EXCITACIÓN

noviembre 6, 2004


06/11/2004 0:57


¡Joder!. No me lo puedo creer he recibido este comentario de Luis Muiño

Has recibido un nuevo comentario en tu weblog: un_sabbat blog.
http://blogia.com/un_sabbat/index.php?idarticulo=200411031

EN: Aclaración (03/11/2004)

Cualquiera puede llegar hasta aquí y reconocer a las personas de las que se habla. Por eso lo estoy haciendo. Yo no estoy contando esto en un corrillo, o en un vestuario a cualquier mindundi salido, para darme pote y que luego correrá la voz y hará correr mi nombre entre chismes y putas envidias, lo estoy colgando en Internet y procurando que la gente a la que le puede interesar llegue hasta ello. Porque yo no fui quién empezó a contarlo… pero cuando yo lo cuente lo voy a contar exactamente como hay que contarlo. Y por supuesto no van a importarme las consecuencias, como no me impidieron hacer más o menos lo mismo en otra ocasión, hace cosa de año y medio… Es decir, si que van a importarme, porque a mí me importa casi todo pero no estaba dispuesta que esto salpicara a otras personas que se rozan conmigo por eso borré todo lo anterior.


DE:Luis Muiño
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Pues a mí me da igual el nombre que utilices. Me encanta lo que escribes y me encanta lo que escribes: es lúcido, honesto y emotivo. Haz lo que tengas que hacer, pero, sil vu plé: sigue escribiendo.

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05/11/2004 17:28:27
– email: luis.muino@elhabitatdelunicornio – web: www.elhabitatdelunicornio.net

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Recibes este correo porque tienes un weblog o bitácora en Blogia
Tu weblog está en
http://blogia.com/un_sabbat
Claro que después de lo que le he dicho esta tarde en su blog… cualquier cosa :)))))))))))

De verdad que soy incorregible


FANTASEAR, INQUIETAR, PERTURBAR…
Uno de mis personajes fascinantes preferidos es Dominique Aury, la autora de “Historia de O”…¿Cómo sigue?

La novela, aparecida en el año 1954, se publicó bajo un seudónimo femenino. Pero, al leer el contenido, el público de la época dio por hecho que había sido escrita por un hombre…
“Historia de O” describe la aventura de una mujer que es secuestrada por su amante. El hombre la traslada con los ojos vendados a un castillo donde se convierte en esclava y es utilizada como objeto sexual por un grupo de muchachos…

crepax

Aunque O consiente ser sometida por amor, la descripción pormenorizada que el libro hace de prácticas sexuales sadomasoquistas convirtió el libro en objeto de muchas críticas. Y todo el mundo se preguntó qué clase de persona podría haber escrito una historia así. Sin embargo, el misterio continuó durante mucho tiempo: pasaron cuarenta años antes de que un periódico, el New Yorker, anunciara el descubrimiento del autor.
Utilizar la palabra “descubrimiento” fue un truco publicitario: en realidad, no fueron los periodistas los que desvelaron el misterio. Con ochenta seis años, a punto de morir, el misterioso autor quiso salir a la luz: su nombre era Dominique Aury…y, curiosamente, era una mujer.
De hecho, era una persona de lo más normal: trabajaba en la editorial francesa más conocida, traducía a poetas difíciles y conceptuales, escribía artículos eruditos y confesaba que, como se había dicho desde el principio, había escrito “Historia de O” por amor. Pretendía deslumbrar a su amante, un editor y crítico literario.

“Historia de O” es fascinante y turbadora en la medida que describe una fantasía erótica sin tapujos y sin tabúes. Quizás por eso, el libro se convirtió en polémico y planteó un tema del que pocas veces se habla: ¿tienen algo que ver las fantasías sexuales con la personalidad del que las sueña o las vive?¿es insano cierto tipo de erotismo?
Aunque no lo confesemos, en nuestra sociedad tendemos a creer que sí, que hay fantasías que demuestran que la persona no es normal. De hecho, si uno analiza el cine y la literatura actuales, ve que las fantasías eróticas perturbadoras se asocian a personajes inquietantes. Sin embargo, las investigaciones en sexología demuestran que esta asociación es falsa: las variaciones sexuales no tienen nada que ver con la personalidad. Tener fantasías sadomasoquistas, fetichistas o exhibicionistas no tiene nada que ver con la clase de persona que uno es.

