Verano Azul

agosto 18, 2004

Julia, esa pervertida…

El personaje de Julia es uno de los más tenebrosos de la historia de la televisión en España. Se trataba de una pintora soltera, cuarentona, que reflejaba los problemas psicológicos que la llegada de la democracia había traído a España. En esos primeros años ser “progre” era ser como Julia: no trabajar, no saber nada de nada, estar rodeada de chavales de 15 años como máximo y no sabemos muy bien qué cosas más (pero reconocerán que todos los indicios apuntan a que la tal Julia dirigía una banda internacional de trata de blancas). Por último “Chanquete” era un viejo pescador del lugar que vivía en una antigua barca de pesca.

verano azul

Hace un tiempo escribí esta historia…

Hoy sucedió algo penoso. Se confirmó el pensamiento que tenía acerca de Patri. Esa niña de la que la semana pasada escribí que era una ternura porque al verme triste y saber que me dolía la pierna insistió en darme masaje. Comentaba lo de Laura con ‘en las nubes’ y me dijo: – Es que lo normal no es eso. Lo normal es que cuando los padres ven a un adulto cerca de un niño, le prohiban la total relación con ese adulto. Esa es la función de los padres.

Claro, que eso lo sabe ella porque tiene hijos pero esta semana, el lunes, observé algo peculiar en mí. Resulta que un tipo (veintitantos años) acompañado de un perro pastor alemán se acercó a dos niñas que conozco y ellas se pusieron a jugar alegremente con su perro (y por ende con él, porque lo que hacían era lanzarle un palo). Inmediatamente observé la escena y al individuo en concreto y éste despertó mis recelos: la visera calada de la gorra le tapaba los ojos y eso le confería un aspecto inquietante y será una estupidez pero no había motivo alguno para llevarla; no lucía el sol y no llovía y él parecía conservar su pelo. No me parecía un tipo confiable y se lo hice saber con la mirada y dentro del marco de la agresión gesticular. Así que si en mí, que no soy madre, se despierta ese instinto proteccionista hacía unas niñas que ni siquiera me importan demasiado (que no son Laura), ¿qué sentimientos o sensaciones no experimentará un padre o una madre? Por tanto cualquier espectro de reacción es perfectamente comprensible y si yo tuviera hijos examinaría con lupa hasta el más inocente intento de aproximación a ellos.

Ser padre por tanto desgrava en la culpa de inocular o transmitir el veneno que suponen cierto tipo de prejuicios. Pero regresando a Patri…

La recuerdo de otros días pero vagamente. La primera noción emocional que tengo de ella procede de la semana pasada, del día que el dentista me colocó esa funda de resina provisional mientras esperaba por la definitiva. Yo estaba molesta (tenía una especie de malestar procedente del diente) y llegó aquella abuela con esa niña pequeña que es un tanto ‘asocial’ o tremendamente inhospita y no sé cómo fue que comenzó a agredir a Patri (creo que sólo porqué quería sentarse en su sitio), a golpearla con fuerza, con su puñito y yo me vi obligada a protegerla del ataque con mi brazo; cosa que no tenía que haber sido necesaria porque era la abuela quien no debía de haber consentido ese tipo de comportamiento. Creo que eso si formaría parte de una dinámica sana de socialización. Y así fue como se formó el vínculo afectivo entre Patri y yo, porque la niña no es agresiva y no intentó defenderse… alguien tenía que hacerlo por ella y sus padres no estaban allí en aquel momento ( no hubieran podido presenciarlo porque un corro de niños se interponía entre la visión de su hija y su lugar en la terraza), como no podrán estar durante muchos momentos similares de su existencia. ¿Qué algo así no supone un trauma? Bueno, bien pero a mí nunca se me olvidará cuando aquella otra niña más pequeña que yo me vapuleó y me arrancó los pelos de detrás de la nuca y tenía sólo ocho años y como esa… Es igual, el hecho fue que gracias o debido al incidente a mí se me despertó un buen sentimiento por la niña y supongo que a Patri por mí. En el mundo emocional de la antipatía y las simpatías suele existir la llamada ley de la reciprocidad; de la cual por supuesto los progenitores no forman parte alguna por aquello que decía Gibran de que tus hijos no son tus hijos… son los hijos y las hijas de la Vida…

Fue entonces cuando Patri me enseñó su aparato. Yo les hablaba de la ‘epopeya’ de mi colmillo y ella con un hábil movimiento de su lengua se quedó sin los dos dientes de arriba. Al parecer cuando era pequeñita sufrió un accidente (creo que me dijo que se cayó de una autocaravana) y perdió las dos piezas delanteras. También me señaló la cicatriz de la frente. ¡Oh pobrecilla! Me conmovió, allí comiéndose su piruleta masticable de fresa que se le quedaba pegada a los dientecillos. Resultaba adorable y eso no lo digo yo de todos los niños. Porque me gustan casi todos pero me sucede igual que con los hombres, que para que me guste uno de verdad… tiene que darse una especie de milagro. Eso sí, el que me gusta… ME GUSTA. La diferencia estriba en que los hombres me gustan como género: masculino y en número singular. Con los niños me sucede más bien lo contrario; por norma me gustan las niñas en plural porque es con ellas con quien se identifica mi niña interior.

