ESA MUJER QUE TANTO ME INSPIRÓ

agosto 17, 2004

Sobre Nada (fragmento de ‘El Peregrino’. León Uris)

Con estima para otra NADA de una ‘Nada’ que quizá no conozca, por contarnos con esa ternura su primera vez

.–.-.-.–..-.-.-.-

Los sueños de Nada eran muy dulces por la noche. Todo su mundo se centraba alrededor del encuentro accidental, y a ella comenzó a obsesionarla la idea de las caricias. Ambos planificaban con esmero dónde, cuándo y cómo encontrarse. Los ojos femeninos estremecían a Bernard. El sonrojo al toparse imprevistamente uno con otro a la vuelta de la esquina, el leve roce al pasar, los ojos de él contemplándola alejarse, el tímido tartamudeo de Bernard al intentar hablar.

Por la noche, Nada se tendía en la estera, estrechaba su propio cuerpo y se imaginaba que lo abrazaba a él. Después pensaba: eres una tonta. Bernard Joxe es un muchacho egoísta y ambicioso que babosea ante su jefe. Proviene de un mundo totalmente extraño. Debe de haber amado a infinidad de chicas, y amará a muchas más también. Para él no debes de ser más que un capricho pasajero. Y bueno, ¿qué pretendes, Nada?. ¿Un amor eterno en una casucha de Agbat Jabar?. ¿Serías capaz de soportarlo?. Aceptarás lo que Haj Ibrahim se digne asignarte. ¿Qué grado de atractivo tendrá eso?
¿Qué anhelas, Nada?. Tú lo sabes. Estás lejos de la mirada de Ibrahim. Tienes el momento propicio, el lugar, el muchacho. ¿Lo hago o no lo hago? Sentía los inmensos latidos de su corazón. ¿Lo hago?.

No lo haré atemorizada. O lo hago con total apasionamiento, o no lo hago. No he de avergonzarme.
¿Seré capaz de hacerlo?

Nada gozaba de más libertad que las demás mujeres del servicio. Comenzó a ducharse aprovechando cuando el patio estaba vacío, sabía que Bernard Joxe se hallaba en su apartamento. Con un poco de habilidad podía dejar a la vista un brazo o una pierna húmeda en ese sector del patio que no quedaba oculto. Sabía instintivamente cuando él la observaba, y se volvió más audaz.
Un día salió desnuda de la ducha y se secó gozosamente al sol, a la vista desde el apartamento de la planta alta. Levantó la mirada y la fijó allí largo rato.

Leon Uris

– Me estás volviendo loco – susurró Bernard Joxe
– ¿Y qué?
– Sabes que es muy peligroso.
– ¿Y qué? -replicó Nada.
– Por Dios, ¿qué es lo que pretendes que haga?
– ¿Qué es lo que quieres hacer?
Bernard lanzó un suspiro y dejó los brazos colgando. Nada no le quitaba los ojos de encima. Él tragó saliva. Nada le acarició la mejilla y apretó su cuerpo contra él, de modo que sintiera la suavidad de sus hermosos pechos. Bernard la estrechó contra sus brazos, cerró los ojos gimió de felicidad. El beso fue dulce
– Esto me gusta -exclamó ella animadamente
– Quiero que no pasemos de aquí. Debo respetarte, y tú me estás impidiendo hacerlo
– Dime, Bernard, ¿has hecho el amor con muchas mujeres?
– Es una pregunta ridícula
– No lo es. Yo quiero un hombre que sepa lo que hace, que sea tierno.
– Nada, ¿realmente comprendes lo complejo que es esto?
– Sí.
– Yo… Yo… imposible que… no quiero herirte. No podemos enamorarnos. Tengo que pensar en mi carrera, en mis padres. Un escándalo sería desastroso.
– ¿No quieres acostarte conmigo?
– Por supuesto que sí pero…
– Bernard lo único que pretendo de ti es tu ternura y que estemos un rato juntos. Quiero pasar un buen momento. Si tienes paciencia aprenderé rápidamente. No te preocupes pensando en que me destrozarás el corazón o que después te traeré problemas.
– Por qué, Nada, por qué?
– Es una larga historia Bernard, pero debo conocer el amor y no me voy a comportar como una niña.
Él estaba muy nervioso.
– Eres amable y considerado, y eso me gusta. Seamos amantes, y te prometo esfumarme cuando llegue el momento
– No me mires, Nada. Me desarmas con tus ojos. No me estreches de esta forma…
Ella se retiró
– Voy a darme un baño -dijo alejándose
– ¡Nada!
– ¿Sí?
– Los Othman tienen un banquete esta noche en la embajada de la India y volverán muy tarde
– Lo sé. Yo hoy jugué muchísimo con los chicos, que se quedarán dormidos en seguida
– Date una ducha. La puerta de mi apartamento estará abierta.
Él no podía dejar de besar su cuerpo.
– Eres adorable -afirmó Nada-. Y no me dolió tanto como supuse.
Qué locura ha sido reprimir toda mi vida algo tan bello. Bernard, eres muy considerado
– Es por ti, Nada. ¿Cómo has salido tan libre, tan sin complicaciones?
– Ahora seré más libre. Y tú probarás todo, me enseñará todo. Quiero hacerlo todo. Dime cuáles son las partes que más te excitan y cómo debo hacer para excitarte. Quiero comerte vivo
– Oh sí, Nada… sí, sí, sí

