VANIDAD DE VANIDADES

septiembre 12, 2004

Escribiendo sin red (segundo fin de semana de septiembre)

Desde ayer tengo problemas con mi conexión. En realidad el primer aviso llegó antes de ayer, y vale, no existe ningún motivo razonable como para pensar en que estoy recibiendo algún tipo de ‘señal’, una orden ”celestial” de detención pero porque ahora yo me haya vuelto un tanto escéptica eso no quiere decir que tenga porqué desestimar todas las coincidencias.

Así que trato de escribir y escribir en ‘la tela de arakne’ pero no acabo de conseguirlo. Curioso, me quedo sin servidor cada vez que lo intento. Iba a transcrirbirle a él una etapa virtual íntegra, la ocurrida entre el 20 de septiembre y mi cumpleaños, que cae en diciembre pero entre ayer y hoy y con mucha dificultad sólo he podido depositar los dos o tres primeros días. Y he tenido que hablar tres veces con el servicio técnico para darme cuenta de algo importante: el material del que estamos hablando es buenísimo, tiene calidad, de lo poco que yo he escrito que sigue una línea perfilada y hasta ahora nadie del mundo virtual me ha visto encajando las piezas y aquí en la blogosfera hay mucho ‘lobo’ suelto. Eso lo delantan las estadísticas… Así que me digo: ¡Querida: ese no es el camino!. ¿Vas a dejarte fagocitar?. Yo me entiendo y con eso es suficiente.Veamos, ¿qué tenemos?: de momento un título que no existe en el mercado, ‘La espiral y la matruschka’. ¿Y ahora quién aparece?: una figura relevante en mi pasado. Pero no aparece. Soy yo quién le busca y se pone en contacto con él. Y él me pregunta por qué… ¿Y qué le explico yo?: respondo con evasivas.

Veamos… estoy en el diario de Raquel. Hace días que no postea y hace días que alguno de sus lectores la emprenden conmigo y Raquel me ha despertado tanto interés como para comenzar su diario por el principio. Pablo Santiago, el periodista que ha escrito ‘Alicia, el lado oscuro’ y que el mes pasado vuelve a ingresar en prisión para terminar de cumplir la sentencia de la pena que se le ha impuesto, me dice:

Pablo dice:
no hemos hablado de Rachel

María dice:
Ah, es verdad

Pablo dice:
Nos conocimos allí. Te llamé comebiblias…. de verdad que me salió sin pensarlo… nunca se lo había dicho a nadie

María dice:
Ah, no te preocupes por nada. Me hizo gracia. ¿Tú conoces a Rachel?

Pablo dice:
que va, quién la conoce?… me prometió una foto… y nada… le di mi móvil… y nada… supongo que abrirá su librería… o no

María:
¿Crees que está escribiendo una novela o su diario?

Pablo dice:
si hasta me ha ofrecido editarme la novela que estoy escribiendo… y una edición de lujo de ALO…

María
¡Anda!. Eso suena prometedor

Pablo dice:
es una copycat… creo… está imitando a Pynchon

María
¿Qué es eso?… ¡Ah!. Me suena pero … si me situas me aclararé más

Pablo dice:
copycat: imitador de un asesino (en las series americanas)… yo la conocí de casualidad

María:
Vi una película que se llamaba así, con la weaber…

Pablo dice:
por un amigo que me dijo que no se creía nada

María:
Yo hubo un tiempo en que hice lo que hacía Raquel

Pablo dice:
Rachel fagocita las vidas de otros y las convierte en literatura… por eso la sigo, me fascina cuántos temas puede llegar a tocar y cuántas referencias literarias y artísticas, aunque sean del cine porno, puede llegar a introducir en cada relato…. y escribe todos todos los días…. es un fenómeno, me da igual que sea hombre o mujer

María
A mí también

Pablo dice:
tú?

María:
Me gusta leerla y sentir recuerdos que me golpean

Pablo dice:
supongo que todos los que llevamos un tiempo en la Red lo hemos hecho… es como un gran juego de rol donde puedes ser quien quieras

María:
No, yo lo hacía con mi imagen

Pablo dice:
lo malo es que puedes hacer daño emocional a gente o meterte en líos tan gordos como el mío

María:
Lo mío fue bastante fuerte pero no entiendo muy bien porqué les afectaba tanto. Llegué a tener experiencias reales sólo a base de escribir. Contacté con un político y durante un mes nos fuimos poniendo las pilas públicamente… luego sin habernos visto nunca… ni oído… quedamos en un hotel de mi ciudad y lo escribimos todo

Pablo dice:
si? poner las pilas: cibersexo?

María:
No, no cibersexo. Todo tipo de conversaciones íntimas de las que sólo se sostienen en privado. Luego quedó aquella página con la historia

Pablo dice:
vaya

María:
Fue cosa de un par de meses… pero algo alucinante

Pablo dice:
y en el hotel qué hicísteis?

María:
Bueno, él me esperaba desnudo en la cama y a oscuras. Y yo entré en la habitación… me desnudé en el baño y me metí en esa cama con un tipo que no había visto en mi vida… ni olido… ni sentido… que ni siquiera me gustaba a no ser por su interior y nos pasamos seis horas juntos

Pablo dice:
bueno bueno bueno

María:
Sí, bueno. Yo creo que tuvo que tomar viagra por narices Tenía 50 años

Pablo dice:
conservador o de izquierdas?

María:
A él lo que le alucinó fue el valor que yo le eché… Complejo eso, a ver: se definía como de izquierdas pero tenía un proyecto y pensó que sólo podría llevarlo acabo si ingresaba en las filas de la derecha y lo logró. Yo no sabía quién era. Luego me situó él… una vez que estábamos en la cama y habían pasado las dos primeras horas. Ya había abandonado la política entonces. Sus ‘jefes’ le salieron rana, Aznar.

