ESTE CINCO DE NOVIEMBRE

noviembre 5, 2004


05/11/2004 0:47


Comentario de Susy sobre el suicidio:

Un pequeño apunte que me vino a la cabeza: la profesora de psicología de trabajo social siempre decía que una persona que dijese “yo nunca he pensado en suicidarme” estaba mintiendo. Decía que si realmente nunca lo habías pensado no se te pasaría por la cabeza esa frase, porque ni tan siquiera pensabas en el suicidio como una posibilidad.

¿Lo expliqué bien?, recuerdo que en ese momento me sobresalté porque yo si que había dicho esa frase alguna vez, si no esa alguna similar. A ver…. yo había pensando en el suicidio pero nunca como una posibilidad demasiado real.

Sé que está ahí y que siempre quedará esa salida, pero ¡¡vamos!! no es algo que haya pensado en serio. Simplemente saber que existe la posibilidad me tranquiliza


05/11/2004 12:55


Nuevo mensaje de Enol que acabo de ver ahora. Le contesto inmediatamente

11h36min… Me gustaría saber si estás bien.

Estoy estupenda :)

(perdona no lo había visto hasta ahora).

Un beso enorme y que disfrutéis del fin de semana :)


05/11/2004 14:20


Sobre ese final en un comentario sobre la conversación que mantengo con Enol y acerca de las mariposas dormidas

… y yo cada vez noto más el nudo en el plexo solar y sé que es ahí dónde, exactamente ahí dónde duermen las mariposas y me da miedo que si continúo poniéndome emocional se despierten …

Susana escribe:

Recuerda que aquí tod@s tenemos quince años, y a los quince años todavía no somos demasiados conscientes de que podemos elegir soltar las mariposas y que nos vuelen por todo el cuerpo o encerrarlas ahí abajo y sentir unos ligeros aleteos.

A las quince años simplemente sentimos las mariposas y dejamos que campen a sus anchas por nosotras :-)

Y yo le contesto:

Estoy muy de acuerdo con esto que has dicho y me lo reservo, lo mismo que lo de ayer :)

Es cierto, aquí todas acordamos poder tener quince increíbles años siempre que queramos.

Un beso.


He comenzado a leer a Bolaño y en la primera página aparece una dedicatoria:

‘Para Carolina López y Laurano Bolaño, venturosamente parecidos’

‘Rachel’ dijo que yo debería leer este libro que nada más empezar a leerlo me captura porque Ulises Lima y yo somos muy parecidos … de hecho en ‘Los detectives salvajes’ en un artículo que he encontrado se habla de este fragmento que por si sólo ya lo explica.

“Claudia y yo que por aquellas fechas aún creíamos que íbamos a ser escritores y que hubiéramos dado todo por pertenecer a ese grupo más bien patético, los real visceralistas, la juventud es una estafa. (…) ¿de qué se trata, pues? Y Norman, para mi alivio, dejó de mirarme y se concentró durante algunos minutos en la carretera, y después dijo: de la vida, de lo que perdemos sin darnos cuenta y de lo que podemos recobrar”. Inmediatamente después de evocar eso, Norman visualiza a Ulises, mucho tiempo atrás, enamorado de Claudia en Tel-Aviv. Dormía en el sofá y de noche temblaba y gemía, y no sabía el narrador si era porque lloraba o porque se masturbaba. Concluye que seguramente lloraba en sueños: “una vez me quedé y lo comprendí todo, de un solo golpe”. De nuevo, la pérdida, y la memoria y la escritura que tratan de recuperar, como si se tratara de una quimera. De nuevo un instante que explica una existencia. De nuevo, el llanto. El protagonista de “La nieve” habla de “aquella tarde de llanto que cambió mi vida”, la catarsis, como la de Joanna Silvestri, del relato homónimo, que también llora hasta que le sangra el alma al ver cómo el único paréntesis de felicidad que hubo en toda su vida está a punto de cerrarse. El mismo llanto brota del sofá israelí de Los detectives salvajes.

http://www.barcelonareview.com/38/s_jc.htm

Porque ulises lima está enamorado de una mujer a quién le resulta profundamente indiferente


Sin timón y en el delirio
Mario Santiago / Ulises Lima
Bruno Montané Krebs
Mario Santiago es el poeta infrarrealista que inspiró la figura de Ulises Lima en Los detectives salvajes, la novela de su amigo Roberto Bolaño. Otra figura del grupo infrarrealista, Bruno Montané –Felipe Müller en Los detectives…–, ilumina la figura y la poesía de este personaje seudónimo y salvaje.

