LA COMETA

septiembre 28, 2004

“Cuando no puedes escapar, aprendes a llorar riendo”. Ramón Sampedro

niña que volará cometa

Me acuesto muy tarde pero él me despierta pronto y me lo pienso mucho. ¿Vamos a ir? -acaba de preguntarme. Sí, le digo y ha vuelto a entrarle la risa. No sé si no ha podido o no ha querido evitarlo: ¿Por qué te ríes? – le interrogo. ¿Qué es lo que te hace tanta gracia?. Nada – me contesta-. Que es lo mismo que volver a los viejos tiempos. Tengo ganas -añade. Así que Enol tenía razón. Yo no pienso saludar a nadie -le informo. Yo tampoco, a no ser a un individuo que trabaja conmigo -me contesta. Pues empezamos bien, dije en un aparte.

No lo haré, no iré con él, y llamo a Nora. ¿Tú por fin qué quieres hacer? Yo y Yago ya estamos preparados. Sólo falta Tara. Nosotras habíamos quedado la noche anterior pero luego comencé a dudar porque lo de las fotos me apetecía mucho hacerlo y que él fuera a conocerla lo primero por foto, y si nos acercábamos las dos a la playa, era muy probable que Enol se decidiese a abandonar el juego, aunque fuera unos minutos, para saludarnos y presentarse, y eso era lo que yo no quería que sucediera…

Así que fui hasta la habitación y le dije a él que me lo había pensado mejor y que me iba a pasar la mañana con mi amiga y sus hijos. ¿Y nosotros? ¿Nosotros? Repetí sin comprender, como si me costara reconocer la sensación y me detuve en el punto de contestarle que nosotros como conjunto no existimos… Sí, que nosotros ¿cuándo iremos a jugar esas palas? Llevas más de un año dándome largas. No lo sé, cualquier día pero hoy no… ahora no, hasta que no me sienta segura no. Y creo que el silencio sonó sólo a puntos suspensivos.

Tus ventanas abiertas en domingo. Quedé con Nora allí, bajo ellas, en la esquina del Cantú. Y pensé en una cometa. ¿Recuerdas aquel día que te escribí que había un padre con una niña volando una en la playa y yo entonces me acordé de ti y de Laura, de vuestro amor? Todavía era domingo. Uno de los últimos en que fui, y he recordado precisamente por qué dejé de ir, para evitar ver a Enol.

Sentía una presión creciente bajo sus pasos… me daba miedo no poder detenerle… y hasta que no me besó no descubrí que no quería detenerle. Y entre beso y beso ha ocurrido la mitad de mi vida, y me pregunto cuánto tendrá que suceder para que entre aquellos besos nuestros y los besos de aquellos que seremos, exista eso, sólo una mera fecha cronológica y cumplida, un trámite penoso y pasajero. Ya ves, yo como Brezo Varela, tengo amores como catarros mal curados, ya te lo dije, ¿cuántas veces te lo dije?

Y por fin llega Nora disculpándose. El retraso ha sido por culpa de Sandra. Primero no quería ir, luego sí pero estaba en el sofá tirada y sin intención alguna de moverse… sólo para desquiciarla. ‘No te lo tomes así Nora’ pero ya ni yo le hablé a Tara de lo de la cometa. Sonaba Manolo García y a mí no me gusta. ¿Quieres otra cosa? ¿Por qué no pones la Banda Sonora de Mar adentro?. La tienes ahí, en la guantera de tu lado…Mar adentro, mar adentro
y en la ingravidez del fondo
dónde se cumplen los sueños
se juntan dos voluntades
para cumplir un deseo…

… y en una metamorfosis
mi cuerpo no es ya mi cuerpo
El abrazo más pueril
y el más puro de los besos
hasta vernos reducidos en un único deseo
Tu mirada y mi mirada
como un eco repitiendo sin palabras
mar adentro, mar adentro
hasta el más allá del todo
por la sangre y por los huesos
pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto
para seguir con mi boca enredada en tus cabellos

Pasa hasta la última, dijo Nora y comenzó a sonar ‘Nessum Dorma’ de Turandot, y bajo esas notas fue como llegamos a la playa. ¿Conoces la historia del beso de esa ópera que es como un cuento chino? Un beso sólo para romper el maleficio de una princesa gélida que buscaba un nombre.

Y mientras ella le calzaba a Yago las chanclas me asomé a la arena identificándole a pesar de la distancia por su arrogancia, y puede que fuera ese talante suyo lo que más me llamó la atención de él cuando le conocí. Y me gustó su discreción, no evidenciaba nada, aunque quiero suponer que miró hacia mí porque estaba pendiente. Y qué distintas habrían sido las cosas si nos hubiéramos visto el domingo de hace quince días… Yo entonces habría echado a correr hacia él sintiéndome encantada de abrazarle abiertamente delante del mundo entero. Pero nuestro encuentro real lo había demudado todo de sentido, ropas y cabellos revueltos, al menos para mí y el morbo se conjugaba entre nosotros como una mar océana de aguas procelosas. Tú ya sabes a qué me refiero. ¿O no te dije a ti después de aquel primer café que prefería que hiciésemos como si no nos conociéramos?. Te propuse que ni nos saludáramos y tú, extrañado, dijiste con labios que se te habían engordado: ‘Más furtivo’. Entonces tenías 42 años y sólo eras otro profesional que se había quedado en el paro.

28/09/2004. tema: Diario. #

One Response to “LA COMETA”

  1. lasalamandra Says:

    hermes:
    Sospecho que la película “Mar Adentro”, es demasiado desgarrante para verla, no lo haré, como hice con “La Pasión de Cristo” que tampoco ví.

    Te deseo suerte en esta nueva etapa (y no me refiero al blog)

    Sobre la foto que ilustra el blog: Fíjate en lo que cuelga de los cables, hay algo parecido a una cámara fotográfica, ¿Lo es?
    28/09/2004 17:22:59

    manuel h:
    Hermes (con permiso de la dueña del lugar): No es desgarrante en absoluto.
    Cualquier comparación de Mar Adentro con el bodrio de Gibson es… es… ¡no se puede!
    28/09/2004 21:01:26

    Clara (tan de mañana que si miente no es por oscuridad)::
    Estoy con Manuel, Hermes. A mí tampoco me resultó desgarrante. Me gustó esa frase sobre la risa, creo que es importante, me gustó la interpretación de todos los personajes, la fotografía, y sobre todo la luz…. esa luz mortecina que se colaba por la ventana y los vuelos, y la música, y Barden y Julia, mucho, Julia mucho… esa poesía… los besos. Y si lloré fue por mis propios motivos, no porque la emoción me embargase, y eso no quiero decir que no fuera emocionante… un poco la culpa la tuvo aquella conversación, la que no llegué a escribir… el diálogo con el hombre de Caracas. Pero a Nora… Nora se la paso toda llorando. Yo soy mucho más crítica. Pensaba en que me gustaría enamorar a un hombre así, de esa manera, en que él se enamoró de la abogada; más que de otras. Algo está cambiando.
    29/09/2004 07:22:59

    Clara (3):
    Sí Hermes, parece una cámara. En realidad me recordó a una imagen de la realidad. En mi parque hace meses que una cámara cuelga de las ramas de un árbol… sólo que es una cámara infantil de color verde. Ya sabes, de las que se venden en las ferias…

    Besos
    29/09/2004 07:25:46

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