Pablo dice:
vaya, me dejas alucinado

Bien, después de este inciso retorno al diario de Raquel. Estoy allí leyendo; es un día de finales de mayo y cuando termino la lectura del post recorto un fragmento

”’Y mi lengua, erecta como una pequeña polla, rebusca entre los pliegues de su coño, baja hasta el ano muy despacio y chupa, se mueve en círculos mientras Mónica habla y habla y me cuenta muchas cosas de su infancia, y de un novio que tuvo o tiene, de su trabajo. Mi lengua se ayuda de mis manos que abren sus nalgas mostrando un ano ovalado y virgen, y siento que ella titubea, que las palabras no fluyen como un río tranquilo, más bien son como borbotones de lava, ahora una conjunción, ahora un pronombre, ahora un intento de una frase sin sentido”’

y bajo él escribo:

Hacía unos minutos que había estado llorando por otro. Luego me sente aquí mientras me tomaba el café de después de la comida. No habías posteado y rebusqué entre lo antiguo el orden consecutivo. Al leer esas líneas había comenzado a llover y le llamé a él desde un teléfono que ya debe haber olvidado hasta que tuve. ‘Hoy lo que quiero es chuparte el culo’, le dije e inmediatamente colgué. No he recibido respuesta todavía, tampoco sucede nada si no me llama mas tarde. Ya sé qué no es a él a quien amo, que él sólo supone el refugio de siempre en dónde olvidar siquiera que amé. Antes de echarme a llorar también he recordado a Enol. Hace años que no le veo. En realidad titubee antes de hacer esa llamada que hice minutos atras y probar suerte con él. Enol y yo nunca follamos y a lo mejor ya se nos pasó de largo la última oportunidad. De todas formas lo que pensé fue que ahora que ya no estoy tan enganchada con Guernika quizás es cuando debería tentar al destino.

19/08/2004 14:53:56

… Bueno, pues es evidente que aquí se habla de un comienzo.

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-segunda parte-

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Continúo donde lo abandoné…

Nora y yo en la mañana del viernes día 03 de septiembre en aquella cafetería y es cuando entra ‘el fotógrafo’ y algo en mí se anima. No lo puedeo evitar, me gustan los hombres aunque no en general… La norma es que en seguida me disgusten y entonces es cuando surgen las excepciones. Así que dejo que transcurran unos minutos y me disculpo con Nora por tener que interrumpirla y me levanto para ir al baño. ¡Mala suerte!. Buscaba encontrarme con sus ojos pero ahora está de espaldas en la barra y no puede verme y ”sus amigos” (quienes sean: una chica rubia, joven como él y un individuo de mediana edad, trajeado) conversan al otro lado del bar. Han elegido una mesa que más que mesa se asemeja a una repisa y permanecen de pie. Yo cruzo la distancia que me separa de los aseos con paso firme. Me desagrada la mujer morena. Creo que es la dueña. Se la ve observante como una garrapata, anquilosada en la otra esquina y demasiado pendiente del movimiento de todos nosotros, los clientes como si calculara dónde y en quién late la sangre más caliente para saltar sobre su arteria … aunque es sólo una percepción errática . Ni siquiera he querido coincidir con sus ojos esta mañana porque quien nos atiende es el camarero calvo y uniformado
El negocio será un fracaso. No me cabe la menor duda cuando entro al baño. El reposa-toallas está oxidado y la grifería opaca por la cal del agua. Sólo se han molestado en hacerle una limpieza de cara muy rudimentaria.

Ni siquiera me bajo los pantalones. Me limito a meter los dedos entre el pelo y agitarlos para consumir unos segundos y darle vida a unos rizos que se han quedado desolados ante la humedad. Llueve y no llueve. Es uno de esos días en que el tiempo no se aclara y cuando salgo por la puerta me doy cuenta de que me he olvidado del agua de la cisterna, de que la mujer morena no habrá oído el ruido y es posible que entonces entre al baño para ver que he estado haciendo en él y me imagino que alguien antes de mí puede haberlo mal utilizado y me dan tentaciones de darme la vuelta y comprobar su estado pero no lo hago y él, el fotografo del periódico, ahora sí está de frente a mi paso pero no me mira, porque solamente tiene ojos para la chica rubia y su jefe; porque me ha parecido que el del traje es el jefe de ambos y puede que ellos sean hasta novios, y eso claro, explicaría los últimos cambios, y hasta puede, pienso, que él se haya enamorado y me decepciono. ¿Dónde le vi por última vez?. ¡Ah sí!, a primeros de agosto. Vino a tomar fotos del torneo e incluso me pareció que tomaba una mía. Cambió de objetivo, se giró un segundo y me apuntó con él y luego sin querer encararme lo recogió todo y se fue tan silencioso como había llegado. Allí mismo fue donde le conocí el año pasado y desde entonces durante todo el invierno y toda la primavera no había dejado de mirarme con una intensidad devastadora y extraña para alguien tan joven pero es sólo ahora que ya no me mira cuando yo me arrepiento de no haberle dado pie ni a un saludo, y en esas condiciones , es evidente que tampoco puedo preguntarle la razón por la que me retrató.