Entra, Nada y siéntate -dijo Hamdi Othman
– Si, señor
– Se te ve muy radiante últimamente -afirmó él, realizando el ritual del encendido de su cigarro.
– Estoy muy feliz con los niños
– ¿Solamente con ellos?
Contempló el rostro afable del hombre, sus ojos brillantes, un poco crueles, un poco enérgicos.
-La vida es mucho más placentera aquí en Aqbat Jabar. Espero que esté conforme con mi trabajo
– Sabes que los chicos te adoran. ¿Querrías quitarte el pañuelo de la cabeza Nada?
– No tengo mucho pelo
– ¿y eso te averguenza?
– No, no pero los que me miran parecen sentirse incómodos
– ¿Y bien?. ¿Te lo sacarás?
Se lo quitó. Ya le había crecido unos centímetros de pelo, lo que en cierto sentido le daba un aire más enigmático y atrayente.
– ¿Ves? A mí no me afecta -sostuvo Hamdi Othman-. Más aún, eres una chica notablemente bonita. Tu padre te hizo rapar por modestia , ¿no?
– Sí, señor
– Pero tú no te has comportado muy modestamente…
– No -respondió Nada, sin la menor vacilación
El hombre colocó un magnetófono sobre la mesa
– ¿Alguna vez viste un aparato como ese? ¿Sabes lo que es?
– NO
– Sirve para grabar las voces de la gente. ¿Te gustaría oir la tuya?
– La mía, haciendo el amor con Bernard -repuso ella sin ambages
Hamdi Othman casi tiró su cigarro. La reacción de la la muchacha le tomó totalmente desprevenido.
– ¿Crees que a tu padre le gustaría oirte? -dijo con cierto tono amenazador
Nada se enfureció pero luego se encogió de hombros. Othman la escrutó largo rato con la mirada. Daba la impresión de no tenerle miedo y de poseer un total dominio de si misma.
– Hay una vacante para un alto cargo de la UNRWA en Siria. Voy a recomendar a Bernard para ese puesto
– ¿Cómo castigo?
– Para él será un ascenso
– ¿Ya está enterado?
– Sí. Y está dispuesto a marcharse inmediatamente de Ammán
– Muy bien, señor Othman.
– No pareces muy contrariada, Nada
– Lo echaré mucho de menos, pero no hemos hecho promesas. No es mi intención retenerlo. Siempre supimos que sería por un período breve
– Ahora dime, Nada, qué debo hacer contigo
– Me gustaría permanecer en Ammán, en su casa. Estoy encariñada con los niños. No sé cuándo tendré hijos propios, ni siquiera si Alá me concederá esa bendición. Ellos me dan un gran placer.
– Este asunto de tu relación con Bernard es algo muy serio. Felizmente, nadie más que yo está al tanto de la cuestión. ¿Lo dejamos así?
– Como usted desee, señor Othman. Si lo que pretende es que yo le suplique, está perdiendo el tiempo
La expresión de Othman era una clara muestra de que estaba conmovido. La chica le resultaba a cada minuto más interesante.
– Dime, Nada ¿te gustaría tener una habitación para ti sola?
– Jamás he tenido mi propio cuarto, ni he soñado nunca con ello
– Podríamos arreglarlo. Desde luego, como compartimos un secreto… comprendo que no soy joven como Bernard… Por otra parte… soy, digamos, algo maduro. Como tú sabes, mi mujer tiene muchas obligaciones, en particular los jueves. Se pasa la tarde en la peluquería, y después va a jugar al bridge. Lo que te sugiero…
– Quiere que me acueste con usted
El se rió
– Eres muy fresca muchachita
– Creo que usted es un hombre muy atractivo, señor Othman, y no me importaría hacer el amor en casa de su esposa. Igualmente usted lo hace con muchas mujeres. Pero tenga presente, señor Othman, que no lo haré por temor a que revele su secreto.
– Por supuesto que no, Alá no lo permita
Una tenue sonrisa de Mona Lisa cruzó por los labios femeninos
– Si voy a quedarme, quiero que me de el sábado y otro día por semana libres. Zeinah puede reemplazarme perfectamente esos días. Los niños se llevan bien con ella.
– ¿Qué piensas hacer sola en Ammán?
– Quiero unirme a los fedayines
– Dime, Nada, con toda sinceridad. ¿Soy tan bueno como Bernrd Joxe?
Nada se colocó boca arriba, se estiró y suspiró, feliz, mientras él besaba los pezones
– Eres magnífico, Hamdi.
– Di que soy tan bueno como Bernard. Dilo
– ¿Y yo soy tan buena como tu mujer?
– Eres una putita. ¿Cómo ha aprendido una campesina como tú a hacer el amor de esa manera?
Hamdi Othman era ciertamente diestro para el amor, pero se hallaba totalmente enamorado de si mismo. Exigía. Acababa cuando estaba listo. Luego Nada reclamaba ser satisfecha con sus innumerables habilidades.

