RENOVARSE CON DALI

octubre 22, 2004

– xxv – Las opiniones: un piñón fijo

BAHÍA ESTA MAÑANA

Me hubiese gustado continuar la conversación pero hay causas mayores que me lo impíden. Y yo no entiendo por qué ahora cuando lleva años ignorándome. Por qué ahora me pone un margen, una regla. Y claro… jode aún más cuando uno sabe que ha sido en cuestión de un mes y pico. Un mes y pico en el que llevo clavado un reloj en el corazón y aunque escriba y necesite hacerlo, se para y me rompe la pluma.

Cuando me dices lo de conveniencia, yo también lo ligo a los sentimientos. “Es mujer no te conviene….” (No le conviene a tus sentimientos) ¿Lo has pensado así?
Es lo primero que a mí se me ha venido a la mente.

Este chico habla de dictar sentencias. Yo supongo que se referirá a los prejuícios o en tu caso, juicios (porque ya le conoces lo sufiente como para…) Y yo me pregunto… ¿Y por qué no puedes? Yo entiendo que no se puedan dictar sentencias hacia “la gente” pero… ¿y él? Se está dictaminando por sí solo, te está dictaminando a ti también.
No me gusta el “no puedes, aunque lo intentes”. Lo pondría al revés… “No lo intentes, aunque puedas…”. Sonaría más como un consejo, en vez de una sentencia final a su mero juicio.