Me siento y mi amiga continúa hablándome. El servilletero luce tan opaco y oxidado como los ornamentos del baño pero aún así me sirve a los fines y cuando lo muevo en la dirección correcta me hace de espejo. El tipo de traje lleva la voz cantante y les explica a ellos no sé que cosa con un tono de voz alto. Y a mí que me importa, lo que me interesa es contar las veces que él joven se da la vuelta en nuestra dirección y mira hacia mi espalda mientras yo hago que escucho a mi amiga, y me ha parecido que nuestras miradas se cruzan al menos tres veces en el reflejo opaco del metal.

– ¿Tú me lo notas? -le pregunto entonces a Nora
– ¿El qué? – me contesta a su vez ella a mí, desorientada
– Que estoy observando a alguien.
– No, en absoluto. ¿Alguien de la calle?. ¿Quién es?
– No, no es alguien de la calle

Pero ella no cae. Tarda en caer.

– ¿A quién ves tú aquí dentro?.
– No sé… a una mujer morena. También hay un grupo de tres personas al fondo que han entrado hace un buen rato.
– ¿Y de ese grupo no te llama la atención nadie?
– Es que no sé qué quieres que mire.
– Al joven moreno que parece de raza gitana
– No creo que lo sea. Pero sí, tiene un algo… ¿Le conoces?
– Vive cerca de mí. Tuviste que leerlo porque lo escribí cuando tú aún podías leerme. ¿Te acuerdas que una vez, cuando salía de casa, un hombre tomó un martillo y comenzó a golpear el maletero de su coche y yo tuve la sensación de que era su manera de decirme que era capaz de comprender mi naturaleza violenta porque los dos la compartíamos?
– ¡Qué extraño!. ¿Eso hizo?.
– Sí, ¿lo recuerdas?.
– Sí, me acuerdo aunque aquello no lo entendí.

Pero eso yo ya lo sabía. Era tan difícil… y cuando se van él, desde la calle, con una de esas miradas indirectas que lo abarcan todo entonces si me mira y confirma que a mí no parece haberme molestado lo de aquella fotografía y yo sé que la próxima vez que nos veamos seguramente haré porque exista ese primer saludo. Y a partir de ese punto puede que quepan las sonrisas, y más tarde quizá haya lugar hasta para mis preguntas.

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– Tercera parte –

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La sensación de comodidad artificial se me escapa en la siguiente bocanada de aire y emprende una vida propia tras los pasos de la espalda del fotógrafo. El trío cruza la carretera no sin antes mirar a un lado y a otro (aunque la calle sea de circulación unidireccional) y yo les sigo con la vista. Seguro que regresan a la redacción. Y mi amiga continúa con su parloteo. Ella no diferencia el antes y el después de esa marcha porque para ella es una despedida carente de significado, irrelevante, ninguna bocanada de aire la ha abandonado a su suerte pero a mí la atmósfera del local y su charla entonces se me hacen insoportables y me comprimen. Quiero que nos levantemos en busca de la vida y Vivir, es lo único que me apetece. Y es en ese instante cuando A, la presidenta de la asociación y S, su secretaria pasan por delante de la cafetería. Es lógico, ya estamos en septiembre y se han terminado sus vacaciones. El despacho queda situado muy cerca de dónde nos encontramos. Susana y yo coincidimos los ojos pero no nos saludamos. Ha habido suerte. Si hubiera sido A. no sé qué habría sucedido pero lo que menos me apetece es darle opción a pensar y esperar a que decidan darse la vuelta… así que le digo a Nora: ‘Tenemos que irnos pero vamos a cruzar de acera y no mires hacia abajo bajo ningún concepto’. Todo es fulminante y ella ya se ha acostumbrado a no hacerme preguntas. Confía en mí y no duda de que tras mis incomprensibles reacciones siempre albergo algún motivo que de seguro desvelaré.

– ¿Qué ocurre? – me dice cuando pasamos por delante de edificio que alberga el periódico donde trabaja el fotógrafo.

– Nada, que he visto a la presidenta de ‘La A…..’ y no me apetece esta mañana en lo más mínimo emprender una discusión; aunque también tengo la sensación de que ella procurará no pedirme demasiadas explicaciones.

– Pero algún día tendréis que hablar de lo sucedido…

– ¿En serio crees que la presidenta de SO. iba a consentir que yo cuente mi versión de los hechos?. No, eso no le interesa y ellas no están en disposición de indisponerse con ella, y menos por alguien como yo, que no va a plegarse al sistema.

– ¿Y dónde vamos? -dice

– ¿A Zara a echar un vistazo? -le sugiero

Y es divertido porque siempre nos sucede lo mismo. Ella toma una prenda y me dice: ‘Esto quedaría genial con unos pantalones negros’. Y yo, positiva, le contesto: ‘Pues anímate y pruébatelo mujer’. Y luego me voy al extremo contrario de lo que me ha enseñado y le digo: ‘Me encanta’ y ella más positiva aún me dice: ‘Sí, es tu estilo. Seguro que te tiene que quedar bien’. Y yo me empiezo a reír de su cara, de la poca confianza que muestra en que algún día pueda gustarnos lo mismo y entonces le digo: ‘Es alucinante pero es que no podemos ser más distintas’. En cuestión de gustos nunca nos ponemos de acuerdo en nada, nunca, nunca, nunca; menos para dos cosas: su guardapolvos negro que le iría de muerte al vestido italiano que ella me ayudó a elegir en diciembre y que desde luego no me ha ofrecido y el padre de Laura, al que bajo ningún concepto pienso prestarle.

– ¿Y ahora dónde?. -dice

– ¿A tomarnos un vino? -le sugiero

– Pero… ¿estás loca?. ¿Cómo vamos a ponernos a beber a estas horas? – contesta

– ¿Y por qué no?. Estás de vacaciones. Debería notarse en algo.