El caso de esta mujer es clarificador: a pesar de que mucha gente se ha dedicado a buscarlo, ha sido difícil encontrar en Dominique Aury algo malsano…

Eso sí, hay un dato curioso que demuestra hasta qué punto sigue siendo difícil hablar de estos temas. En realidad, nuestra protagonista no se llamaba Dominique Aury: ése fue el nombre falso que utilizó durante la Resistencia, para luchar contra los nazis. Esta mujer tuvo que ocultarse bajo un seudónimo dos veces en su vida: como combatiente contra la ocupación alemana…y para escribir un libro con sus fantasías sexuales.
Quizás sintió, en las dos ocasiones, que estaba luchando por la libertad.

crepax

1.Las ilustraciones son de Guido Crepax, uno de mis dibujantes preferidos. Me parece que las dos aparecen en la versión que hizo de “Historia de O”, pero no estoy seguro: perdí el comic hace mucho tiempo…

Voy a empezar a escribir sobre erotismo y sexualidad para Amantis, la tienda erótica de un amigo. Imagino que el tema no os interesa mucho ;-) pero, por si algun@ tiene un rato perdido, ya os avisaré cuando empiece el sarao…

Escrito por Luis Muiño el día 04/11/2004 a las 16:44

17. ¡Vaya Luis Muiño!, así que vas a escribir sobre erotismo y sexualidad… pues aunque el tema no me interese nada pero que nada Nada… no sé si me voy a ofrecer como voluntaria para las prácticas. ¿O no va haber referencias prácticas? ;)

Sobre el post… me encanta esta historia. Tengo que regresar a la noche para leermelo con más tiempo.

Un beso :)

Escrito por sabbat el día 05/11/2004 a las 16:24

18. Hola! Qué valiente Sabbat, poniendo nombre completo y encima se ríe! No le doy mucho coco a este tema, supongo que sea de mis tabúes; las fantasías eróticas no siempre tienen que terminar en una cama y un orgasmo… y no os paséis de listos, ya sé que existe el piso, la cocina :))
Ramón, justo el día de Halloween escuché una conversación entre dos hombres, donde uno contaba que había estado en una fiesta y algunas chicas “vestidas de enfermera estaban tan buenas que daban ganas de enfermarse”; claro, imagino que sean de las “enfermeras” como se las pintan en los cómics, con el vestidito cortico, un escote hasta el ombligo y bastante silicona; ya los quiero ver si en el accidente les toca las de mi Policlínico, que van a pedir el boca a boca a través de un tubo.

En cuestiones eróticas no me imagino a los hombres vestidos :))
En fantasías si trato de pensar en una siempre es lo mismo, un yate, palmeras, playa, ropas sedosas… debe ser alguna que escuché o lo habré visto en una película. Qué falta de imaginación!!! O será que uno se las inventa según lo que tiene a mano? Cómo serán las fantasías de los esquimales?

Escrito por Odalys… suelta y sin vacunar :) el día 05/11/2004 a las 18:28

19. Menos mal que se ha aclarado lo de la segunda ilustración, porque estaba alucinada…
Yo no la he leído. Estaba en casa de mis padres, junto a “Deu pometes té el pomer” (¿recordáis aquellos cuentos? qué buenos!) y no sé por qué no lo hice, la verdad… Ahora me dan ganas de ir por ella… Además no sabía yo toda esa historia…
Siempre he pensado que la sexualidad es muy plástica. Me explico: dependiendo de la pareja, cada uno actúa, reacciona y responde a diferentes apetencias o estímulos. Al menos así me ha pasado a mí. Es como si hubiese muchas personalidades sexuales para la misma persona y se mostrasen en función del objeto de deseo de turno.
Con las fantasías me pasa lo mismo, van cambiando. Ahora, tras una monogamia algo rutinaria de 4 años, pues estoy algo más “parafílica” de lo habitual. Y tengo claro que la mayoría de las fantasías lo son en la medida que no las llevaré a la práctica, por eso me funcionan.
Yo, como sabbat, me apunto a las prácticas ;-)))
Muchos besos con sal

Escrito por mad (web) el día 05/11/2004 a las 20:28

2 Responses to “EXCITACIÓN”

  1. lasalamandra Says:

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    06/11/2004 2:42

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    Y hoy como el tema me interesaba y lo conocía he escrito un poco más allí de lo habitual

