– antes de que hubiera nadie –

octubre 25, 2004

Pero antes de hablar de las estrellas y de recordar a aquel poeta, antes de que Peiper estuviera ahí, ni Peiper ni nadie, porque yo me mantenía en un silencio obstinado, he vuelvo a abrir el cajón de la cómoda en busca de un nuevo tanga, ese que no me gusta por el color dominante, un verde pistacho bordeado en rosa ciclamen y con el triangulito de la parte trasera en azul soleado. Venía con los otros de regalo. Nadie va a echarme para atrás, pensaba. Lo probaré de nuevo hasta que lo perfeccione. Otro rotulador indeleble, este de color azul y un nuevo hombre (entrecomillas) en mente. ¿Por qué no darle otra oportunidad a ‘I’?

Y escribo de nuevo el teléfono y unas letras tan legibles como soy capaz sobre el algodón mezclado con lycra de la tela. ‘Si está usado (USADO) y si soy PERVERSA (un poquito)’. . Se lo meteré en el buzón del portal cualquier día de estos por la mañana cuando esté en el colegio. Pero… un momento… ‘I’ frecuenta el bar de los amigos de Alfredo, de ese otro Alfredo que no es aquel poeta de la playa, y Alfredo, el Alfredo de ”la plantación de María”, conoce todos mis números de teléfono. Así que estas bragas no pueden ser para ‘I’ porque no quiero que sea Alfredo quien me llame.

Bueno es igual, ya pensaré lo que hago con ellas pero necesito otro tanga. De acuerdo, ese que es cómo de adolescente y que me está tan apretado, el de las flores de colorines y le doy la vuelta y aquí ya se me va la mano, porque yo soy excesiva, no tiene remedio, tampoco eso lo tiene y escribo hasta las bragas con verborrea:

SI ESTA USADO
Y SI SOY PERVERSA
(UN POQUITO SOLO, MAESTRO)
¿Porque usted lo es, no?
NO SE PREOCUPE, yo no soy
nadie importante
LE ESPERO AQUÍ
— y aquí va escrito el nombre de un hotmail—-
(no le dejo el telf. porque
conocidos mutuos
lo tienen)
y le espero para
follar o beber
juntos tal vez…

Vamos, que yo me descojono, de verdad. Que me imagino ahora a un grafólogo, sí a M. en concreto, con este tanga en las manos haciendo ante un jurado uno de sus informes grafológicos para dictaminar mi salud mental: esas alternaciones de mayúsculas y minúsculas, las angulaciones y los arpones de las letras, los remates de las ‘Es’, el punto adelantado de la ‘i’, tan punto él, tan puntilloso, tan impuntual, las ‘des’ variadas y múltiples, a cada cual más descarriada y ninguna literaria que por los menos anote un tanto a favor de la creatividad ( porque a ver, cómo se escribe eso en unas bragas), y luego las ‘aes’ de niña de escuela a la que aún no le ha venido ni la regla, eso en la dirección del e-mail para que no de lugar a confusiones, y las sinuosas ‘eses’ que convierten a la escritura en sobrealzada y me encierran, directamente me encierran. Entre su evaluación y aquello que le ocurrió a él conmigo… lo hacen. Vamos, sin dudar (y menudo ataque de risa más idiota que me está dando. ¿Seré esquizoide en serio como me dice Pedro O.? Bueno, pero también me dijo que dejara de publicar nuestras conversaciones privadas y maldito el caso que le hice y que le hago… o sea que no sé porqué iba a tener que tragarme eso: esquizoide lo será él, que parte del tiempo es él y otra gran parte ‘Alter’.

En fin, que no espero ni que me escriba siquiera (además es tan mayor que hasta es probable que no se le levante si lo intenta o no merezca la pena ni que se empalme, entre sus años y el alcohol…) pero tengo que hacer algo. No sé el qué, ni el por qué pero algo. Y luego les saco unas fotos aquí sobre el portatil y con la ventana del ‘jardín’ de fondo y las cuelgo en la red y aquí no lo hago porque no quiero colgar ninguna pero tú si me visitas las verás, seguro. Tú y ellas. Y luego me masturbo mientras veo algo que se llama ‘Clausura’ y me encanta la polla del padre negro, me muero por chuparla, y me limpio con las bragas y me acuerdo de Tomás y aquella fijación que tenía con la hermana ‘santanosécuántos’ del convento aquel al que le mandaron para hacerse el cursillo de encuadernación de incunables (eso me dijo) y que le costó el exilio del monasterio porque les pillaron a ambos con las manos en la masa y a él, en concreto, con sus bragas puestas. Y menuda cara que se le habrá quedado mi padre cuando haya ido a echar mano de la peli y haya visto que le he dejado el hueco y mi madre decía: ‘Que no se te ocurra, que no se te ocurra andarle a tu padre ahí y llevártela porque ya verás…’ Y yo que le digo muerta de la risa: ‘¿Ya veré el qué?. ¿Me vais a denunciar a la policia?’. Vamos hombre, si ya le robé aquella revista porno cuando tenía ocho años y no tuvo narices ni a preguntarme por ella y lo bien que me lo pasé yo con las porno-stars y la Nancy hasta que mi abuela se la encontró debajo de su cama y me la requisó. Y ahora que lo pienso, igual lo de mis muñecas fue una represalia…

magritte

25/10/2004. tema: Monólogos puntuados. #

Hay 1 comentario/s de este artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s