COLAGE

septiembre 5, 2004

Cuando falta un minuto para que den las once subo por las escaleras que van a dar al Tucán, un local nocturno frente al cual pasará a recogerme ‘en las nubes’, y escucho las voces entusiasmadas de la cuadrilla de obreros que está trabajando cerca de ellas. Yo hago como que no les escucho y cuando me vuelvo todavía me da tiempo a ver desaparecer por el fondo de la calle a Guernika que prosigue su paseo con el perro… La risa cómplice y grosera de los obreros se mengua y se hace murmullo. Son jóvenes y seguro que pensaban que no me detendría pero ‘en las nubes’ y yo hemos quedado allí a esa hora porque mi amiga no suele ser puntual y así mientras la espero no pierdo la esperanza de que Primo se asome a la ventana y me vea; en septiembre suele tomarse unos días de vacaciones. Primo y Guernika viven uno muy cerca del otro y se conocen de vista. Y también conocen con precisión lo que he llegado a sentir por cada uno de ellos. Una vez escribí una especie de cuento corto llamado ‘Azimut.com’

Un momento que sé dónde encontrarlo…

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azimut

‘Ella’ amaba al hombre del paraguas y el maletín y jamás se lo ocultó a él. Es más, creo que se lo había arrojado a la cara como quien arroja el guante que reta a un duelo pero fue seguramente porque lo quería demasiado y siempre tuvo miedo de que él no llegara a quererla de la misma enfermiza manera. Nunca supo a quien amaba más de entre los dos; quizás les amaba lo mismo. ¿Cómo se puede medir lo inconmensurable? Aunque les quería con ciertas diferencias. Al del maletín lo quería sin más y sin echarse cuentas pero por el otro se moría de celos. Una sombra que le rozase ya era un suplicio para el pensamiento de ella. Es difícil de explicar pero lo que nunca le perdonó es que hubiera amado a otra durante años antes de llegar a conocerla a ‘Ella’. ¿Cómo había podido querer él a una mujer como aquella? Pero los hombres son así, muchos de ellos y el sexo no les pregunta por el hipotético estado del alma de aquella “alma” que al sexo despierta con el cuerpo… y es que a veces dudo de que los hombres amen; al menos de algunos. Ellos, por poner un ejemplo. Pero ellos no eran como los demás. Eran hombres distintos porque tenían aristas y no muchos las contienen

En mayo cuando él venía a trabajar sin el coche, ‘Ella’ culpó a uno de sus súbitos intereses por un ‘alguien’ pasajero y decidió seguir tomándoselo, a él, tan a la ligera como ya desde hacia tiempo y por costumbre le tomaba.

Y es que ‘Ella’ lo que no quería era sufrir más pero lo que no se esperaba fue la puñalada trapera que el destino le asestó cuando descubrió que él había vendido su antigua casa y se había mudado con la mujer de siempre, con el setter a manchas negras de siempre y el hijo crecido con novia meliflua y nueva, a la esquina de la calle donde vivía aquella mujer que no le perdonaba que él hubiera querido antes de conocerla a ‘Ella’

Ahora los dos hombres que ella amaba, vivían separados por cien metros apenas. Y ese era el único parámetro conmensurable de su amor

Diciembre 2002

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¡Dios mío qué horror de relato breve!, aunque el final es ilustrativo, sí, bastante, sobre todo de lo poco que ha evolucionado una con los años … y me he encontrado en la misma página una pequeña biografía que ha logrado arrancarme una sonrisa,ésta:

 

SOLO EL OLVIDO


 