    23. A mí una vez me dio por querer entender la sexualidad masculina para ver si así lograba comprender un poco más a alguien a quien quería mucho y no de una manera muy sana y lo consulté con una psicóloga que me recomendó mi profesor de grafología, por aquel tiempo. Ella trabajaba con niños y era conductista; o sea, luego me di cuenta que estaba más por la labor de poner parches a las vidas de sus ”clientes” y a la suya propia, que de cambiar la rueda pinchada por otra pero en mi caso me ayudó bastante porque me prestó un libro que se llamaba ‘Sexo varón’ y era de una tal Nancy Friday, creo recordar y ¡ay dios mío!, cuando lo empecé a leer me puse como una moto y no podía parar de masturbarme todo el rato y de tener orgasmos. Aquello era caliente de verdad porque no era como lo de las pelis porno que a los cinco minutos ya has tenido un orgasmo y ya han cumplido su función. No, pero dio igual porque a los dos días ya lo eran y no me excitaba nada al leer el libro y los testimonios y entonces fue cuando comencé a desentrañar un poco de aquello que buscaba, que en el fondo las mujeres y los hombres no somos tan diferentes (lo que tenemos las mujeres son muchos más mitos románticos que poco o nada tienen que ver con el sexo y sí con eso biológico que podría llamarse ‘caza y captura del macho de la especie’). No sé si seré capaz de explicarme bien… pero quiero decir que a muchas nos educaron en la represión, y tenemos demasiados cuentos todavía en la cabecita y mucha mojigatería de más (algo insufrible) y una cosa importante que aprendí a diferenciar con la lectura de ese libro, es que lo que en la fantasía te ‘pone’, te lo puede cortar todo en la realidad, y que en las cosas hay que aventurarse con tacto pero atreverse a aventurarse y si ves que te da mal rollo, entonces no cortarse un duro en parar la historia y en decir que no. Eso es lo único importante: aprender a decir que no, cuando hay algo que en ti, de repente dice que no. Pero mientras… y a mí me parece maravilloso lo que hizo esta mujer y desde luego no seremos nosotros quién sepamos discernir, si era una grafómana o no, o si sólo era una escritora :)

    Y aquí os deja un beso una que se ha decidido a llevar algunas de sus fantasías a la práctica y algunas bastante reprochables. Pero eso sí, resultó excitante. Y el darse caña por tenerlas nunca lo es, creo… ¿o estoy equivocada?. Eso sí que me parece sadomasoquismo y del duro pero claro, como es el ”moralmente” aceptado ;)

    Escrito por sabbat (web) el día 06/11/2004 a las 02:34

    24. Y perdón por la redacción… me pienso poco lo que digo, o sea corro demasiado y luego encima me precipito y no corrijo.

    Buenas noches

    Escrito por sabbat el día 06/11/2004 a las 02:37

    25. Teoría: Os recomiendo “En defensa del masoquismo”, de Anita Phillips. Provocador, lúcido y muy, muy perturbador. Ha sido de los últimos libros que me ha resultado excitante…intelectualmente ;-)

    Más teoría: Su, yo creo que te refieres a La marquesa de O, el relato de Von Kleist (hay una peli de Rohmer a partir del cuento). Si es así, no tienen nada que ver…a pesar de la O.

    Y más teoría aún: Quizás el post lo escribí pensando, sobre todo, en un extraño vicio de ciertos psicólogos: “interpretar” la personalidad a partir de la sexualidad. Lo malo del asunto es que esa fea costumbre se ha puesto de moda y ahora lo hace mogollón de gente.
    Y yo creo que una de las peores consecuencias de ese hábito la habéis sufrido las que tenéis blogs y habláis de sexo. Una chica de vosotras escribe, por ejemplo, que quiere tirarse a tres hombres a la vez…y enseguida se le llena la bitácora de hombres diciendo que lo que necesita es cariño y que a lo mejor no tuvo una infancia feliz. Nadie ha encontrado la más mínima evidencia de que las fantasías sexuales tengan algo que ver con la salud mental de las personas, pero no importa: el psicoanálisis chapucero siempre ha sido muy resultón :-))

    Práctica: Gracias por los ofrecimientos voluntarios. Yo no me puedo apuntar a las prácticas porque me pasa lo que a Antonio Pascual: practico…la castidad. De hecho, en mis fantasías eróticas, solo disfrutan mis amantes. Yo permanezco frio e imperturbable ante las caricias…

    Más práctica: Cuentan los que saben de esto (Masters y Johnson, Kinsey,…) que hay una diferencia clara entre las fantasías sexuales de hombres y mujeres. Las nuestras se basan más en imágenes aisladas, en un momento específico. Las de las chicas se suelen construir con una historia o un ambiente de fondo. Estas son investigaciones antiguas…¿pensáis que sigue ocurriendo?

    Y más práctica: Gracias por los testimonios. Siempre he tenido la impresión de que la fantasía sexual saca a la luz nuestra mente más creativa, más liberada… y es una lástima que no pueda servir para producir literatura más a menudo.

