DE LA TERQUEDAD Y LA INTRANSIGENCIA

septiembre 1, 2004

LA SOMBRA DEL HADA QUE LA TENÍA

Le digo: Me desnudo y yo tengo una forma de ser muy compleja… para empezar no soy cristalina. Debe ser una suerte ser sencilla pero yo desde que era niña era retorcida

Y ella me dice: Eso no es algo que se pueda elegir

Así que me digo: ¡Vaya, una chica lista!  A ver qué me dice ahora: ‘Tengo problemas y no es por mi complejidad. Es por la simpleza de algunas gentes y no es algo despectivo. He dado con una manzana podrida’

Y lo entiende. Y me pregunta lo que cae de cajón: ‘¿No puedes quitarla del cesto? (yo siempre tan radical)-añade entre paréntesis

– Claro sí -le contesto. Eso es lo primero que traté de hacer pero hoy he tenido un lío bastante gordo en el parque y la cosa promete. La niña en cuestión se fue a casa a por su padre

Pero el hada, como esas hadas que se nota que están acostumbradas a tomar apuntes en las clases para hadas y no como las otras que se dedican a pasar de todo, me detiene y me pregunta: ¡Alto, alto, alto! ¿Pero qué es lo que le sucede a esa niña contigo?

– ¿Puedo contártelo? – y es ahí dónde no me puedo creer mi suerte. Un hada que además de ser hada escucha…

– Claro -respuesta tajante, aunque a lo mejor era claro porque en su boca no pegaría lo de oscuro

– Pues me serías de gran ayuda porque no sé por dónde empezar. Nunca me he enfrentado a algo así. Lucía llegó a mi vida hace menos de un mes. Antes no la conocía

Pero el hada interrumpe lo que yo había previsto que fuera a ser un monólogo interminable: ‘Lucía es la niña de 10 años, ¿no?’

– NO. -diablos no, pienso para mí. La de diez es Laura -digo. Y Laura es maravillosa

– ok

– Espera que te la enseño

He confiado en ella y … ahi están Laura y Sara

– ok, ¿ Y Lucía que edad tiene?. A Laura la veo muy bien

– Puedes destruirlas, por favor… cuando las mires…

No lo he interrogado pero ella creo ha comprendido mi ansiedad y ha procurado tranquilizarme

– No me gusta que ellas anden por ahí -le explico aunque sé que no hace falta que se lo diga y de verdad me ofrece confianza. No sé… es extraño pero a veces con algunas personas te ocurre y esas suelen ser las que van quedándose en tu vida como un decorado virtual de paisajes humanos al que recurrir; aunque ella tiene, como para casi todo, una explicación eminentemente más práctica

– Las hadas somos así…

– Es verdad. ¡Qué tonta!… Pues verás, yo me sentía como un hada últimamente, como un hada madrina

– ¿La delgada quién es?

– Es Laura, ”mi chica” (sonrisa de estúpida… menos mal que no me está viendo, ¿o las hadas son como Dios y ven hasta lo visible?  Como ellas son invisibles y nosotros no las vemos… No, que nadie me mire raro. No es una pregunta tan ilógica.

– Llevo un año tratando a diario con ella -continúo.

– Se parece a ti!

– ¿En qué? -le digo extrañada aunque yo siempre he pensado que por dentro somos igualitas. No tiene nada conmigo

– Sí, físicamente. ya, ya lo se. Se parecen, no se, un aire en la mirada, algo así…

Bueno Laura y yo si que hemos comentado eso… lo de que como las dos queremos mucho a alguien pues nos brillan los ojos de la misma manera. ‘Mírame, mírame los ojos’ -me dice ella. ‘¿Estoy enamorada?’ Creo que sí, le contesto yo. ‘¿Y entonces por qué él no viene?’ -me pregunta… y yo no tengo respuestas. ¿Qué podría decirle si lo ignoro?

– ¿y la otra niña?

– Es Sara. Llegó a mi vida hace un par de meses pero también es muy buena niña. Laura no es buena. Laura es como yo

– jajaj

¿Ha sido una carcajada eso?.