Nací un ocho de diciembre del 67, en un hogar extraño. Lo he llamado ‘Hogar dulce hogar’ y acabo de enviarlo a edición (24/12/02) ; así que si me lo publican tal vez puedas leerlo y saber porqué exactamente lo he llamado así… De pequeña era rara; me gustaba jugar sola a imaginar, por ejemplo, que cabalgaba y que a la vez era Robin Hood, Lady Marian a la grupa de su caballo y las sensaciones del galope del caballo. Esto a las monjas de mi colegio como que las debía traer hablando solas… aunque alguna me tomó cariño, casi todas; menos Santa Delfina que… pero eso es otra historia. Y crecí no menos extraña con el tiempo y no me hice una mujer de provecho; me hice cada vez más díscola y rebelde y empecé a sospechar que se podía llevar a la práctica en la vida real lo que una imaginaba… así que para no perderme entre ensoñaciones y hechos comencé a llevar un diario de anotaciones en el año 94, a finales, cuando aún era infeliz. Y escribir con el tiempo fue haciéndose más necesario y vital sobre todo porque los hombres con los que el destino me hizo tropezar eran contenidos y silenciosos como árboles, para conmigo; o volaban como águilas, como rapaces y emitían sólo miradas y grito de águila, de rapaces, desde la nubes… Así que comencé a escribirles cartas para informarles de mí, de mis sentimientos; ‘informes de la ausencia de amor’ como Benedetti decía… Y aún continúo haciéndolo en la mañana de hoy. Soy una que escribe sólo para robarle espacios al silencio entre sus sombras, para desmentir las ideas equivocadas de otros sobre mí y plantarme en su corazón como una rosa ‘azul’

¡Anda, Anda!, y lo que sigue sin tener desperdicio es esto que sigue a continuación, y que a nadie se le ocurra llevarme la contraria: ¿qué pasa?, hoy me ha dado por recopilar reliquias. Es por mi abuela, ¿sabes?. Le encanta que le lea algunas cosas mías…

‘HOGAR, DULCE HOGAR’

Me gusta tanto la esfera de lo privado que no dejo ni que mi propia madre venga a mi casa de visita, y ya no de sorpresa, sino de sencilla y avisada visita. El hogar es sagrado. Soy una Hestia, en algunos aspectos, increíble.

¿Por qué entonces esta sed de exhibicionismo? “No voy a hablaros” de las cosas solapadas que me sucedieron en la infancia, ni de los castigos corporales, ni de el maltrato emocional, ni por supuesto os contaré aquella vez, que con cinco años, mi madre casi me ahoga en la bañera para sofocar mis gritos.

No. Os hablo de crecer en el seno de una familia donde hasta con 34 años que tengo te exigen, que para comerte un trozo de bizcocho te lo comas en una habitación a escondidas. Ya, pero cierto …

De una casa donde para dar un mísero abrazo a tu abuela, que por fin ya después de los 70 se te ha acostumbrado a ellos y sabe que no matan, tienes que conectar el radar no sea que a tu madre le llegué la sospecha de que hay un conato de ternura que crece a espaldas de ella como si fuera una conspiración.

De una casa donde uno no podía cantar porque no había motivo, ni reír porque parecías estúpida, ni llorar porque sólo eras una mimosa consentida, ni hablar con otro porque algo estaríais tramando,

Un hogar donde vivían unos abuelos que habían tenido un hijo que se había casado con mi madre, a quien su padre con 18 años ingresó en un reformatorio por quedarse embarazada de mí. Y a la que mi padre tuvo que rescatar para que pudieran hacerse la vida imposible unos a otros y quererte tanto y de maneras tan extrañas que te agarraban de los brazos y tiraban de ti delante tuyo intentando dividirte. Y tú, no sabías querer a unos sin dañar a los otros porque hicieras lo que hicieras… alguien siempre parecía que sufría. Te enseñaron que el amor era peligroso y que por tanto sólo podías amar en secreto porque todo aquel caos dependía de ti y tú por mucho que lo intentases no podías ser todo lo que ellos te pedían. Lo siento. Tengo sed de libertad…

En mayo del 2002

One Response to “COLAGE”

  1. lasalamandra Says:

    Corazón…:
    Sabbat….Sabbat…

    Desahogarse, en un trozo de papel, en una fría pantalla, cuanto bien hace al alma…
    Solo una cosa, que esa sed de libertad nunca deje de existir… y ponle alas, vuela alto, que ahora eres dueña absoluta de tu vida… y todo lo que hagas será lo mejor!!!
    Que el mundo ruede…

    Un beso.

    ;o)
    06/09/2004 06:07:41

    ____________________________________
    hermes:
    UFFF!, no me extrañan la mirada de lobo, ni muchas cosas.
    Escribes muy bien. Una pareja que tuve, hace años y que devoraba libros, me dijo una vez, que la infelicidad era una fuente contínua de inspiración artística de cualquier índole y que sin embargo la felicidad no era productiva en estos aspectos.
    06/09/2004 17:33:25

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