Y decidimos ir hasta R……. pero antes nos detenemos delante de la tienda de ventanas y persianas cuando yo le digo: ‘Párate aquí y dime lo que sea’. Y ella empieza a señalar con el dedo a la ventana del escaparate y comienza a hablarme de sus futuros planes de instalar algo que se llama ‘velur’ o palabreja semejante y que no tengo ni la más remota idea de lo que es. Y las dos parecemos muy interesadas en su explicación y yo la emulo y también señalo y ni por un momento miro al tipo que me imagino se encuentra a un par de metros tras la cristalera y sentado frente a su mesa y cuando ya llevamos dos o tres minutos allí detenidas e interesadísimas en la ventana del expositor le digo que podemos irnos y según andamos dos metros le pregunto: ‘¿Y qué te ha parecido?’. Y ella me dice: ‘¿El qué?’. Y yo le contesto incrédula: ‘¿Cómo que el qué?. Pues él, el vendedor de ventanas. Es imposible que no le hayas visto si es guapísimo’. Y ella me dice que no, que no le ha mirado, que se limitó a hacer lo que yo le pedí y que no sabía que tenía que mirar nada en concreto’. Y entonces yo le digo que lo suyo es increíble, que le enseño a todos los hombres que me gustan y que no le gusta ninguno, claro, menos Olivares y que es una mierda que tenga que gustarle el único que a mí me importa de verdad. Y ella protesta y se queja e intenta defenderse pero allí estamos las dos dobladas por la risa y riendo a carcajadas en el centro neurálgico de nuestra pequeña ciudad; seguro que ante los ojos atónitos de unos viandantes que no entienden que hacen esas dos locas en mitad de la calle muriéndose de la risa. Así que ninguna hemos mirado al interior de la tienda de ventanas y ella entonces se acuerda de cuando hace años yo le decía lo mismo y las dos nos deteníamos allí y él me miraba y a veces se sonreía y yo le miraba y nunca le sonreía hasta que un día le saludé y luego él siempre me miraba y se sonreía y yo a veces sí y a veces no, y el día continúa sin aclararse y triste pero a nosotras ya no nos importa ni en lo más mínimo la incertidumbre del día porque lucimos un espléndido humor.

Llegamos al ayuntamiento y la plaza está preñada de gentes y palomas y las terrazas de los bares concurridas por profesores y madres, y es que aún no ha comenzado el curso escolar. Y descendemos por R….. mientras yo voy valorando la posibilidad de enfrentarme a Enate después de lo que le hice y recuerdo lo bueno que era follar con él pero también, inevitablemente, lo absurdo que fue que consintiera que todos sus clientes y amigos y empleados decidieran por él lo que sería de nosotros y sobre todo me acuerdo de su madre… y más que de ninguna otra cosa me acuerdo de su miedo y de su hipocresía y es cuando veo venir a Celso, el de la librería-imprenta A….., y me dice que acaba de llamarme porque ya ha llegado el libro que le encargué, ‘La identidad’ y le sugiero a Nora que nos demos la vuelta, porque ya no me apetece seguir descendiendo por una calle que me trae recuerdos tan tristes como el día cuando yo lo único que quiero es reír.

Así que G…., ‘El Entrecaminos’. ¿Tenéis ‘Gran Feudo’?. Es el vino al que me acostumbró Enate. No. Bueno, entonces dos canei. Nora ha ido al baño. Luego lo hago yo. Y cuando regreso me fijo en el individuo que está sentado a la mesa de al lado. Nosotras estamos en la barra y él con dos mujeres. Y le debo haber encontrado atractivo porque otra vez me animo y él también me mira y eleva el tono. Y ellas se ríen con lo que les cuenta. Y nosotras también nos reímos. Y yo le hablo a mi amiga de la conversación que he mantenido con la actriz de teatro en el restaurante chino y sobre Burkina Faso y Togo y los niños en la calle y lo mucho que a mí me está comenzando a apetecer involucrarme en ese tipo de trabajo y nosotras casi nos estamos terminando el vino cuando yo siento la necesidad de girar la cabeza y mirarle y él me mira y los dos nos miramos a los ojos durante un segundo interminable y en el que a mí lo que me apetece es que él se levante y se nos una, y que riamos los tres juntos y se lo digo, se lo digo con los ojos. Y él pone cara de circunstancias porque parece que ha escuchado lo que le he dicho: ‘Tengo un hambre voraz’. Y me contesta arrugando la frente: ‘y qué más quisiera yo pero ahora no puedo’. Y entonces a una de ellas le ha entrado mucha prisa y quiere irse y nosotras que pensábamos tomarnos un segundo vino, ya no lo hacemos porque ellos inician el movimiento y él cuando pasa por nuestro lado nos dice ‘hola’, en vez de despedirse pero yo no le contesto aunque si me despido del camarero y salimos detrás de ellos y le sugiero a Nora para que él pueda oírlo que vayamos hasta ‘El sámara’… y yo me doy cuenta perfectamente de lo que me ocurre, de que el sueño de mi eterno e incondicional amor por Olivares se está resquebrajando y de que las utopías comienzan a provocarme alergia y cómo no, un profundo hastío. Y sobre todo experimento cansancio, el cansancio más agotador que he experimentado nunca, el cansancio de predicar en el desierto de la felicidad y de hablar con las rocas y para las rocas, y sobre las rocas, yo sola bajo un sol de justicia y no tener con quién, porque todos los que me rodean son sólo ‘espectros’, como les llama Rachel; ‘espectros’ que sólo me escuchan y jamás responden porque su miedo no se lo permite. El mismo miedo que les atenaza y les amordaza la boca y los inmoviliza. Y por eso yo puedo golpearlos y amenazarlos y hasta escupirles con la más absoluta impunidad y por eso me lo permiten: porque son las víctimas de su miedo y sólo saben ya comportarse como víctimas.

