BRASIL Y METADONA

mayo 25, 2004

Martes 25 de mayo a la hora de la sobremesa

Al final creo que acabaré enfadándome mucho con Nora. Esto ya pensaba comentarlo tras su primera llamada del día de hoy pero ahora se me hace imprescindible.

Comienzo por el principio: hará una hora me llamó para contarme que Francisco Olivares estaba citado para la consulta de digestivo esta mañana y que le iba atender el doctor C. que es, se supone, el médico del departamento que a ella ”le  pone” (pero empiezo a pensar que algo de razón lleva su marido cuando escribe en su diario que como yo estoy enamorada de un médico ella tendrá también que ‘enamorarse’ de uno). Bueno, ¿y por qué estaba Nora tan excitada? Ya te contaré, ya te contaré -me dijo porque pensaba estarse por allí aunque luego se saliera para darle privacidad. ¿Y no sabes la otra?

– ¿Qué otra? -le pregunto yo ya sin ganas porque maldita la gracia que me ha hecho que ella pueda inmiscuirse así en la vida privada de ellos… Me ha parecido una depredación encubierta pero depredación al fin y al cabo.

– Pues que ayer me encuentro muy sigilosos a Joaquín y a Elena en el portal (son sus vecinos de arriba; con el que ella se acostó y yo tuve que tener aquella conversación para que la dejase en paz) y no me dijeron nada pero a la vuelta me dieron la noticia: …habían estado en una agencia de viajes y se van una semana de vacaciones a Brasil. ¿A ti qué te parece?

– Pues a mí me parece genial (o sea de puta madre… a mí que me importa la vida de esas gentes y en realidad lo que me parece es que Nora está regresando a su antigua manera de ser), que me alegro mucho por ellos, ¿tú no?

– Bueno… sí pero es que no insinuaron nada sobre ello y de repente…

(¡Hostias!, porque las personas tienen  vidas privadas y esas cosas y no le van a informar a ella de todo lo suyo y menos al enemigo, que Elena no es tonta aunque no le quede otro remedio que hacérselo)

– Ya te dije que la quería. Puede que ahora las cosas marchen de nuevo entre ellos y él quiera encauzarlo…

A Nora siempre le ha costado aceptar el que Joaquín quiera a Elena. Vale, yo no digo que esté enamorado de ella porque a lo mejor si lo estuviera no se andaría acostando con otras mujeres ni complicándose la vida como se la complica pero ¿y si los demás son idiotas? ¿Hizo algo realmente ‘A’ (su mejor amigo) cuando se enteró de que Carmen, su mujer, había estado con él? No. ¿Y Stephen, el lobo? Pues eso que Joaquín tiene deslices y los demás se los consienten, así que yo, que estoy completamente al margen, qué narices tendría que decir… A no ser preguntarme algo que hace tiempo que no me pregunto: ¿Envidia Nora a sus vecinos? Se suponía que era al revés… y un detalle muy curioso que no se me ha pasado por alto aunque en su momento no lo mencionase: ¿Por qué corrió a comprarse Nora aquella parca marrón exactamente igual a la de Elena? No sé, pero a mí me bastaría vérsela a una conocida para quedarme con las ganas… aunque quizás sea más sano eso de copiar y no andar dándole tantas vueltas a las cosas para que hasta a mí, lo mismo de siempre, me resulte  en algo un poco original.

ojo brasil

Segunda anotación del martes 25 de mayo

Entonces vuelve a sonar el teléfono. Ahora mismo está dentro de la consulta y que mal le he visto. Es cierto, Francisco es un declive continuo.

– Le dije a C. que era el hermano de Primo

(y me pareció mal para que voy a mentir. ¿De Primo el médico del centro de…? – al parecer preguntó él)

– Se lo dije porque yo sé que así lo tratará muy bien.

(¿Y no es eso lo que tienen que hacer los médicos? ¿Y si  Primo  opina como ella?  Nora se ha pasado la vida avergonzándose en el hospital de los de su familia. ¿Y si a Primo tampoco le apetece que nadie proclame por todas partes que tiene un hermano drogadicto, aunque eso haya que cuchichearlo en pasado?)

– Tiene el virus de la hepatitis ‘C’ reactivado seguro. Allí dijo que no terminó el tratamiento por culpa de la metadona.

– ¿Y eso qué significa en cristiano?

– Significa cáncer de hígado en breve.

– ¿Qué me estás contando? ¿Y eso quién lo ha diagnosticado?

– Nadie todavía pero he visto sus análisis y lo tiene alterado todo

(O sea acojonante, una tía que para nombrar las anomalías cromosómicas de su sobrina las denomina tal que así: la trisonomia… y nadie la corrige hasta que yo leo bien (que saber tampoco lo sabía) y le digo: No joder Nora, trisomia, va y se atreve a aventurar algo que se escucha tan fatal como de lo que está hablando sin ni siquiera saber).

– Todos los enfermos de hepatitis tienen las transaminasas alteradas después de padecer la enfermedad

(lo digo porque me suena de oídas para frenarla pero no porque sepa de que estoy hablando y es evidente que ella nota que ya me he puesto borde)

– Ya pero si no acabó el tratamiento… además él dijo que había estado tomando metadona.

– ¿Y qué? Quizá ahora ya no la esté tomando. ¿Crees que debería comentarle a su madre  lo que sé y preguntarle por él?

– Ni se te ocurra

(y fue esto concretamente lo que me enfadó)

– ¿Oye?, que el que haya sido drogadicto yo no lo sé por ti… lo sé porque aquella mujer me lo dijo en el parque… así que ya veré como de sincera me comporto con ella. ¿No te parece?

Y eso a ella por el tono con que siguió hablando  no le gustó nada, y al parecer Francisco no la había reconocido. Está muy mal. Está muy mal porque no se dio cuenta ni de que era yo. Bueno y estamos en las mismas, ¿y ella quién debería de ser para ellos? Hemos retrocedido, no sólo ella sino también yo porque esta desconfianza,  incómoda disconformidad y sensaciones varias de malestar, todas ellas, que experimento cada vez que hablamos de lo ‘mío’… hacía años que me parecía haberlas perdido de vista. Claro, y luego yo tengo que ser perfecta y escucharla a todas horas pero la verdad es que si necesitara una amiga de confianza  y no tuviera mi propio círculo o mis propios medios para desahogar estaría perdida.

Menudo bicho que soy, ¿no? Expresarme así, de esta cruenta manera…. pero sintiéndolo mucho esto es lo que hay y yo no soy una mujer idílica ni mucho menos; ya estabais avisadas… Cuando me enveneno sigue angostándoseme el alma (aquí, al final de esta línea va un gesto de pesar)

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