– EL CLÍTORIS –

agosto 12, 2004

– Pero ayer miércoles 11 de agosto llovía a mares… –

 

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http://odeo.com/audio/14596973/view

…y cuando salí de la ducha comprobé la llamada perdida de ‘en las nubes’ en el teléfono móvil y decidí llamarla yo.

– ¿Quieres que nos tomemos un café?

Pero no quería porque lo único que quería era quedarse en casa y hablar por teléfono desde su cómodo sofá y contarme el recuento de ‘bajas’ del día. Se había tomado un café con ‘J’ por la mañana en el trabajo y se lo había dicho.

– ¿Otra vez? -le pregunto yo.

Y es que esta conversación que me cuenta me la ha repetido ella a mí, textual, como tres o cuatro veces a lo largo de los últimos tres o cuatro meses.

– No… pero es que hoy él me ha confesado que la relación con su compañera se eclipsa y que ‘la condesita’, su nueva amante lo único que hace es utilizarle sexualmente y que él busca el Amor.

¿El Amor? ¡Pero por Dios, no mencionéis el nombre de Dios en vano…!. He recordado ahora con la inexactitud de la memoria de aquellos veinte años míos una frase de la novela ‘No digas que fue un sueño’ de Terenci Moix. Era una frase magnífica, grandiosa, sobre el sueño, los dioses y el amor. La frase por la que acababas explicándote el título del libro. Yo tenía entonces una libreta de tapas azules y de tamaño DINA-4 dónde las anotaba todas, todas las frases en las que creía ver reflejada mi alma (o lo que exista en su lugar) pero un día mi hermano pequeño después de ver fracasar su primera relación y enajenado (hay gente que por su talante es a lo que se aboca) ya por la segunda (que parece va a ser la redefinitiva porque él no es que sea la hostia sino la rehostia) me pidió prestada aquella libreta y aunque jura y perjura que me la regresó… yo nunca volví a verla, y por eso ahora me flaquea la memoria, porque no puedo transcribirla. Pero lo que yo quería decir antes de comenzar a divagar es que hay labios en los que el Amor palidece… ¡Vaya, así que a ‘J’ lo utilizan las mujeres para el sexo! Claro y por eso le recomendó a ella, a ‘en las nubes’, cuando se metieron en aquella bañera terapéutica del hospital, un tiempo muerto para acostumbrarse y para dejarse ir. ‘Es cuestión de tiempo que los sentimientos surjan. Dales una oportunidad’, -decía. ¡Mentira! ¡Mentira! ¡Mentira! Los sentimientos amorosos te asaltan aunque tú ni te expliques que es eso que te está sucediendo y luego te embarcas, por años y más años en ellos y sólo sabes que eres un naufrago a la deriva. Y no digo que en todos los casos sea así pero lo que si repito (como Blanca Andreu hacía con el ‘pesado poema’) es que uno sabe con absoluta inmediatez si le gusta o no le gusta que otro le bese y a ‘en las nubes’ no le gustó, no le gustó en absoluto (insisto) como la besaba él.

Luego también me ha hablado de Elena; de que le ha dejado caer que lo suyo con Stephen, ‘el lobo’ se va al garete. ¿Ha sido un error? -me pregunta. Y yo que sé -le respondo. Parece que lo único que estás haciendo es ir informando a todo el mundo de tu idea de terminar con tu marido, puede que para que un día el único que falte por enterarse de que lo vuestro se ha acabado sea él y no le quede otro remedio que el de darse por aludido. Y ahí es dónde yo veo (o digo) que ‘en las nubes’ es una adicta a la traición porque pienso que él tendría más derecho a saberlo que nadie y que no es justo que vaya a tener que averiguar por los otros que ”inocentemente” cuando creía que sólo jugaba a los barcos le han hundido la flota, porque perder una familia y una vida es un asunto serio y no me extraña que él haya querido olvidar que su querida esposa le pusiese los cuernos con el vecino de arriba y hasta con ‘J’ (hombres los dos, que ni siquiera le gustaban ni mucho ni poco) y tratar de culparme a mí de todo. Y ‘J’ se ríe cuando le escucha decir que ella no mantiene relaciones sexuales con nadie porque padece una anorexia sexual. Y a mí, en parte, no me extraña

Minutos más tarde (pago yo y es hora punta)… ‘El viernes cenamos en casa de ‘L’ porque se ha sacado la plaza para XXXXXX y nos ha invitado a celebrarlo’.