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– Y cuarta parte –

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– Anda sí -dijo ella-. vamos al de tu amigo…

– Oye que no es mi amigo, que es un viejo poeta al que nunca llegué a conocer.

Y entramos en ‘El samara’

Y dos minutos después de pedido el segundo Canei de la mañana cruzó por la puerta aquel tipo, un hombre con una fisonomía muy similar a la de P. O, el urbanista… y me miró con esa forma de ver fija y directa con la algunos hombres hombres miran a los ojos de una mujer desconocida a la que encuentran atractiva y algún tipo de receptividad debió percibir en mí porque con inmediatez se alegró. Sólo que tal como Nora y yo estábamos situadas en la barra el único lugar libre era una mesa en forma de barril que había justo detrás de mi espalda. Y entonces fue mi amiga la que comenzó a animarse y yo deduje que a él un poco le daba igual quién fuera la mujer que tuviera sentada en frente en aquel instante y me alegré por ella, por verla crepitar como a las chispas de una hoguera y seguímos tomando sorbos y yo me puse a contarle lo de la delirante conversación que había mantenido el día anterior con un antiguo miembro de ‘Los S’…

– ¿Cómo estas?
Juana dice: Pues no del mejor humor
– te añadi antes de ayer creo… me llamo la atencion una frase enigmatica que ponias
Juana dice: Pues ni idea, cómo aquí un hombre está contándome … resulta que me he matriculado en un sitio llamado amores de barra y soy la doce de no sé que top
– y eso que es?
Juana dice: Pues a mí me lo preguntas… ¿no te digo?, ni idea… y ahora mi frase enigmática, ¿cuál es?
– alguien que habia marchado…
Juana dice: ah sí. Eso lo reconozco
– pues me llamo la atencion y luego tu foto medio en penumbra
Juana dice: Esta no soy yo. Es una porción de una amiga
– no me refiero a lo que pones aquí, que en realidad no se que es…
Juana dice: ah ya, al contraluz de la ventana de la habitación de mi hermano, y esto es el interior de un pub. Hay una cerveza muy buena


– pues no distingo nada
Juana dice: Al fondo se ve un chico…un chico…, pues eso un chico que está muy bien. Es que no sé como definirlo
– pero tu la ves en tamaño grande no?
Juana dice: Claro, yo sí, la saqué yo. Bueno, pues usted me dirá…
– Si me la mandas podré verlo
Juana dice: No, no. No es necesario. Podría en todo caso decirle el nombre del pub, que le renta más pero prefiero no hacerlo


– como quieras
Juana dice: La cerveza si que se la recomiendo. Grimberguer tostada (como se escriba). Yo sólo la bebo
– a mi me engorda
Juana dice: A mí no porque como me cuido y además la bebo una vez al mes
– yo tambien me cuido..que crees?… lo que pasa que la levadura de cerveza..no la metabolizo
Juana dice: Una vez me dio por tomarla para el pelo. Me infló… parecía una muñeca rusa
– a mi me pasa lo mismo… probe en polvo,en pastillas etc y nada
Juana dice: Pero usted es mayor que yo. Y para atraerme tendría que ser un ser muy especial… ¿se lo considera usted?
– vamos a ver… me suena extraño el usted
Juana dice: A mí me encanta
– asi que si no te importa…
Juana dice: a veces me sale
– bueno..pues sigue
 Juana dice: Es que creo que tiene edad para que le trate de usted. ¿Me equivoco?


– como quieras
Juana dice: No es como quiera… Es como más me aproxime a la realidad
– 56
Juana dice: Si el usted es muy apropiado


– ok
Juana dice: Me saca usted 20 años
– y yo te puedo tutear?
Juana dice: Claro, todavía soy joven
– estupendo. y tu te consideras un ser especial?
Juana dice: No, en absoluto
– menos mal… ya me habias asustado
Juana dice: Me considero una personita más bien tirando a rara


– eso ya me gusta más
Juana dice: soy muy borde, no soy tan rara. Pero hablábamos de atracción y si el físico falla pues algo especial tendrá que existir porque si no es perder el tiempo
– el quimico puede funcionar
Juana dice: y eso a mí me molesta
Juana dice: No. El químico yo lo tengo aprobado con la vista
– ya sabes que es todo quimica… hasta el amor
Juana dice: Discrepo
– o la atraccion… pues te explicare la teoria quimica de la atraccion
Juana dice: Creo que la conozco
– y?
Juana dice: Pues discrepo. Yo soy mucho más básica… funciono con sentimientos
– y que provoca esos sentimientos?
Juana dice: Ya nada va a provocarlos… Por eso ahora me quedan los sentidos… y esos saben que les gusta alguien en cuanto le ven. ¿Ve como soy una borde?
no me lo parece… me parece mas bien que has sufrido un desengaño
Juana dice: Tengo sentimientos por alguien eso es todo lo que importa


entonces no digas que solo te quedan los sentidos
Juana dice: Pero es que los sentimientos los tengo adjudicados… así que
– eso ya me gusta más… afortunado el que los tenga asignados
Juana dice: Bueno, él a estas alturas seguro que está convencido de que soy un ser intratable porque yo no dije que los anduviera exponiendo al sol
– nunca puedes estar segura de lo que piensa otra persona…
Juana dice: Pues no, mire, eso es terrible y cierto
– quizas en estos momentos esté acordándose de ti
Juana dice: quizás pero de qué me sirve… Hablemos de usted


– quieres saber si soy un ser especial?
Juana dice: Bueno, especiales serían los extraterrestres… los humanos somos peculiares o no… usted se distingue por algo?