    Escrito por Luis Muiño el día 06/11/2004 a las 03:37

    27. Bueno, yo antes si que creo que fantaseaba con la palmerita, la playa, las velas, el lujo, la lentitud y el ”amor” y podía contarme verdaderas historias de seducción mientras me acariciaba pero creo que eso tenía más que ver con mi fantasía romántica que con mi deseo sexual y ahora que soy muchísimo más sincera y creo que no tengo que engañar a nadie ni engañarme a mí… pues son imágenes concretas, como fotografías que he archivado en la mente y que si logro retener el tiempo necesario liberan la energía del orgasmo de una manera más gratificante. No logro ver películas. Ni siquiera logro verlas cuando las estoy viendo y lo que si vivencio de manera muy distinta es el fenómeno solitario y el de la relación sexual. Cuando estoy con alguien creo que no fantaseo, creo que entonces sólo comparto y no siempre tengo orgasmo pero es un placer muy intenso y que se extiende por todo mi interior, no sólo por mi mente y que va más allá de esa ”sacudida”.

    P.S: Cuando aún tenía relaciones sexuales con mi marido, si lo hacía, fantaseaba de la misma forma que cuando busco el placer por mi misma con el fin de llegar al orgasmo pero era porque lo emocional con él estaba muerto.

    P.S: Veréis que hoy me extiendo mucho más porque de este tema ”sé” mucho más. Quiero decir que desde la propia experiencia es mucho más sencillo hablar :)

    Un abrazo de matiné.

    Escrito por sabbat (web) el día 06/11/2004 a las 10:51

    33. Al leer el comentario de Desangeleda sexuada ¡pos sí, qué pasa! ;P , que por cierto me ha encantado… me di cuenta de una cosa, de que las fantasías nos guían. Quiero decir recordé cuando yo lo hacía (e incluso una que solía tener y en la que había una fila bestia de camioneros que hacían cola frente al servicio de mujeres para follar conmigo y… eso en la vida creo que lo haría yo) y yo no la controlaba, la fantasía surgía, y me arrastraba hacia algún lugar desconocido. Esas desde luego eran distintas a las otras, a las románticas pero yo recuerdo haberlas tenido de todos los tipos, ¿eso es adaptativo?

    Hay uniformes que uno encuentra sexys y otros aterradores.

    Escrito por sabbat el día 07/11/2004 a las 16:07

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    06/11/2004 11:30

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    Y he regresado por el habitat del unicornio y he visto que estoy en sus enlaces y me encontrado este
    http://bajoelvolcan.blogalia.com/
    y he ido a dar con este artículo
    http://www.arp-sapc.org/articulos/belmez.html
    (sales de plata que buena idea)

    Los caras de Bélmez
    por Fernando L. Frías Sánchez

    “El mayor misterio paranormal de todos los tiempos”. Esta y otras frases parecidas son las que más hemos oído estos días con motivo de la muerte de María Gómez, una humilde mujer que saltó a la fama en 1971 cuando en el suelo de su cocina apareció la primera de las “Caras de Bélmez”.

    La historia de este fenómeno es bien conocida. O, para ser exactos, una parte de la historia: la aparición de las Caras, las “investigaciones” que sobre ellas han llevado a cabo parapsicólogos y “misteriólogos” de toda España… También es conocida, aunque menos divulgada, la estupenda rentabilidad que se le sacó a aquel asunto: a raíz de las Caras Bélmez pasó de ser un pueblecito olvidado a ocupar titulares de prensa, abarrotarse de curiosos atraídos por aquel misterio y, por supuesto, beneficiarse de la inyección económica que supuso aquella ola de turismo paranormal. Y algún beneficio obtendrían también, sin duda, los más directamente implicados: aunque María Gómez no cobraba por entrar a la casa, tampoco se negaba a recibir “la voluntad”, y pocos eran los visitantes que no se llevaban de recuerdo alguna de las fotos de las Caras que vendía el fotógrafo del pueblo.

    Pero lo que pocos recuerdan, o al menos pocos han querido recordar estos días, es lo poco que duró el misterio. Casi a los seis meses exactos de la aparición de la primera Cara el diario “Pueblo” publicaba los resultados de un análisis según el cual aquellos rostros habían sido pintados con nitrato y cloruro de plata. El truco, muy ingenioso, consistía en que estas sustancias reaccionan a la luz, de modo que los retratos no eran visibles hasta algún tiempo después de haber sido pintados, y se aparecían poco a poco ante los ojos, sin que aparentemente hubiese intervenido ninguna mano humana en el proceso.

    Como suele ocurrir en estos casos, la explicación fue rechazada. Había muchos intereses en juego, y en especial los de los investigadores de lo paranormal: un misterio que deja de serlo pierde su atractivo para el público y, claro, deja de ser una mercancía con la que puedan seguir trapicheando quienes se dedican precisamente a vender sucesos inexplicables. De modo que no tardaron en pasar al contraataque.