– ¿Otra vez? -le pregunto yo y ya hace minutos que pienso en llamar a Guernika

– No, el otro día fue por el asunto de la casa.

– Perdona pero creo que no; creo que ya celebrasteis lo de la plaza al menos otra vez. Yo lo recuerdo.

– No, no…

Pero sí, sí y además a mí que me importa. Yo lo que estoy decidiendo es si le llamo a él o no. Es que no quiero ir al parque; con lo que llueve tendría que entrar directamente en el bar y así parecería que obligo a Primo a que se esté conmigo y no quiero eso. Quiero que las cosas surjan y no convertirlas en costumbre. A ver si se despide ella. Tampoco es que quiera que parezca que estoy pensando todo el tiempo en la factura del teléfono pero no puedo evitar decirle: ‘Lo siento pero lo único nuevo que yo te oigo es que me repites una y otra vez lo mismo desde hace dos o tres años’. Somos amigas, vale, pero es que de la amistad (bello e inefable sentimiento, ¿sí?) tampoco hay que abusar… Y creo que lo que no conozco o ‘re-conozco’ es ese bello e inefable sentimiento así que seré honesta: ‘Soy una traidora. Me traicionaste y ya no confío en ti. Ya no confiaré nunca en ti; así que por eso no esperes demasiado de mí…’. Y se lo digo aunque no de esa manera, como se lo vengo diciendo desde que regresé del camino. Se lo digo dando un rodeo que engloba a la madre de Primo primero y a mi postura ante la vida y la traición en general. Y colgamos cuando ella vuelve a repetir: ‘De lo único que tengo ganas es de estar sola y de quedarme en casa’.

– Pues nada, que a mí me parece muy bien. Ya sabes que pienso que hay que ser coherente con lo que uno siente.

Y digo esto y respiro hondo y saboreo el recuerdo último de la polla de Guernika en mi boca mientras dejo el auricular en su sitio y entonces me llevo el índice a la oquedad oscura y chorreante que hay entre mis labios inferiores. El clítoris está gordo y me palpita y yo me distraigo ahí unos segundos y luego aprisiono mi dedo entre los dientes, lo lamo con la punta de la lengua y me preparo para hacer una llamada oculta, la única que pensaba que no haría, y le llamo a él… ¿A quién si no?

HOMBRE MIRANDO

EL AUDIO CONTIENE UNA LECTURA DE ESTE ABURRIDO POST PERO AL FINAL…

12/08/2004. tema: … de Amor y de Sombras…. #

12 Responses to “– EL CLÍTORIS –”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 6 comentario/s de este artículo.

    Uno:
    Pues a juzgar por como me he puesto, deberias haberme llamado a mi, una pena perderse esas ocasiones.
    12/08/2004 15:32:34

    Mitsouko:
    Esto…, solo puedo decir una cosa: estoy alucinado. Sólo soy un desquiciado más, pero a veces hay cosas que te tocan bien a fondo, espero poder seguir disfrutando de lo que aqui pones.
    12/08/2004 15:52:21

    Maryna:
    Esas llamadas ocultas, ay cariño!, ¿cómo evitarlas? Bien me podría entretener en escuchar el píii del horno o del microhondas pero si una ráfaga de felicidad me aporta una sonrisa, es cuando escucho esa señal en el teléfono y sé que aunque él sepa o no sepa que soy yo, ese instante, ese jodido momento, es mío. Sólo mío. Y los mensajes subliminales con los que envío ese toque me los guardo para mí. Y digo “te quiero” justo en el momento en que suena y me gusta pensar que él no escucha la llamada, sino mi voz.
    Ayer le borré del messenger, creo que ha sido un gran paso. Y me llamaron con número oculto y colgaron cuando lo cogí… ¿será una señal? A mí me gusta pensar que sí.
    Y sobre los conceptos de amistad, me siento cansada, vacía y egoísta. Es un término que no tiene fín. El fín aparece cuando la persona sigue siendo el mismo reflejo durante los años y necesitas un cambio de palabras y sensaciones cuando te aportan la misma corriente que ya te cansa.
    ¿La traición en la amistad? Creo que no sólo en la amistad. El verbo traicionar siempre está presente a lo largo del día. Somos meros supervivientes de nuestras emociones.
    Y no me enrollo más que llego tarde!!
    Un besazo bien fuerte, neni.
    ;)
    12/08/2004 16:27:58

    sabbat:
    ¡Ay Maryna, Ay Marynita! :)))
    pero en mi caso ha sucedido lo mismo que ayer con la muñeca, que no me dio tiempo a escribirlo… hice esa llamada y le dije lo que quería decirle pero podía estar en casa y acompañado y lo que no quería era levantar las suspicacias de su mujer… A ver si luego tengo un rato y lo cuento porque es que hubo otra vez sexo y del ”bueno”…
    12/08/2004 16:41:27