¿Te suena Eric Berne?

Hoy Patri se vino porque las niñas estaban conmigo a pesar de que su padre se lo prohibió. Y ella querría jugar con sus amiguitas o querría también ser sólo otra niña… Minutos antes una ‘morena’ rizosa (una tan o más madura que yo) me había arrojado su mal café a la cara. Me miró cómo diciendo: ‘pero no te dará vergüenza …’. Y yo la miré como diciendo: ‘¿Vergüenza? Soy una mujer afortunada; le gusto a las niños y a los animales. Eso es a lo que aspiro yo en la Vida y no desde luego a gustarle a un pedazo de bruja como tú’

¿Qué tendrán en común los niños y los animales? ¿Quizás un sano instinto?
– ¡Oh vaya!. Pobre Patri.
– ¿Pobre por qué? -pregunta María.
– Porque yo le gusto a ella y a su padre no y la está riñendo para que no se acerque.
– ¿Y por qué?
– Porque tienen opiniones distintas sobre mí. Ella confía en mí porque para ella ya no soy una extraña y su padre desconfía porque para él sólo soy una desconocida y es incapaz de comprender por qué me siento cómoda con vosotras. ¿Y tú qué piensas que soy buena o mala?
– Buena – me responde sonriendo dulcemente María-. Y para mi padre también.
– Sí, para ti y para Patricia y para Laura sí y también para muchas otras niñas. Patricia es quien lleva razón. Su instinto no la engaña pero…
– Pero, ¿qué?
– Pues que ahora su padre al imponerle su criterio está contribuyendo a crearle un conflicto entre lo que le dicta su corazón y su instinto, y el mandato paterno; lo cual generará confusión y desconfianza hacia el propio instinto que es el que sin duda podría salvarla cuando las cosas se pongan difíciles. Los niños sabéis de manera innata a quién acercaros y a quién no. Los niños no tenéis conocimientos pero portáis sabiduría.
– ¿Y por qué su padre piensa que eres mala para ella?
– Porque su juicio no se basa en su instinto, sino en su preconcebida idea acerca de mí. Los mayoría de los adultos se han dejado robar el instinto en la infancia…
– Pero tú no -dice María alegremente
– No María, yo no. Yo nunca dejaré que me lo roben
Y en ese momento llegan las demás. Venían comiendo aceitunas rellenas de anchoa
– ¿Sabéis? María y yo hemos tenido una conversación muy interesante
– ¿Sobre qué? -pregunta Laura a la que su curiosidad natural no le deja perderse comba de nada y que tiene una capacidad de aprendizaje que raya en lo excepcional.
– Sobre el instinto y los prejuicios -le digo yo guiñándole un ojo cómplicemente a María, que se siente, ahora, en un pequeño limbo de atención. Para ella la opinión de Laura cuenta como si fueran estrellas fugaces.
– ¿Y eso del instinto es como la intuición femenina?
Y las demás se ríen y dicen ‘anda, que va’… menos María
– Pues sí, es como una especie de intuición femenina.
Porque esta claro que si en algún lado reside eso que llamamos corazón es en el hemisferio cerebral derecho, en el hemisferio femenino del cerebro.

¿Y cómo continuaba?

… a día 12 de … en ….

Imprimí el texto anterior y se lo hice llegar al padre de Patricia por mediación de ésta. Dice ‘en las nubes’ que no servirá de nada, que todo lo contrario que sólo se verán obligados a cerrar filas sobre mí pero yo le digo que no me importa: alguien tenía que hacer algo por Patri. Ayer ella solita consiguió que él le diera permiso para sentarse junto a mí… Lo hablé con ella. Le daban ganas de llorar y hacía pucheros… le dije que le había escrito un cuento y le leí las partes en que hablaba de ella. Tiene cuatro añitos y medio y le gustó.

… a 17 de … en….

