… Y ALGO DE LUCÍA Y EL SEXO

octubre 10, 2004

– xiv – He… (si tú me dejas, si me das tiempo)

 

¿Y por qué sólo ‘he…’?. Por ejemplo porque he recibido una carta de alguien que me lee y al que leo con interés desde hace algunos días. ¿Y qué cosa dice?. Pues mira, juzga tu mismo:
hola, anouk
soy ………… te llamaré anouk, porque es el último nombre que te has puesto, y te escribo este email para confesar que me he perdido, y no creo que haya sido hace poco. Creo que empecé viéndote como ……, luego fuiste Clara, en ‘el regreso de Enol’, y ahora eres Anouk. Hasta ahí todo iría bien. Pero al leer los blogs me perdía, y todavía no me he encontrado. Renuncié casi desde el principio a buscarles una lógica narrativa, una coherencia entre unos y otros posts. Y no digo que no la hubiera, sólo que yo no me encontré con fuerzas de buscarla. Hablabas de unas y otras personas y me da igual que fueran reales o inventadas, eso no viene al caso. Pero no lograba identificar las personas, establecer relaciones entre unas y otras, ver algún hilo narrativo que me permitiera seguir algún tipo de argumento.
Si hablabas de personas reales, seguramente esas personas lo entenderían todo. Si el blog era para ellas, entonces yo me colé donde no debía. si todo era creación tuya, era demasiado enrevesado y críptico. Ahora parecen más independientes los posts, pero también introduces conversaciones entre personas o personajes donde hablan de otras personas o
personajes. Pues bien, en mi humilde opinión, si todo es parte de un todo, habría que conocer cosas o personas o personajes que yo desde luego no conozco, que no aparecen, para entender el todo. Pero si cada uno es independiente y no tiene nada que ver con los demás, entonces también me pierdo, porque hay elipsis, referencias, datos que yo, como lector, desconozco y que serían necesarios para entender del todo cada post. Así que, como te dije al principio, estoy perdido, y me encantaría que me explicaras, si puede ser, la historia de esos blogs sobre los que vas saltando. En cualquier caso, seguiré leyéndote mientras pueda, porque lo que se entiende sigue siendo interesante.
un beso
Así que hoy he recibido esta carta y de alguna manera la he contestado aunque yo no acostumbro a responder a las cartas que se me escriben y también he terminado de leer ‘La identidad’ de Kundera (aunque no hoy) y no me ha gustado demasiado sobrepasar su ecuador (he sentido algo parecido a lo que ya viví con la figura de la Tamina de la isla de los niños en ‘El libro de la risa y el olvido’) y he comenzado ‘El paseo de los Caracoles’ de Galvez que se abre camino por el olfato y la vista hablando de tapas de caracoles (aunque tampoco hoy) y luego mientras me dispongo a cenar busco entre el montón la película de ‘Lucía y el sexo’ (la tengo ahí esperando desde hace un par de años) y como yo sólo veo películas o la tele (documentales) mientras mastico y lo acompaño con vino, para no perder la costumbre he abierto el paquete de pipas que no me robó del bolso Rocío, la amiga de Tara (porque quiero suponer que fue ella y no Tara quién me quitó los chicles y el dinero cuando dejé el bolso sobre la mesa de comedor del salón anteanoche) y me he quedado ensimismada frente a una historia que me engancha. ¿Es real o ficción lo que le ocurre al escritor en la pantalla?.
…La solución llegó en el momento más desesperado, cuando decidí, con rabia, proyectar toda mi confusión creativa en un solo personaje del pasado: Lorenzo. Fue así, convirtiéndolo en escritor y rebajando sustancialmente el espesor, también el número, del resto de los personajes, como me hice pasajero y comencé a mirar la historia a través de las ventanillas de su vagón. Lorenzo es ya, gozosamente, la mano que remueve el destino de todos los personajes, y su relación con Lucía da un sentido largo y aglutinador a la historia. Su derecho a existir.
