– LAS HILANDERAS – i –

mayo 10, 2004

Y ESTA FUE LA RESPUESTA QUE LE DIO LEMPRIER A MI PREGUNTA: ¿UN PATRIMONIO?

10/05/04

Un día de estos, creo, me cansaré definitivamente de esto … Aunque el autor no ha olvidado su novela, y tiene la intención de continuarla después de su breve diálogo con un extraterrestre …

… se llamaba Leyla, estaba sentada, toda rubia, toda de blanco, toda sudorosa y también llorosa, en un banco de la Plaza del Pi.

– ¿De dónde vienes? ¿Hacia dónde vas? ¿A quién esperas? -Eran unas primeras palabras dirigidas a la desconocida de extraña apariencia a cuyo lado me había sentado mientras yo sí esperaba a alguien; sin embargo, a pesar de mi sonrisa zalamera y artificialmente agradable, solamente obtuve el silencio, aunque, por un instante, tuve la seguridad de que esa pintoresca hembra podía atravesarme el pensamiento anticipándose a mis escasas ideas por la perplejidad que la situación me producía. -Ya sé, ya sé, vienes de muy lejos, de más allá de aquella estrella -continué diciéndole mientras señalaba un punto impreciso en lo alto del cielo azul del mediodía; podía escucharme a mi mismo y, por mucho que reconociese mi propia voz retumbándome en la cabeza, habría podido jurar que yo nada había dicho; y continué mi singular monólogo mientras observaba las trazas de lagrimones secos en sus mejillas – solamente una cosa, solamente una te bastaría, también lo sé; pero ¿Quién soy yo para hablar en nombre de una humanidad, de un Mundo que tan extraño se te hace y que no comprendes? ¿Qué podría escoger entre tantas cosas que fuera suficiente para convencerte de que puedes quedarte? -Y esta vez sí había pronunciado yo las exactas y precisas palabras que verdaderamente encerraban mi estremecido pensamiento. El silencio seguía denso y manso mientras yo intentaba encontrar una sola frase capaz de contener cientos, miles, de siglos de historia … -Se llama “Las hilanderas” -le dije finalmente -aunque antes, hace algún tiempo, tuvo otro nombre y, si eres capaz de entenderlo, sabrás que puedes quedarte.

Agustín Lemprier

CREANDO UNA EXTRATERRESTRE

3 Responses to “– LAS HILANDERAS – i –”

  1. lasalamandra Says:

    Existen dos interpretaciones distintas para este óleo que Diego de Velázquez pintó en 1657. Por un lado, hay quien piensa que simplemente es la visita de tres damas madrileñas (al fondo) a la fábrica de tapices Santa Isabel. Para otros representa el episodio de la Fábula de Aracne. Nos centraremos en esta segunda hipótesis.

    Cuenta la leyenda que Aracne era una de las mejores tejedoras de toda Grecia. Era hija de un tintorero llamado Idmón y vivían en Lidia. Pero tenía un gran defecto, era en exceso vanidosa. De tal modo, le decía a todo el mundo que era la mejor tejedora del mundo. La gente, al observar sus obras, subrayaba su destreza. Cuentan que incluso las ninfas acudían a observar sus hermosos bordados. Recibía encargos de todas partes del mundo. De tal modo que Aracne cada vez se enorgullecía más y más de su trabajo, hasta que un día se comparó con la mismísima diosa Atenea, por ser diosa, a parte de la sabiduría, de las hilanderas. De tal modo que le lanzó un reto, para comprobar quien de las dos tejía mejor.

    Atenea quiso darle una lección a Aracne, así que aceptó el reto y descendió del Olimpo a la tierra en forma de anciana. Atenea le aconsejó que fuese más modesta y comenzaron el concurso. Ambas estuvieron tejiendo todo el día. Las dos estuvieron ilustrando en sus obras a los dioses. Mientras que Atenea los mostraba en todo su esplendor, Aracne se mofaba de ellos representándolos en episodios deshonrosos como locos y borrachos.

    Ante esto, Atenea se enojó con la hilandera, golpeándola y rompiéndole el tapiz. Aracne, asustada, humillada y deshonrada huyó enloquecida de la diosa con la intención de ahorcarse de una viga del techo. Ante esto, la diosa se apiadó y le salvó la vida, pero como castigo, la convirtió en araña y la condenó a tejer por el resto de los tiempos.

    Para algunos, no fue la deshonra a los dioses del Olimpo lo que llevó a Atenea a enojarse con Aracne, sino que comprobó que efectivamente la obra de Aracne era mejor que la suya. De tal modo que fue el orgullo de la diosa lo que la movió a convertirla en araña.

    Aparte de esta, existe otra leyenda sobre la transformación de Aracne en araña. En la cual, el hermano de Aracne, Falange, había aprendido de Atenea el arte de la guerra. Pero Atenea se enfureció con ambos hermanos al descubrir que entre ambos existía una relación impía e incestuosa.

    En el cuadro, se puede observar a la izquierda a Atenea disfrazada de anciana, mientras que a la derecha, de espaldas, se encuentra la orgullosa Aracne.


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