– por tener una gran paciencia… por…
Juana dice: Bueno, eso está muy bien pero sólo le ayuda a uno
– una gran constancia y valorar siempre a las personas… no despreciar a ninguna
Juana dice: ¿Y entonces si es tan chollo por qué está solo?
– quien te ha dicho que estoy solo?
Juana dice: No me lo ha dicho nadie, lo he preguntado
– ah… no estoy solo… tengo mis amigos /as … pero no estoy enamorado… esa es otra historia
Juana dice: ¿Ha sido usted cantante?


– si. por que lo dices?
Juana dice: ¿Ha estado usted en chacarita?
– no, no conozco argentina; solo costa rica,panama,y usa
Juana dice: Se parece mucho a alguien que una vez me dijo que había sido cantante pero éste hombre había estado frente a la tumba de Gardel
pues no soy yo y el tango no es mi ritmo favorito… me gusta mas la salsa.el bolero etc
Juana dice: ¿Y tiene usted un libro de letras de boleros?
– pues si
Juana dice: Pues va a ser que es la misma persona y me mintió


– no creo, tu y yo no hablamos nunca
Juana dice: Usted y yo hemos podido hablar… No sé da cuenta de que no ha visto mi cara aún
– pero te estoy leyendo… y tu estilo agresivo no lo hubiese olvidado
Juana dice: En la realidad no se me nota la mordacidad al principio


– pues hoy estas muy muy mordaz
Juana dice: No, no, en absoluto. Más bien estoy agradable. Ayer fue otra cosa…


– joder… pues que sera cuando lo estes… para echar a correr
Juana dice: Pues desagradable, muy desagradable
– no lo dudo
Juana dice: Por eso valoro tanto la atracción. Te inclina favorablemente
– y te cambia el caracter?
Juana dice: Mi carácter es muy bueno. Todo el mundo que me deja en paz lo sabe
– vaya,…..quien lo diria
Juana dice: Observo que a usted tampoco le gusto demasiado
– no me gusta la gente agresiva… yo soy bastante pacifico
Juana dice: Hay una teoría, dice que buscamos aquello que nosotros no somos… por ejemplo yo: soy muy emocional y siempre me enamoro de los contenidos
– vaya…. mira… mi teoria es que uno se siente atraido por aquello que le provoca una sensacion de dulzura y de tranquilida d y calma
Juana dice: Claro, quizás por eso usted no está enamorado: no sabe dar con ello
– quizas pero seguire buscando…. aunque quizas tenga que estar mas atento…
Juana dice: Y dígame… qué cantaba


– oiste hablar de los s….?
Juana dice:

– soy uno de los fundadores
Juana dice: Cantaban aquello de … ey, ey, ey, mira a esa chica, la de vaqueros ajustados… Me encantaba
– eramos 4 estudiantes, luego al entrar en la universidad dos lo dejamos y se unieron otros
Juana dice: Y fue positivo cambiar la música por una carrera de … ingeniero de minas…
quimicas, por eso te hblaba de la importancia de ciertas moleculas quimicas que segregamos
Juana dice: Yo nunca he experimentado un amor por las feniletilaminas que tiene el chocolate
– y que percibimos
Juana dice: aunque conozco gente que al importarlas se siente bien
– claro
Juana dice: Pero yo no
– y las endorfinas?
Juana dice: Yo soy una adicta a las que se producen en mi interior
– pues esas las segregas tu
Juana dice: Sí, pero no las exporto
– tu exportas como todo el mundo ciertas moleculas organicas que se evaporan a temperatura ambiente y que otras personas captan y pueden producirle una cierta excitacion
Juana dice: Me parece muy bien pero que se abstengan de hacerme proposiciones deshonestas y así no me tengo que enfadar
– de atraccion o rechazo…. te las hacen a menudoi?
Juana dice: Ya le dije que parezco una chica simpática y dulce y buena, y cariñosa. Además ando sentada por los bancos… leyendo tan tranquila y lo que menos se me nota es que soy así de agresiva
– normal
Juana dice: Ayer amenacé a un tipo con la policia
– jolin, tan grave fue?
Juana dice: Hace meses intentó hacer que aceptase un regalo por mediación de un niño y a pesar de lo mucho que me enfadé … el elemento no cesó. Hasta ayer. Es horrible despertar atracción en alguien que a ti no te la produce. Es injusto y conflictivo. También me ha sucedido al revés y también me costó aceptar el no pero aprendí
– tiene el sentido del olfato atrofiado… no capto tus moleculas organicas
Juana dice: No son nada del otro mundo. Además ahora me ha dado por utilizar una colonia para niñas. Pero me gusta, me gusta mucho
– sera por eso?
Juana dice: ¿Por eso el qué?
– que el tipo se equivocó… por lo de la colonia
Juana dice: No, imposible. De aquella usaba perfume, mi perfume


– ah, entonces es que era torpe
Juana dice: Creo que se obsesionó. Supongo que es poético ver a una mujer todo un otoño y un invierno leyendo bajo los ciruelos en flor , y sentada en un banco de un parquecillo
– pues si..la imagen es muy poetica
Juana dice: ¿Sabe?… a principios de febrero hubo una lluvia de flores. ¿Recuerda aquellos días tan cálidos?. Una niña dijo: ‘Esta nevando’. Y era el viento que agitaba los árboles y las flores caían