    Maryna:
    ¡¡Y cuanto me alegro!! Encima del bueno!!
    Pues oye nena, que me dejas siempre con el corazón encojido. Termina de contar las cosas porque luego yo me enhebro mi propia fantasia :))) y vamos apañaos!!
    Sabía que le ibas a comprar la muñeca. ¿Quién no lo hubiera hecho? Y por lo del teléfono, como si no hubiera puesto nada. Pensé que era un toque, no una llamada.
    Un beso corazón,
    impaciente me tienes por que vuelvas a contar ;)
    12/08/2004 17:48:47

    Fran:
    A veces tenemos la necesidad de decir las cosas aunque sea a gritos , aunque sea en susurros. Me gusta tu estilo .
    12/08/2004 19:40:01 email: marx_mad (arroba) hotmail.com

  2. Denisa Says:

    Lo de hablar del amor en vano ¿acaso no lo hacemos todo? No sé, cada día dudo más de los conceptos absolutos, no hay verdad absoluta, amor absoluto, felicidad, son todo ideas empaquetadas. No sé por qué suelto esto, será porque hoy en día nos venden todo como si fuera un paquete que se puede comprar o conseguir. Lo que vale es sentir, y lo que se siente depende del momento, de la mente, de nosotros. No sé por qué te leo y me pongo a divagar, será que me haces reflexionar.
    Besos

    ____________________________________
    __________________________________

    Yo solo puedo decirte de mi Denisa y puedo jurarte que si lo fuie no soy de las que ahora lo pronuncian en vano y no tiene que ver con el absolutismo, sino con la poca fe que tengo en ellos, en los absolutismos :)

    un besazo ;)

  3. lolaa Says:

    we ayerr tube sexo kon uno de mis mejore ami gos wowww el andakedando kon una amigaa ii poes tipo de ke ai ainke se de kuenta la pendeja io lo disfrutee tantoo ai papaii aber otra vess kuandoo ..

    _________________________________
    ::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

    guay tia, guay ;)


  4. […] ‘… y entonces me llevo el índice a la oquedad oscura y chorreante que hay entre mis lab… […]

  5. lasalamandra Says:

    «NO DIGAS QUE FUE UN SUEÑO»

    Terenci Moix: «Cleopatra asumió el mestizaje y sacó provecho»
    p>PILAR ORTEGA BARGUEÑO

    Del amor, la muerte y la caída de los imperios habla Terenci Moix en No digas que fue un sueño, una novela que el escritor confiesa —en esta entrevista realizada a través de cuestionario— haber redactado con su propia sangre, especialmente al describir el desconsuelo de Cleopatra al perder a Marco Antonio.

    Pregunta : ¿De qué intereses nace ‘No digas que fue un sueño’?

    Respuesta : Quería reconstruir literariamente un mundo que me apasionó desde siempre, darle cotidianidad, resucitarlo en sus formas, en sus perfumes, en sus sonidos, como un anticipo de la realidad virtual, de la que soy un fanático. Por supuesto, No digas que fue un sueño ha hecho su fortuna como novela pasional, pero mi mayor interés era desentrañar la fascinación enfermiza que me provoca lo que se ha dado en llamar «el Egipto del crepúsculo», ese mundo híbrido que produce el helenismo y con el que muere el Egipto clásico. En última instancia, quería reivindicar la figura de Cleopatra como mujer superior, bien distinta de la que nos han dejado sus enemigos.

    P. : ¿Esta fue su primera novela sobre Egipto?

    R. : En un sentido estricto sí, pero Alejandría y la Tebaida cristiana aparecían ya en Mundo macho y Nuestra Virgen de los Mártires; lo que ocurre es que esta novela era una herejía absoluta, un intento salvaje de destrozar el canon de la novela histórica. Me apasiona subvertir los cánones, sobre todo ahora que se escriben tantas tonterías sobre ellos.

