EL PALIDECER

octubre 7, 2004

– x – El médico

 

noah gordon

Enol está leyendo algo que creo recordar Nora leyó hace algunos años. Y hará no muchos minutos (ahora son las diez y media) me dice que se va a la cama porque ‘El médico’ de Noah Gordon le espera y también me dice que este libro le ha enganchado el alma. ¡Qué envidia! Yo no me estaba mostrando muy comunicativa así que lo agredecí. Había abierto y cerrado la pantalla del ordenador un montón de veces durante la última media hora. Quería saludarlo y no quería siquiera. La regla me ha venido esta tarde y aún sigo conectada en el portátil a pesar de que no tengo excusa: mi hermano arregló el otro. Llevábamos unos diez meses sin hablarnos, el día de reyes haría el año… pero él buscó la manera de comprometerme y como después de todo es mi hermano, me dejé corchar… Se presentó aquí con su novia el martes por la mañana. Minutos antes de que lo hiciera me empecé a poner malísima y llamé a la casa de mi madre para avisar de que tenía que meterme en la cama y dejarle recado a él de que no viniera (habíamos quedado) y en ese momento sonó el timbre de la puerta de la calle. No me lo podía creer. Él sabe como soy y se presentó con ella en mi casa sin que yo la invitara. Nadie, ni mi madre, ni mi abuela están invitadas y por eso no entran aquí desde hace años pero tú eso creo que ya lo sabes. Y lo que mi madre no puede creerse es que me comportara como una persona y les dejara pasar. ¿Y qué querías que hiciera?, ¿causarle un daño irreparable, a ella, como el que me causó a mí la madre de Coga?

– Tenemos que pedirte un favor. -me dijo él dándole un codazo a la novia para que hablase

Yo me había sentado frente a esta pantalla y no les había invitado ni a tomar asiento. Me sentía pálida, muy pálida y las ganas de vomitar me cursaron aviso de recibo en el estómago. Somatizo, no muy amenudo pero a veces lo hago. Desvalimiento. Temblor de piernas. Impotencia. ¡Ay dios mío!  ¿Y esta vez que iría a escuchar? ‘Tenéis que perdonarme pero me encuentro muy enferma’ -les anuncio ¿ Y qué es lo que puedo hacer por vosotros?’

– Es que tenemos problemas con una prima mía y … -dijo esa chica que parece haber nacido sólo para cargar con todo tipo de cruces en la vida

– Necesitamos que grabes tu voz en un mensaje en este contestador -terminó él por ella.

Y yo no entendía nada pero tampoco sabía si querría entenderlo. ¡Qué asco! Increíble. Mi hermano siempre igual. Metido en toda clase de líos sucios.

En eso comienza a sonar mi teléfono. Es mi madre para decirme que le ha sido imposible localizar a mi hermano y él me hace gestos para que no le diga que está aquí. Y la nausea se abre paso por el esófago y me sube hasta la faringe. ¿Por qué demonios todo el mundo pretende de mí el silencio y la mentira?

Al final no he vomitado, y él ha se ha marchado con el telescopio que me regaló mi padre. Y eso era en exclusiva para lo que le esperaba, para que no tuviera que envidiarme nada y me dejase en paz. Pero antes de echarlos (les dije eso que me sentía tan indispuesta que no me quedaba otro remedio que el de pedirles que se fueran)he aceptado grabarles mi voz: ‘Hola este es el contestador del número 626643504, así que si quieres ponerte en contacto con Anais déjame tu mensaje’.

– ¿Y quién se supone que soy yo? -le pregunto a ella.

Y la joven hormonada que tengo delante, mientras yo sigo palideciendo y ella sigue al margen por completo a la conciencia del motivo real de mi malestar, comienza a narrarme una historia truculenta y él hace el último viaje al coche con el trípode.

Resulta que su prima se quejaba del marido. Les decía que era un cabrón y que si se la pegaba con otra, y que si había comprado una botella de Champagne, y que si esto y lo de más allá… y un día ellos le vieron (estoy por asegurar que le siguieron a propósito, que le espiaron) e iban además en compañía de esa ‘hijadeputa’ que debe ser la futura suegra de mi hermano y le vieron con otra mujer besándose o no (lo habrían visto aunque fuera falso, sólo por que les gusta regodearse en el sufrimiento ajeno) y se presentaron en la casa de la prima cornuda para decírselo, que resulta que en el fondo no quería saber nada y la prima cornuda se puso como loca y les echó a ellos la culpa de sus problemas y desde entonces les deja mensajes insultantes en el contestador donde sonaba una canción se Sabina hasta que yo aparqué en él mi voz

Cuernos, cuernos, cuernos,
siempre tan modernos,
cuernos, cuernos, cuernos,
es la solución
pon un par de cuernos
a tu depresión.

Y he tenido que seguir enterándome de sus sordidas historias hasta que he dicho ‘Basta. No quiero saber más’. Da igual lo que sea: juicios, palizas, chantajes, pinchar ruedas, robar, delatar, enviar anónimos, destrozar cabinas telefónicas… porque tengo un hermano que es un desgraciado y siempre será un desgraciado y hará desgraciado a cualquiera que le rodee y ni yo ni nadie puede hacer nada por evitarlo. Y cuando he cerrado la puerta tras ellos, he bajado la persiana para no verme ni las manos de lo pálidas que las tenía. Y así a oscuras, como ahora, sólo con la luz de fondo de esta pantalla he marcado de nuevo el número de teléfono de mi madre y creo que he llorado.

Y hoy Enol no ha querido hablarme sobre el sufrimiento de otras personas supongo que para evitar que yo lo escriba aquí.

07/10/2004. tema: Diario. #

One Response to “EL PALIDECER”

  1. lasalamandra Says:

    EL MEDICO DE NOAH GORDON

    Esta arrebatadora novela describe la pasión de un hombre del siglo XI por vencer la enfermedad y la muerte, aliviar el dolor ajeno e impartir el don casi místico de sanar que le ha sido otorgado. Arrastrado por esa pasión, recorrerá un largo camino que le conducirá, desde una Inglaterra en la que domina la brutalidad y la ignorancia, a la sensual turbulencia y el esplendor de la remota Persia, donde conocerá al legendario maestro Avicena, que está experimentando con las primeras armas de la medicina moderna. Diez siglos han transcurrido desde aquel entonces, pero el talento narrativo de Noah Gordon, autor de El último judío, El rabino y otras muchas novelas inolvidables, hace de este viaje iniciático una experiencia única que convierte la historia en vida real.

    http://libros.linkara.com/autor/noah-gordon-3mgj.html

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