– INOLVIDABLE –

agosto 23, 2004

En la vida hay amores
que nunca pueden olvidarse
Imborrables momentos
que siempre guarda el corazón

Pero aquello que un día
nos hizo temblar de alegría
Es mentira que hoy pueda olvidarse
Con un nuevo amor

He besado otras bocas
buscando nuevas ansiedades
y otros brazos extraños me estrechan
llenos de emoción

Pero sólo consiguen hacerme
recordar los tuyos
Que inolvidablemente vivirán en mí

Julio Gutierrez

Cuando comenzó a sonar esa canción me levanté del banco. Fue la primera que eligió la orquesta para comenzar la velada. Laura había salido corriendo detrás de Paula; la pequeña andaluza había ido quejándose a las otras niñas de que Laura era una niña muy mala como solían decir las mellizas y que la había pegado. Es mentira, Laura no la pegó sólo fue terriblemente cruel con ella, y es tan sencillo ser cruel, basta con ser sincero hasta la brutalidad… Sonrío ahora con una mueca agridulce. Estoy segura de que si me enfrentara al espejo en este mismo momento vería mi rictus de amargura reflejado en él. Durante años fui una amargada y eso no se borra del semblante así como así. Tengo cicatrices y hoy me siento arrugada, aunque es probable que más por dentro que en el exterior.

Caminé los cincuenta metros que me separaban de los convocados frente a la tarima con las notas clavándoseme en el pecho como si en vez de acordes fueran pequeñas flechas disparadas por invisibles cervatanas de cazadores indígenas ocultos por la maleza de la selva y poblados flequillos. Dicen que para aquellos que permanecen en la edad de la piedra, el curare es ‘el arma que mata bajito’ porque de él se sirven para matar en silencio, sin espantarlos, a los monos y a los pájaros.

amazonicos

Cuándo me asomo él está allí, entre las gentes, y sólo él puede imaginar que me estoy muriendo en silencio, que me está matando el que los dos a un tiempo escuchemos esa letra que yo tantas veces he cantado sólo para mí. Y todas pensando con intensidad devastadora en él; y mientras, Coga conduce, y lo hace por completo ajeno a mis sentimientos, a la noción siquiera de que aún tengo sentimientos… En la vida hay amores que nunca pueden olvidarse… Me busca con los ojos para averiguar lo que siento y yo agacho los míos. Debe vérseme muy pálida porque el veneno del curare es rápido. Quiere saber cómo me encuentro, si aún guardo fuerzas entre el dolor para cantar. Creo que siente lo mismo. Creo que siente que soy yo quién está cantando, o que esa podría ser ‘nuestra canción’ a pesar de que entre nosotros no exista ni el más mínimo acuerdo. Laura me ve entonces y corre hacia mí, a aferrarse a mi cintura y a echarse entre mis brazos, y no sé porqué nos damos un abrazo precioso, como el del agua que emerge del pozo del desierto en el instante de mayor desolación; ante la muerte, cómo si Laura también pudiera imaginarse… No, no puede ser cierto, o cómo si Laura fuera un ángel enviado del cielo si yo tal vez creyera en el cielo porque lo que siento no es sólo que la abrazo a ella, sino que en ese abrazo nos abrazamos los tres

23/08/2004 13:00. Tema: Diario. #. .

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