    P. Si no me equivoco, ésta es la obra más vendida de la historia de los premios Planeta.

    R. No caeré en la horterada de ser humilde: llevamos algo así como un 1.600.000 ejemplares vendidos. Casi estoy por decir que es la más vendida de cualquier premio español.

    P. ¿Quedó fascinado por la imagen de una reina que, abandonada por su amante, llora su luto de amor en el Nilo?

    R. Quedé fascinado por la imagen de mí mismo convertido en perra llorona a causa de una ruptura sentimental. Cuando yo le decía a Fernando Lara: «¿por qué ha tenido la gente que volcarse en este libro y menos en otros?», él decía que seguramente los lectores notaban que estaba escrito con sangre. Yo añadiría incluso unos vómitos. En fin, este libro demuestra que la sinceridad siempre tiene recompensa.

    P. ¿En qué radica la originalidad de Cleopatra? ¿Y dónde están sus contradicciones?

    R. Es un personaje-encrucijada. No sólo lo es por el momento histórico que le toca vivir, sino por ubicación geográfica. Muchos egipcios ortodoxos no la consideran egipcia; igual que a Cavafis, la consideran simplemente alejandrina, y eso siempre quiso decir tierra de nadie. Es una diosa mediterránea, más que nilótica. Y, sin embargo, fue la única en toda la dinastía de los Tolomeos que se molestó en aprender la lengua egipcia.

    P. ¿Existe algún perfil actual de mujer que pudiera acercarse al de Cleopatra?

    R. Detesto este tipo de comparaciones porque medir la Antigüedad con nuestros baremos conduce siempre a error. De todos modos, yo visualizo a Cleopatra como una mezcla de Nuria Espert, Isabel Preysler y Margaret Thatcher. A las dos primeras las adoro, a la otra en absoluto, pero genio sí tuvo.

    P. ¿Cuáles son los rasgos de la personalidad de Marco Antonio?

    R. Yo lo vi desde un principio como un antihéroe, y el verso de Cavafis que da título al libro me dio la pista. Hay mucho de romántico en su caída: juega todas sus cartas por ese sueño de Oriente, que tantos políticos tuvieron después. En cuanto a su relación con Cleopatra es evidente que se encuentra ante una mujer superior y, desde luego, ante el mito de la Gran Madre. No hay que olvidar que a Cleopatra le gustaba representarse como Isis.

    P. ¿La reina consigue convertir en espectáculo su luto de amor?

    R. Lo convierte en un ensayo de grand-opera, y esto está muy en el estilo de su familia. Otro de los poemas culminantes de Cavafis es aquél en que Cleopatra y Antonio muestran a sus hijos al pueblo. Hay una gigantesca exhibición de oropeles pero los alejandrinos llegan a la conclusión de que aquello es puro teatro. Yo di bastantes pistas a la crítica para ver si se enteraban, pero hubo más de un imbécil que me atribuyó influencias de Cecil B. de Mille cuando en general había recurrido a Wagner o a Haendel, por decir sólo dos nombres.

    P. En la novela queda patente la destrucción de la que es capaz el desamor. ¿Podía ser la reina más fascinante del mundo aquel fardo de velos negros que se apoyaba en su consejero para lograr avanzar unos pasos?

    R. La gente más inteligente y fascinante del mundo tiende a convertirse en un guiñapo por culpa de un mal amor. Pero quiero recordar que la novela no es una visión unilateral del amor. De hecho hay cinco o seis historias sentimentales que avanzan en sentido negativo. Es decir, todo el mundo sufre por amores no correspondidos en esta novela.

    P. ¿Cómo engarzó Cleopatra su doble alma griega y egipcia?

    R. Por una habilidad muy mediterránea, que consiste en la asunción del mestizaje y el arte de sacar provecho del mismo. Cuando yo escribí esta novela, acababa de romper con la cultura catalana y me sentía, como ahora, un extraño en la Cataluña de Pujol. Acabé de empeorar las cosas cuando declaré: «Prefiero morir de sida en Marruecos que de aburrimiento en la Cataluña de Pujol». Esto demuestra mi estado de ánimo cuando me enfrenté al personaje de Cleopatra: yo era como un extraño y un mestizo. Tenía que engarzar mis cinco o seis almas para engarzar las dos de Cleopatra.