– vale vale…

No se oyen más. Eso ha sido cosa de brujas.

– Quiero decir -me corrijo- que me gustaría que algún día eligiera el bien… pero puede ser perversa

– Malísimas las dos…no vamos ahora a definir que es malo y bueno… o sea, una niña con una infancia chunga, pero ok, te entendí

– No, no… al contrario. Sus padres quieren lo mejor para Laura. Estoy segura de que se esfuerzan mucho por ella pero … tengo la sensación de que Laura es capaz de captar desde muy niña la mar de fondo y me da la sensación de que los dos creen que ella está más en la inopia de lo que está

– ¿Por qué los padres siempre piensan así?

– Pero yo nunca había tratado con alguien tan inteligente -no me detengo a pensar que lo que el hada me pregunta es por algo menos personal… tiene inteligencia emocional para captarlo todo. Porque ella ante ellos se muestra como la típica niña, muy caprichosa, muy tonta. Saben que es despierta pero no se imaginan cuanto. A mí a veces me asustan sus percepciones

– A veces es mejor así de todos modos…

– Bueno ella sobrevivirá a todo y no será de esas personas que de todo hacen un problema. Es muy fuerte. No me preocupa

¿Se me nota que la admiro?

– Dame 2 min., que voy a la kitchen. No te me vayas!!

Claro, joder, lo mismito que lo de ‘NO SE ME VAYAN TODAVÍA QUE AÚN HAY MÁS’ y luego al final me saldrá hasta un super-ratón diciéndome aquello de ‘ Y no se olviden de supermineralizarse y megavitaminarseme’

– vale

Y pasan un par de minutos y tcha, tchan…

– ¿Quieres pollo y arroz?

– No gracias, he comido empanada. Mucha, mucha

Y queso, y pan y vino pero no se lo digo no sea cosa de que se crea que esto es un palacio y se vaya a querer venir a vivir de ‘okupa’ a mi casa, y buena estoy yo aquí ya de paciencia para conmigo misma.

– ¿Pero quien es lucía entonces?

– Lucía … puedo enseñártela. ¿Lo hago?

– Dime quien es mejor

– Vale. Tiene doce años. Es mayor que ellas y hoy conocí a su padre. Es hija de la incultura, de los golpes, del alcohol. Bueno, esto es un poco prematuro para saberlo pero el tío olía a vino que apestaba y eran las ocho de la tarde

– ¿Y qué pasa que Lucía se pelea con ellas?

– No, Lucía llegó envidiando a Laura, insultándola por detrás. Lo hizo un par de veces delante de mí. Yo no le dije nada, de que no tenía que hacerlo pero si le dije que Laura era mi mejor amiga. Eso sirvió

– Pero, ¿cuál es el GRAN problema?

– El gran problema es que llevo una semana con follones por causa de esta niña. Es delirante y no sé cómo pararlo. Le va con cuentos a todo el mundo. No es nada agradable tener una movida con un borracho en un parque. Le dijo que yo la había echado del parque

– Son cosas de niños…quiero decir, que si el padre entra en la edad mental de los niños allá él, pero tú eres adulta

– ¿Te ha sucedido?

– No, pero a otra hada amiga mía sí. Tiene 3 hijos y Yara, la mayor que tiene 12 años no veas… No sé como no han mandado a la cárcel todavía a mi amiga.

– Pero ella es madre…

Quería decir que cuando tienes hijos sabes de qué pie cojean y aprendes a ser madre a la vez que ellos son niños. Y eso prepara, aunque se sea hada

– jajaj. Así que bueno, ella opta por poner en su sitio al adulto de turno, en casos extremos si no, pues son cosas de niños y punto, que lo arreglen los niños. Porque quiere que sus hijos se sepan defender de mayores

– Ya pero es que esto no son cosas de niños. Son cosas ya de adultos

– Pero a ver, ¿qué es de adulto, que una niña de 12 le diga algo al padre y entonces el padre la crea y salga a pelear a la calle?