Ella sabía que pronto tendría que partir. El ambiente se estaba poniendo tenso. La señora Othman la trataba con acritud. Demasiadas veces había vivido la misma experiencia
Hamdi Otman no podía revelar su relación sin quedar expuesto a terribles consecuencias, ya que Nada no se sentía intimidada. Más aún, la muchacha se le había metido bajo la piel, y él ya comenzaba a manifestar ciertos celos.
Nada había tenido cuidado de hacerlo solamente en sus períodos seguros, y hasta ahora no había quedado embarazada. La relación carnal con él, por egoísta que fuera, le había causado momentos de gran goce. Ahora comprendía esa nueva capacidad de volver levemente loco a un hombre. Era una maravilla.

En el instante en que posó sus ojos en Joul, Nada se dio cuenta de que ése era el amor profundo e importante que añoraba. El comandante fedayín rezumaba valentía y ostentaba, orgulloso, un nombre revolucionario: Abu Zaim, el Padre del Lider. Joul era famoso por su astucia y coraje, habiendo sobrevivido a tres correrías realizadas al otro lado de la frontera.
Nada pudo ver más allá de su fachada. Joul tenía la mirada penetrante y el ingenio de Ismael, la misma sensibilidad de su hermano. Ese amor sería puro.
Joul se sintió halagado por al atracción que despertaba en Nada. Muchas otras chicas lo perseguían, pero no eran como ella. Al principio lo desconcertó un poco su astucia, pero ya estaba irremediablemente atrapado por su belleza. Tenían largas y encendidas charlas sobre su tremenda situación y los sentimientos que iban creciendo entre ellos. Él pertenecía a una familia poco importante. Nada sabía que Haj Ibrahim lo rechazaría de plano.