“Si puedes ser leyenda / Para qué ser fosa común”.
Mario Santiago Papasquiaro,
Sueño sin fin

Según su madre y las leyes civiles, Mario Santiago Papasquiaro (1953-1998) se llamaba José Alfredo Zendejas Pineda. El seudónimo elegido para la poesía, fue un doble homenaje a un amigo de la infancia y adolescencia; el apellido hacía referencia a José Revueltas –excelente escritor mexicano cuya obra ha sido ensombrecida por la claroscura obra paciana–. Este reconocimiento fue tardío ya que en un comienzo Mario sólo se hizo llamar Mario Santiago. Años más tarde, cuando descubrió cómo se llamaba el pueblo natal de Revueltas decidió cerrar el homenaje agregando el inquietante topónimo Santiago Papasquiaro.
Mario vivió temporadas casi como un auténtico vagabundo, al borde de una marginalidad que día a día reinventaba a voluntad. También, antes o después, y para ganarse la vida, fue corrector en prestigiosas editoriales –Joaquín Mortiz, entre otras–, y fue un dedicado y tierno padre de familia, no sin abandonar su lección de itinerancia, como si siempre hubiese tenido claro que ésa era la única lección: “Si he de vivir que sea sin timón y en el delirio”. En Los detectives salvajes, Bolaño lo hace aparecer bajo el nombre de Ulises Lima, un rebautizo que parece el más idóneo y cariñoso de los homenajes, pues reconoce en Mario al caminante y al viajero que de verdad era, así como al conocedor y admirador de la poesía peruana que de verdad fue. En la novela-río de Bolaño, Mario aparece en Israel –viaje que hizo siguiendo los obstusos pasos de una muchacha indiferente a la casi suicida devoción que Mario le profesaba–, luego él y Roberto comparten avatares y discordias –tanto en la novela como en la realidad– mientras juntos buscan trabajo en el sur de Francia, viaje para el cual les proporcioné un estratégico y sin embargo equívoco contacto. En la novela también hay algún episodio con el que tengo algo que ver. En París, yendo a unas duchas públicas, compartimos la misma toalla. La usé absurdamente convencido de que las heridas que Mario tenía en las manos, ya harto de rascarse, no eran, no podían ser nada que se contagiara. A mi entender, en la novela él aparece envuelto en un aureola de rabiosa y desamparada soledad, actitud que quizás en esa época era común a todos nosotros, sin embargo Mario sí sabía sumergirse en ese vértigo. Un raro desasimiento, un orgullo que a veces casi rozaba la tozudez o la más luminosa obcecación, un entusiasmo que intentaba sobrepasar todos los miedos.
Bolaño dijo de él que era uno de los pocos poetas en que vida y obra era imposible de imaginar separadas. Esa resolución, decía Roberto, le recordaba el caso de Rimbaud. Esa fusión apuntaba a una suerte de inmolación en la que la escritura era una de las formas de su ironía, de la perspicacia crítica, de la ternura y de la más rara felicidad –entendida esta última como el lugar donde el sentido reposa y canta las más encendidas imágenes, los más dolorosos corridos y metáforas, las celebraciones a todas las estimulaciones–.
Mario era un gran caminante, entre sus amigos sus caminatas eran consideradas legendarias. Era capaz de dedicar un día entero y parte de la furiosa noche mexicana en cruzar el laberinto de México D. F. –quizás con la secreta voluntad de que su invisible caminata reinventara la ciudad–. Sus pasos inscribían un itinerario –siempre distinto, siempre el mismo–, rastro que dibujaba una ciudad paralela a la ciudad supuestamente real. Un dibujo de calles que, creo poder asegurar, conocía mejor que las líneas de sus manos. Siempre tuve la impresión de que esos itinerarios eran los ensayos, la preparación para la escritura de sus poemas, sus corporales esbozos. Mario caminaba y escribía consciente de esa vital inscripción sobre la realidad y el fantasma de la ciudad. Después creaba en sus poemas el inquietante reverso de esas caminatas. Recuerdo que cuando estuve en París me prestó una pequeña habitación. Llegada la noche Mario desaparecía y no llegaba hasta la madrugada. Estoy seguro que pasaba las noches conversando con clochards o caminando junto al Sena acompañado por el paciente fantasma de Baudelaire.