– Estamos hablando de cómo está montado el mundo… A mí no me gusta el estado actual. Y trato de enseñarles como lo veo yo. Me esfuerzo mucho todos los días. Es una lucha muy pequeña. No le puede interesar a nadie

– Pero angustiándote no ayudas nada cielo -dice el hada en plan maternalista y entonces a mí se me ocurre pensar en su antigüedad. ¿Las hadas son milenarias?. ¿Nacieron con el mundo o antes que él?

– Ellos son cuatro gatos y yo otra más – y estas son las cuentas que me salen, y es que una, al final no lo puede evitar y siempre anda más que pensando en los otros, en si misma… qué raro, ¿no?

– Eso lo primero (si me pongo mu plasta me dices…)

¿Plasta?. Nada de plasta. Es encantadora y yo me debería de dar con un canto en los dientes de suerte que he tenido por haber dado con ella esta noche… aunque sigo enfadada, mucho y comienzo a intuir que ni siquiera es del todo con Lucía

– No estoy angustiada… pero tengo que escribirlo para desmenuzarlo. No he sido capaz todavía

– Lo primero respirar, ante todo. Te oigo desde aquí con el pecho encogido!

– NO, no (y se ve yo iba a lo mío). Si el tío se acobardó. Yo tenía un niño en los brazos de cuatro meses. Debe ser la primera vez que cojo uno pero me pillo justo en ese momento. Y si no lo llego a tener pues igual me lo cargo. Es muy probable que le asustara mi envergadura pero eso no solventa el que su hija está podrida y anda sembrando cizaña. Vamos a salir todos perdiendo. Es una putada. Es una mierda

Y entonces es cuando va y dice el hada: ‘sigue siendo una niña, una niña insoportable, pero una niña. cuando lucía está en el parque va sola o algún adulto está con ella?

– Va sola pero yo le he pedido que no se acerque nunca más a mí y se lo he repetido hoy a su padre

– ¿Alguna de las personas mayores que van tiene predilección por ella?

– Hay una mujer que me detesta y por ella comenzó la historia. Probablemente los niños no hubieran estallado si un adulto no les utiliza

– Que triste, la cobardía de los adultos escondiéndose con niños

– Claro, ahí está el problema. El GRAN problema como decías tú. Eso es lo que me quema

– ¿Como se llama la mujer esa?

– Como yo

– ¿Y que envidia de ti?

– Todo, me temo

– ¿Que las niñas te quieren?

– Por ejemplo pero yo creo que no me envidia a mí solo sino que es una persona que envidia. Es distinto

– ya ya, tuve a una así sentada a mi lado en el curso avanzado para hadas. ya, te entiendo

– Es una mala persona

– Bueno, de todos modos, yo rompo una lanza por lucía, e independientemente de su presente, le doy el beneficio de la duda de que hará con su futuro. La adulta ya es otro tema

– No, por Lucía no rompas lanzas… Eso es lo más duro

– Seguro que antes de que esa mujer la utilizara hacía mucho que nadie le prestaba la más mínima atención

– Rómpelas por cualquier otro niño. Verás: hay excepciones buenas, ¿no?; positivas, ¿verdad?, mejores que peores

Supongo que al huerto que quería llevarme al hada, con rodeo o sin él, era al de la falta de fe

– Bueno, es que yo creo en el poder de la transformación y entraríamos en un tema que parezco la testigo de jehová… No quiero espantarte

¿Pero cómo habría de espantarme yo si ya sé que es un hada y entonces qué tipo de distintas afirmaciones habría que esperarse de un hada?. ¡J…!. Pues claro que sí, el poder de la transformación, hecho irrefutable que a mí se me estaba olvidando de un tiempo a esta parte.