Ayer por la noche estuve con ‘en las nubes’ para contarle que ella estaba equivocada; que antes de ayer la madre de Patricia vino a hablar conmigo. Primero muy tensa, quizás puede que hasta enfadada pero luego funcionó aquello de que hablando se entiende la gente. No tenían nada personal contra mí. Eso me dijo… Hubiera sido contra cualquiera. Claro, le contesté yo. La entendía. Y ella compartió conmigo algunas cosas personales que ya no voy a contar aquí. Fue una conversación agradable pero la prima de su marido… la ‘morena’ con rizos sigue sin gustarme y ese hecho no me molesté en ocultarlo. Una persona es siempre una persona, alguien con la que se puede dialogar y ‘una bruja’ sólo es una mala persona y eso nada lo cambia. Me repito y digo que yo no seré del todo buena, que incluso seré vil según en qué circunstancias pero no me gusta la mala gente y cada día que pasa me vuelvo más intransigente con cierto tipo de historias.

‘en las nubes’, en parte, se sorprendió por lo que le conté pero reconoció que ella nunca haría algo así por falta de valor (pero que conste que hace cosas mucho mejores). No correría por tanto el riesgo de intentarlo. Y si no se corren algunos riesgos es imposible que algunas cosas cambien. Ella dice que la inmoviliza el miedo y que yo a veces parece que no le tengo miedo a nada.

… a 19 de … en…

La llamo y se lo cuento. El viernes los padres de Patri le dieron permiso para venir a saludarme (creo que la enviaron ellos) y yo se la presenté a mis dos compañeras de banco: Asunción de más 70 años y Carmen de 65… Me dio besos, estuvo cariñosa, fantástica. El jueves comenzó sus clases de ballet y yo le di mi bolsa de caramelos para que invitara a uno a sus padres. Quiso quedársela y ellos se despidieron de mí con una inclinación de cabeza y una sonrisa, ambos. En la mesa nadie parece tener nada que decir acerca de mí. La prima del marido muy seria pasa a mi lado sin mirarme pero …. resquebrajada; ya le gustaría a ella ahora haber tenido la actitud que tuvo la madre de Patricia para conmigo.
– Tú te enfrentas a las cosas -dijo ‘en las nubes’ antes cuando llamé para contárselo
– Es que tengo que enfrentarme
– Ya pero yo no soy capaz
– Tú hablaste con la madre de … cuando…
– Sí, pero no lo hice con la madre de Sandra, que fue la implicada en la historia. Tenía que haberlo hecho
– Sí, quizás eso sí pero aún estás a tiempo.

sorolla

SOROLLA

 

18/08/2004. tema: Inspiración… expiración. #

One Response to “Verano Azul”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 5 comentario/s de este artículo.
    sabbat:
    ¿A qué viene esto?. Ayer Cobi, la sevillana, me contó el porqué de que sus primas ‘las monegascas’ no pudieran acercarse a mí y me pedía que buscáramos una solución porque Clara estaba muy triste pero yo no soy ahora mismo aquella que fui… y en parte tiene razón eso que he leído hoy sobre mí de que estoy muerta… ‘seca como un trozo de mierda, sin chispa, sin vida y muerta’. No es que eso me preocupe (no hablo del que juzca sino de estos sentimientos desacostumbrados) pero aunque quisiera forzarme a ser la mujer apasionada por mi mundo y circunstancias (la que he venido siendo hasta…), soy consciente de que ni sería bueno ni yo capaz de alterar este estado en el que he caído. Así que me dejo discurrir, sólo discurrir.

    Lo siento pero sigo sin tener ganas verdaderas de hablar.
    18/08/2004 15:58:54

    sabbat:
    He impreso una fotografía de las tres hermanas monegascas, una que les tomó otra de las niñas y se la regalaré a ver qué dice su padre ahora, sobre todo cuándo lea eso de que ‘Julia es uno de los personajes más tenebrosos de la historia de España’… No sé, a ver si se avergüenza y esta vez ocurre un milagro; aunque no creo… y si luego me encuentro con ganas igual os resumo lo que me está ocurriendo desde la semana pasada pero … va a ser difícil.
    18/08/2004 16:08:47

    NADA:
    No entiendo muy bien qué te ocurre, creo, por tus comentarios, que has sido tratada injustamente.
    Sólo quiero mandarte todos los ánimos que puedas recoger de este comentario. Las cosas pasan Sabbat, todo acaba en el lugar que debe estar.
    Animo!Yo creo que estás muy viva..
    Un Abrazo y :)))
    18/08/2004 22:35:13

    Marta:
    Debo ser la única que nunca ha visto Verano Azul, jeje.

    Aparte de eso, me ha encantado la historia que escribiste, y el porqué de la misma. Supongo que si todos hablaran con el corazón, como haces tú, no habría tantos conflictos y dudas en relación a la crianza y educación de los niños.

    Tu niña interior me encanta ;)

    Besos!
    18/08/2004 23:19:48

    Susana:
    Gustarle a los niños tiene más mérito que casi cualquier cosa ;-), y a mi “niña” le gustas, así que espera que algún día la lleves al parque.
    23/08/2004 00:43:34 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

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