    Por ejemplo, mediante el “contraanálisis” químico realizado a las Caras. Realizado en los laboratorios del CSIC, el famoso análisis indica que las muestras analizadas corresponden a hormigón corriente y moliente, sin rastro de pigmentos o de sales de plata, hecho que por supuesto resaltan a voz en grito los “misteriólogos”. Se cuidan muy bien de callar, eso sí, que en el propio análisis el CSIC advierte que el laboratorio ignora por completo cuál fue el proceso de toma de muestras y si se realizó con algún tipo de control. La validez de un análisis depende fundamentalmente, en efecto, de que las muestras analizadas se hayan obtenido de una forma controlada, única garantía de que proceden del objeto que se pretende analizar, pero en este caso, como suele ocurrir en el mundillo de lo paranormal, los controles brillan por su ausencia, y las muestras fueron recogidas de una forma tan chapucera que el CSIC incluso llama la atención sobre el recipiente en el que le fueron entregadas: un sobrecito de azúcar procedente de alguna cafetería.

    Más serio resulta, en cambio, lo del protocolo notarial. Ansiosos de demostrar la procedencia sobrenatural de las Caras, los “investigadores” encargaron a un Notario que diera fe de que nadie podía pintarlas. Para ello, el Notario levantó acta del estado de la cocina, procedió a precintarla y, unos días después, rompió los precintos, dando fe de que en efecto los dibujos habían variado. Lamentablemente, tampoco parece una prueba demasiado consistente. Entre otras cosas, porque el método de las sales de plata se caracteriza precisamente porque es posible realizar dibujos que se hacen visibles de forma gradual, experimentando incluso variaciones en su disposición sin que nadie, aparentemente, haya podido realizarlas. Es decir: justo de lo que da fe el Notario. Notario que, por otra parte, en diversas entrevistas se ha manifestado como un fervoroso creyente no sólo en el carácter sobrenatural de las Caras, sino en muchos otros fenómenos de índole esotérica o paranormal. Lo cual no le invalida como Notario, por supuesto, ni supone que actuase de mala fe o violando las obligaciones de su función de fedatario público, pero sí que permite suponer que, quizá inconscientemente, no adoptase las precauciones que hubiese tomado alguien más escéptico y, por tanto, más proclive a pensar en la probabilidad de fraude. Buena muestra de ello son las fotografías de los precintos que empleó: aunque son correctos, no parecen muy difíciles de manipular por alguien con un mínimo de habilidad.

    Que, por supuesto, no tenían doña María o su marido. Y es que, por supuesto, también salió a relucir otro de los típicos “argumentos” con los que los partidarios del misterio intentan desechar la posibilidad de un fraude. Cada vez que alguien duda de un avistamiento ovni, una aparición fantasmal o cualquier otro fenómeno paranormal, los “misteriólogos” se dedican a poner verdes a los testigos, haciendo notar que son personas de escasa instrucción, nula imaginación y, en fin, incapaces de urdir una historia falsa o un fraude, no ya por su innata honradez, sino porque los pobres no dan tanto de sí. En este caso abundan los comentarios de este estilo, que tildan a María Gómez de mujer semianalfabeta, sin educación, simple… sin suficientes luces para montar un engaño, vaya. Y, especialmente, sin los conocimientos necesarios para inventar el truquito de las sales de plata.
    Y esto último es probablemente cierto, pero de nuevo resulta un argumento cuanto menos flojo, si tenemos en cuenta que doña María no era la única persona relacionada con las Caras. No debemos olvidar al fotógrafo del pueblo, aquel que vendía fotos a los turistas y que, evidentemente, sí que estaría familiarizado con las propiedades de las sales de plata. Resulta imposible, por supuesto, señalarle como directo responsable de la aparición de las Caras, pero la coincidencia resulta cuanto menos significativa, si tenemos en cuenta que tras su muerte el fenómeno sufrió una importante transformación estética.

    Y es que la comparación entre las Caras de los años setenta y las de los años ochenta y posteriores no deja lugar a dudas: la mano que las pintaba cambió. Aunque teniendo en cuenta que los “misteriólogos” insisten en que el fenómeno no es obra de ninguna mano humana, quizá habría que decir que el ente sobrenatural, ectoplásmico y paranormal que las pintaba cambió.
    Porque el cambio de estilo de las Caras es notable. Los primeros rostros mostraban una factura más que aceptable, con una gran expresividad y una técnica que, si bien no perfecta, era al menos bastante buena. Los que surgieron más tarde, en cambio, son mucho más simples, más infantiles.
    Probablemente este hecho contribuyó a que la popularidad de las Caras de Bélmez fuera decayendo. No fue el único, claro: la novedad del “misterio” había pasado, y ni siquiera las sensacionales apariciones de rostros conocidos (como los de Franco o Isabel Preysler) pudieron reavivar el interés de un público que sencillamente se estaba aburriendo con aquello. Y tampoco contribuían mucho las “investigaciones” de los vendedores de misterios: las grabaciones de psicofonías, las sesiones de contacto con los espíritus y demás parafernalia sólo sirvieron para sacar a la luz teorías cada vez más descabelladas, como la que vinculaba las Caras con el cementerio sobre el que dicen que se edificó la casa, o la que asegura que son los rostros de la madre y las hermanas de María Gómez, o la que las relaciona, en fin, con los muertos en el combate del Santuario de la Cabeza, en la Guerra Civil.

