– anatomía emocional –

julio 18, 2004

siento que alguien me golpea el pelo de un tajo y me roza el cuello.

Inmediatamente me di la vuelta sobresaltada. Hay que tener muchísima confianza conmigo para atreverse a hacerme eso, y era ella, ‘en las nubes’. Yo había descartado el que le quedaran ganas de buscarme. Había sido lo bastante clara con ella, ¿no? Le había asegurado que quería estarme sola, a mi aire, que necesitaba aprovechar los días que aún me quedaban para tratar de extraer hasta la última gota que quisiera concederme el jugo de mi historia. Pero allí estaba ella y se suponía que yo tenía que reaccionar de buenas maneras, como una amiga y no abofetearle la invasión. ¿Pero quién la había invitado?. Aunque le había salido rana el propósito porque mientras me giraba y la miraba comprobé que si él andaba cerca aún no había decidido dar señales de vida. Me alegré.

– ¿De dónde sales?.

– Vengo del dentista y al pasar con el coche te vi en el banco de espaldas, con la melena, como en todas esas fotografías que cuelgas por la red, y me dije esa es ‘penumbra’

¡Penumbra! ¡Penumbra! La mirada de penumbra… allí estaba lo que buscaba sedienta. Lo que los ojos de penumbra miran. Lo que son capaces de escudriñar e interpretar. La intensidad. Y yo no acertaba a decirle nada; aún no había decidido si debía de morderla o perdonarla. Detesto las sorpresas y que abran sin permiso las puertas que yo he decidido dejar cerradas, que he cerrado con cuídado para que no se formen corrientes que puedan poner en peligro ‘los cristales de las inexistentes ventanas’… mis cristales sin ventanas, ”mis
mónadas…”

Pero debe existir un ‘Dios’ tierno en mí porque cuando me dijo que había venido sólo porque sabía que yo me había quedado mal… no me dejó desengañarla.

– ¿Quieres que vayamos a dar un paseo? -lo de quedarse allí estaba descartado; eso por supuesto

– No. No te quiero molestar. Sólo fue eso, que te vi en el banco y me dije: ‘déjame decirle que estoy bien, que ya pasó’. Sabía que te habías quedado preocupada.

¡Mentirosa! pero a quién querrá engañar. En ese mismo momento se giró incoscientemente y miró hacia la terraza. No había venido sólo a verme a mí, y las dos sabíamos a quién buscaba… ¡Venga, ten un poco de compasión, y guárdate por una vez lo que piensas!

Así que le dije que todo estaba bien y que nos fuéramos a la playa a dar un paseo. Y nos fuimos como yo pensaba, como ya había escrito horas antes… sentada a su lado, oyendo bajito a Miguel Bosé (o era eso o Ismael Serrano, de eso estaba segura) y escuchándola.

– ¿Te importa que nos detengamos y miremos a Nacho unos minutos? – (ya hemos llegado al mar y vamos paseando)

Pero si le importaba porque puso cara de asco, cosa que yo no soporto, y entonces no paramos … Así que después de todo dejé que me rompiera las expectativas del parque (con lo bien que tenía previsto pasármelo aquella tarde con aquel joven tan guapo sin hacer absolutamente nada) y luego le permití la sobredosis de egocentrismo. No me dejó otro remedio que emprenderla con su vanidad y al final fue cuando me reconoció aquello de que se había sentido expulsada de ‘mi mundo interior’; eso era lo último que le había sucedido, que le habían robado ”su paraíso”, de golpe, en el que se había acostumbrado a refugiarse

Luego, por la noche, ya cerca de las doce me caí. Se le ocurrió llamarme por teléfono para seguir hablando sólo de lo mismo y a mí, que estaba lavando a mano unas camisetas, no se me ocurrió otra cosa que salir corriendo a contestar al teléfono como si fuera una urgencia. Resbalé con el agua y tuve que estarme aullando más de quince minutos en el sofá hasta que el dolor se hizo soportable. Luego la llamé para saber que era lo que quería y no quería nada, sólo seguir lamentándose de la miseria de una vida que no creo que nunca tenga valor para cambiar.

Hace unos minutos me miré en el espejo. El diámetro de la mancha renegrida es considerable. Comienza en la cabeza del fémur y discurre hacia abajo, por el muslo, detrás de la nalga. Y esa es la anatomía de un mal día, de una tarde convertida en sal de miércoles, al mirar hacia atrás.

anatoma emocional

18/07/2004. tema: … de Amor y de Sombras…. #

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