MÁSCARAS

julio 7, 2004

La llamada ( -primera parte-)

Igual que existen mujeres que son capaces de imaginarse bailando con amores fantasma que nunca  han visto, ella había sido capaz de inventarse su voz …
El teléfono había comenzado a sonar dentro del cajón en el que solía acostumbrar a estarse callado; antes lo había encendido para encontrarse con otra llamada perdida de él (eso le pareció porque sin querer había borrado hacía un par de días sus números sin ponerles nombre) y también un aviso de un mensaje de voz en el contestador, de otro número desconocido… Pensó entonces que quizá tendría suerte esta vez y el hombre le habría dejado unas palabras grabadas aguardándola… aunque no estaba segura siquiera de que deseara escucharlas.

”’Soy yo, -dijo la mujer. Es sólo para avisarte de que tus libros ya están listos y puedes venir a recogerlos cuando gustes”’

Entonces puede decirse que experimentó cierta decepción y se imaginó que tras ella se despejaban sus dudas. Después de todo puede que sí hubiera querido oírle…
Y por eso contestó a su llamada en aquel instante pero sin saber bien con cual de sus máscaras había de responderle

máscaras

RAFAEL CANOGAR

07/07/2004. tema: Firmado con un beso. #

2 Responses to “MÁSCARAS”

  1. lasalamandra Says:

    Friedrich Nietzsche nació en 1844 y murió en 1900. Vivió en un tiempo enmascarado en la búsqueda de diversas configuraciones identitarias, y él fue un rastreador de máscaras. A su vez, también él se puso cuidadosamente su máscara y salió a escena. La máscara de Nietzsche es las máscaras de Nietzsche. Él pensó la máscara y se pensó en la máscara, hundiendo el escalpelo en su tiempo, sacando cuidadosamente una delgada máscara detrás de la otra, y negándose a hallar la piel última, verdadera y definitiva, creyendo (y riendo) que no hay última piel definitiva, descreyendo y gritando en el mercado que sólo máscaras tenemos. Y nos ponemos la máscara, y salimos a escena, una vez más. [1]

    El juego de Nietzsche con el concepto móvil de la máscara fue una parte de su danza con los conceptos, una parte de su propuesta de la música del lenguaje. La proliferación de las máscaras es tomada por Nietzsche del mundo griego presocrático, todo él poblado de dioses. Este mundo lo tomó a Nietzsche y fue su idea materna genitora, uno de los muchos úteros que lo parieron. La parición de Nietzsche por el mundo presocrático es a través de los dioses. Todo está lleno de diosas y de dioses. Los dioses danzan, las diosas ríen, y Nietzsche los observó, los miró, y participó con ellos de sus rituales. Este mundo parió a Nietzsche a través de sus estudios de filología, y a pesar (y con) las múltiples voces que en sus libros se nos presentan, el filósofo alemán sacó su cabeza por la vagina de este mundo presocrático que lo fascinó, y que no se dejó abandonar ya más.

    A este mundo le puso Nietzsche una máscara más. Se alejó de él, puso distancia, habituó el ojo ala calma y a la paciencia del animal de caza. No dejó que los dioses se le acercaran demasiado, se retiró muchas veces de su cercanía. Los acechó. No reaccionó fácilmente a su estímulo [2], hizo de su decisión una decisión constantemente diferida, constantemente enmascarada, generadora de deseo, deseosa ella misma. Habituar el ojo a la paciencia, esperar que las cosas se nos acerquen, esperar como espera el animal que caza a su presa, esperar como esperamos que se aclare la imagen borrosa y difusa que aparece a lo lejos. Un acercarse que es apertura de la cosa, y que es, finalmente, el acercarse de la cosa misma. Esperar pacientemente a que el estímulo caiga a los pies de la danza hipnótica de la sabiduría de la serpiente.

    Nietzsche se puso la máscara del aplazamiento del juicio, convivió con los prejuicios, habló de ellos, y muchas veces a favor de ellos. Aplazó la decisión, no respondió inmediatamente al estímulo acicateante, que no permite una de las sabidurías necesarias: ser lentos, ser desconfiados. Se puso Nietzsche la máscara del bailarín, y pensó como alguien que danza, aprendiendo a percibir los matices, el ritmo, el movimiento del cuerpo, la armonía de ese día, de esa danza, de ese momento, finalmente: del instante. Se puso la máscara de la escritura, de la que danza con los conceptos.