Y bueno, que digo yo, te puedes repetir tantas veces como sea necesario que para eso tienes un diario y tendrás que decir las cosas todas las veces que te sea necesario, ¿no?
Y YO DIGO:
Sí, para eso llega a tener uno un diario para repetirse lo que le de la gana, por ejemplo. O para hablar sin ser interrumpida, para que alguien no le diga a una mientras escribe: ‘te repites, te repites excesivamente’ y con eso logre romper su ritmo, el ritmo de un pensamiento reincidente. Los diarios suelen ser monotemáticos pero me gusta mucho eso de que cualquiera, luego, pueda hacerte pensar sobre algo en lo que tú pensaste antes, replanteártelo desde otro punto de vista, o en lo que ni siquiera se te había ocurrido. Y ya se lo dije a él, a Enol: ‘ahora escribo para mí’, aunque no sé si entendió lo que quería decirle. Mira Bahía, el otro día fui a un salón de belleza a depilarme, normalmente me lo hago a mi misma pero íbamos a vernos Enol y yo y me apecía que una profesional me escotara el coño y me lo dejara bonito. Bueno y estábamos hablando y ella entre otras cosas me dijo que necesitaba un peeling, que no bastaba con el guante de crin (que yo no uso pero si me ducho a diario con una de esas esponjas con estropajo) que una vez por semana, por lo menos, había que hacerse un arrastre de todas las células muertas de la piel y yo le expliqué que no tenía tiempo para eso (y por supuesto dinero menos), que me había cansado de dedicarle tanta excesiva atención a mi cuerpo y que no, que ya no estaba dispuesta. Y claro ella me recordó que en esta sociedad en la que vivimos el no cuidado de la imagen te aboca directamente al ostracismo, y sí su argumento era irreprochable (ella le depilaba el pecho a su marido y las axilas, al parecer eso es lo que se lleva ahora). Bien, de acuerdo pero yo prefiero hacerme un peeling por dentro todos los días porque eso me mantiene cuerda y quizás hasta sana y no hay tiempo para todo, para preocuparse excesivamente por todo y los demás si no lo aceptan así que me dejen al margen, que están en su pleno derecho.
Y cuando hablamos de ‘conveniencia’, Bahía, de lo que menos estamos hablando es de sentimientos. Las conveniencias son sólo pensamientos que uno sostiene y sustenta acerca de las cosas, de las relaciones y de las personas. Y el precio de ese ‘sustento’ no te creas que es barato porque pasa por transmutar un mero conjunto de ideas (o sea maravillosa mierda en la mayoría de los casos) en una convicción (en oro). Un día que me encuentre animada te lo explico tal como me lo explicó a mí I.C. (con su esquema y sus bucles). Era un psicólogo que iba a publicar un libro que se llamaba ‘Teoría del sentimiento’ pero su secretaria lo estafó cuando tuvo que entrar en el hospital para hacerse una operación de urgencia y adiós al libro. Claro, menudo psicólogo diremos todos, ¿no?  ¿Qué pasa, que no supo ver lo que había acechando en ella? El fallo del ”corazón” es ese. A lo mejor él se dejó llevar por sus sentimientos hacia ella y ella, como yo, resultó ser lo menos conveniente. ¿Pero ‘los caminos del señor no eran inescrutables’? ¿Quién nos asegura que para su desarrollo personal, para su crecimiento, este desliz del destino no era lo más necesario?  Y sin embargo ninguno podríamos evitar pensar lo que pensamos acerca de ello.
Luego me gusta muchísimo en lo que has convertido su frase final. ¡Vaya!, qué sorpresa… Sí, la has transformado en lo que probablemente era: un consejo, una sugerencia, o en palabras mayores tal vez una advertencia o una amenaza velada
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ANTES DE MADRUGADA
Hablando con Manuel h. le digo:
‘… de todas formas, si que escribo un monólogo, mi monólogo y no sé si incluso está mal que lo lean los demás. Tú llevas leyéndome algún tiempo, poco, pero alguno… ¿dirías que soy una de esas personas inflexibles que dictamina sentencias sobre los otros? Y me apetece tu sinceridad, me la voy a tomar como una crítica constructiva.’
Y Manuel h. no contesta, no contesta aún porque probablemente ni siquiera haya leído la pregunta todavía pero Susana que es amiga mía se la encuentra y si lo hace:
Me permito el lujo de opinar Molly… inflexible no pareces, y lo de dictar sentencia sobre los otros todos lo hacemos.
No sentencias universales pero sí nuestras sentencias; y es normal hacerlo, existe la tendencia a clasificar a todas las personas que nos rodean para sentirnos a gusto. Sabemos qué persona es para nosotros un buen amigo, quién es un colega para ir de copas, quién un zorro, traidor, quién es más cotilla que la portera…
No sé si resulto clara explicándome por escrito, pero en la mente lo tengo muy claro.
Y a mí me encanta leer esto porque Creo (con mayúsculas) que Susana ante todo es una persona sincera y piensa como yo, a ti si lees su opinión no sé cómo va a resultarte pero para mí es cristalina, y además le agradezco que esté ahí y que me escuche, que me escuche siempre aunque yo lo único que haga desde que ella me conoce es ser monotemática porque eso significa que me comprende y que me acepta como ser humano completo, con mis defectos. Susana nunca me ha pedido, ni me ha sugerido siquiera con sutileza que me limite a mostrarme encantadora con ella. Y por eso yo me siento cómoda con Susana. Es la pescadilla que se muerde la cola. Y es así como funciona y no al revés… vas cobrando afecto (‘aprecio’ si quieres que tiene que ver más con ‘los valores’) a la persona y vas cuidándola con mimo porque para ti entonces es delicada, sus sentimientos lo son, y vas procurando hacerla sentir bien consigo misma incluso cuando flaquea. Porque a mí lo que me da la medida de cómo debo comportarme con la gente son dos baremos. Primero y sagrado: ‘no hacer al otro ”nunca” aquello que a mí no me gustaría que me hicieran’. Y segundo y apoyándome en el primero: tratar al otro lo mismo que me trata porque deduzco que es así como desea ser tratado. ¿Ves?, casi como un espejo.
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Y una cosa más que quiero puntualizar aquí:
HABLANDO CON CANDELA
ya lo sé chica, es que a veces soy muy obtusa … no lo veo y no lo veo. Ciego. Es lamentable pero no tiene remedio. Y a lo mejor un poco es que todavía no sé que nombre darle a las cosas o que no me gusta llamarlas de una manera concreta, no sé…
17/10/2004 04:04:34
Hoy no me encuentro bien, estoy enferma. Pero he estado buscando el punto en que doy contigo para enseñarte una cosa de mí… es real y procuro ser muy sincera (sólo vísceras o sentimientos o retorcimientos de la mente, aunque también hay poesía … no quiero separarla… no sé si querré o podré) con quién hablo desde aquí pero él lo ve todo en conjunto, y también dos amigas en otro lado… y ven todas las piezas consecutivas, ordenadas, incluso lo que escribo en privado… porque para mí cada lugar supone estar con una persona distinta… por eso es esto de los cambios en parte (así me muevo en la vida… compartimentos estancos… habitaciones cerradas en las que entro o salgo). Tal vez se me da mejor buscar lugares dónde … que dar nombres a no se bien qué… no sé, me tengo que ir a la cama un rato
Un beso :)
20/10/2004 13:30:36
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  dal
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La imagen es de Salvador Dalí ‘el gusto’ y me la he encontrado buscando primero piñón y luego bicleta y estaba acompañada de este
cuento y así os dejo algo diferente.

