– LA MALDICIÓN DE LAS HADAS –

agosto 28, 2004

Insomnio

En la madrugada del jueves al viernes no conciliaba el sueño.
creí que no me costaría hacerlo pero en la cama el fantasma, que había permanecido silencioso, comenzó a arrastrar sus cadenas, como un gozne herrumbroso, por dentro de mi pecho.

Y no podía dejar de pensar en ella, en Laura, y a cada instante con mayor desasosiego.
Me dijo que ella no se había enfadado conmigo, bueno sí, pero luego se desdijo y dijo que no, que lo que había ocurrido es que se había disgustado. Las gemelas decían que le había gritado mucho a aquella niña y todas decidieron enfadarse conmigo. Era mentira, tampoco grité tanto, creo, pero si que me enfadé mucho.

Y vinieron en tropel a llevársela y ella les dijo:

 ‘un momento que le estoy contando a Carmen porque tengo envidia de mi prima’.

 

Pero yo la empujé a irse con ellas: ¡Anda!, no. Vete a jugar. Que ya tendremos tiempo de hablar’. Y ella se fue y yo me quedé más tranquila pero la tranquilidad fue un breve estadio. Hasta que sucedió el incidente con ‘la nazarena’ y Laura se acercó nuevamente a mí para preguntarme:

– ¿Es verdad que cuando vino Cobi te levantaste, agarraste el bolso y te cambiaste de banco?

– sí -asentí yo.

– ¿Y por qué lo hiciste?

– Ya te lo dije. No quiero chismosas, ni maledicentes, ni ‘malos rollos’ a mi alrededor y cómo no puedo evitarlos me voy. Me fui porque tal como se estaba comportando se lo merecía.

Luego vinieron a por Sara porque no querían que ninguna estuviera conmigo (y es evidente que hay un fondo de envidia en esta historia que Laura no capta). Yo le explicaba a Sara lo que eran las conductas de linchamiento mientras ella me decía (con sinceridad) que yo le daba mucha pena y que le daba mucha pena que Laura y yo ya no fuéramos a ser nunca más amigas. Y mientras yo le hablaba de Russell a la regordeta niña y su ‘Por qué yo no soy cristiano’, ella repetía que no pensaba enfadarse conmigo y que no entendía porque tenía que hacerlo, que en su clase pasaba lo mismo, que estaban todo el día en guerra unas con otras y que ella no quería tomar partido por nadie. Lo que yo no me esperaba es que fuera Laura quién viniera a buscarla. Luego Laura regresó y se sentó conmigo pero no me gustaba su actitud y a ella supongo que no le gustó mi reacción o lo que expresaba mi mirada, así que se fue…

Y pasa una hora y otra y yo recapacito y me doy una vuelta y otra y aparto de mí a la gata que me ronronea sobre la cara porque mi gata no sé cómo pero misteriosamente siempre sabe lo que siento y se empeña en no dejarme sola en ello. Y lo que yo siento esta noche es como se está abriendo, otra vez, el agujero de mi vientre; ese que me comunica en directo con ‘el infierno’, porque el infierno que yo conozco es un estado emocional terrible, tan terrible que sólo se lo he deseado a él, al único que me ha hecho descender a él aquella primera noche y las que luego le siguieron…

 Es extraño pero yo creía que a ese infierno del que hablo sólo se llega por ”amor”: cuando dependes de alguien con locura y crees que le has perdido.

 

Y no me lo puedo creer ¿pero resulta que Laura ha llegado a ser (emocionalmente) tan importante para mí, como lo fue Guernika en mi vida? Así que me niego a seguir allí torturándome y abandono la cama y la gata se viene conmigo; sólo que ella se queda en la cocina, en su cesto después de mordisquear el tazón con sus cereales y yo me vengo aquí y me siento también tras haberme preparado algo más consistente para comer y escribo los mismos comentarios que uno escribiría desde el infierno si se hubiera quedado atrapado en él y no escatimo nada, ni angustia, ni despecho, ni destructividad.

 Y el plan es continuar evacuando la maldad hasta agotarla y me siento enferma, me siento rabiosa.

 

Eso es, como si hubiera contraído la rabia, como si me la hubieran contagiado. Rocío, la amiga de la hija de ‘en las nubes’ comentó el otro día, cuando yo les explicaba que no era la mejor compañía porque había tenido una mala tarde:

 ‘Debería existir una vacuna contra la rabia, como la que les ponen a los perros’.

 

Y a mí la idea me pareció genial, magnífica. Yo me la pondría en ese mismo instante. Pero cuando se lo repetía a ‘en las nubes’, como diciendo: ‘chica no sé porqué a ti no te agrada esta niña, si mira lo que me ha dicho…’, ella en un haz de lucidez nos contestó:

‘Claro, y matamos la rabia, y de paso la tristeza y luego tampoco reímos. Eso, nos dedicamos a encarcelar las emociones que no nos gustan como si se pudieran separar de las otras y así nos va’.

 

Y Rocío después del comentario de ‘en las nubes’ debió sentirse peor (confesaba aburrimiento) y quiso irse

Y yo no he pegado ojo esa noche y para colmo de males cuando me vence el sueño al frente del teclado es la hora de madrugar. Menos mal que la ducha es reparadora. Y a las diez cuando paso por delante de la casa de Guernika, el hombre que me transportó al infierno (no lo hice a propósito), le veo en la acera con el perro y él ve de sobra que le he visto pero yo no le miro. Paso de largo a unos veinticinco metros de donde se encuentra y ni siquiera le miro. No me ha llamado. Me dijo que me llamaría y no lo ha hecho. Me lo prometió aunque yo le expresé mi deseo de que no lo hiciera.

