enamorado desde que te vi.

Él fue parco en palabras pero por la hora que era hasta yo lo prefería así; Calabacilla podía estar con él. Lo único que sé  es que el efecto de la llamada fue inmediato, y yo volvía a sentirme feliz y confiada. Si no, menuda noche que les hubiera dado…

Cuando Contradicción bajó a la reunión me dejó a cargo de Sebas y yo le dije:

– ¿Quieres que bailemos?

– Sí – dijo él sonriendo

– Pero tienes que decirme cómo ponemos música porque yo no conozco el equipo. ¿Tú sabes?

– Sí -con la misma dulce sonrisa

Entonces se dirigió al equipo y  conectó el CD que había en él  y comenzó a sonar

Buleria, buleria, tan dentro del alma mía
es la sangre de la tierra en que nací.
Buleria, buleria, mas te quiero cada día
de ti vivo enamorado desde que te vi.

Acércate muy lento déjate sentir
enciende ya este fuego que hay dentro de mi

Ay, ay, ay, no me dejes sin tu amor
sin tus besos soy un pobre corazón
Ay, ay, ay, no me dejes sin tu amor
a tu lado no hay pesares no hay dolor
Ay, ay, ay, no me dejes sin tu amor
que tu recuerdo siempre va por donde voy

Ay virgencita del cielo como la quiero
ella es la luna, ella es la luna, sin ella muero

De rodillas yo te lo pido
dile que yo la estoy amando
ya no quiero vivir solito
dime hasta cuando

Era una coincidencia afortunada y me pareció muy significativo. Entonces si presté atención, por vez primera, a lo que se decía en  la letra de la canción… y quise creer que era cierto. Y Sebas y yo la bailamos.

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