Llegó el día y el momento de estar totalmente a solas con él, lejos del ambiente enloquecido del campamento y el encumbrado aire de Ammán. Joul le confesó su amor. Nada habló de hacer el amor. Él se quedó perplejo por toda una vida de condicionamiento. No sabía que hacer pero se enloquecía de pasión por ella.
– Yo te deseo, Joul, y no tengo miedo al mañana. Amémonos, y que el futuro se ocupe de sí mismo. No tienes que prometerme nada.
– Te amo tanto. No pienso más que en ti. Me estoy volviendo loco.
– Toquémonos sin ropa.
– Sí -aceptó él en un susurro
Nada le tomó la mano
– Antes de hacerlo quiero que sepas que me han quitado la virtud.
Joul quedó azorado
– Sucedió en Jaffa, cuando huimos de nuestra aldea. Un día caminando sola por los angostos callejones del mercado. Me atraparon y me violaron tres soldados iraquíes.
Joul no pudo contemplar su mirada triste, y brotaron lágrimas en sus propios ojos.
– ¿Te importa? -preguntó ella con cierto temor
– No
Nada se desprendió del vestido, se lo bajó por los hombros y dejó al descubierto sus pechos. Tomó la cabeza de su amado y la apretó contra sí.
– Son tuyos… suave… dulcemente. Sí, yo sabía que serías tierno conmigo.
Lentamente Nada le abrió las puertas del paraíso. Fue un amor libre y sin vergüenza
Hamdi Othman se puso furioso cuando Nada le cerró la puerta con llave. De nada valieron sus amenazas. Ella le respondía amenazándolo a su vez con los fedayines, lo cual le provocaba suficiente temor como para serenarse. Lo habían rechazado y tenía que aceptarlo.
Nada y Joul siguieron siendo amantes durante varios meses. Todas sus frustraciones explotaban en su relación carnal. Compartían amargas lágrimas, la sensación de estar prisioneros.

Cuando llegó el día de bajar a Aqbat Jabar, Nada le avisó una nota avisándo que estaba enferma, que iría la próxima vez. Los amantes se devoraban mutuamente, se aferraban con desesperación para no sentirse afectados por ese mundo horrible que los rodeaba
Fueron apareciendo presiones, chismes. Los descubrió un amigo. Era imposible mantener secretos de esa índole dentro de un ámbito pequeño y vigilante. Joul era irremediablemente pobre y se sintió desesperado por su situación
Su hombría se tornó confusión. No fue capaz de levantarse y luchar por ella. Mientras el momento de la verdad aguardaba, Joul se amilanó y huyó.

Pág -441-

Las mujeres rodearon a Nada haciendo comentarios alborozados. ¡Qué hermosa estaba!. Mucho más bonita, incluso que en su viaje anterior. Tenía algo de porte, emanaba cierto aire de seguridad que muy pocas mujeres tenían .

Nada volvió a ser la tía cariñosa de los niños de Fátima. Les traía regalos, pequeñas cosas que los hijos de Othman desechaban. En un lugar donde no existían los juguetes, todo se valoraba como si fuesen alhajas.

(…)
– No me casaré hasta no estar lista -sostuvo, pronunciando las primeras palabras de desafío a él en su vida. Las mujeres se estremecieron de temor.
Ibrahim entrecerró los ojos
– Es lo que suponía. Creo que te estás divirtiendo con mujeres indecentes que no poseen el debido respeto a sus padres. No volverás a hablarme jamás en ese tono, y te casarás dónde, cuándo y con quién yo diga. -Dio unas palmadas para que se retirasen sus esposas y Fatima.
– ¡Esperen! -les ordenó Nada y ellas se quedaron paralizadas-. No contraeré matrimonio hasta estar lista -repitió-, y lo haré con quien yo quiera.
Ibrahim se puso en pie con gesto autoritario. Le dio una bofetada
– ¿Has usado el velo en público como te ordené?
– No
Volvió a golpearla y le arrancó el pañuelo de la cabeza
– Te ha crecido demasiado el pelo
– ¡Hagar!. Trae la tijera de inmediato. ¡Permíteme asegurarte, Nada, que habrás de mantener el honor y la virtud de esta familia!
– Ya no necesitas preocuparte por tu honor y mi virtud
– ¡Nada, no hables más! -le imploró su madre
Ibrahim echaba chispas por sus ojos incrédulos
– ¿Qué quieres decir?
– Que ya no soy virgen
Las mujeres lanzaron gemidos. Ramiza se desvaneció. Ibrahim abrió los ojos como enloquecido
– ¡Mientes! -gritó. Agitó las manos acosado por la incertidumbre-. ¿Es cierto lo que dices?
– Sí
– Te violaron, te obligaron contra tu voluntad. ¿No es eso lo que sucedió?
– No, padre. Lo hice consintiendo
– ¡Estás… estás embarazada!
– Tal vez sí, tal vez no. ¿Qué importa?
– ¿Quién es él?
– Ellos, padre
– ¡Esto lo has hecho expresamente para humillarme a mí!
– Efectivamente padre
– Me has humillado adrede… para destruir mi honor… por eso lo hiciste…
– Muchas veces te he oído preguntar: ‘¿Quién se atrevería a decirle al león que tiene mal aliento?’. Eres un salvaje, padre. Si ahora sientes dolor, súfrelo en lo más profundo de ti porque es el mismo dolor que me has hecho padecer cada día de mi vida. No temo por mi vida porque nunca la empecé. Jamás viví por mí; sólo para ti. Cumple, si quieres, con tu noble deber
– ¡Nada, ven aquí!
Vete al demonio, padre
– ¡Nada!
– Ismael me leyó una vez la historia de una prostituta de Jericó que escondió a los espías de Josué. Supongo que vengarás el oprobio que tu hija, la puta, te ha causado. Voy a caminar por los callejones de Jericó. Allí me encontrarás