– Ya, pero tiene que haber algo dentro de tí – Ya empezamos con el ‘efecto Lemprier’…

– Somos materia prima -dice y cágate lorito porque lleva razón

– Todos

– Es que está en todos; Dios también está en lucía

– Vale sí

– Es mi creencia, mi credo…no es algo lógico, es algo que siento en mi corazón

Pero se parece sospechosamente a lo que me decía Matilde, la anciana de raza gitana que se sentó conmigo en el banco …

– Si sé lo que quieres decir pero …

– Y como tiene 12…tiene time todavía… -insiste el hada recordándome lo evidente

– Bueno voy a escucharte (maldita orgullosa de mierda, eso es lo que soy y he dicho eso hasta con soberbia, como si fuera yo quién le está haciendo un favor a ella)

El hada que se llamaba primavera como una vez me contó una niña llamada Aida dice: – Total, que esa mjer la coje contigo. Mira el patio y para joderte

– No, por favor… – pero no sé bien que coño he querido decir yo con ese ‘no, por favor’, ¿qué pasa que ahora me voy a volver también falsa?. Si ella sólo había comenzado a decirme lo que yo llevo días pensando

Primavera say: Porque solo verte le pone mala – continua Primavera

– Defiende a Lucía -ah bueno, me consuela saber que ese ‘no,no’ mío era algo sensato.

Primavera say: Mira

Primavera say: Te hablaré de lucía

Primavera say: Es una hija no deseada

Primavera say: Engendrada quizás después de un cabreo

Primavera say: o una borrachera

Primavera say: pero le pusieron lucía

Primavera say: por alguna abuela quizás

Primavera say: Lucía sólo quiere amor

Primavera say: pero no lo encuentra por ninguna parte

Primavera say: Entonces busca caricias negativas

Primavera say: porque sin caricias no sabemos vivir

Primavera say: y si no sabemos conseguir positivas

Primavera say: pues negativas

Primavera say: Alguien le hace caso, le dice, tú sí que sabes, tú no eres como ellas…etc etc

Primavera say: Y lucía se agarra a su “amiga”

Primavera say: Todavía no ha aprendido la lección

Primavera say: La gente te utiliza

Primavera say: Quizás hasta te parezcas a su madre, que también pasa de ella

Primavera say: Y que se irrita sólo con verla

Primavera say: Todo pasará…

Primavera say: y si le dices a Lucía ven conmigo, no pasa nada, o la dejas que juegue con ustedes etc…probablemente seguirá su camino, no lo se…

Primavera say: y tal vez, sólo tal vez

– Yo no puedo querer a Lucía (la interrumpo)

Primavera say: No te he dicho que la quieras

Primavera say: Si solo estuviéramos rodeados de gente que queremos…cómo estaría el mundo?

– Ya pero me sugieres que falsifique la aceptación y estamos hablando de alguien que no finge sus sentimientos

Primavera say: Joer tía, es que Lucía solo por ser humana, tiene todo el derecho de la aceptación de los demás

– Una cosa es: tú tienes tu lugar en el mundo… y otra que las dos nos sentemos en el mismo lugar. En mis rodillas te puedes sentar si mi corazón te acepta

Primavera say: Pues ahí está la cuestión de tu enseñanza a las otras niñas, ¿nos vamos del parque?. ¿Nos quedamos y luchamos?

– No puedes forzar a tu corazón a soportar.. No, a ese precio

(Pero yo ya me voy dando cuenta de cual es el problema real y es más mío que de Lucía, por supuesto)

Primavera say: ¿Buscamos la negociación?

– Si hiciera eso, que lo he pensado la semana pasada, estaría manipulando a una niña en mi propio beneficio. Ya sé que puedo hacer que Lucía se engañe y se sienta ‘guay’ y ya sé que puedo utilizarla para hacerle daño a esa otra mujer pero yo no voy a hacerlo. Tengo mi ética y lo he pensado mucho

Primavera say: ¡Que no joer!.. A ver, digo opciones

Primavera say: 1.nos quedamos en el parque

Primavera say: 2.nos vamos

– Yo me voy a quedar en el parque con Lucía o sin ella

Primavera say: A ver, 1 o 2?

– Es un parque

Primavera say: vale, la 1

– Lo único que ha pasado es que Lucía tiene montada una guerra entre ellas…

Primavera say: 1.1. Negociamos?