Distinguido auditorio- gritó el payaso, yo no soy historiador, damas y caballeros, pero soy mejicanooooo, muy mejicanooooo, y por eso sé contar historias, razón por la cual con la venia de ustedes, fíjense bien, la venia no la vena, voy a contarles algo ocurrido en un pueblecito de mi tierra querida, un pueblecito olvidado, pequeño, ¡pero lindo como son todos los pueblos de mi querido Méxicooo! ¡Y también los de aquí, de Nicaraguaaaaa! ¡De esta bella tierra de lagos y volcaneees! ¡Donde la gente es tan acogedora y nobleeee! Pero no se rían ustedes -siguió el payaso- mientras se levantaba los calzones que se le estaban cayendo y agitaba un plumero rojo con la mano derecha para llamar la atención a los niños, sentados con sus papás en primera fila, comiendo cono de sorbete, en silletas plegadizas, sobre la tierra de la plazuela donde habían instalado el circo, con su carpa rota, su olor a serrín viejo y orinado, los trapecios gastados en que se exhibían los muchachos de la Patagonia, los brincadores argentinos, la contorsionista de trece años apenas, fíjense ustedes una verdadera maravilla esta niña, como no hay otra de su especialidad en todo el continente, los chimpancés que comen con tenedor y cuchillo y la leona en cuya enorme bocaza alcanza la cabeza del dueño del circo, no se rían decía el payaso, porque la historia no es alegre sino triste, pero buena, ¡retebuenaaaa! Así que presten ustedes atención, damas y caballeros y se acomodó el sombrero lleno de colguijos de papelillo, tomó una silla miniatura, hizo callar las campanitas del vendedor de raspados, se sentó mirando al señor de frente sudorosa, anteojos de carey, nariz corta, ojitos hundidos, medio cerrados y lengua gorda, palpitante, al señor vestido de saco que cargaba en sus piernas un paquete de algodón de azúcar, y dijo:

– El robo de la primera bicicleta pasó desapercibido, y hasta se perdieron dos más antes de que se empezara a sospechar del polaco pero cuando le robaron la Raleigh al hijo del carpintero se indignó la gente, sobre todo porque el muchacho había hecho un esfuerzo enorme para comprarla. Recogió centavo por centavo, llenó alcancías con las propinas de los mandados, aumentó su capital vendiendo planas de castigo a sus compañeros de escuela, se pasaba horas enteras escribiendo cien veces, doscientas veces, mil veces, hoy me porté mal en la clase de gramática, hoy me porté mal en la clase de gramática y vendía a diez centavos la hoja llena con esa o con otra frase, mientras los castigados vagaban y se divertían jugando alguna cosa. Y pasó así dos años y medio recogiendo los reales hasta que pudo comprar la Raleigh, verde, con foco, bomba para inflar los neumáticos y tres velocidades. La limpiaba diario, le lavaba las llantas con delicadeza, le aceitaba la cadena con aceite tres en uno y cuando llegaba en ella a la escuela, se esmeraba por dejarla bien estacionada en la sombra.