Cuando se hubo marchado, Ibrahim salió intempestivamente de la habitación y regresó abrochándose el cinturón de la daga. Se dirió a la puerta. Hagar le cerró el paso, cayó de rodillas e intentó sujetarlo con sus brazos.
– ¡No Ibrahim! ¡Échala de aquí!. ¡Jamás volveremos a pronunciar su nombre!
Ramiza se abalanzó sobre él y lo aferró, pero Ibrahim empujó a ambas con fuerza y les propinó un puntapié. Ahí se quedaron en el suelo, tirándose de los pelos mientras él se alejaba con paso tambaleante

El cadaver de Nada fue hallado a la mañana siguiente en una acequia de Jericó. Le habían quebrado el cuello y seccionado la garganta. Su pelo estaba burdamente rapado.

Pág – 455-

espectro de mujer

17/08/2004. tema: … de Sombras y amor…. #

One Response to “ESA MUJER QUE TANTO ME INSPIRÓ”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 8 comentario/s de este artículo.
    Manuel:
    Uf….
    Recorde a las muertas de Juarez en mi Mexico.
    17/08/2004 13:54:24

    NADA:
    Gracias por tu dedicatoria Sabbat. ¡qué ilusión!
    En efecto, no conocía a esta otra Nada porque no había leido este libro. Fíjate que tiene un paralelismo, salvando las distancias, claro….Pero esa educación tan castradora lleva a la pobre muchacha a actuar de una forma que la conduce a la muerte. Leeré el libro completo.
    Gracias y besos :))
    17/08/2004 16:13:23

    sabbat:
    ¿De qué muertas habla Manuel?

    http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_2952000/2952831.stm
    17/08/2004 16:26:27

    Corazòn…:
    Vaya…preciosa historia…

    Oye…Manuel te escribe de las muertas de Juàrez que es una historia muy larga de contar (soy mexicana) supongo q Manuel tambièn… pero claro como solo nos separa un oceano…unos mares…muchos rios y millones de charquitos..seguro tu no has escuchado nada de eso, :)) que mejor q es triste y aterrador (ademas veridica) bueno…bueno dejemos las cosas tristes…y q tengas un feliz dìa.

    Saludosss :))

    ;o)
    18/08/2004 08:44:04

    Mexico Cabron!!!:
    Viva Ciudad Juarez y sus cementerios de mujeres!!!!
    18/08/2004 15:15:42

    sabbat:
    He buscado algún artículo y me he informado por encima pero me pregunto si a alguno de vosotros no os apetecería contárnoslo con corazón…
    18/08/2004 16:03:59

    Corazón…:
    Hummm… bueno me has dado una idea… algún día pondre un post en nombre de todas esas mujeres muertas!
    Un besito.

    ;o)
    18/08/2004 23:06:50

    manuel:
    Hay que fijarse muy bien en el contexto de este fragmento… se debate la conducta vertical de un jefe de familia “arabe” con la frustracción de una mujer su hija… una mujer que nunca tuvo la oportunidad de expresarse… pienso que es una obra maestra viva uris le recomiendo el libro y el exodo también demasiado cool
    07/09/2004 19:06:55 email: manuel.avila (arroba) lycos.com

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