 ‘No quiero promesas que se convertirán en mentiras a la deriva’.

 

Y me alegro con satisfación de ese cansancio de verle, que me entra al verle y que no guarda relación alguna con la alegría, que es una alegría falsa, vana, vacía, vaticinada, lisa y lasa, ilusoria, envarada, antónima. Alegría que sabe menos a presunción de inocencia a cualquier cosa. ¡Qué te den…!

Y cuando dan las once y media atravieso por el parque. Mi idea es tratar de encontrarme con Laura a solas (estará con su nueva cuidadora que se supone que no me conoce) pero a quién descubro por el sendero según lo subo es a su prima y observo como me quita la vista de encima, como se bloquea y se esfuerza en seguir hablando con el niño que está de pie a su lado pero quedándose en blanco mientras paso por su vera y llego a la conclusión de que la prohibición también la ha alcanzado a ella.

Es la maldición de las hadas y siento con tristeza como algo pequeño e infinito vuelve a quebrarse en mi interior, algo que ya creía perdido. Y buceo en mi tristeza, me inmersiono en ella con resignación dispuesta a beberme ese mar amargo hasta dónde sea necesario para darme cuenta de que lo inevitable ya ha sucedido.

Y cruzo por el parterre y no hay problema para elegir banco porque los jubilados todavía no han llegado y sólo andan por allí el abuelo de Laura y cuatro viejos más, los que custodian con celo la costumbre de madrugar.

He empezado a leer con resignación ‘De amor y de sombra’ cuando he visto que ‘María’, la prima de ‘Laura’, ha comenzado a correr hacia mí en una carrera loca y gritando mi nombre con el mismo contento habitual y me ha parecido que los minutos precedentes habían sido la peor parte de una violenta pesadilla de la que acababa de despertar.

¿Por cierto alguien se acuerda del último sueño que dejé escrito aquí?.

– ¿Hace mucho que estás aquí? – me pregunta mientras me besa y me abraza

– ¿Qué ocurre que no me viste hace unos minutos cuando pasé a tu lado?

– No -dice con un gesto que no deja alternativa alguna para la duda. ¿Y tú a mí?

– Yo sí te vi. Estabas hablando con un niño

– ¿Y entonces por qué no me dijiste nada?

– Porque creí que tú también estabas enfadada conmigo.

– ¿Y eso por qué?

– Porque todas las otras niñas lo están.

– No. Laura, no.

– No, ella no lo estaba pero…

Y me he echado a llorar. Increíble. Y le he pedido a María que me soplase en los ojos para alejar a las lágrimas como si fueran nubes negras y ella se ha propuesto hacerme de reír como ocurre con su madre cuando ella hace el tonto para que la madre ría y ésta, según me cuenta María, termina hasta llorando de risa y me dice que al principio cuando me conoció yo me reía de una manera pero que ahora me río de otra, como Laura. Y he intentado reírme.

Lo he intentado con toda mi alma pero sólo me ha salido fingirle la risa y entonces me he preguntado cuantas más cosas se fingen en la casa de María porque no he dudado de que se finge.

Eso sí, ella no ha notado la diferencia y desde entonces yo no he regresado al parque.

gato

28/08/2004. tema: … de Amor y de Sombras…. #

One Response to “– LA MALDICIÓN DE LAS HADAS –”

  1. lasalamandra Says:

    Hay 6 comentario/s de este artículo.

    coral:
    Me gusta mucho como escribes, y tengo envidia, sana eh?.
    Me gustaría escribir tan bien como tu pero por ahora soy una principiante o quizás un fraude, no lo sé muy bien.
    Espero que sigas así. Muchos besos
    29/08/2004 05:17:14

    Ana:
    Hola cariño, me pasa muchas veces q leo lo q escribes, me atrapa, pero se q algo se me escapa, tal vez serán paranoias mías…pero algo escondes…esa sensación me queda.
    Besos, es genial leerte.:)
    29/08/2004 07:28:53 email: hadalibreyfeliz (arroba) yahoo.es

    salva:
    Me sumo a los comentarios elogiosos de arriba. Transmites emoción, se vive con tu relato esas emociones descritas.
    29/08/2004 12:44:50

    olvido:
    Me ha encantado leerte, cada palabra que escribes está llena de sensibilidad. Seguiré paseando por aquí jeje ^_^ un beso
    29/08/2004 13:01:14 email: olvido20 (arroba) mixmail.com

    Susana:
    No sé qué tal estarás hoy de ánimo, cómo te habrás decidido a empezar el día, pero yo no no pude evitar empezarlo con una sensación de vacío increible, de tristeza, de pérdida de cosas que no tuve nunca…

    Y eso que ayer me pasó una cosa muy guapa :-)
    Un abrazo reconfortante ¿te parece?
    29/08/2004 13:19:58 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    Quiara:
    Estremecedor..!!!!

    Llorar es bueno,a mi me ayuda despues me quedo calmada y me entra el sueño!!
    Llora lo q necesites pero nunca fingas algo q no sientes,si por algo te admiro y me indentifico con muchas de las cosas q leo aqui es eres tu misma siempre aunq por ello tengas aguantar cosas como estas!!!

    PA ARRIBA EH???YA SABES Q EN ZION TIENES UN HUECO!!!KISSES:*****
    29/08/2004 15:26:52

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s