– LAS BRAGAS DE NORA BARNACLE Y LOS RUMANOS –

octubre 11, 2004

– xviii – Lívida

 

joyce nora

6 de diciembre de 1909

44 Fontenoy Street, Dublín.

¡Noretta mía! Esta tarde recibí la conmovedora carta en la que me cuentas que andabas sin ropa interior. El día veinticinco no conseguí las doscientas coronas, sino sólo cincuenta, y otras cincuenta el día primero. Esto es todo en lo que al dinero se refiere. Te envío un pequeño billete de banco y espero que al menos puedas comprarte un lindo par de bragas, y te mandaré más cuando me paguen de nuevo. Me gustaría que usaras bragas con tres o cuatro adornos, uno sobre el otro, desde las rodillas hasta los muslos, con grandes lazos escarlata, es decir, no bragas de colegiala con un pobre ribete de lazo angosto, apretado alrededor de las piernas y tan delgado que se ve la piel entre ellos, sino bragas de mujer (o, si prefieres la palabra) de señora, con los bajos completamente sueltos y perneras anchas, llenos lazos y cintas, y con abundante perfume de modo que las enseñes, ya sea cuando alces la ropa rápidamente o cuando te abrace bellamente, lista para ser amada, pueda ver solamente la ondulación de una masa de telas y así cuando me recueste encima de ti para abrirlos y darte un beso ardiente de deseo en tu indecente trasero desnudo, pueda oler el perfume de tus bragas tanto como el caliente olor de tu sexo y el pesado aroma de tu trasero.

Te habrán impresionado las cosas sucias que te escribo. Quizás pienses que mi amor es una cosa sucia. Lo es, querida, en algunos momentos. Te sueño a veces en posiciones obscenas. Imagino cosas muy sucias, que no escribiré hasta que vea qué es lo que tú me escribes. Los más insignificantes detalles me producen una gran erección. Un movimiento lascivo de tu boca, una manchita color castaño en la parte de atrás de tus bragas, una palabra obscena pronunciada en un murmullo de tus labios húmedos, un ruido sin recato, repentino, de tu trasero y entonces asciende un feo olor por tus espaldas. En algunos momentos me siento loco, con ganas de hacerlo de alguna forma sucia, sentir tus lujuriosos labios ardientes, chupándome, follar entre tus dos senos coronados de rosa, en tu cara y derramarme en tus mejillas ardientes y en tus ojos, conseguir la erección frotándome contra tus nalgas y poseerte sodomíticamente.

¡Basta per stasera!

Espero que te haya llegado mi telegrama y lo hayas comprendido.

Adiós, querida mía a quien trato de degradar y pervertir.

¿Cómo sobre esta tierra de Dios es posible que ames una cosa como yo?

¡Oh, estoy tan ansioso de recibir tu respuesta, querida!

J. JOYCE

joyce

Nora vuelve a estar lívida cuando dejamos a Moshes atrás. Ella le ha bautizado como ‘Moises’, hizo una traducción rápida del nombre que él pronunció y las dos lo decidimos: ‘Moises’, y Moshes no nos contradijo; ¿para que ir a llevarles la contraria a dos blancas que se lo van a follar a uno? Porque me temo que eso fue lo que creyó.

Y Nora aún permanece lívida cuando me dice que a partir de ahora piensa mirar a todos los negros con los que se cruce a los ojos. Ya sé le está pasando el susto pero primero, cuando lo de la cabina, creyó que estábamos siendo víctimas de un atraco y que el resto de integrantes de la banda iban a asaltarnos por detrás en cualquier momento, e incluso durante unos instantes creyó que ya podíamos darnos por muertas. ¿Qué ocurre que yo no veo la telévisión y no estoy al tanto de esas cosas terribles que ocurren con esas bandas organizadas de rumanos? ‘Claro, c0mo no la veo…’ -repite cayendo en la cuenta, y yo ya voy entendiendo su terrible palidez. Pero le informo de que tampoco me hace falta verla para enterarme de esas cosas que luego los que la ven a diario nunca conocen, como por ejemplo lo que sucedió en el trabajo de Coga, cuando una banda de esas organizadas les atracó y los vigilantes del turno, tal vez bien informados por ver mucho la televisión de lo peligrosos que son los rumanos, se encerraron en la garita e hicieron como que no habían visto ni puertas que no debían de estarse abiertas, ni pruebas irrefutables rotas por el suelo ( como lo eran ni más ni menos que un par de candados) y agacharon la cabeza y la escondieron bajo las alas del uniforme o se calaron bien la gorra hasta centímetros más abajo de las cejas y se les olvidó, por supuesto, en su miedo, el pequeño detalle de denunciarlo a la policia para que fueran ellos los que lo investigasen. Y luego había un gran boquete en un despacho y los rumanos habían reventado la caja fuerte o se la habían llevado y sí, sí, la policía decía que menuda suerte no haberse enterado, que mucho mejor así, ¡hombre!, porque los rumanos eran unos individuos muy peligrosos que no se cortaban ni un duro en disparar a nadie pero claro, la empresa no se mostró tan comprensiva como la policía, ni desde luego le hizo tanta hilarante gracia como al resto de sus trabajadores, que desde entonces no paran de reírse cuando pasan por delante del puesto de guardia.

Y luego está aquello de que los rumanos no son tan oscuros como los negros, y por eso no dan tanto miedo a simple vista, ni quizá tan ‘fragantes’,y además los rumores apuntan a que han que han emigrado a Cordoba en masa, que Rumanía entera se ha congregado en Córdoba, aunque seguro que lo dice algún andaluz de esos exagerado (otro prejuicio: ‘ aquí en el norte todos los andaluces son exagerados y simpáticos’. No sé, por ejemplo, lo que se piensa de ello en Madrid, y hasta ayer mismo yo creía que casi todos hablaban con la ‘z’ en vez de con la ‘s’ pero no, al parecer eso es mucho más probable si eres de Jerez de la frontera). Y en Rumanía después de todo sólo el 89% de la población es rumana, y hay casi un 9% de húngaros, y un despampanante uno y medio de gitanos (pero a esos como son más bohemios los suponemos a todos tocando el acordeón y dejándose de maldades) y un 0’4% de alemanes y hay serbios, y rusos y turcos y bulgaros y ucranianos. Y mi tío, el que vive en Liverpool, dice que el próximo año quiere viajar a Rumania porque la vida allí es asquerosamente barata y además tiene un par de amigos Peter Krasinovich (primer violín de la orquesta nacional) y Nicolas Pettrof (un contrabajo) pero eso es ya otra historia aparte…

11/10/2004. tema: Nora. #

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