Uno de los primeros recuerdos que tengo de Mario, si es que no es el primero, es una escena en la que pedía que algún amigo le sujetara el libro de poesía que se empecinaba en leer mientras se duchaba. Sólo después de intentarlo él mismo durante un rato, decidió evitar que el libro se mojase y le pidió a alguno de los amigos que nos habíamos aparecido por su casa –entre ellos Roberto– que lo sostuviera. Todos celebramos la ocurrencia pareciéndonos divertido o más que genial que Mario no interrumpiera la lectura de unos poemas que tanto le gustaban, de tal manera que le era imposible, que era casi insultante que dejara de leer sólo porque en ese momento se tenía que duchar. También lo recuerdo como el primero que saltaba dando gritos en los recitales de los delfines de Octavio Paz para interrumpirles blasfemando irónica y cariñosamente –puedo dar fe de ello–, como si hubiera querido remedar el equívoco que aquellos poetas (todos mayores que los infrarrealistas de entonces) habían cometido con la poesía. Acto seguido, con una voz pausada, grave y admirable, Mario se ponía a recitar sus propios poemas. Bolaño y él supieron agitar las ya movedizas arenas en las que bailaba la pandilla de amigos con la propuesta incógnita del infrarrealismo. El ideario oscuramente metafórico del grupo rescataba una metáfora pictórica del surrealista chileno Roberto Matta. El infrarrealismo habría de ser el sótano flotante en el que fermentaría un vital quiebro de la propuesta poética de entonces. Así lo escribe Mario al final del poema “Ya lejos de la carretera”: “La poesía mexicana se divide en 2 / la poesía mexicana & el infrarrealismo”.
Quizás la mejor manera de acercarnos a una removedora idea de la figura de Mario nos obligaría a leer uno a uno e incansablemente cada uno de sus versos. Sus poemas parecen discursos arrojados desde el centro mismo de la vida, en ellos siempre se halla una exaltación de un encendido, lúcido y renaciente sentido de la percepción. Su apuesta es la radical epifanía de una vida itinerante. La propuesta poética de su obra –si es que en su caso se puede usar ese término– es la fiesta del poema que subvierte las sombras de la medianía del lenguaje, del castrante y opresivo peso de lo cotidiano, la instauración de los instantes que reseñan homenajes, hurras a la vida y a la muerte (verdaderos bailes interiores dedicados a personajes, amigas, amigos, escritores y artistas a quienes quería y admiraba). Su escritura, que a mi juicio es totalmente natural, describe o conduce esta intensidad –otra cualidad de su vida-obra– a través del poema, de tal forma que inevitablemente nos vemos invitados a sentir que el texto mismo es un “paisaje”, que los textos que Mario escribió, a su propio y muy profundo entender, no eran, no podían ser, algo distinto a la llameante caída libre que fue su vida.
Vivió y escribió con una voluntad casi compulsiva. Publicó poemas en unas cuantas revistas, siempre gracias al interés y generosidad de gente que poco o nada tenía que ver con los recelosos y conspicuos poderes de la cultura local. Sólo unos pocos años antes de su muerte –en un atropello que sigue sonando a callado drama y que huele a caso de crónica roja– tuvo interés en publicar un libro que programática e irónicamente tituló Aullido de cisne.