Definitivamente fue el polaco quien se la robó. El polaco le decían porque ni siquiera se sabía de dónde era, si de Francia, de Hungría, de un pueblo que se llama Budapest, ¡bueno ustedes me entienden, allá en mi tierra, por lo menos cuando no se sabe bien de dónde vino una genteeee! Le dicen polaco, como al que se robó la Raleigh del hijo del carpintero sin que nadie pudiera hacer nada porque faltaron las pruebas, como pasa siempre…, lo cual para el muchacho fue tragedia, porque se entristeció de por vida, dejó de comer, adelgazó libras y más libras y pasó meses sin querer ir a la escuela, pero para el polaco, fue el comienzo de una verdadera carrera. De ahí en adelante se volvió cada día más rico, obtuvo la concesión del toro rabón en las fiestas patronales, sacó permiso en la Jefatura Política para la apertura de prostíbulos, mandó a instalar dos billares, estableció un sistema de rifa de bicicletas en las que siempre salían favorecidos sus sobrinos, y con el monopolio de la distribución del guaro, entró a la política hasta lograr que lo nombraran alcalde.

Pero entonces vino lo grave, óiganlo bien señoras y señores, porque ya de alcalde el polaco que siempre había hablado un español atropellado, y no sabía ni ordenar bien las sílabas, comenzó a decir discursos con sentido, señalando por ejemplo “la combinación graciosa de la mesura con la fortaleza, que enlazadas por el hilo de una sabiduría misericordiosa y de nobilísima prosapia, son carta cabal y firme para todo buen gobierno”, y frases así, por el estilo, con las cuales despertó la curiosidad del pueblo, hasta que después de muchas averiguaciones se supo y era fácil creerlo, que la fuente de sus luces literarias estaba en la pluma borracha del maestro de escuela. Empezó desde ese día la gente a reírse del polaco y como entre todos, el más animoso burlador era Pitín García, sesentón, albañil, recio para el guaro, quien además decía haber sido testigo del robo de la Raleigh, varios años antes cuando el polaco no era nadie, el corazón de éste rebasó de odio, y sólo vivió en adelante, para malquerer a Pitín García, fíjense ustedes qué caso señoras y señores, decía el payaso, cuya larga perorata impacientaba a los niños y aburría a los grandes, a tal extremo que el dueño del circo vestido de levita roja y sombrero de copa se asomó de lejos a ver qué pasaba, porque eso no era parte del programa, no tenía para qué hablar tanto el payaso y menos dedicarse a contar historias. Le hizo señas pues, levantando las dos manos como diciéndole ¿qué te pasa…? luego palmeó duro, dos, tres veces, pero el payaso seguía hablando y ahora más embelesado en su cuento, bajando la voz de manera que casi solamente podía escucharlo el señor del saco, el de los anteojos de carey sentado en primera fila, y siguió contando cómo, el polaco llegó a creer que en el pueblo todo mundo odiaba a Pitín García, simplemente porque él lo odiaba, y por eso dedicaba su tiempo a promover los odios, a hacer una colecta de odios, y ponía como condición previa a todo, el odio hacia el albañil y no pensaba más que en eso todo el día, y de noche se levantaba sobresaltado con la idea de quitarle a Pitín los pocos trabajos que le daban, mandar a romper el cerco de su vivienda, machetearle la milpa, matarle un chancho, cortarle la luz, envenenarle el pozo, hasta que un día, señoras y señores, dijo el payaso y lo gritó de manera que todos pudieran oírlo claro, el alcalde comenzó a echar espuma por la boca, se fue soplando como chimbomba, se hizo gordo, gordo, y reventó por dentro.

