ENTROPÍA

agosto 30, 2004

La sombra del viento ( -segunda parte -)

” La chica había oído la lluvia y los pájaros incluso antes de que se despertara del todo. Se llamaba Aubade: medio francesa medio anamita, vivía en un planeta extraño y solitario, muy particular, donde las nubes y el olor de las poincianas, la acritud del vino y el contacto fortuito de unos dedos por su región lumbar o, como plumas, por sus senos, todo ello se convertía inevitablemente para ella en elementos sonoros de una música que emergía por entre los intervalos de una aulladora oscuridad de discordancia. ”

Entropía (fragmento) de ‘Lento aprendizaje’. Thomas Pynchon

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Hoy no he podido dejar de hacerme preguntas. Por ejemplo, una de ellas: ¿Qué es la entropía?

”’La entropía es una magnitud que nos da el grado de desorden o caos de un sistema”’

”’En la teoría de la comunicación o de la información, la entropía es un número que mide la incertidumbre de un mensaje”’

Luego he descubierto que el anamita es la lengua que se habla en Vietnam, una lengua monosilábica y con tonos, similar al Chino. En Vietnan, al parecer, la música tradicional recibe influencias directas de India y China y tal vez el espectáculo de ‘las marionetas de agua’ tenga poco que envidiar al mísmisimo ‘Saltimbanco’ del circo del sol.

‘En las nubes’ y yo habíamos quedado en ir a ver juntas ‘Saltimbanco’ pero al final ella decidió no contar conmigo e ir sin mí. Ni siquiera me lo tomé demasiado mal, ya estoy tan acostumbrada a esas cosas suyas… A mí fue Primo quién me lo recomendó: ‘Si tienes oportunidad no te lo pierdas porque merece la pena’, y ella, cuando se lo comenté, debió querer imaginarse que se lo decía a ella. Ahora no voy a mentir: sé que se lo tuve en cuenta y cuando me preguntó: ‘¿Irás?  De verdad que merece la pena’. Le contesté incisiva: ‘No. No iré. No tendría ningún sentido sin él. A mí no me basta con que él me lo recomiende… lo que quiero es, que si tan especial es, un día me invite a ir con él’. Y ella se quedó callada, muy callada y se encogió un poco hacia dentro. Y recuerdo que puso esa cara que ponemos todos cuando se nos rompe un sueño. Claro, todos los que soñamos despiertos. O tal vez fue el gesto inevitable en el que a uno le sobrecoge la sensación de haber sido transparente. Entonces fue cuando añadí la puntilla: ‘¿Además para qué? Me pasaría las dos horas pensando en él y no disfrutaría del espectáculo’. Mentira y ¡pobre ‘en las nubes’! No tuve piedad pero también los toreros dicen querer a los toros cuando les aplican el descabello.

Cuando me desperté esta mañana (ahora son las tres de la tarde) me desperté pensando en ‘El arco iris de la gravedad’. ¿Qué clase de libro sería ese? La mujer que me lo ha mostrado habla de llevar a la realidad un sueño… Y me encaramo, como cuando chiquilla me subía a los muros del garaje que había tras el prado de la casa, a una historia acerca de un tipo, Tyrone Slothrop, que no puede evitar tener una erección siempre que cae una de las bombas autopropulsadas alemanas V-2… y hasta ahí me sostienen los nudillos y los antebrazos pero lo que me resulta fascinante es darme de bruces con la anónima vida de su autor, Thomas Pynchon del que se dice que todo son rumores porque nunca ha concedido ninguna entrevista y ni siquiera sus editores le han visto la cara… Así que casi sin pretenderlo he hallado un inmejorable ejemplo en este escritor de culto. Y minutos más tarde Susana me guía, también sin querer hasta la ardentia, y entonces recuerdo a ‘NOL’ y lo que me contó de Barrica, aquella cala en la que me prometió que una noche nos bañaríamos los dos desnudos contemplando la luminiscencia de las algas y pienso que me gustaría que volviéramos a hablar, ahora que sé que he aprendido a ser tan inexpugnable como aquella gallega ‘bella’ que se conectaba con él de cuando en cuando y siempre a altas horas de la madrugada. ¿Con la inexpugnabilidad de la entropía? ( y aquí justo en esta línea va una sonrisa amarga). Y sólo subrayo el artículo que quería leerme y dejo pendiente porque eso de la botánica paralela y el mundo visinvisible me ha resultado muy interesante. Pero es cuando me llama ‘en las nubes’ para contarme que esta madrugada le dieron las cinco y media sin dormirse porque ya por la tarde se enzarzó en un desvelo con ‘La sombra del viento’ de Zafón y no fue capaz a dejarlo: ‘me enganchó’. Así literal, como suena, calcando lo que me dijo el librero que me lo vendió.