http://www.lateral-ed.es/revista/articulos/119_poesia.htm


05/11/2004 14:24


En rachelB@yahoogroups.com, “Rachel B.” escribió:

Hola, el servidor donde tengo alojado el diario (http://www.blogia.com) se ha caído por lo que , de momento, es inaccesible. En fin, un desastre. Besos a todos
R.

Boglia, el servidor que sostiene nuestros blog, se cae de la red y recibo un correo del grupo de Rachel en Yahoo, al que doy acuse de recibo.

Sí, pero el pavo que lleva el tema dice que los está trasladando a otro servidor… o sea que imagino que la cosa a lo mejor no va a ser cuestión de unas horas… ¿Nunca publicas nada aquí? Oye, pues como que te acostumbras a leer a alguien y mira le echas de menos… hacía tiempo que no me pasaba.

Besos de Sabbat

¡Ni de horas ni de días!

Si te fijas, el tipo que administra esto habla exactamente igual que un
fontanero… primero detectamos la avería (se ha taponado la bajante,
por ejemplo) y luego cambiamos todo (porque ya que estamos es mejor
cambiar toda la tubería por esta nueva de PVC que mantener ésta que ya es vieja). Resultado: 1 semana, más o menos. Jajajaja!

Yo también te echo de menos

R.



05/11/2004 19:23

Antonio Gálvez se conecta a las siete de la tarde. Permanece unos minutos conectado y luego se desconecta. Yo sólo le observo. Él me ve conectada pero no me habla. Creo que lo hace para saber si le hablaré pero yo no le hablaré si antes él no lo hace. Estoy comiendo pipas y viendo ‘Noviembre dulce’. Es viernes y afuera llueve.

cartelSara (Charlie Theron) es una hermosa chica de gran pasión vital y cuyas relaciones con los hombres vienen dadas por un sistema sorprendente: cada mes inicia una relación con un hombre distinto, volcándose en él completamente para al final separarse irremediablemente al finalizar el plazo. Para Noviembre su elegido es Nelson Moss (Keanu Reeves), un ajetreado ejecutivo de publicidad que acepta la extraña invitación de Sara de mudarse a su casa para vivir juntos durante ese mes. Con el transcurrir de los días Nelson se enamorará de Sara y la tensión surgirá al acercarse el final de ese Noviembre de ensueño, con ella decidida a terminar el compromiso mientras él se resiste a dar crédito a la fatal separación


El ejecutivo de publicidad Nelson Moss es un hombre absorto en sí mismo y emocionalmente aislado, que está centrado en su futuro, huyendo de su pasado y ajeno al presente. Hasta el día que conoce a Sara, una mujer encantadora e intrépida, cuya pasión por la vida trastoca la actitud segura y decidida de Nelson. Sara sabe realmente lo que quiere de la vida y cómo vivirla a tope, y considera fundamental compartir ese conocimiento con otras personas. Intrigados el uno por el otro, pero no lo bastante dispuestos a comprometerse, se deciden por un noviazgo bastante poco convencional: un mes de prueba, tras el cual seguirán caminos diferentes. Sin expectativas, sin presión, sin ataduras, lo que ninguno de los dos espera es enamorarse.



05/11/2004 21:08


noviembre dulce

Hoy he visto ‘Noviembre dulce’ con Keanu Reeves y una actriz muy guapa, de esas con ángel que yo no conocía y me ha encantado la música, la banda sonora y no sólo Enya.. sólo que lo bien que ella se lo pasa con los perros yo me lo paso con Laura. Y la vi porque estamos en noviembre. Volví al ataque con las pipas y a eso he dedicado esta tarde-noche. No busqué a Guernika a pesar de saber que le encontraría y hubo dos llamadas sobre las siete y media de la tarde pero no las contesté porque no quería que nadie supiera que estaba en casa. Ni él, ni Nora siquiera… si algo hubiera sucedido los de mi casa saben que deben llamarme al móvil.

Luego supe que había sido Nora quién llamó.


05/11/2004 21:12


He pensado muchísimas veces en Enol cuando ellos se besaban. He pensado que nosotros nos besábamos y que yo lloraba y de verdad lo hacía… lloraba y le besaba porque él podía comprender mi dolor, lo que siento por Primo y que no tiene posibilidad alguna de expresión y eso me consolaba… Estoy como una cabra, ¿no? Bueno, ya sé qu e no, que fantasear no es malo, que lo malo es sólo creerse las propias mentiras y me sentía muy agusto con él. La sensación se repite.