Murió de apoplejía, dijo y se levantó de su silla mínima mientras el señor que estaba en primera fila, vestido de saco, frente sudorosa con los pequeños ojitos hundidos detrás de sus anteojos de carey, tosía estruendosamente, tosía, se ponía rojo, del color del plumero del payaso, se agitaba sobre su silla al extremo de que el paquete de algodón de azúcar cayó al suelo, a la arena del circo, y el señor se quedó quieto al fin, después de un pequeño ronquido; quieto y morado.

—Esto parece un infarto, dijo el payaso mientras todo el circo se movilizaba para ver al muerto, que era la persona más importante del pueblo.

— Después el payaso se quitó la máscara y fue caminando despacio al fondo del circo donde estaba estacionada en la sombra, una bicicleta Raleigh, verde, con foco, bomba para inflar neumáticos y tres velocidades.  

 

http://www-ni.laprensa.com.ni/archivo/2004/enero/10/literaria/cuento/

De Su: Pués si, supongo que tienes razón al cien por cien.  Que me da tanta rabia leer eso de “no conveniente” porque te aprecio de verdad y me jodería que dudases aunque fuese sólo un segundo, que esas palabras te hiciesen dudar de tí.  y también porque me siento identificada.Porque muchas personas piensan que yo no soy conveniente para Diego.  ¿Qué coño sabrán ellas? (No voy a entrar en si lo soy o no, sólo entro en qué demonios se basan para decirlo)

¿Sabes una cosa?  Creo que mi “peor defecto” respecto a Diego, es la infidelidad, osea mi infidelidad, y eso la gente no lo sabe, así que no sé porqué piensan que no soy buena para él.

Yo le quiero, le soy sincera, le soy honesta… ¿sabes dónde quiero llegar? a qué “lo más mala” que soy con él (o lo que la gente consideraria lo peor) es cuando soy infiel, y eso la gente no lo sabe, así que no sé porqué me consideran “no suficientemente apta”.

Respuesta a Su: Sé dónde quieres llegar sí pero te planteas que tal vez todos seamos más transparentes para los demás de lo que pensamos…. yo sí me lo planteo pero ya me da igual. Espero que a ti te suceda lo mismo Susy :)

Hay 2 comentario/s de este artículo.

3 Responses to “RENOVARSE CON DALI”

  1. lasalamandra Says:

    Lo retitulo renovarse porque he cambiado la primera imagen que existió por esta otra…

  2. lasalamandra Says:

    Hay 2 comentario/s de este artículo.
    manuel h:
    supongo que te das cuenta de lo difícil que es seguir tu monólogo.
    Si tuviera mucho tiempo, pero mucho, podría jugar a imprimir todos los post tuyos que conozco, de los varios blogs, e intentaría montar el puzzle con ellos, y así y todo no creo que llegara a enterarme.
    De hecho, hace tiempo que renuncié a buscar ningún hilo conductor. Leo tus post, a veces enteros, a veces por encima, a veces a retazos, depende del interés multiplicado por el tiempo, y se me van quedando fotografías que no forman un todo. Me gustaría hablar contigo y que me contaras.
    23/10/2004 01:44:45
    manuel h:
    respecto a la pregunta: tengo la impresión de que sí categorizas a las personas, pero no me pareces inflexible. Hablo de memoria y es sólo una impresión.

    besossss
    23/10/2004 01:46:36
    Añadir un comentario
    manuel h:
    jejejeje, ya te he contestado en otro lado, y coincido con Susana. En el otro comentario se me olvidó añadir lo que dice susana: todos categorizamos. Es imprescindible para organizar el conocimiento, también de las personas.
    23/10/2004 01:49:51

  3. INVERSaMENTE Says:

    […] bonito, boomerang, borracho, borradores, borromeo, botanico, botas, boulez, bousoño, bragas, brincadores, brindis, bronstein, brújula, brutal, buchholtz, bucle, buitres, bulerias, burbujas, caballa, […]

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