    La muerte de María Gómez, en fin, cierra un caso que ya estaba cerrado, resuelto y prácticamente olvidado. Y aunque su fallecimiento haya despertado un efímero interés en los medios de comunicación, lo más probable es que con su desaparición acaben también por desaparecer aquellas Caras.

    Pero no ocurrirá lo mismo en el fabuloso mundo del Circo Paranormal, por supuesto. Estos días se anuncian programas especiales, grandes reportajes, nuevas investigaciones, extensos artículos en las revistas de lo esotérico… y todo hace indicar que, nos guste o no, vamos a tener Caras de Bélmez para rato.

    Porque eso es lo que no va a desaparecer: los Caras de Bélmez. Así, en masculino. Y si no, al tiempo.

    Y no se pierda otro artí sobre el “misterio” de Bélmez en nuestra web: Los gatos de Bélmez.

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    06/11/2004 11:33

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    Pareidolia… allí mismo… nueva palabra

    http://www.arp-sapc.org/articulos/gatosBelmez.html

    Los gatos de Bélmez
    por María Dolores Cárdenas Luque
    ¿Quién no recuerda haberse quedado mirando las nubes y comentado cómo ha reconocido caras de persona, animales e incluso objetos? Todos estaremos de acuerdo en que este hecho no tiene nada de especial; forma parte de un proceso natural de nuestro cerebro que recibe el nombre de pareidolia. En este diccionario (en inglés) encontramos una definición de este hecho, que podemos traducir como sigue: La pareidolia es un tipo de ilusión o deficiencia en la percepción que provoca que un estímulo vago sea claramente percibido como una forma familiar.

    Vamos a empezar ilustrando un poco esta situación con unas imágenes que nos muestran la manera en que nuestro cerebro tiende a completar formas para poder reconocer figuras que le resultan cómodas porque forman parte de su repertorio de posibilidades cotidianas.

    Un ejemplo clásico es la siguiente figura:

    ¿Cuántos triángulos hay en la figura?

    Uno puede estar tentado de contestar que hay dos triángulos. Alguien más cauto, quizá diga que sólo hay uno, pero, realmente, ¿hay algún triángulo definido como tal en la imagen? No, no lo hay. Sin embargo, a nuestra mente le molesta ver la figura incompleta y “pone” de su parte para transformarla en algo con lo que se siente más cómoda.

    Ninguna persona equilibrada hablaría entonces de presencias fantasmales por el hecho de reconocer una cara en una nube,

    en una montaña,

    en el estucado de la pared o en el gres del cuarto de baño. Hasta nos hace gracia observar cómo somos capaces de dar forma a una figura aleatoria, haciendo a veces pequeños concursos en los que comparamos lo que vemos con lo que ven los demás, y queda perfectamente claro para todos que lo que se está viendo, en realidad, no sólo no está ahí, sino que no hay sentidos ocultos que buscarle.

    Entonces, ¿por qué se reconocen como espectrales unas manchas de humedad en una casa que últimamente vuelve a estar de moda? Hablamos, por si queda alguien que no lo sabe todavía, de la “casa de las caras de Bélmez”.

    Es evidente que hay muchos intereses en ese pretendido misterio. Intereses por parte de quienes lo explotan. La historia es bien conocida: en 1971, en un pueblo de Jaén llamado Bélmez de la Moraleda, concretamente, en la casa de una mujer, María Gómez Cámara, aparecieron unas caras en el suelo. Hay algunos artículos que desmienten el misterio:

    Los caras de Bélmez
    Otro punto de vista sobre las caras de Bélmez

    Sin embargo, estos no son los datos que llegan al gran público. Al gran público le llegan, una y otra vez, las frases “es inexplicable” o “no hay explicación científica”. Y el gran público se lo cree sin más, sin preguntar.

    Estas situaciones dan lugar al hastío. Los medios de comunicación se han llenado la boca de misterio, y no parece haber habido alguien que haya tratado de buscar cuán absurdas están siendo especialmente las últimas “caras”. Todos parecen fascinados y dispuestos a admitir sin mayor crítica que, efectivamente, “es un gran misterio” y que “da mucho miedo”, como he llegado a escuchar en la radio.