Recortes de intervenciones en el ‘Diario de Rachel’


05/11/2004 22:01


sabbat:
Luego os cuento algo sobre la supuesta profundidad del corazón …
04/11/2004 10:03:43

Louise:
Sabbat……ve a Málaga , se que estas deseando de Rachel te folle……..ja ja ja.Que triste…ja ja aja
Por ello te haces la profunda e intelectual….. a Rachel eso no le importa…..le vas a servir como a un vampito le sirve la sangre…..para el sexo…
Cuando entenderas que Rache es egoista, calculadora y para nada buena persona! y que a ella, ello le gusta y yo la respeto.
A Rachel al leemos muchisimas personas a diario…..y Sabbat tu eres nuestro pedacito de debate favorito……Intentas, pero no llegas.Ni se ni me importe donde vivis , pero a Malaga se llega facil, atrevete….esto es un terapia gatuita para ti con todo nuestro amor(vaginal).
04/11/2004 11:55:10

Louise:
sorry, por ortografía pero tenemos al jefe pegado al culo y escribimos a velocidades impensables….!
04/11/2004 11:56:37

sabbat:
A ver Therma y lUise (vampito, qué gracia… suena a gambito. ¿Os mola el ajedrez?). Qué a vuestro jefe le guste daros por el culo no significa que a los demás tenga que importarnos… la verdad es que me reído un montón ”leyéndoos” (como escribís en plural) y he pensado varias veces en mi mamá; o sea que me decís lo mismo que ella me repite a diario desde que tengo usos (en plural) de raSón (como corasao) y nada, que ese rollo está muy bien, muy marujeril y tal pero nada por lo que ahora una se vaya a tirar de los pelos y cosas así como rasgar las vestiduras. ¡Que yo a la peluquería voy dos veces al año a ponerme los rizos y ya tengo bastante!. Así que cuando os canséis de ‘debatir’ (joder, ¿debatir?, en serio… no doy crédito de cómo se puede ser tan gilipollas de dedicarse ni un sólo segundo a debatir sobre un mero ente virtual. Será broma, ¿no?). Pues nada que cuándo os canséis de ‘debatir’ sobre mí jajaja… podéis seguir con el gran hermano y vuestros rebuznos, no sé, por poner un ejemplo.
¡Ay que bueno, de verdad!. Ya no sabe una lo que se va a encontrar por Internete (sí, ababado en ‘e’)
05/11/2004 14:11:26

sabbat:
Sobre la profundidad del corazón:

Estaba yo con un idiota, o sea un idiota muy idiota, acreditado como idiota, de los que cobran pensión por serlo y tienes que empacharlos con depakine, y no me acuerdo cuanta jarta más de medicamentos para idiotas, a diario y tan idiota cómo para no saber lavarse la polla si tú no le vigilas y yo no quería comer con él porque me tenía frita, además es un idiota hiperactivo con verborrea imparable (no cómo la mía, que yo sólo hablo de más cuando escribo y el resto del tiempo puedo estarme muy calladita) y era una convivencia de 24 horas y casi lo único que hacíamos separados era comer y yo bueno, comía con otro compañero suyo tan idiota como el otro y tan adulto cómo él, pero más tranquilo. Pero este idiota ‘J’ no lo llevaba y estaba celoso y me montó un número acojonante con eso de ‘duele, duele el corazón. ¡Oh!, mi corazón, me lo has herido’ y claro cómo los idiotas no saben fingir realmente pues se llevaba la mano a su corazón y lo declamaba como si se tratase de un drama de Sófocles pero escojonándose, o sea con cara de risa el tío pero hostias, ¿cuál no sería mi sorpresa cuando consigue lo que quiere y la ”jefa” me lo planta al lado también a la hora de las cómidas?. Atónita me quedé. Y eso es el puto Kitsch. Basta que alguien mencione la palabra corazón para que se suponga que todos tengamos que llorar lágrimas de mierda.
05/11/2004 14:40:02

sabbat:
Se me olvidó decir que yo diferencio a las personas en dos clases de personas: los idiotas, como ”ellos” y como yo, y los subnormales que a veces pululan dejando sus excrementos mentales por este diario y por la vida y esos jamás tienen una acreditación que les capacite como discapacitados intelectuales.
05/11/2004 14:43:42

2 Responses to “ESTE CINCO DE NOVIEMBRE”

  1. candelaarias Says:

    18 visualizaciones

  2. John Says:

    El suicidio… Ese salto hacia lo absoluto.

    Pienso en él como el homicidio más perfecto. El que siempre permanece impune. El que ejecuta no sólo a una persona, sino a todo un mundo…

    Sí. El último acto de la Voluntad. La solución final perfecta.

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