– ¿Y en qué escaparate dices que lo viste?

– En ningún escaparate. Ya te dije que me lo recomendó el dueño de la librería-imprenta.

– Pero es que no te imaginas qué historia de amor. Bueno, yo hasta he llorado y fíjate que no recuerdo haber llorado con un libro desde los quince años; cuando leíamos aquello de Chris en Nacida Inocente

– Pues yo lo que no recuerdo es haber llorado nunca -le digo pero tiene que ser otra mentira porque yo he llorado por casi todo en la vida. En realidad debo haber llorado tantas veces leyendo que por eso lo he olvidado, porque nunca lo consideré extraordinario… leyendo, o emocionándome al ver algunas películas… pues anda que no se me llenaron los ojos de lágrimas todavía, ”el otro día”, cuando vi ‘El hijo de la novia’

– Yo echaba de menos eso y me acordé de cuando escuchaba a ‘Tara’ (es su hija) reírse en la habitación y entraba porque sabía que estaba sola y se estaba riendo con un libro y…

– Es que reírse es más fácil que llorar -le digo recordando en ese instante cualquiera de aquellos delirantes libros de Tom Sharpe

– No, pero yo lo que quería decir es que entonces fue cuando averigüe que ella iba a ser lectora … y eso es lo que esta noche me ha sucedido a mí. Así que gracias porque cuando me regalaste ese libro, me regalaste lo mejor que podías regalarme.

– Me alegro -y sonrío con calidez aunque ella no pueda verme; rezando porque a estas alturas no vaya a sumarme un desangaño más, al creer que resulta sencillo dar a menudo con un libro que a uno le conmueva el alma o el intelecto-. Ahora lo que tendrás es que prestármelo.

– Es que está todo. Lo del esquema de los sentimientos de Ismael, lo que se llega a sentir cuando se pierde a alguien que amas y …

– Entonces tal vez sí puedas entender cuál es ‘mi apuesta’ con Primo.

– Sí, hasta tu apuesta me encontrado reflejada en él…

– ¿Sabes?. Pues yo ayer buscando una imagen que resumiera lo que me contaste sobre la vida de Carmina Ordoñez descubrí a un pintor desconocido que me encanta.

– ¿Quién?

acantilado

– Un tal Hermenegildo Anglada Camarasa. Y el cuadro que yo te digo es ‘Desnudo bajo la parra’ pero a mí lo que me ha hipnotizado es un un paisaje suyo que pintó en 1936 y que se llama ‘Acantilado en Formentor’

Dime que no parece el retrato de un planeta extraño y solitario

30/08/2004. tema: … de Amor y de Sombras…. #

One Response to “ENTROPÍA”

  1. lasalamandra Says:

    Susana:
    Cuando estuve en Mallorca, fuimos a Pollensa y tengo fotos desde el acantilado de Formentor que él pintó. Aquello si que era guapo, transmitía una sensación de inmensidad y de omnipotencia increible, lástima que yo estuviese demasiado “quemada” y amargada como para disfrutarlo.
    30/08/2004 23:50:04 email: Campanilla698 (arroba) hotmail.com

    sabbat:
    Pero todavía no nos has contado qué fue lo que te pasó… Imagino que la cosa empezaría con el rollo de que el alojamiento no era lo que prometía ser y siguió con eso de que la convivencia es jodidamente dura… aunque me encantaría equivocarme pero después de ver las fotos de la fiesta esa de la espuma… diría que ninguna de vosotras estaba especialmente contenta

    Besos Susy :)

    (acabo de leer lo que le dices a Maryna en su bitácora y llevo diez minutos partiéndome)
    31/08/2004 00:06:51

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