A partir de aquí la película se podía haber llamado, Lucía y Lorenzo, o la lectora y el escritor, la sugestionada y el sugestionador, o la realidad y la ficción… En la relación entre quien fabrica la ficción y quien la recibe, existe, con el acuerdo de ambos, una estrechísima relación de intimidad. Y ellos se sienten absolutamente libres y protegidos; él para inventar, involucrándose (o camuflándose) a sí mismo tanto como le venga en gana, y ella para dejarse llevar, reconociéndose o imaginándose en otros personajes, para preguntarse qué haría en su lugar. Personalmente vacié toda mi responsabilidad de escritor en Lorenzo, y la de lector en Lucía. Y así, sin daño ni conciencia, comencé a disfrutar.
Al descubrir de qué manera se necesitaban mis dos únicos protagonistas de esta historia, su relación sexual se convirtió, como inevitable continuación, en una fiesta privada, un despegue hacia la felicidad. Es así como cobró todo su sentido la idea misma de el sexo, desde su lado más encantado, tirando a naif. Y yo sentí que quería verlo todo de cerca, sin elipsis (en otros casos tan necesarias e inventoras), para mostrar cómo se podían enamorar mis personajes a través de su agitada relación sexual. “Me voy a morir de tanto amor” (le dice ella mientras llega al orgasmo).
Y Lucía hace y dice muchas cosas que yo hago y que digo pero lo que es más mucho más importante: no sólo Lucía. Fíjate en esta frase de Lorenzo: “La primera ventaja es que cuando el cuento llega al final no se acaba, sino que cae por un agujero. Y el cuento reaparece en la mitad del cuento. Ésta es la segunda ventaja, y la más grande: que desde aquí se pude cambiar el rumbo… Si tú me dejas, si me das tiempo”. Claro y ahora me entero de que ‘ TIERRA’ , esa tierra que llevo anhelando desde que la ”viví” es la tercera película rodada por Meden y que a ‘Los amantes del círculo polar’ (la cuarta) corresponde esta frase que podría ser hasta más verdad que yo misma, porque es la verdad que persigo o que me persigue:
“Voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta. Estoy esperando la casualidad de mi vida, la más grande. Y eso que las he tenido de muchas clases. Podría contar mi vida uniendo casualidades” (ANA)
Pues bien, yo también podría contar mi vida uniendo casualidades, porque también las he tenido de muchas clases y también espero por la casualidad de mi vida, la más grande, y desde luego voy a quedarme aquí todo el tiempo que haga falta.
Luego, antes, al abrir el Outlook en busca de ese correo del ‘lector perdido’ para transcribirlo me he encontrado con otro que no me esperaba. La chica índigo, la que no es Anouk (Laura), me escribe y me dice:
Hola:
Ayer tenía una llamada perdida a mi móvil, empezaba por 955, me extrañó, llamé y salió una niña, al final me pareció que era una broma al azar y que me tocó. Pero me resultó tan raro…la niña me dijo q se llamaba Lucía. Yo se que se estaba inventando el nombre, pero sé que no conozco ninguna Lucía, solo tu amiga, y esta semana M. me hablaba de cosas de Zoe, su hija, tiene 10 años, que le dice al azar, y que para ella son señales porque es una niña especial. Bueno, total, que no me quedaba tranquila si no te contaba esto.
Resumiendo, vi tu página, el viernes creo, me gustó, es real..eso me gusta, muy natural sobre todo, el sábado se equivocan en mi teléfono y oigo el nombre de Lucía… ¿La has visto ultimamente?. ¿Todo bien con ella?
Bueno, besos
¿Ves lo que te digo?. Otra casualidad, otra más real o irreal, y no porque yo me la invente sino porque con esta chica que me escribe yo ya no deseo mantener ninguna relación. La semana pasada me escribió otro correo dónde me pedía lo que sigue:
… no me pongas en el blog cosas personales, no me gusta que la gente sepa con quién tengo relación.