– no me acuerdo muy bien pero la frase de la niña es muy buena
Juana dice: Sí, hubo días de sol y casi se podía estar en las salinas. Cuando la dijo yo pensé que se había vuelto ”loca” pero cuando empecé a caminar y las flores se me quedaban enredadas en el pelo me pareció precioso. Este individuo estaba allí. También vivió aquel momento y su memoria lo registró equivocadamente
– mala suerte
Juana dice: Sí, sobre todo para mí que he tenido que soportar sus miradas durante meses
– a veces los sentidos nos engañan
Juana dice: pero el olfato no
creo que no… hay ciertos olores que no soporto y aunque el fisico sea estupendo… lo quimico me puede
Juana dice: Las hembras de lemúr primero dejan acercarse al macho por su aspecto físico pero lo segundo que hacen es olerle y lo tercero si no les gusta es zumbarle… como yo
– ese simil me encanta
Juana dice: Hace tiempo que lo utilizo. Muchos años. ¿No lo conocía?. Los documentales de la dos eran estupendos
– no
Juana dice: Pues sí, en la selva malgache hay de todo
– vi muchos documentales de ese tipo pero no recuerdo lo del olor, aunque confirma mi teoria
Juana dice: Pues a mí se me quedó grabado
– yo tambien me guio por el olor
Juana dice: No entendía porqué un tipo que conocí y que fue mi amante acabó causándome tanto asco
– no te gustaba su olor?
Juana dice: Me pasaba una cosa muy curiosa… a medida que transcurrían los días me olía cada vez más fuerte, a ZZ. Yo le preguntaba si utilizaba un champú para los piojos… (tenía una niña pequeña) y él insistía en que no… y aumentó hasta que estar con él me provocaba nauseas. Y era un buen tipo pero yo no queria estar allí. Estaba enamorada de otro (ese otro era  Enol)
– eso es duro
Juana dice: Sí… fue un gran error. Y el olfato me advertía. Luego tuve un amigo guapísimo pero un ejemplar de hombre fantástico y él estaba muy interesado en mí pero yo no soportaba su excitación sexual. Nada más estar unos minutos conmigo, emitía una sustancia que me enfermaba. Nunca le dejé que me tocara


– tu olfato es privilegiado
Juana dice: Y luego me enamoré de un olor. Hasta el punto de que podía olerle si había pasado por una calle, por un pasillo, si hacía horas que había estado en una habitación. Mi olfato … es un coñazo


– bueno… yo no diria tanto… te ayuda mucho
Juana dice: Voy a enseñarle algo curioso
– si todos los demas sentidos los tienes asi….
Juana dice:
http://112492.blogspot.
– conozco el libro, lo tengo
Juana dice: Me refiero a que esos comentarios sobre el olor (el tema lo sacó usted) los escribí yo hace unos días
– y conoces el libro de diane ackerman?. una historia natural de los sentidos
Juana dice: No, ni siquiera me suena
– pues anotalo, creo que te interesará
Juana dice: voy a echarle un vistazo

editorial anagrama… la ciudadana descontenta con su sociedad eres tu?
Juana dice: Pues sí. Es que pensaba terminar de escribir lo que me había pasado y repartirlo en plan de octavillas por ahí, entre los interesados pero ya no lo haré


– te gusta escribir?
Juana dice: Soy grafómana. Es mi peculiaridad
– te expresas bien
Juana dice: Bueno, es hasta lógico. Me expreso como pienso
– es decir que piensas….bien
Juana dice: No… lo correcto sería: pienso como todos y como tengo costumbre de transcribir mis pensamientos me expreso bien
– no creo que pienses como todos… es falsa modestia… creo que piensas mejor que la media
Juana dice: Yo puedo hacer cosas realmente estúpidas. No se engañe. Cuando uno va por el mundo entregado a sus sentidos… el cerebro sufre cortocircuitos, al menos el cortex
– bien…lo tendre en cuenta
Juana dice: ¿Para no entregarse a sus sentidos?
– pero yo no soy muy cerebral… me dejo llevar por mis sentimientos y aunque a veces el cerebro me dice una cosa
Juana dice: Eso no esta nada mal si sus sentimientos son calmos como ha declarado pero los míos son tumultuosos
…hago otra distinta… a veces soy un volcán
Juana dice: ¡Ay dios mío eso ha sonado como un do de pecho!
– pero tiene que haber un magma que provoque mi erupcion
Juana dice: La tierra sufre … qué sufre bueno lo que sufra y eso provoca los estallidos del volcán… la pasión está en uno, es uno quién se enciende o no
– pero la chispa…. la produce el choque de una nube con otra
Juana dice: pero las nubes forman todas parte del mismo cielo
– pero ya sabes que tienen carga distinta
Juana dice: Bueno eso puedo imaginármelo pero saberlo es otro asunto
– somos seres que estamos en el mismo mundo
Juana dice: ¿En avilá?
– pero no siempre dos nubes producen chispa… yo en o… tu en avilá?
Juana dice: Pero los S eran de Avilá
– noooooooooooooooo, de l…..
Juana dice: Ah, pues siempre había oído que sí
– no, fue en la f.. ahi naci yo
Juana dice: He estado alguna vez pero no lo recuerdo bien. Me gusta el olor del carbón
– las minas…ya estan casi todas cerradas pero el carbon tiene un alto contenido de carbono
Juana dice: como los diamantes, ¿no?