    Afortunadamente, un lector de mi página, Pedro Gimeno, harto del absurdo, cogió una de las placas que la SEIP “estudió” encontrando (por supuesto) una cara, y se puso a buscar otra cosa. Partiendo de los “ojos” de una “cara” que “apareció” en el cemento, giró la placa hasta darse cuenta de que, si queremos, en lugar de una cara con una sonrisa grotesca, podemos ver un simpático gato. Sí, un gato. Eso dio pie para coger las explicaciones paranormales dadas hasta el momento como justificantes de la historia, y añadir un elemento que, hasta ahora, los “investigadores” de lo paranormal no han tenido en cuenta: si aparece también un gato, ese gato debe formar parte de la historia sobrenatural. O lo aceptamos, o aceptamos que, realmente, no hay historia paranormal que valga. Así pues, en esta entrada tenemos la historia corregida y ampliada: los gatos de Bélmez también quieren decirnos algo:

    Según las investigaciones realizadas, el fenómeno de las “caras de Bélmez” tiene como posible explicación que sean manifestaciones de almas que vagan perdidas por el más allá, tratando de comunicarnos las injusticias sufridas, canalizando dicha comunicación a través de la ahora difunta María Gómez Cámara. Se cuentan historias sobre un cementerio sobre el que se edificó la casa, se habla de torturas en y tras la Guerra Civil española. Los muertos han hablado, los muertos han querido revelarnos su triste realidad a través de las teleplastias así como de las inteligentes psicofonías registradas. Algo debe haberse revuelto en todo este mundo de los muertos, algo más en toda esa justicia que nivela el bien y el mal en el Universo, porque ahora, vistas las pruebas, los animales también se han decidido a hablar. Sí, los animales también viven, sufren y padecen, al igual que las personas, las tremendas injusticias del mundo, de esos hechos tenebrosos de la Historia. Y ya están cansados de ocultarse. Vienen dispuestos a hablar, a darnos señales y, quizá, a transmitirnos algún mensaje.

    Si no fuera así, ¿qué pretende comunicarnos este gato cuya historia se halla igualmente ligada al pueblo de Bélmez de la Moraleda?

    Gracias, Pedro, por habernos aclarado el misterio, por habernos abierto los ojos con nuevas revelaciones que pueden extraerse analizando con rigor y seriedad las nuevas caras que las gentes del SEIP obtuvieron tras su experimento científico altamente controlado.

    Espero, sinceramente, que estas fotografías puedan conmover al mundo, pues un nuevo misterio se ha declarado ante nuestros temblorosos ojos: ¿qué pasó con los gatos de Bélmez?

    Una historia absurda, sin duda, ¿no es así? Entonces, ¿qué la convierte en diferente cuando, en lugar de un gato, reconocemos a una persona en el cemento? En ambos casos es una ilusión de nuestra mente. ¿Es el hecho de reconocer figuras humanas lo que nos hace pensar que tal vez tenga un sentido oculto, que se nos esté intentado transmitir un mensaje?

    Me permito apuntar una posible explicación: tenemos unas grandes tragaderas cuando nos toman el pelo con temas que tocan nuestra “espiritualidad”. Sí, estos misterios que nos hablan de una justicia (que en el mundo real es inexistente), de “almas” que vienen a dar testimonio de los hechos pasados, ayudan a mantener la esperanza de que no somos finitos, de que las cosas no terminan tras la muerte, y de que por muy mal que nos trate la vida, “el tiempo acabará poniendo a cada cual en su lugar, dándole lo que merece”. Por eso mucha gente se niega a creer que les estén tomando el pelo con lo que les afecta a lo más profundo de su ser: el fin de su propia existencia. Aunque tengan las pruebas delante. Ya lo dice el refrán, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Mientras tanto, los embaucadores del misterio siguen engrosando su cuenta bancaria, la única realidad de todos los hechos paranormales.

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    Algunas referencias con ilusiones ópticas:

    Optical Illusions
    Optical Illusions (una fuente distinta, de la que he tomado las imágenes del “triángulo”, de la nube y de la montaña).
    Entradas sobre el último escándalo: las nuevas caras en realidad parecen haber sido creadas por los miembros de la S.E.I.P. (Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas). Hay que prestar atención a los comentarios, donde se habla del tema.