    P. ¿El cine ha contaminado tanto, como usted denuncia, la imagen de Cleopatra?

    R. Sí, brutalmente. Yo tengo en casa todas las versiones que se han hecho del personaje, menos algunas del periodo mudo, que se han perdido. La visión es desoladora. En general, el cine ha potenciado la imagen de Cleopatra como tentadora, intrigante y hasta un poco pendón. Para acentuar su glamur, se la ha vestido a menudo de odalisca de serrallo —¡lo que era Rhonda Fleming en Serpent of the Nile!— y para hacerla más joven le han escamoteado a sus cuatro hijos. La versión de Mankiewicz con Liz Taylor es valiosísima, porque presenta por primera vez a una Cleopatra madre, y desde luego nos restituye su categoría como intelectual y mujer de estado. De todas maneras, quisiera destacar que mucho antes que el cine, la labor de desprestigiar a Cleopatra la emprendieron con gran saña los cronistas romanos.

    P. El odio y el amor son vinos que fermentan en el mismo odre, dice un servidor de Cleopatra Séptima, ¿opina usted lo mismo?

    R. Bueno, es lo que dicen en las coplas. Por fortuna, Shakespeare y Rafael de León no andan tan separados.

    P. ¿La novela no es también un viaje por toda la Antigüedad clásica, al recorrer el lector Atenas, Roma, Antioquia, Judea y el Alto Nilo?

    R. Lo es, en efecto, y vuelve a serlo en otras novelas mías. Bueno, esto es un recurso tan viejo como la novela Las efesíacas y a la vez tan nuevo como las aventuras de Flash Gordon. El mundo es demasiado grande, la realidad demasiado vasta para quedarse en un solo sitio.

    P. ¿Cuántas novelas ha dedicado al país del Nilo?

    R. El sueño de Alejandría, aunque gran parte de ella transcurría en la Roma de Augusto y el Marruecos del rey Juba; El amargo don de la belleza, que era sobre el reinado de Ejnaton y Nefertiti; La herida de la esfinge, que era un capriccio, un juego literario sobre el Egipto de los románticos; y ahora estoy terminando El arpista ciego, sobre las artes musicales en el reinado de Tutankamon. Además de estas novelas está Terenci del Nilo (Viaje sentimental a Egipto), que, bajo la apariencia de un libro de viajes, era una forma más de experimentar métodos narrativos.

    P. E. M. Forster, Shakespeare, Cavafis… ¿Por qué Egipto despierta tanto interés?

    R. Cada uno de esos escritores realiza una aproximación a Egiptos distintos. La Tebas de Sinuhé el egipcio no es lo mismo que la Alejandría de Durrell, ni Amelia Edwards ve el mismo Egipto que pudo ver Herodoto. Pero me atrevo a decir que todos los autores vieron en Egipto la cuna de nuestra civilización.

    P. ¿Qué le ofrece la Antigüedad clásica que no le proporcione el mundo de hoy?

    R. Me apasiona el mundo de hoy, y no podría vivir en otra época, pero al mismo tiempo la cultura clásica es mi sustentación para no sentirme en el vacío. Cierto que soy un adicto feroz al Adobe Photoshop, a los DVD y a lo que tengan a bien inventar pasado mañana, pero sigo teniendo una adicción brutal por la Divina Comedia, Stendhal o los clásicos griegos. Este es el equilibrio en que vivo.

    P. ¿Algún sueño literario por cumplir?

    R. En estos momentos todos mis sueños son virtuales. Lo que más me apasiona es terminar de una vez mi página web.

    P. ¿Y algún sueño personal?

    R. Cenar con Leonardo di Caprio en el Winter Palace de Luxor. Mejor dicho, Tebas.
    http://www.elmundo.es/elmundolibro/2001/02/25/anticuario/983098335.html

  6. lasalamandra Says:

    VISUALIZACIONES DESDE LA FECHA DE EDICION DE ESTE POST EL 21 DE ABRIL/07

    – 7255 –

  7. lasalamandra Says:

    VISUALIZACIONES DESDE LA FECHA DE EDICION DE ESTE POST EL 21 DE ABRIL/07

    – 9201 –

  8. elegia Says:

    ¡Vaya que poder tiene una fotografía en google! Este post ha sido visualizado 9487, Ya la podían dejar la primera :)

    Pero poquitas hasta hoy ;)

  9. kasandra Says:

    1627 veces a día de hoy.

  10. kasandra Says:

    10627 es el número

  11. candelaarias Says:

    11.157 visualizaciones


  12. […] ‘… y entonces me llevo el índice a la oquedad oscura y chorreante que hay entre mis lab… […]

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