LA VIEJA FACTORÍA

octubre 31, 2004

Y me he detenido ahí y ahí permanezco estática desde hace no sé cuántos días.
También he estado pensando mucho en la muerte. En ese morado alivio de madrugadas que es la muerte.
Y en este regreso a aquellos años en los que no me la apartaba del pensamiento, antes de conocerle siquiera.

y da comienzo el sexo. Da comienzo la función.
¡Damas y caballeros… les presento a esta pareja de absurdos!
Porque eso somos él y yo en el interior de su coche una pareja de absurdos y yo no soy ninguna dama; a veces puedo fingirlo pero no lo soy. No quiero serlo y no tardaré más de medio minuto en convencerte de que no lo soy

– Así, pellízcamelo entre los dedos.

Me he dejado caer sobre sus brazos y le he pedido que me espachurre el clítoris como si fuera el botón amarillo de una margarita deshojada, y hay lascivia en su boca cuando me pregunta:

– Así, ¿eh?.

– Siiii -le contesto estremecida como una alimaña

Y él me retuerce el coño enarcido, de jugosos olores y ninguno bueno, y yo le muerdo, le muerdo los morros como si fuera un cerdo, como si lo fuera de verdad y no sólo su alma viviera en una pocilga y se alimentara de bellotas y miserias. Le muerdo como si fuera a morderle, como si fuera la hija de un caníbal

Y ahora tiene prisa, se le han calentado los ojos y son de un azul como más ferviente, añil, pero no dejan de ser fríos y azules como las montañas nevadas a lo lejos y a mí la mente se me tiñe de sepia, y eso es lo único que él quiere, una boca de ventosas, una boca de tentáculos golosos, una boca ávida que se sumerja y bucee en la profundidad procelosa de sus piernas océanas

Pero de repente suena el teléfono y yo me aparto cuándo él dice: ‘Tengo que cogerlo’. ¡Qué romántico!. Es el himno del Real Madrid. Y mientras él se gira y yo me encaramo al respaldo de mi asiento, de rodillas, y lo abrazo con todos los pelos revueltos, leo su nombre. Dice Peny. Otra vez su mujer, ¿y quién soy yo?, me pregunto mientras despierto de mi sueño y ya no estamos en Ogigia. Si acaso desvencijada sirena, un rebuzno de sirena, dice la conciencia.

– Sí, sí. No te preocupes que lo compro pero tardaré todavía. Estoy en Latoba y no llegaré por lo menos hasta la una y media

– ¿Qué quería? -le pregunto imaginando y sonriente.

– Que le lleve un chorizo -dice él con cara de circunstancias

¡Vaya!. Con razón había pensado yo en los puercos. La verdad es que soy muy intuitiva. Soy tan intuitiva que a veces doy asco.

VIEJA FACTORÍA

31/10/2004. tema: … de Sombras y amor…. # No hay comentarios de este artículo. comentar.

One Response to “LA VIEJA FACTORÍA”

  1. lasalamandra Says:

    No he encontrado la foto original y además he estropeado esta.
    En fin, lo dejo para la revuelta si la hay.
    Pero al menos he encontrado el lugar donde tenía lo que me faltaba.

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