Y no es que me hiriera o nada parecido, no, no es eso. Es que yo hace tiempo que he descubierto que la gente no cambia, que se mejora o se empeora pero que no se cambia y cuando ella y yo hablamos de Lucía, se lo dije, y en en aquel momento ella me ayudó pero … creo que ya se lo he pagado con creces y además las cuentas consigo mismo las lleva uno y malo es quién permite que se las impongan los demás… Aquella Lucía estaba perdida y yo lo sabía; aunque no me quedó otro remedio que el de negociar pero en aquel caso porque seguir me temo que sigo pensando lo mismo. Y no sé porqué la Lucía de ‘Lucía y el sexo’ no se folla a ese Carlos (Daniel Freire) que la cubre de barro, cuando mira como su polla crece y su erección se abre paso por entre el barro gris, no lo sé porque yo me lo follaría. No diría: ‘Carlos, no quiero sexo. No puedo aún’. Y me he vuelto a poner esas escenas y he sentido ganas de masturbarme y me da igual tener o no tener la regla y que se me manchen los dedos de sangre y me da igual porque ya sé que el lunes no iré a ninguna parte:
‘Ellas se fueron sin él, sin despedirse, sin ruido pero a su lado, mientras dormía, como en un sueño. Al despertarse sintió que aquellas dos mujeres sin vida seguían estando junto a él como todas las mañanas tan temprano y se quedó en calma deseando que su vida también se le saliera entera por la sangre. ¿para qué le servía ya su sangre?. Pero lo deseo muy despacio, sin valor y eligió escaparse, borrarse, ser nuevo, cambiarse la sangre entera; así que se fue diciendo adiós’ (fragmento de ‘Lucía y el sexo’ cuando Lorenzo describe la muerte de la madre y la hija)
Y Nawja Ninri (Elena) no puede llorar, dice que ya nunca podrá hacerlo, y a lo mejor yo tampoco, y aunque al final ella pueda, a lo mejor yo tampoco.
Lucía: ¿Qué haces?
Elena: Pedir consejo a un amigo, que no sé quién es pero que cada vez me gusta más
(Lucía se sienta a su lado frente a la pantalla)
Elena: Desde que llegué a la isla me ha estado escribiendo. Me ha fabricado un cuento. Muy dulce. Para ayudarme. Él es quien me ha enseñado a olvidar y a escaparme de lo que me hace daño. ¿Lo quieres leer?. Tú también podrías vivir aquí. Es un cuento lleno de ventajas porque al final habrá un agujero por donde te puedas escapar uhfuhfuhfuhfuhfuhfuhfuhf hasta la mitad del cuento, para camibarte el rumbo, si te dejas (y le tiende el manuscrito a Lucía que Lucía toma y Elena sigue hablando). Ese pequeño símbolo de su mote (-i-) es un faro pero en el faro de esta isla no hay farero. Debe estar controlado por ordenador. Quizá por el suyo. Enseguida te encontrarás con mi hija.
Lucía: No puedo leer esto
Elena: ¿Por qué?
Lucía: Para que nos amarre por dentro y luego no me suelte
Elena: Pues mira que bien.
Lucía: Y al final lo ha conseguido
Elena: ¿El qué?
Lucía: Cambiarte el rumbo
Elena: No del todo. Le ha faltado tiempo. Por eso le estoy llamando

faro

10/10/2004. tema: Diario. #

One Response to “… Y ALGO DE LUCÍA Y EL SEXO”

  1. lasalamandra Says:

    En vez de sumergirse en el mar, Lucía prefiere quedarse en la playa entre “el aire libre y el sol” (p. 29), y viaja conduciendo su moto en los caminos de la isla. Lucía no permite que su mente fluya hacia cualquier parte y se dice a sí misma: “Voy a vivir sola. Sin nadie. No me falta la gente” (p. 24). Rechaza la proposición sexual de Carlos y, más atrás, la de su jefe. El único sexo que acepta Lucía es el de un amor auténtico. A este propósito, Medem dice:

    De hecho, lo primero que noté en ella fue que no encontraba sentimientos de culpa. Nada malo podía pasar en su mundo; nada malo se le podría atribuir a ella. También puedes ver una energía determinada para hacer lo que quiera hacer. Por ejemplo, está enamorada del escritor y le dice “quiero vivir contigo.” Eso es lo que tenía que ser, Lucía necesitaba ser la luz de la película. (Kaufman, 2002)

    http://www.ucm.es/info/especulo/numero33/luciamed.html

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