    Las máscaras de los dioses son reales, en cuanto configuraciones de sentido que cada mundo se da a sí mismo. Son reales las máscaras del dios de los cristianos, y reales son las máscaras de los dioses paganos. Son tan reales como sólo puede serlo la metáfora viva en el ejercicio plenamente poético de la imaginación productiva. [3]

    La persona Nietzsche era una máscara, en los sentidos en que aquí lo estamos presentando, en el sentido de sus apropiaciones del mundo, y, además y simplemente, porque el filósofo era una persona, y era también un personaje, y porque a través de sus máscaras hizo resonar sus múltiples voces. [4]

    No hay ningún origen ni fin últimos, ni verdad ni valor absolutos que buscar. Todo lo que vivimos es humano, demasiado humano, y en esta búsqueda del origen árjico perspectivístico de un origen desfondado, lo único que podemos hallar con nuestra máscara es máscara. No hay piel última. No hay piel. No hay rostro verdadero, ni rostro de la verdad.

    La apuesta de Nietzsche por el atrevimiento de ser superficiales [5] es una apuesta por el coraje y la valentía, pero no un valor para hallar la verdad, sino un transvalor que propone la interpretación de la risa frente a la seriedad de las momias conceptuales. Nietzsche propuso un mundo radicalmente diferente, un mundo transvalorado, un mundo en el cual el filósofo es un artista, un creador. Un mundo lleno de diosas, lleno de dioses. Un mundo sin verdad última. Sin sombras de Dios. El mundo del nihilismo activo, creador. Una flecha tendida, tensa, expectante. Un mundo de crisis, de creación, de preñez, parto, nacimiento. No fue, ciertamente, el momento social que vivió. Las verdades metafísicas, amparantes, cegadoras, fuertes sombras de Dios, viven aún entre nosotros, en nosotros. ¿Tendremos el valor de transvalorar? ¿Otra máscara más? ¿Por qué no? Quizá…

    Finalmente (¿finalmente?): […] no hay original, el modelo de la copia es ya una copia, la copia es una copia de la copia; no hay más máscara hipócrita porque el rostro que encubre la máscara es ya una máscara, toda máscara es sólo la máscara de otra; no hay un hecho, sólo interpretaciones, cada interpretación es la interpretación de una interpretación anterior; no hay sentido propio de la palabra, sólo sentidos figurados, los conceptos son sólo metáforas disfrazadas; no hay versión auténtica del texto, sólo traducciones; no hay verdad, sólo pastiches y parodias. Y así hasta el infinito. [6]
    [1] La necesidad de la máscara se plantea no sólo en Nietzsche, sino en filósofos que, podríamos decir según las interpretaciones usuales, se hallan alejados del pensamiento del alemán. Así, leemos: “Como los comediantes llamados a escena se ponen una máscara para que no se vea el pudor en su rostro, así yo, a punto de subir a este teatro del mundo en el que hasta ahora sólo he sido espectador, me adelanto enmascarado.” En René Descartes, Obras escogidas, traducción de Ezequiel de Olaso y Tomás Zwanck, Buenos Aires, Charcas, 1980, pág. 17.

    [2] F. Nietzsche, Crepúsculo de los ídolos. Cómo se filosofa con el martillo, traducción de A. Sánchez Pascual, Madrid, Alianza, 1989, pág. 83.

    [3] “Decir que una metáfora nueva es extraída de la nada es reconocerla por lo que ella es, a saber, una creación momentánea del lenguaje, una innovación semántica que no tiene estatuto ni a título de designación ni a título de connotación en el lenguaje ya establecido.” Paul Ricoeur, Hermenéutica y acción, traducción de M. Prelooker et.al. Buenos Aires, Docencia, 1988, pág. 36.

    [4] “Persona” deriva de esa palabra en latín, persona: máscara de actor, carácter o personaje, que corresponde al griego prósopon que significa rostro, cara o persona. El término deriva de la máscara de actor (persona, derivado a su vez de personare, resonar) que identificaba el papel que le tocaba desempeñar en escena; los estoicos tardíos aplicaron el término al ser humano, personaje movido por el destino, mientras que el derecho romano llamaba persona al sujeto de derechos, en oposición al esclavo y a las cosas. El término latino persona, entonces, tiene el mismo significado que la voz griega prósopon, es decir, máscara. A veces se hace derivar persona del verbo persono, “sonar a través de algo”, “hacer resonar la voz”, como la hacía resonar el actor a través de la máscara.

    [5] “Mas quien tiene ojos importunos como hombre del conocimiento, ¡cómo iba a ver ése, en todas las cosas, algo más que los motivos superficiales de éstas!” F. Nietzsche, Así habló Zarathustra. Un libro para todos y para ninguno, El viajero, traducción de A. Sánchez Pascual, Madrid, Alianza.