    El rostro petrificado: las cutreces de Bélmez (II) (Bajo el volcán)
    Los caras de Bélmez (Razones para dudar)

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    06/11/2004 12:07

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    Continúo leyendo, ahora sobre el ”fenómeno de la combustión espontanea”:

    En un horno crematorio, se requieren temperaturas entre 760 y 1100 °C durante dos a tres horas para destruir un cadáver (el tiempo varía de acuerdo al peso y la talla del mismo), dejando un remanente de 1800 a 3600 gramos de residuos sólidos. Y ni siquiera en estas condiciones los huesos son reducidos a polvo: quedan en forma de fragmentos de tamaños diversos, que deben ser sometidos posteriormente a un procesamiento mecánico.

    http://www.arp-sapc.org/articulos/combustion.html

    Un caso famoso ocurrió alrededor de 1731 (curiosamente, se desconoce la fecha exacta): el de la condesa Cornelia di Bandi de Cesena, de 62 años de edad. Los restos de esta noble dama fueron encontrados por su doncella en el piso de su dormitorio (se presume que al ir a despertarla en la mañana). El cuerpo de la condesa había quedado reducido a una pila de cenizas “que dejaban en la mano una humedad grasienta y maloliente”, pero las piernas y los brazos se encontraban relativamente intactos; parte del cráneo y la quijada se encontraban entre las piernas. Las paredes de la habitación estaban cubierta de hollín, y el suelo de un liquido pegajoso; de la parte inferior de la ventana goteaba un extraño líquido amarillo y grasiento; la cama no había sufrido daños. En el piso se encontró una lámpara de aceite vacía, cubierta de cenizas. Según parece, la fuente original de esta descripción es un artículo de 1746; posteriormente, este caso sería citado nada menos que por Charles Dickens. Es de hacer notar que en este incidente se encuentran prácticamente todos los hallazgos no míticos que posteriormente se repetirán una y otra vez en los casos modernos, y que caracterizan a la llamada “combustión humana espontánea”.

    horas antes de ser descubierto. Y si bien es cierto que para lograr una destrucción completa en un corto lapso se requieren temperaturas muy elevadas, esto es falso cuando se habla de combustiones prolongadas: mientras más larga es la combustión, menores son las temperaturas requeridas para obtener resultados similares.
    Veamos como esto es posible.

    La teoría de la mecha La lenta combustión del cuerpo por llamas a baja temperatura usando las ropas como mecha fue denominada “efecto vela” por D.J.Gee en 1965, y ha venido ganando adherentes progresivamente. En la literatura figura indistintamente como “candle effect” o “wick effect”. La fuente de ignición original inicia el fuego en las ropas de la víctima; se quema la piel, y la grasa subcutánea comienza a derretirse. Esta grasa derretida se embebe en las ropas, las cuales actúan como una mecha; de esta manera, el mismo cuerpo proporciona el combustible necesario para mantener un fuego constante durante horas. La grasa humana fundida arde a una temperatura de 215°C, pero si se coloca una mecha puede arder a apenas 24°C.

    ( por: sradenadie | Género: Historias personales )

    …destrozada, lloré porque era el motivo de vergüenza y decepción de la única persona que me había amado y entonces lo decidí, sí, era la única solución y no pensaría más porque me podría echar para atrás… Mi madre estaba dormida, o por lo menos eso creía yo, se habría tomado algún calmante y yo estaba en mi cuarto cortándome las venas, desangré mucho más de lo que imaginé, fue una tortura visual ver mi sangre derramarse, tal vez no morí por cortarme las venas sino por creer que moriría de tanta sangre que había derramado (la mente puede más que el cuerpo) y con tan pocas ganas de vivir…

    Me suicidé porque no podía soportar la carga sobre mis hombros de haber herido a un ser amado, me suicidé porque no quería seguir siendo el dolor de cabeza de mi madre y si moría tal vez las cosas estuviesen mejor…

    Me veo muy fea desde aquí, toda pálida, toda ensangrentada, con los ojos saltones, aparento ser toda una mujer con mis caderas anchas y contextura pronunciada, sólo era una chica de 15 años y ahora comprendo que en realidad sí era \”la pobre niña descarrilada que no sabía lo que hacía\” que mis amigas decían…

    Acabo de salir de mi juicio, iré al infierno por suicidio, pero según mi sentencia las cosas no serán tan feas como allá en la Tierra, mi hogar será cálido y me quemaré con algunas miles de millones de almas durante la eternidad, pero una vez que mueres no sientes nada… todo queda igual, el castigo de nosotros los que vamos al infierno es no poder volver, pero volver no es lo que quiero… jajaja, quién querría volver a ese mundo cruel?, no, no soy una víctima, soy el victimario como cualquier otro ser humano y en este momento no siento nada… me espera mi hogar, sí, hogar, infierno y cielo son los que se encuentran allá, en la Tierra… y mi infierno acaba de terminar…

    http://predicado.com/articulo.php?id=123162

  2. candelaarias Says:

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