– No, no hay nada que negociar

(Desde luego soy testaruda como yo sola)

Primavera say: 1.2. Rompemos relaciones?

– No es eso lo que yo le quiero enseñar a un niño. Quiero enseñarles a que no se critiquen, a que no se burlen de otros por ser gordo o flaco, a que no se odien, a que se digan las cosas a la cara, a que no anden con cuentos, a que procuren luchar contra sus emociones negativas, a aceptar que las sienten, y a vivir queriéndose a pesar de ello
pero si yo no cumplo conmigo todos esos requisitos y pago el precio no sé que valor moral puede tener lo que yo les diga

(y ahora ya sé que no es que sea testaruda, es mucho más grave, es que soy necia)

Primavera say: Por eso te preguntaba por la acción. No las palabras

Primavera say: Si la acción es, no nos movemos pero que no se me acerque pues es lo que hay y lo que enseñas

– La acción es no te acerques a mí si no sabes ser persona. Prefiero estar sola pero no voy a cambiar las caricias positivas que busco por caricias negativas. Yo ya viví eso

Primavera say: ok, pues entonces es una buena enseñanza, a lo malo dices no

– Claro, es lo que les dije a todas aquella tarde

Y resulta que la magia y el golpe de varita ha funcionado y después de más preguntas pertinentes Primavera me ha demostrado lo que soy: un ser intransigente que se enfada con una niña que sólo tiene la culpa de encontrarse muy sola en el medio de una vida en la que probablemente a todos nos estorba y nadie la quiere, y que no se enfrenta con quién debe, con la hijadep.. de turno que lleva buscándome las cosquillas hace ya un año y que es la única que se lo merece. Y luego digo que mi frase favorita es esa de Aristoteles. ¿La conoces?. Y luego me creo que la tengo presente

‘Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.

‘A ver..’- me situó el hada: ‘Si tú fueras esa niña de 12 años, ¿qué necesitarías?’. Y yo lo que me he puesto es hecha unos zorros… y se me ha notado de manera inequívoca que ya pisábamos un terreno resbaladizo y doloroso. Y era verdad, ya lo declaré al principio, Lucía no es menos retorcida de lo que yo lo era a su edad, ni menos lianta, ni menos rebelde, ni menos caudilla, sólo que a lo mejor yo si tuve la enorme suerte de ser querida por alquien, como la ha tenido Laura, lo mismo; y de Lucía yo no sé nada, ni siquiera lo bastante para opinar y encima me pongo a colgarle carteles como lo hicieron propios y extraños conmigo, a calumniarla y a pintarle el futuro de oscuro. Y sí, resulta que Lucía tenía mucho que ver con una Sombra, la mía y yo tengo corazón depende de para qué, y está visto que para lo que no me interesa soy gélida y digo yo que con esas, como no cambie, me tendrá que ir de puta pena en la vida

P:S. Espero que el que publique este comentario no te enfade b… (de bella, por ejemplo) y muchísimas gracias por hacerme recapacitar y de paso haberle hecho de hada madrina postiza a una niña huérfana de hadas. Seguro que tú la salvas, aunque pensándolo bien es jodido eso de que quién tenga que echarte un cable esté a más de mil (lo que proceda aquí) de distancia de ti y te conozca casi por casualidad y sólo de oídas. Yo por mi parte, lo imprimo tal que así y voy a procurar leérselo a Lucía. ¿Sabes?. A veces tengo la sensación de que los seres humanos, hagamos lo que hagamos, somos un poco marionetas en manos del destino. Muchos besos

One Response to “DE LA TERQUEDAD Y LA INTRANSIGENCIA”

  1. kasandra Says:

    Esto no sé si es en la bitácora de penumbra, o ya en el blog de un sabbat… me han desaparecido tres carpetas, que no sé si lograré recuperar con los meses de junio, julio y agosto… puede que estén en red pero desde luego ya no en el jardín de Lais porque un día me cabree con esos grupos y lo borre… así que he perdido muchas cosas seguramente y no sé si entre ellas la primera vez que Villon me dejó un comentario…

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