    [6] Pierre Klossowski, Nietzsche, Polytheismus und Parodie, en W. Hamacher, ed. Nietzsche aus Frankreich, Fráncfort/Berlín, Ullstein, 1986. Haz clic aquí para la web.

    http://www.adamar.org/numero_14/000032.accorinti.htm

  2. lasalamandra Says:

    Bart:
    Espero la segunda parte. No hay nada más excitante que una llamada perdida de un desconocido, a la que contestas. ¿Se resolverá todo en unas disculpas, perdón por el error? ¿habrá algo más después del titubeo inicial? ¿cómo sonará su voz?
    08/07/2004 11:20:38 email: sss_sss_ (arroba) msn.com

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    Lemprier:
    Una voz para la memoria, con eso bastaría, sí, debería bastar; unas rápidas y nerviosas inflexiones, unas palabras en las que se adivina la falta de convicción; la voz, sí, algo que no puede imaginarse, tampoco discurrirse ni inventarse, un impulso que quedará indeleble, más allá de lo escrito, tatuando la memoria durante, quizá, algo más del tiempo necesario.

    Fdo.: Agus.

    Post Scriptum: … y la voz no fue desagradable …
    08/07/2004 16:59:00 email: el_golem (arroba) lycos.es
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    en_penumbra:
    P.S: Perdón pero al texto precedente le faltaba una parte ”importante”. La que dice:

    ”’Soy yo, -dijo la mujer. Es sólo para avisarte de que tus libros ya están listos y puedes venir a recogerlos cuando gustes”’

    Ahora ya la he corregido pero no he cambiado de idea y sigue sólo la primera parte. ¿Cada uno tenemos nuestros propios tiempos para las cosas, no?


    08/07/2004 17:34:56

    en_penumbra:
    P.S: quería decir que sigue siendo sólo la primera parte.

    Y además yo tampoco dije que tu voz fuera desagradable. Pero era una voz de notario. Yo no me esperaba una voz de notario. Es que tenías la misma voz del notario que nos hizo la lectura de los papeles del piso. Y en ningún caso era la voz que yo llevaba varios años rondando por mi cabeza. No me imaginaba así la voz de alguien que era capaz de abandonarlo todo e internarse en una selva…
    08/07/2004 17:43:45

    Lemprier:
    El rostro del miedo, … ¿Miedo? … ¡Pánico!

    Esa voz, hace un rato, me dice que el miedo huele, es un olor acre y dulzón que impregna el ambiente de las estancias, de la propia atmósfera libre de los campos, del aire de los mares … huele y se percibe a distancia, incluso cuando no puede adivinarse de quien proviene.

    Fdo: Alguien que habla con los dioses
    10/07/2004 21:21:18 email: b_e_l_f_e_g_o_r (arroba) lycos.es

    en_penumbra:
    ____________________

    No existen los hubiera… cuando ya se ”ha dado” lo que se tenía que ”dar”. Tú ya me entiendes Belfegor.

    Fdo: alguien que no cree en ese tipo de conversaciones ;)

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    10/07/2004 22:10:40

    mesina_e:
    ¿Me pregunto por qué la necesidad de usar varios nombres?. ‘Alguien’ tendrá miedo de lo que piense quién otro älguien para el que la vida, al parecer, va a ser pasarse la existencia espiando y recelando el vértigo que le producen los abismos de los demás. Por que o ese alguien se casa con ella o ya me voy viendo yo lo que le queda. Con los besos no se come; ni uno se alimenta eternamente de las risitas formuladas en el preludio del babeo; Claro a no ser que después de todo, a uno, no le guste más que eso, a pesar de los pesares y de todo lo que se diga de boquita para afuera. Amén :)
    10/07/2004 23:59:18

    mesina_e:
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    ¿Me pregunto por qué la necesidad de usar varios nombres?. ‘Alguien’ tendrá miedo de lo que piense otro älguien para el que la vida, al parecer, va a ser pasarse la existencia espiando y recelando el vértigo que le producen los abismos de los demás. Porque o ese alguien se casa con ella o ya me voy viendo yo lo que le queda. Con los besos no se come; ni uno se alimenta eternamente de las risitas formuladas en el preludio del babeo; Claro a no ser que después de todo, a uno, no le guste más que eso, a pesar de los pesares y de todo lo que se diga de boquita para afuera. Amén :)

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    11/07/2004 00:19:27

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