– y el carbono es uno de los elementos esenciales… exacto
Juana dice: Esenciales para qué, para que no haya muerte?
– para la vida
Juana dice: También el sodio
– carbono,hidrogeno,oxigeno,fosforo,azufre
Juana dice: ¿’La mina y el mar’ es de Vicente Diaz?
– no, es de jose leon delestal, un poeta y escritor de ciaño
Juana dice: El otro día estuve oyendo cantar a este tipo, a vicente Diaz y me gustó mucho
– luego la cantaron muchos… eres asturiana?
Juana dice: Sí, pero mi abuela dice que no se me nota. Es una recriminación
– lo digo por lo de marquinez
Juana dice: Yo sé que era una librería… sólo eso
– ah, y juana?, es tu nombre?
Juana dice: Lo que iba adelante… Librería juanitamarquinez… no
– entendido, cual es tu nombre?
Juana dice: ¿Cuál te gustaría que fuese?
– el tuyo
Juana dice: Vamos, has hablado conmigo, ¿cuánto?… una hora, dos… ¿Y no tienes ninguna preferencia?
– no
Juana dice: Pues Juana por ejemplo
– bien
Juana dice: Una de las pocas ilusiones que me quedan… es los nombres que aún me faltan por descubrir


– yo estuve enamorado de una juana maria
Juana dice: Pues nada, ahora estás hablando con una ‘Juana’ María
– vale, así te llamaré
Juana dice: Bueno, eres una persona agradable
– gracias
Juana dice: Hacía mucho que no me entretenía un rato con este trasto… normalmente no me quedo nunca
– es la primera cosa amable que me dices… a mi me ha pasado el tiempo sin enterarme y eso que suelo acostarme pronto
Juana dice: Aún es pronto… buenas noches
– buenas noches juana… espero verte de nuevo

– ¿No me digas que has regresado a ser ‘María’ otra vez? – me pregunta mi amiga mientras sonríe y no le quita ojo al hombre que tiene en frente suya.
– Eso parece… – le contesto sintiéndome contenta por ella
Y esa inocente pregunta suya engloba un espectro de complicidades tan amplio que nadie podría imaginarse que ella y yo estamos refiriéndonos a la primera vez que utilicé ese nombre para llamar por teléfono al hombre que luego se convertiría en su amante. Quería demostrarle que era posible brindarle a una amiga la ayuda que yo no tuve o que tal vez tuve y no supe aprovechar. No lo sé… y era inevitable, era inevitable recordar a Montse, mi vecina del segundo y aquella llamada que ella hizo por mí justo hacía 18 años ese día o quizá el siguiente, o el posterior, la mitad de mi edad. Montse logró que yo tuviera aquella cita con el hombre del que me había enamorado y yo muchos años más tarde logré que Nora tuviera su cita con el padre de Alberto porque creía haberse enamorado de él. Entonces se me ocurrió. Antes ni se me había pasado por la cabeza y en un impulso busqué un número en la agenda del teléfono móvil e hice la llamada y se lo tendí a ella sin decirle más que: ‘Toma, habla tú con él’. Y ella puso los ojos en blanco y gesticulaba un ‘y qué le digo’, pero había una voz que le estaba contestando al otro lado y yo no le di ni opción a pensar… así que le dijo lo primero que se le ocurrió, que no sabía quién era él y que se había encontrado esa mañana su número en una llamada perdida. Una estupenda improvisación y yo presentía que por fin había logrado agarrar de la mano a aquella alocada y tierna joven que fui, e iba a tirar de ella y a guiarla hasta el mismísimo ‘horizonte de sucesos’… Sería por los dos Canei.
– ¡Ah!. Te voy a matar. ¿Cómo me haces esto? – dijo ‘en las nubes’. Me gusta llamarla así, me he acostumbrado, más que por su nombre. Me parece entrañable. Mi entrañable ‘en las nubes’, tan predecible…
– No te hago nada. Sólo hiciste una llamada por mí.
– ¿Y quién era?, ¿el conductor de autobús?… porque entonces no me extraña que te acostases con él, pero qué voz…
– No. Era Enol
– ¿Enol? – y ahora el tono era histriónico. ¿Y por qué motivo quieres ponerte ahora en contacto con él?.
– Porque ya no estoy atrapada por Guernika y porque sé que ha llegado nuestro momento.
– Pero si él es el pasado. Yo creía que hasta le habías olvidado…
– No, nunca le olvidé pero cuando por fín yo le interesé a él, ya había conocido a Guernika y Guernika ocupaba todo el espacio de mi vida. Ahora sé que he madurado lo bastante…
– ¿Pero y Olivares?.
– ¡Ah, Olivares!. A Olivares no te lo creas pero me costó besarle aquella primera vez; aún se me iba la cabeza hacia Guernika… Olivares se embarcará en una relación con esa mujer; sólo porque cree que a ella puede manejarla, lo mismo que hizo con Luisa hace cuatro años, y yo esta vez ya sé que no voy a esperar por él porque no tengo ninguna intención de repetir el pasado. Y además está laura…siempre lo estará.
– Sí y lo mejor que hiciste fue separar las dos cosas desde el principio. ¿Pero y el teléfono?, ¿de dónde lo sacaste?
– Me lo dio él hace seis o siete años, y lo he conservado pensando en que llegaría un día en que querría utilizarlo.
– ¿Y se te ocurre llamarle hoy?.
Entonces el individuo de pelo blanco pasó muy cerca de nosotras para irse, casi rozándonos y yo le vi desaparecer por la puerta.
– ¡Eh!, qué tal con él. ¿Te ha gustado?. -le pregunto a Nora
– Pues sí, tenía una sonrisa muy bonita.
– ¿Así que te sonrió?
– No. A mí no, a una mujer que le preguntó si el periódico le pertenecía. No levantó los ojos ni una sola vez de las letras pero me parecía que todo lo que hacía era escucharnos.
– Probablemente … -dije yo con un deje de pacata vanidad rezumando por los labios

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