ANA ESCRIBE: ‘ Sueños a galope tendido’

julio 16, 2004

 ana escribe

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Es curioso, de un tiempo a esta parte estoy sufriendo una serie de sueños “por inducción”, de esos a los que no hay que buscarle sentido porque están motivados por algún suceso acaecido a lo largo del día

Ayer recibí una llamada telefónica de mi hermano (el arquitecto). No hubo rozado mi oreja el auricular cuando me sorprendió con su frase estudiada para tal fin: “Puedes comprar el caballo porque cuadra ya tienes”. A ella le siguieron una suerte de sueños e ilusiones, risas, explicaciones, proyectos… una conversación preñada de buenos deseos que al concluir se archivó en una de esas carpetas cerebrales con la fecha del día por título.

La noche había caído en un lugar incierto y la falta de luz me impedía apreciar sino sombras, bultos que a duras penas y de manera más intuitiva que otra cosa lograba reconocer. Un par de imágenes borrosas cobraron forma según, a paso ligero, ganaban terreno en mi dirección. Dos hombres. En medio de un ataque de pánico, con aparatosas gesticulaciones solicitaron mi ayuda en una cuestión de vida o muerte; su yegua no podía parir, moriría ella y su bebé. ¡¡¡Mi ayuda!!! Apañados íbamos, como si tuviera yo alguna remota experiencia en el asunto… Como lo peor ya se daba por hecho quise pese a todo intentarlo… Se trataba de, con las manos, extraer al potrillo que pugnaba por ver la luz inútilmente. Y ellos conocían la técnica pero confesaron sentir demasiada repulsión para ponerla en práctica. Yo estaba atónita. Sin perder un momento introduje mis manos con suavidad y premura a un tiempo, tratando de que por primera vez en mi vida el sentido del tacto me guiase… acaricié algo que mi imaginación recreó como la cabeza y me arriesgué a que lo fuera… tiré con toda la fuerza que el miedo a dañarles me permitía y en un segundo un nuevo ser estaba saludando a la vida. Apareció con una sonrisa envuelta en tantos y tan distintos fluidos como yo misma. Su expresión era de agradecimiento, y su mirada noble y tierna como la de mi pequeñita. Me abrazó y nos fundimos en un sentimiento en el que toda esa “suciedad” que nos cubría era más limpia que la de los dos individuos… y supe entonces clasificar el olor de la vida.

Y lo que yo digo, se lo comento a Ana

1- Sobre esta reflexión tuya… aquí puedo hablar porque casi estoy segura de que la persona implicada no va a leerlo (aunque tampoco me importaría; me gusta ser franca pero es por no hacerle daño gratuito). Pues verás yo tengo (tenía, mejor dicho) un compañero; de hecho yo era la persona voluntaria que consiguieron que le ayudara en su labor. Pues al principio yo le admiraba mucho porque me parecía una persona que creía en lo que hacía, o sea, trabajo de integración y creo que al valorarle tanto decidí confiar y aprender todo lo que pudiera de él, sin importarme que fuera más joven que yo, y tal vez más inexperto en otros muchos asuntos.

Lo que el archivo de tu sueño dice: la Vida no huele a reparos, miedos absurdos, ni a mentira

(*Venir aquí hoy me ha gustado especialmente así que perdóname si te ”robo” lo que has escrito; es que me gustaría que me encuadernaran este fragmento con todo lo mío para que mi abuela pueda leerlo)

One Response to “ANA ESCRIBE: ‘ Sueños a galope tendido’”


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